Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia
‘Loor al Profeta’: Los profetas de los últimos días dan testimonio del profeta José Smith
anterior siguiente

Capítulo 47

“Loor al Profeta”: Los profetas de los últimos días dan testimonio del profeta José Smith

“El profeta José Smith… fue llamado por Dios, por la voz de Dios mismo para abrir la dispensación del Evangelio al mundo por última vez” (Joseph F. Smith).

De la vida de José Smith

Después de la muerte del profeta José Smith y de su hermano Hyrum, los miembros del Quórum de los Doce que habían estado en viajes misionales por los Estados Unidos regresaron a Nauvoo tan pronto como fue posible. Los miembros de los Doce convocaron a los santos a una reunión para el 8 de agosto de 1844 en la cual habló Brigham Young, Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles. Mientras hablaba, ocurrió algo extraordinario de lo que fueron testigos muchos santos; el presidente Young cobró milagrosamente la apariencia y el sonido de la voz de José Smith. “Si José se hubiera levantado de los muertos y les hubiese dirigido la palabra”, comentó George Q. Cannon, “el efecto no habría podido ser más sorprendente de lo que fue para muchos de los presentes en aquella reunión. Era la voz de José mismo, y no sólo fue la voz de José que se oyó, sino que a los ojos de la gente era como si fuera la persona misma de José que estuviera ante ellos. Nunca hemos oído de un acontecimiento más maravilloso y milagroso que el que tuvo lugar ese día en presencia de aquella congregación. El Señor dio a los de Su pueblo un testimonio que no dejó lugar a dudas con respecto a quién era el hombre que Él había escogido para dirigirlos”1.

Al terminar aquella reunión, los santos votaron a favor de que los Doce los presidieran. Poco más de tres años después, en diciembre de 1847, se organizó de nuevo la Primera Presidencia y se sostuvo a Brigham Young como Presidente de la Iglesia.

Desde la época de Brigham Young, cada uno de los profetas que ha presidido la Iglesia ha testificado de la extraordinaria misión del profeta José Smith. Él fue escogido en el consejo de los cielos para ser el gran Profeta y vidente de los últimos días. Su misión era tan importante que fue predicha por los profetas antiguos, incluso por José del Antiguo Testamento, el que fue vendido para Egipto. Él mismo era un vidente y profetizó extensamente sobre José Smith:

“El Señor mi Dios levantará a un vidente, el cual será un vidente escogido para los del fruto de mis lomos… y su nombre será igual que el nombre de su padre. Y será semejante a mí, porque aquello que el Señor lleve a efecto por su mano, por el poder del Señor guiará a mi pueblo a la salvación” (2 Nefi 3:6, 15; véase también 2 Nefi 3:6–22)2.

En diciembre de 1834, Joseph Smith, padre, dio al profeta José una bendición confirmándole que él era el vidente del cual José de antaño había profetizado: “Te bendigo con las bendiciones de tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob; sí, y con las bendiciones de tu padre José, hijo de Jacob. He aquí, él se preocupaba de su posteridad en los últimos días… procuró diligentemente saber de dónde provendría el descendiente que iba a sacar a luz la palabra del Señor, por la cual ésta sería iluminada y llevada de nuevo al verdadero rebaño, y sus ojos te contemplaron, hijo mío; su corazón se regocijó y su alma quedó satisfecha, y dijo: ‘De mi simiente, esparcida con los gentiles, se levantará un vidente escogido… cuyo corazón meditará con gran sabiduría, cuya inteligencia circunscribirá y abarcará las cosas profundas de Dios, y de cuya boca saldrá la ley del justo’… Tú poseerás las llaves de este ministerio, sí, la presidencia de esta Iglesia, tanto en esta vida como en la eternidad”3.

Por medio de José Smith, el Vidente escogido de los últimos días, se revelaron las doctrinas y las ordenanzas salvadoras del Evangelio, y se estableció una vez más en la tierra la Iglesia de Jesucristo. Los testimonios de los profetas antiguos y modernos se combinan para proclamar que José Smith fue el instrumento mediante el cual Dios restauró la plenitud del Evangelio para bendición de “toda la familia humana, de eternidad en eternidad”4.

