Setenta autoridades de área: ‘Para que… testifiquen de mi nombre en todo el mundo’
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Setenta autoridades de área: “Para que… testifiquen de mi nombre en todo el mundo”

“Estamos convirtiéndonos en una gran sociedad mundial”, dijo el presidente Gordon B. Hinckley (“Esta obra está dedicada a la gente”, Liahona, julio de 1995, pág. 58). De hecho, la Iglesia tiene actualmente más de 11 millones de miembros en todas las naciones y sigue cumpliendo con el cometido del Salvador de llevar el Evangelio a todo el mundo.

En la sesión del sábado por la mañana de la conferencia general de abril de 1997, el presidente Hinckley anunció un nuevo llamamiento en la Iglesia con el fin de satisfacer las necesidades del creciente número de miembros en todo el mundo: el Setenta Autoridad de Área, y que sería asignado al Tercer, Cuarto y Quinto Quórumes de los Setenta. Hoy día, los Setenta Autoridades de Área tienen un papel fundamental en la predicación y la administración del Evangelio en todo el mundo.

Exactamente, ¿cuál es la función de los Setenta Autoridades de Área? Es necesario que primeramente comprendamos la función de los Setenta.

La Edificación de La Iglesia En Todas las Naciones

El profeta José Smith anunció el establecimiento del oficio de Setenta el 8 de febrero de 1835, y el 28 de febrero organizó el Primer Quórum de los Setenta (véase History of the Church, tomo II, págs. 181, 201–204). Un mes más tarde, por medio de la revelación, el Señor dio instrucciones adicionales al profeta José respecto al llamamiento y la función de los Setenta, instrucciones que ahora se encuentran en Doctrina y Convenios 107:

“Los Setenta también son llamados para predicar el evangelio y ser testigos especiales a los gentiles y en todo el mundo, y así se distinguen de otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento…

“Los Setenta obrarán en el nombre del Señor bajo la dirección de los Doce… edificando la iglesia y regulando todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los gentiles y luego a los judíos…

“Es el deber [de los Doce], cuando necesite ayuda, llamar a los Setenta, en lugar de otros, para atender a los varios llamamientos de predicar y administrar el evangelio…

“Y va de acuerdo con la visión que demuestra el orden de los Setenta, que los presidan siete presidentes, escogidos de entre el número de los setenta;

“y el séptimo de estos presidentes ha de presidir a los seis;

“y estos siete presidentes han de escoger a otros setenta, además de los primeros setenta a los cuales pertenecen, y han de presidirlos;

“y también a otros setenta, hasta setenta veces siete, si por necesidad la obra de la viña lo requiere.

“Y estos setenta han de ser ministros viajantes, a los gentiles primeramente y también a los judíos” (D. y C. 107:25, 34, 38, 93–97).

Por consiguiente, la función de los Setenta consiste en actuar bajo la dirección del Quórum de los Doce Apóstoles en la edificación y la regulación de los asuntos de la Iglesia en todas las naciones. Los Doce llaman a los Setenta para colaborar en la predicación y la administración del Evangelio.

Los miembros de los Quórumes de los Setenta no reciben llaves del sacerdocio como parte de su llamamiento como Setentas, pero cuando reciben una asignación de la Primera Presidencia o del Quórum de los Doce Apóstoles, se delegan en ellos las llaves que precisan para cumplir con su asignación. Tal como el presidente Brigham Young (1801–1877) explicó a los Setenta: “Cuando se les envíe a edificar el reino, les daremos las llaves, el poder y la autoridad” ( History of the Church, tomo VII, pág. 308). Cuando se les ordena, los miembros de los Setenta reciben la autoridad apostólica para dar testimonio de que Jesús es el Cristo y de ir al mundo, a dondequiera que los envíen los Doce.

Una Influencia En Aumento

El Señor anticipó la necesidad de los Setenta Autoridades de Área cuando mandó que hubiera “otros setenta, hasta setenta veces siete, si por necesidad la obra de la viña lo requiere” (D. y C. 107:96). Antes de 1997, la necesidad de ayudar en la administración de la Iglesia en todo el mundo la satisfacían otros dos llamamientos: desde 1967 hasta 1995, los representantes regionales de los Doce; y desde 1995 hasta 1997, las Autoridades de Área. (Para más información véase el artículo del élder L. Aldin Porter, “A History of the Latter-day Seventy”, Ensign, agosto de 2000, págs. 14–20).

