El sostener a los líderes del sacerdocio
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Mensaje de las Maestras Visitantes

El sostener a los líderes del sacerdocio

Con espíritu de oración, lea este mensaje y seleccione los pasajes de las Escrituras y las enseñanzas que se presten para satisfacer las necesidades de las hermanas a las que visite. Comparta sus experiencias y su testimonio, e invite a las hermanas a las que enseñe a hacer lo mismo.

¿De Qué Modo Somos Bendecidas Gracias a Que el Sacerdocio Está en la Tierra?

D. y C. 84:19–21, 36: “Y este sacerdocio mayor administra el evangelio y posee la llave de los misterios del reino, sí, la llave del conocimiento de Dios. Así que, en sus ordenanzas se manifiesta el poder de la divinidad. Y sin sus ordenanzas y la autoridad del sacerdocio, el poder de la divinidad no se manifiesta a los hombres en la carne… porque el que recibe a mis siervos, me recibe a mí”.

Élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Si el poder del sacerdocio no estuviera sobre la tierra, el adversario tendría la libertad de andar errante y reinar sin ninguna restricción. No tendríamos el don del Espíritu Santo para dirigirnos e iluminarnos; ni profetas para hablar en el nombre del Señor, ni templos donde hacer convenios sagrados y eternos; ni autoridad para bendecir y bautizar, para sanar y consolar. Sin el poder del sacerdocio ‘toda la tierra sería totalmente asolada’ (véase D. y C. 2:1–3). No habría luz, ni esperanza, sólo tinieblas” (“Las bendiciones del sacerdocio”, Liahona, enero de 1996, pág. 36).

Mary Ellen W. Smoot, ex presidenta general de la Sociedad de Socorro: “[Reconocemos] las bendiciones del sacerdocio restaurado. Nos alegramos cada vez que se bendice a los bebés, se bautiza a los niños, cuando participamos de la Santa Cena, se nos aparta para un llamamiento en la Iglesia, y observamos a nuestros esposos dar bendiciones de padre. Estamos agradecidas por las bendiciones del sacerdocio que iluminan nuestra senda y nos brindan guía y esperanza” (“Alégrense, hijas de Sión”, Liahona, enero de 2000, pág. 113).

¿Cómo Pueden Nuestros Hechos Sostener a Nuestros Líderes del Sacerdocio?

Presidente Gordon B. Hinckley: “Les testifico que la felicidad de los Santos de los Últimos Días, la paz de los Santos de los Últimos Días, el progreso de los Santos de los Últimos Días, la prosperidad de los Santos de los Últimos Días, y la salvación y exaltación eternas de este pueblo radican en obedecer los consejos del sacerdocio de Dios” (véase “Si quisiereis y oyereis”, Liahona, junio de 1995, pág. 6).

Presidente Boyd K. Packer, Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles: “¿Sostienen al obispo, al presidente de la estaca y a las Autoridades Generales de la Iglesia? ¿O se encuentran entre los que se mantienen neutrales o critican, calumnian o se niegan a aceptar llamamientos?” (“Seguid a vuestros líderes”, Liahona, septiembre de 1979, pág. 57).

Élder David B. Haight, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Cuando sostenemos al Presidente de la Iglesia con la mano levantada, no sólo reconocemos ante Dios que él es el poseedor de todas las llaves del sacerdocio, sino que también hacemos convenio con Dios de que obedeceremos la dirección y los consejos que recibamos por medio de Su profeta. Éste es un convenio solemne” (“Las asambleas solemnes”, Liahona, enero de 1995, pág. 16).

D. y C. 108:7: “Por tanto, fortalece a tus hermanos en todas tus conversaciones, en todas tus oraciones, en todas tus exhortaciones y en todos tus hechos”.