Los testimonios de los profetas de los últimos días

José Smith fue preordenado para su llamamiento profético.

El presidente Brigham Young: “En los consejos de la eternidad, mucho antes de que se establecieran los fundamentos de la tierra, fue decretado que [José Smith] sería el hombre que, en la última dispensación de este mundo, habría de llevar la palabra de Dios a la gente y de recibir la plenitud de las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor había puesto Su mirada en él, y en su padre, en el padre de su padre y en sus antepasados hasta Abraham y desde Abraham hasta el diluvio, desde el diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Había estado observando a esa familia y ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de este hombre [José Smith]. Él fue preordenado en la eternidad para presidir esta última dispensación”5.

El presidente Joseph Fielding Smith: “José Smith fue escogido para estar a la cabecera de la obra del Señor en los últimos días, y esa labor se le asignó en las eternidades, antes de que él naciera, por medio de la presciencia de nuestro Eterno Padre. Él vino en el espíritu de Elías a preparar el camino para la venida de nuestro Señor. Con excepción, por supuesto, del Redentor, desde los días de Adán a ningún profeta se le ha encomendado una misión más grandiosa”6.

El presidente Ezra Taft Benson: “Para tener una visión de la magnitud de la misión terrenal del Profeta, debemos contemplarla en la perspectiva de la eternidad. Él era uno entre los ‘nobles y grandes’ a los que Abraham describió:

“ ‘Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas éstas había muchas de las nobles y grandes; y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A éstos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer” (Abraham 3:22–23).

“Lo mismo sucedió con José Smith; él también estaba allí; también se sentó en consejo con los nobles y grandes. Por ocupar un lugar prominente de honor y de distinción, indudablemente ayudó en la planificación y la ejecución de la gran obra del Señor de ‘llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre’, la salvación de todos los hijos de nuestro Padre [Moisés 1:39]. Su misión había tenido e iba a tener un impacto en todos los que habían venido a la tierra, todos los que vivían en ella entonces y los millones de personas todavía por nacer…

“El profeta José Smith no sólo era uno de los ‘grandes y nobles’ sino que también prestó atención, y continúa haciéndolo, a los asuntos importantes aquí en la tierra, incluso ahora, desde los reinos del más allá. Porque en los ojos del Señor… todo es un gran plan eterno en el cual el profeta José tiene una función importante, todo por medio del sacerdocio eterno y de la autoridad de Dios”7.

La Primera Visión de José Smith es una parte fundamental de nuestro testimonio individual.

El presidente Joseph F. Smith: “El acontecimiento más grande que jamás haya ocurrido en el mundo desde la resurrección del Hijo de Dios del sepulcro y Su ascensión a los cielos fue la visita del Padre y del Hijo al joven José Smith, con el fin de preparar el camino para poner los fundamentos del reino [de Dios] —no del reino del hombre— que no dejará de existir nunca más ni será derribado.

“Habiendo aceptado esta verdad, me es fácil aceptar todas las demás verdades que él anunció y declaró durante su misión… en el mundo. Nunca enseñó una doctrina que no fuese verdadera; nunca practicó una doctrina que no se le hubiese mandado practicar. Nunca defendió el error. Él no fue engañado; vio, oyó, hizo lo que se le mandó hacer y, por tanto, Dios es responsable de la obra realizada por José Smith, y no José Smith. El Señor es responsable de ello, y no el hombre”8.

El presidente Heber J. Grant: “O José Smith efectivamente vio a Dios y de hecho conversó con Él, y Dios mismo en realidad presentó a Jesucristo al joven José Smith, y Jesucristo en efecto le dijo a éste que sería el instrumento en las manos de Dios para establecer de nuevo sobre la tierra el Evangelio verdadero de Jesucristo… o el llamado mormonismo es un mito. ¡Y el mormonismo no es un mito! Es el poder de Dios para la salvación, es la Iglesia de Jesucristo, establecida bajo Su dirección, y toda la incredulidad del mundo no puede cambiar los hechos fundamentales relacionados con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”9.

