2025
Un faro en medio de la tempestad
Julio de 2025


Voces de los miembros

Un faro en medio de la tempestad

Han sido quince meses de muchas pruebas, tribulaciones personales, familiares y laborales. Me he sentido agotada mental, física y emocionalmente. Pero, a lo largo de muchos años, he aprendido que el Evangelio de Jesucristo en mi vida es un faro en medio de toda tempestad. El trabajar constantemente para mantenerme aferrada a la barra de hierro y mantenerme en la senda me ha hecho sentir el amor de Dios todo este tiempo. Aun cuando mi condición humana a veces me haga sentir perdida, abandonada u olvidada y no siempre perciba lo positivo que hay detrás de los problemas y las aflicciones, el Evangelio de Jesucristo me recuerda que estoy en las manos del Señor, unas manos buenas, amorosas y cariñosas.

Existen lugares de refugio

He encontrado refugio y una fuerza maravillosa en mis hijos, mi familia y mis amigos. Los líderes y hermanas de la Iglesia han sido un apoyo de fe, me han brindado oportunidades para servir y demostrar amor a otros a través de actos de caridad y servicio. Tuve la oportunidad de servir como voluntaria en las puertas abiertas del Templo de San Pedro Sula. Mi intención fue retribuir al Señor, aunque sea un poquito de todo lo que he recibido, pero esta experiencia fue otra bendición enorme; servir en Su casa me hacía sentir paz y tranquilidad cada día.

Nunca soltemos la barra de hierro

Sé que la adversidad, si se maneja correctamente, puede ser una bendición en la vida. No será fácil, requerirá lo mejor que tengamos: inteligencia, creatividad, fe, integridad, determinación y amor, pero tengo la seguridad de que cuando esto pase estaré muy agradecida por haberme mantenido firme, por haber creído y por no apartarme del camino.

¡Mantengámonos en la senda! ¡Nunca soltemos la barra de hierro: la palabra de Dios! ¡Llenemos el corazón de gratitud por la abundante e ilimitada bondad de Dios!

Sé sin ninguna duda que estamos en la verdad, que el presidente Russell M. Nelson es un profeta del Señor, que el Libro de Mormón es otro testamento de Jesucristo y que, si nos mantenemos firmes y fuertes hasta el fin, volveremos a la presencia de nuestro Padre Celestial y moraremos con Él y Jesucristo.