Ya para 1967, la Iglesia estaba comenzando a experimentar un rápido crecimiento. La primera estaca situada fuera de Norteamérica se creó en Auckland, Nueva Zelanda, en 1958. Nueve años más tarde, cuando se llamó a 69 hermanos como representantes regionales de los Doce, había 29 estacas fuera de los Estados Unidos y de Canadá, y un total de 2,6 millones de miembros. Estos representantes regionales residían en sus propios hogares, conservaban sus empleos y servían bajo la dirección de los Doce para capacitar y fortalecer a los líderes de las estacas. Cuando se suspendió este llamamiento en 1995, había 284 representantes regionales sirviendo en todo el mundo.

Cuando el presidente Hinckley anunció el llamamiento de Autoridades de Área en 1995, el número de miembros de la Iglesia había alcanzado los 9 millones. El presidente Hinckley explicó: “[Las Autoridades de Área] serán sumos sacerdotes, elegidos entre los líderes de la Iglesia con experiencia, presentes o pasados. Además, continuarán desempeñando las tareas de su empleo actual y residiendo en su propio hogar, y servirán por un período determinado de servicio. El término para el cual van a ser llamados será flexible, aproximadamente un período de seis años. Trabajarán en estrecho contacto con las presidencias de área, y es probable que haya un número menor de ellos que de representantes regionales” (“Esta obra está dedicada a la gente”, Liahona, julio de 1995, pág. 58).

En 1997, cuando las Autoridades de Área se convirtieron en Setenta Autoridades de Área y se organizaron tres quórumes adicionales de los Setenta, el número de miembros de la Iglesia había alcanzado los 10 millones, había más de 2.400 estacas, 318 misiones, casi 25.000 barrios y ramas y 56.000 misioneros regulares. Los templos estaban empezando a cubrir la tierra, con 51 de ellos en funcionamiento, un número que se duplicaría en los tres años siguientes.

Desde 1997, los Setenta Autoridades de Área han ayudado a llevar las pesadas responsabilidades que descansan sobre los hombros de la Primera Presidencia, el Quórum de los Doce Apóstoles y el Primer y Segundo Quórumes de los Setenta en una Iglesia en aumento. Ese crecimiento continuará para siempre, pues los profetas presentes y pasados han profetizado de nuestro día:

“…el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido… [y] permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

“Las llaves del reino de Dios han sido entregadas al hombre en la tierra, y de allí rodará el evangelio hasta los extremos de ella, como la piedra cortada del monte, no con mano, ha de rodar, hasta que llene toda la tierra” (D. y C. 65:2).

Se Comparten las Cargas

Los Setenta Autoridades de Área pueden realizar, cuando se les asignan, muchos de los mismos deberes que tienen los miembros del Primer y Segundo Quórumes de los Setenta, y todos los Setenta trabajan en la edificación de la Iglesia. ¿En qué se diferencian los Setenta Autoridades de Área de los miembros del Primer y Segundo Quórumes de los Setenta?

En primer lugar, los Setenta Autoridades de Área conservan sus empleos y sirven en la Iglesia en el lugar donde residen. Los miembros del Primer y Segundo Quórumes de los Setenta dejan sus empleos y se dedican exclusivamente a viajar y a servir dondequiera que se les asigne.

En segundo lugar, se asigna a los Setenta Autoridades de Área a los quórumes de acuerdo con la zona geográfica. Los que viven en Europa, África, Asia, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas y el Pacífico están asignados al Tercer Quórum; los de México, Centroamérica y Sudamérica pertenecen al Cuarto Quórum; y los de los Estados Unidos y Canadá son del Quinto Quórum. El Primer y Segundo Quórumes no tienen designación geográfica.

En tercer lugar, los miembros del Primer y Segundo Quórumes reciben el título de Autoridades Generales; a los miembros del Tercero, Cuarto y Quinto Quórumes se les denomina Setenta Autoridades de Área.