El presidente Howard W. Hunter: “Estoy agradecido por ser miembro de la Iglesia, y mi testimonio de su divinidad estriba en la sencilla historia del muchacho que se arrodilló bajo los árboles y recibió visitantes celestiales, no un Dios sino dos personajes separados e individuales, el Padre y el Hijo, revelando otra vez a la tierra los personajes de la Trinidad. Mi fe y mi testimonio dependen de ese sencillo suceso, porque si no es verdad, el mormonismo cae. Si es verdad —y testifico que lo es—, es uno de los acontecimientos más grandiosos de toda la historia”10.

El presidente David O. McKay: “La aparición del Padre y del Hijo a José Smith es el fundamento de esta Iglesia. En ello consiste el secreto de su fortaleza y su vitalidad. Esto es verdad, y así lo testifico. Aquella revelación responde a todas las investigaciones científicas con respecto a Dios y a Su naturaleza divina. ¿Se dan cuenta de lo que eso significa? Se ha contestado el interrogante de lo que Dios es; la relación que tiene con Sus hijos es clara; es evidente el interés que tiene en la humanidad a través de la autoridad delegada al hombre. El futuro de la obra es seguro. Ésta y otras verdades maravillosas quedaron aclaradas por aquella gloriosa Primera Visión”11.

El presidente Ezra Taft Benson: “La Primera Visión del profeta José Smith es la base teológica para la Iglesia. El adversario lo sabe y ha atacado la credibilidad de José Smith desde el día en que él anunció la visita del Padre y del Hijo… Siempre deben dar testimonio de la veracidad de la Primera Visión. José Smith efectivamente vio al Padre y al Hijo, y conversaron con él, tal como él afirmó. Es el acontecimiento más glorioso desde la resurrección de nuestro Señor. Cualquier líder que no pueda expresar sin reservas su testimonio de que Dios y Jesucristo se aparecieron ante José Smith no puede ser nunca un verdadero líder, un verdadero pastor. Si no aceptamos esa verdad… si no hemos recibido un testimonio de esta gran revelación, no podremos inspirar la fe en aquellos a quienes dirijamos”12.

El presidente George Albert Smith: “Cuando el muchacho profeta vio al Padre y al Hijo en el bosque de Palmyra, y supo que en realidad eran personajes, que oían y respondían a lo que él decía, eso comenzó una nueva era para este mundo y colocó la base para la fe de los hijos de los hombres; ahora podían orar a nuestro Padre que está en los cielos y darse cuenta de que Él oía y contestaba sus oraciones, que había una conexión entre los cielos y la tierra”13.

El profeta José Smith recibió enseñanza de Dios y de ángeles.

El presidente John Taylor: “¿Quién era José Smith? El Libro de Mormón nos dice que era de la simiente de José, el que fue vendido para Egipto, y por eso fue escogido, como lo fue Abraham, para llevar a cabo una obra en la tierra. Dios escogió a ese joven. Según la perspectiva del mundo, era ignorante en cuanto a las letras pero era el hombre más profundamente erudito e inteligente que he conocido en mi vida; y he viajado cientos de miles de kilómetros, me he encontrado en distintos continentes y he estado entre toda clase de personas y de credos, sin embargo nunca he conocido a un hombre tan inteligente como él. ¿Y de dónde obtuvo su inteligencia? No provino de libros, ni de la lógica, ni de la ciencia ni la filosofía de su época, sino que la obtuvo a través de las revelaciones de Dios que recibió por conducto del Evangelio eterno”14.

El presidente Wilford Woodruff: “Que yo sepa, nunca he leído en ninguna parte que se haya manifestado el mismo poder a los hijos de los hombres en ninguna dispensación, como se manifestó al Profeta de Dios en la organización de la Iglesia, cuando el Padre y el Hijo se aparecieron al profeta José en respuesta a su oración y cuando el Padre dijo: ‘Éste es mi Hijo Amado; míralo; escúchalo’. Esa fue una importante revelación que Dios ha dado concerniente a Su obra, y que nunca se ha manifestado de la misma manera en ninguna dispensación del mundo. Así que, para organizarla, los ángeles del cielo ministraron al Profeta de Dios. Ellos fueron sus maestros, sus instructores, y todo lo que hizo y todo lo que llevó a cabo desde el principio, desde ese día hasta el día de su martirio, fue por revelación de Jesucristo”15.

