Un dúo ruso
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Un dúo ruso

Tras una ajetreada semana en que prestaba servicio como obrero del Templo de Estocolmo, Suecia, fui a la lavandería del hostal para lavar una ropa. Mientras cargaba la lavadora, silbaba de manera inconsciente uno de mis himnos favoritos: “Bandera de Sión”( Himnos, Nº 4). Este himno y su referencia a la gente “allende de la mar” que recibe el Evangelio y sirve al Señor siempre ha sido especial para mí. Siempre he sentido que soy uno de ésos a los que se refiere la letra porque nací en Dinamarca, donde me convertí al Evangelio, y luego me trasladé a Utah con mi familia a la edad de catorce años.

Mientras realizaba mis quehaceres, entró un hermano ruso que asistía al templo esa semana. En el momento en que entró, dejé de silbar, pero él de inmediato empezó a silbar el mismo himno. Cuando se detuvo, me indicó con el dedo, y yo silbé desde donde él se había quedado.

Entonces él empezó una vez más desde el principio del himno, me señaló con el dedo y dejó de silbar. Ninguno de los dos podía hablar el idioma del otro, de ahí que nos señaláramos con el dedo; pero yo me las arreglé para entender lo que él quería, así que empecé al principio, como él había hecho. Él entonó una hermosa armonía para mi melodía.

Ahí estábamos, un ruso y un norteamericano, frente a frente, silbando a dúo la armonía de uno de los himnos más hermosos de la Restauración. No habíamos llegado ni al final cuando las lágrimas brotaron de nuestros ojos y no pudimos terminarlo. Nos abrazamos y él pronunció las únicas palabras en inglés que le oí decir: “Dúo ruso”.

Creo que ambos sentimos profunda gratitud por el Evangelio de Jesucristo, el cual derriba las barreras culturales y geográficas. Nuestras creencias y nuestra dedicación al Evangelio hicieron posible que los dos, procedentes de tierras “allende de la mar”, pudiéramos unirnos como hermanos en el Evangelio y en otra tierra, y compartir un momento de dicha, proclamando al unísono las palabras del himno: “Bandera, alto en el monte, se izó. Oh pueblo, contemplad; al mundo se alzó”.

Swen Nielsen y su esposa, Shirlene, volvieron de su misión en el Templo de Estocolmo, Suecia, en junio de 2001 y son miembros del Barrio Slate Canyon 4, Estaca Provo, Utah.