¿Qué hacen exactamente los Setenta Autoridades de Área? Cuando el presidente Hinckley anunció su llamamiento en abril de 1997, enumeró algunas de sus asignaciones principales:

  • Presidir las conferencias de estaca y capacitar a las presidencias de estaca.

  • Crear y reorganizar estacas, y apartar presidencias de estaca.

  • Encabezar los comités de planeamiento para las conferencias regionales.

  • Servir en los consejos de área.

  • Efectuar giras por las misiones y capacitar a los presidentes de misión.

  • Servir en las presidencias de área (véase “Seamos fieles y leales”, Liahona, julio de 1997, pág. 6).

Tres miembros de los Setenta sirven como una presidencia de área en cada una de las sedes de las 29 áreas repartidas por todo el orbe. En el pasado, esta asignación hacía recaer una pesada responsabilidad sobre los miembros del Primer y Segundo Quórumes de los Setenta y sus esposas, quienes solían vivir lejos de sus familias durante muchos años. Ahora hay un número cada vez mayor de Setenta Autoridades de Área que sirven como miembros de las presidencias de área en las áreas donde residen.

Diversas presidencias de área han contado con Setenta Autoridades de Área desde 1997, pero en 2001 se amplió el papel de los Setenta Autoridades de Área en las presidencias de área. Hoy día, dos de las presidencias de área de la Iglesia están formadas íntegramente por Setenta Autoridades de Área.

Por ejemplo, el Área Centroamérica la presiden tres hermanos oriundos de Guatemala. Estos hombres, los élderes Enrique R. Falabella, Julio E. Alvarado y E. Israel Pérez, presiden un área que incluye Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Belice, y que consta de 403.000 miembros, 78 estacas y 10 misiones.

La recientemente creada Área Idaho, en los Estados Unidos, está presidida por tres Setenta Autoridades de Área que viven en Idaho: los élderes C. Scott Grow, D. Rex Gerratt y Ronald L. Loveland. Estos hermanos presiden un área del sur de Idaho que consta de casi 317.000 miembros, 96 estacas y 2 misiones.

Los primeros Setentas llamados en 1835 fueron hombres que habían probado su fidelidad y lealtad a la Iglesia durante la marcha del Campo de Sión. Hoy se observa un modelo similar. Los Setenta Autoridades de Área son hombres de gran capacidad en cuanto a las cosas espirituales; son responsables y obedientes; muchos han sido presidentes de estaca o de misión. Son padres y esposos ejemplares; son maestros del Evangelio. Cuando se les releva como Setenta Autoridades de Área, vuelven a servir en los barrios y las estacas (o las ramas y los distritos) en los que residan. Siguen contribuyendo al reino del Señor con cualquier llamamiento o asignación que reciban.

Revelación Continua Para Una Iglesia En Aumento

¿Qué nos depara el futuro? La Iglesia seguirá creciendo. Hoy día sobrepasamos los 11 millones de miembros, y algunas personas que no son de nuestra fe calculan que este número superará los 200 millones para fines de este siglo.

El número de quórumes y de miembros de los Setenta puede crecer y multiplicarse para satisfacer las necesidades de la Iglesia. El presidente John Taylor (1808–1887) recibió la siguiente revelación el 14 de abril de 1883, cuando inquirió sobre la voluntad del Señor respecto a la organización de los Setentas:

“Así dice el Señor a la Primera Presidencia, a los Doce, a los Setentas y a todo mi Santo Sacerdocio: no se turben vuestros corazones, ni se preocupen por la administración y la organización de la Iglesia y del sacerdocio ni por los logros de mi obra. Temedme a mí y observad mis leyes, y os revelaré, de vez en cuando, mediante los canales que he señalado, todo lo que fuere necesario para el desarrollo futuro y la perfección de mi Iglesia, para el ajuste y el despliegue de mi reino, y para la edificación y el establecimiento de mi Sión. Pues vosotros sois mi sacerdocio y yo soy vuestro Dios. Así sea. Amén” (en James R. Clark, compilador, Messages of the First Presidency of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 6 tomos, 1965–1975, tomo II, pág. 354).