El presidente Lorenzo Snow: “José Smith, a quien Dios escogió para establecer esta obra, era pobre e inculto y no estaba afiliado con ninguna de las denominaciones cristianas populares. No era más que un muchacho, honesto, lleno de integridad… Como Moisés, se sentía incompetente e inepto para la tarea de destacarse como un reformador religioso, en una posición impopular, y luchar con las opiniones y los credos que habían existido durante siglos, aprobados por los hombres, los más profundos en obediencia teológica; pero Dios lo había llamado para liberar al pobre y al de corazón limpio de la esclavitud temporal y espiritual en todas las naciones. Y Dios le prometió que cualquiera que aceptara y obedeciera su mensaje, y cualquiera que se bautizara para la remisión de los pecados, con propósito sincero, recibiría manifestaciones divinas, recibiría el Espíritu Santo y recibiría el mismo Evangelio y las mismas bendiciones prometidas y obtenidas por medio del Evangelio que habían predicado los antiguos Apóstoles; y que ese mensaje, esa promesa, estaría en vigor en dondequiera y para quienquiera que lo llevaran los élderes, los mensajeros autorizados de Dios. Eso dijo José Smith, el muchacho inculto, el ingenuo, el cándido, el sencillo y el joven honrado”16.

El presidente Harold B. Lee: “José Smith, el joven que no había sido instruido en las teologías de la época, ni en los establecimientos de enseñanza secundaria de su tiempo… [era] un muchacho que podía ser sumiso a las enseñanzas y a los susurros del Espíritu. José Smith no habría podido establecer esta Iglesia; no habría podido sacar a luz la obra del Señor: el Libro de Mormón. Podrán burlarse del profeta José Smith como hombre; podrán poner en duda la forma en que comenzó esta Iglesia, pero esto se eleva como un monumento: el Libro de Mormón mismo. José, el hombre, no habría podido realizar eso, pero José, movido por el poder de Dios Todopoderoso, pudo realizar y realizó el servicio milagroso de hacer salir de la oscuridad el reino en el Evangelio restaurado de Jesucristo”17.

El presidente David O. McKay: “Es de José Smith que deseo hablar en esta ocasión, no sólo como un gran hombre, sino como siervo inspirado del Señor. Ciertamente, la grandeza de José Smith consiste en la inspiración divina…

“ ‘¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?’, se preguntaban los judíos asombrándose de la sabiduría de Jesús [Juan 7:15]. Podemos repetir esa pregunta con respecto a José Smith. Al considerar los extraordinarios logros durante el breve período de los [catorce] años transcurridos entre la organización de la Iglesia y su martirio; al contemplar la armonía perfecta del Evangelio restaurado con la Iglesia original establecida por Jesús y Sus Apóstoles; al notar la aguda comprensión que tenía el Profeta de los principios y de las ordenanzas; y al ver el incomparable plan y la eficiencia de la Iglesia establecida por la inspiración del Cristo cuyo nombre lleva, encontramos la respuesta a la pregunta, ‘¿De dónde sacó este hombre su sabiduría?’ en la conmovedora estrofa que dice:

“Al gran Profeta rindamos honores. Fue ordenado por Cristo Jesús a restaurar la verdad a los hombres y entregar a los pueblos la luz”18.

El presidente Howard W. Hunter: “Honramos [a José Smith] por su capacidad para estar en comunión no sólo con Jehová sino también con otros personajes celestiales. Hubo muchos que visitaron, dieron llaves y enseñaron al ‘Vidente escogido’ que fue levantado en los últimos días… También lo honramos por su diligencia y capacidad para traducir y recibir cientos de páginas de Escrituras reveladas. Él fue el conducto para la revelación. Se calculara que por él han pasado más páginas maravillosas de Escritura que por ningún otro ser humano en la historia”19.

El profeta José Smith fue llamado por Dios para abrir la dispensación final y restaurar la plenitud del Evangelio.

El presidente Spencer W. Kimball: “Hoy doy mi testimonio al mundo de que, hace ya más de un siglo y medio, aquella bóveda de hierro se rompió, los cielos se abrieron una vez más, y desde entonces la revelación ha sido continua.

“Aquel nuevo día amaneció, cuando [un] alma con apasionado anhelo oró por guía divina. Después de encontrar un rincón aislado y escondido, dobló las rodillas, humilló el corazón, sus labios pronunciaron una súplica, y una luz más brillante que el sol del mediodía iluminó al mundo. A partir de aquel momento, la cortina jamás volvería a correrse.

“Un jovencito… José Smith, con incomparable fe, rompió el ciclo, atravesó ‘los cielos de hierro’ y restableció la comunicación. El cielo besó a la tierra, la luz disipó las tinieblas y Dios habló al hombre, revelando una vez más ‘su secreto a sus siervos los profetas’ (Amós 3:7). Un nuevo Profeta se hallaba en la tierra y, por medio de él, Dios estableció Su reino, que jamás será destruido ni dejado a otro pueblo; un reino que permanecerá para siempre.

“Este reino sin fin y las revelaciones que con él han salido a luz son una realidad absoluta. Jamás volverá a ocultarse la luz ni se volverá a demostrar que todos los hombres sean completamente indignos de tener comunicación con su Hacedor. Jamás volverá Dios a ocultarse de Sus hijos en la tierra. La revelación existe y permanecerá”20.

El presidente Gordon B. Hinckley: “El relato de la vida de José es el relato de un milagro. Nació en la pobreza, se crió en la adversidad, fue expulsado de un lugar a otro, acusado falsamente y encarcelado de manera ilegal. Fue asesinado a la edad de treinta y ocho años, pero en el corto espacio de los veinte años anteriores a su muerte, logró lo que nadie ha logrado en toda una vida. Tradujo y publicó el Libro de Mormón, un libro que desde entonces se ha retraducido a muchos otros idiomas y que millones de personas de todo el mundo lo aceptan como la palabra de Dios. Las revelaciones que recibió, así como otros escritos que produjo, son considerados igualmente como Escrituras por esas personas. El total de páginas de esos escritos equivale casi al doble de todas las que hay en el Nuevo Testamento, todas ellas recibidas por conducto de un hombre en el espacio de unos pocos años. En ese mismo período, estableció una organización que… ha resistido toda adversidad y todo desafío, y que en la actualidad es tan eficaz para gobernar a una membresía mundial… como lo fue en 1830 para gobernar una membresía de trescientos. Hay escépticos que han intentado explicar esta notable organización como un producto de la época en la cual él vivió. Pero yo les repito que esta organización fue tan peculiar, tan única en su género y tan notable entonces como lo es hoy día. No fue producto de su tiempo sino de la revelación que provino de Dios…

“En los veinte años previos a su muerte, José Smith puso en marcha un programa para llevar el Evangelio a las naciones de la tierra. Me maravilla la audacia con que lo hizo. Aún en la tierna infancia de la Iglesia, en momentos de oscura adversidad, se llamó a hombres para que dejaran sus hogares y sus familias para cruzar el mar y proclamar la restauración del evangelio de Jesucristo. La mente del Profeta, su visión, abarcaba toda la tierra.

“Para nuestras conferencias generales, que se celebran dos veces al año, se congregan miembros en Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica; en las Islas Británicas y en África; en las naciones de Europa; en las islas y continentes del Pacífico; y en las antiguas tierras de Asia. Esto constituye el florecimiento de la visión de José Smith, el Profeta de Dios. Ciertamente, él fue un poderoso vidente que vio este día y otros trascendentales que habrán de venir a medida que la obra del Señor avance sobre la tierra”21.