Somos bendecidos en este día por tener revelación continua del Señor para la organización de los Setenta. El llamamiento de Setenta Autoridades de Área y el aumento a cinco Quórumes de los Setenta —número que probablemente siga incrementándose— son evidencias de la revelación continua de esta Iglesia. Sin ningún cambio básico en la organización, tan sólo el llamamiento de más Setenta Autoridades de Área según se necesiten, la Iglesia puede dar cabida al crecimiento futuro.

El Señor proporciona la organización perfecta necesaria para lograr Sus propósitos por medio de la revelación continua a Sus profetas. La Iglesia se encuentra a salvo bajo el liderazgo de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles, los quince hombres a los que sostenemos como profetas, videntes y reveladores.

Yo he observado y participado en el crecimiento y el desarrollo del liderazgo de la Iglesia durante los últimos treinta y cinco años. He servido como representante regional; estaba en la Presidencia de los Setenta en 1995 cuando se llamó a las Autoridades de Área. Presencié la memorable ocasión en 1997 cuando la Primera Presidencia informó a las Autoridades de Área que serían ordenados Setentas y que se les asignaría a uno de los recién formados Quórumes de los Setenta. Testifico que aquél fue un momento de revelación. He observado cómo se ha desarrollado una gran hermandad entre los Quórumes de los Setenta.

Aquellos a quienes se llama como Setenta Autoridades de Área, y que sirven en el Tercer, Cuarto y Quinto Quórumes de los Setenta, son hombres que comparten la carga y la responsabilidad de dar un testimonio firme de Jesucristo en todo el mundo. De hecho, están colaborando con el cumplimiento del cometido del Señor a los primeros Setenta: “[Testificad] de mi nombre en todo el mundo, donde los [envíen]… mis apóstoles, para preparar el camino delante de mi faz” (D. y C. 124:139).

El llamamiento profético de los Setenta Autoridades de Área

“Tenemos dos Quórumes de Setenta, quienes prestan servicio como Autoridades Generales con jurisdicción a través de toda la Iglesia…

“Contamos, además, con un conjunto de hermanos que prestan servicio como Autoridades de Área. Han sido llamados dondequiera que la Iglesia se encuentre organizada; son hombres fieles y dedicados; hombres que aman a la Iglesia y que han prestado servicio en muchos puestos. Al viajar, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero, hemos trabajado con muchos de ellos y nos hemos sentido profundamente impresionados por su extraordinaria capacidad…

“…Hemos decidido presentar a la conferencia los nombres de estas Autoridades de Área para ser ordenados Setentas; es así que tendrán una relación con un quórum presidido por los Presidentes de los Setenta. Se les conocerá como Setenta Autoridades de Área, quienes prestarán servicio voluntario durante varios años en la región en donde residan. Son llamados por la Primera Presidencia y trabajarán bajo la dirección general del Quórum de los Doce, de los Presidentes de los Setenta y de las Presidencias de Área de la región del mundo donde residan…

“De conformidad con su ordenación como Setentas, se convierten en oficiales de la Iglesia con un vínculo específico y definido con un quórum. Aunque sólo tendrán oportunidades limitadas para reunirse juntos en reuniones de quórum, los Presidentes de los Setenta se comunicarán con ellos, les proporcionarán instrucciones, recibirán sus informes y harán otras cosas por el estilo. Ahora disfrutarán del sentimiento de que pertenecen a un grupo, cosa que hasta ahora no habían experimentado…

“Extendemos una cálida bienvenida a estos hermanos al integrarse ellos en un quórum y participar en él. Ellos cuentan con nuestra confianza, nuestro amor y nuestro aprecio.

“Al fijar en su lugar a estos respectivos quórumes, hemos establecido un modelo bajo el cual la Iglesia puede tener un número ilimitado de miembros, con una organización de Presidencias de Área y Setenta Autoridades de Área que han sido escogidos y quienes trabajan por todo el mundo, según sea necesario.

“El Señor está al tanto de Su reino y está inspirando a los líderes del mismo para hacerse cargo del creciente aumento en el número de miembros” —Presidente Gordon B. Hinckley (“Seamos fieles y leales”, Liahona, julio de 1997, págs. 5–6).