El presidente Joseph F. Smith: “Cualquier otra cosa que el profeta José Smith haya hecho o haya sido, no debemos olvidar que, en realidad, de entre los millones de seres humanos que habitaban la tierra en ese tiempo, él fue el único hombre llamado por Dios, por la voz de Dios mismo, para abrir la dispensación del Evangelio al mundo por última vez; y eso es lo importante que debemos tener presente, que fue llamado por Dios para presentar el Evangelio al mundo, restaurar el santo sacerdocio a los hijos de los hombres, organizar La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en el mundo y restaurar todas las ordenanzas del Evangelio para la salvación, no sólo de los vivos sino también de los muertos; y fue llamado por Dios mismo a esa misión…

“…Ha habido otros profetas también, grandes profetas, que han tenido ángeles para ministrarlos, otros que han visto el dedo de Dios y que han sido más o menos favorecidos. Pero ¿en qué circunstancias aparecieron en persona el Padre y el Hijo, y quién es el hombre al que se manifestaron? ¿Dónde está ese hombre? En ninguna parte que se haya registrado en la historia, excepto el profeta José Smith; y eso, cuando era un muchacho. De hecho, era todavía un joven cuando pasó el martirio, de sólo treinta y ocho años de edad.

“…El profeta José Smith… habló con el Padre y el Hijo y con ángeles, que lo visitaron, y le confirieron bendiciones y dones y llaves de poder que jamás se habían conferido a ningún ser humano aparte del Hijo de Dios mismo. Ningún hombre que hubiera vivido en la tierra había poseído todas las llaves del Evangelio y de las dispensaciones que se le confirieron al profeta José Smith en el Templo de Kirtland, cuando lo visitaron allí el Hijo de Dios, Moisés, Elías y Elías el Profeta y cuando se le abrieron los cielos y recibió las llaves de poder y autoridad con las cuales podría colocar los cimientos de la obra de Dios, que es amplia y profunda, para cubrir la tierra con el conocimiento de Dios y con Su poder y gloria”22.

La obra de José Smith bendice a los que han vivido en la tierra, a los que viven ahora y a los que nacerán en ella.

El presidente Joseph F. Smith: “La obra a la que José Smith se dedicó no se limita sólo a esta vida, sino que también atañe a la vida venidera y a la existencia pasada. En otras palabras, se relaciona con los que han vivido en la tierra, con los que ahora viven y con los que vivirán en ella después de nosotros. No es algo que tenga que ver con el hombre sólo mientras éste viva en la carne, sino que tiene que ver con toda la familia humana, de eternidad en eternidad. En consecuencia, como he dicho, se tiene un gran respeto a José Smith y se honra su nombre; decenas de miles de personas agradecen a Dios con todo el corazón y desde lo profundo de su alma el conocimiento que el Señor ha restaurado en la tierra por medio de él, y, por lo tanto, hablan bien de él y dan testimonio de sus palabras. Y esto no se limita a una aldea, ni a un estado, ni a una nación, sino que llega a toda nación, tribu, lengua y pueblo donde al presente se haya predicado el Evangelio”23.

El presidente Joseph Fielding Smith: “De la misma manera en que sé que Jesús es el Cristo —y eso es por revelación del Espíritu Santo—, sé que José Smith fue y es y será por siempre un profeta de Dios.

“Tengo un gran respeto y honro su santo nombre. Junto con su hermano, el patriarca Hyrum Smith, que era mi abuelo, selló su testimonio con su sangre en la cárcel de Carthage. Y yo deseo, para empezar, ser un instrumento en las manos del Señor para que los confines de la tierra sepan que la salvación está otra vez al alcance, debido a que el Señor levantó a un extraordinario vidente en estos días para restablecer Su reino en la tierra.

“En el espíritu de testimonio y gratitud, termino con estas inspiradas palabras de Doctrina y Convenios: ‘José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en él, exceptuando sólo a Jesús’ (D. y C. 135:3)”24.

El presidente Gordon B. Hinckley, hablando en Carthage, Illinois, el 26 de junio de 1994, en honor del sesquicentenario del martirio del profeta José Smith: “La gloriosa obra, que inició aquel hombre que fue asesinado en Carthage, se ha expandido de manera milagrosa y maravillosa… Esta obra prodigiosa, que surgió del llamamiento profético del muchacho de Palmyra, ha salido ‘del desierto de las tinieblas’ y resplandece ‘hermosa como la luna, esclarecida como el sol e imponente como un ejército con sus pendones’, tal como el Profeta suplicó que fuera (D. y C. 109:73)…

“En reverencia, esta tarde, hacemos una pausa al reflexionar sobre el milagro de la vida que tuvo su comienzo en las verdes colinas de Vermont y llegó a su fin aquí, en la cárcel de Carthage. No fue una vida larga, pero los frutos que produjo casi sobrepasan la comprensión.

“Esta gran causa de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha sido más preciada que la vida misma para miles de personas que han muerto en su servicio. Cientos de miles de testigos han salido al mundo para dar testimonio del llamamiento de José Smith como profeta de Dios. El santo sacerdocio que se restauró por medio de él se ha depositado como un manto sobre innumerable cantidad de hombres íntegros y virtuosos que han sido investidos con su poder divino. El Libro de Mormón se distribuye por la tierra como otro testamento del Señor Jesucristo.

“Citando una obvia verdad que se proclamó hace mucho tiempo en circunstancias diferentes, ‘la sangre de los mártires ha llegado a ser la simiente de la Iglesia’. Los testimonios que se sellaron aquí aquel caluroso y sofocante día de hace ciento cincuenta años, en estos mismos recintos, en este suelo donde nos encontramos reunidos esta noche, ahora alimentan la fe de la gente por todo el mundo”25.

Sugerencias para el estudio y la enseñanza

Considere estas ideas al estudiar el capítulo o al prepararse para enseñarlo. Si necesita más ayuda, consulte las páginas VII–XIII.

  • Lea la experiencia que se describe en las páginas 577–578. Piense en lo que habrá sentido la gente que recibió el testimonio de que Brigham Young era el sucesor de José Smith como líder de la Iglesia. ¿Cómo podemos recibir un testimonio de que el Señor ha llamado al Presidente de la Iglesia actual?

  • José de Egipto y otros profetas antiguos profetizaron de José Smith y de su misión (págs. 578–579). Como se indica en este capítulo, los profetas de los últimos días han continuado destacando la importancia de José Smith. ¿Por qué se le habrá prestado toda esa atención tanto antes como después de su ministerio terrenal?

  • Estudie los testimonios en las páginas 579–580 sobre la preordenación de José Smith. Al “contemplarla en la perspectiva de la eternidad”, ¿en qué forma cambia nuestra comprensión de su misión terrenal?

  • Lea los testimonios en las páginas 581–583 sobre la Primera Visión. ¿Qué lo convierte en “el acontecimiento más grande que jamás haya ocurrido en el mundo desde la resurrección del Hijo de Dios”? ¿Por qué es la Primera Visión “el fundamento de esta Iglesia” y “el secreto de su fortaleza y su vitalidad”? ¿Qué ha contribuido para que usted obtenga el testimonio de la Primera Visión?

  • El presidente Joseph F. Smith declaró: “Dios es responsable de la obra realizada por José Smith, y no José Smith” (pág. 581). ¿Por qué será éste un concepto importante para destacar sobre la misión de José Smith?

  • El presidente John Taylor dijo lo siguiente de José Smith: “Nunca he conocido a un hombre tan inteligente como él” (pág. 583). Pero el presidente Taylor y otros presidentes de la Iglesia han señalado el hecho de que José Smith no tuvo muchas oportunidades de recibir instrucción escolar. ¿Por qué sería tan capaz el profeta José de expandir tanto su inteligencia? (Véanse las páginas 583–586 donde hay algunos ejemplos.) Al procurar conocimiento espiritual, ¿qué debemos hacer para seguir el ejemplo de José Smith?

  • Repase las páginas 586–591, fijándose en las verdades y las ordenanzas que el Señor restauró por medio de José Smith. Piense en la diferencia que habría en su vida si no hubiera conocido el Evangelio restaurado. ¿Por qué siente gratitud hacia José Smith y su misión?

Pasajes de las Escrituras relacionados con el tema: 2 Nefi 3:6–19; 27:6–26; 3 Nefi 21:9–11; D. y C. 1:17; 5:9–10; 21:1–6.

Notas

  1. George Q. Cannon, “Joseph Smith, the Prophet”, Juvenile Instructor, 29 de octubre de 1870, págs. 174–175.

  2. En la Traducción de José Smith de la Biblia, en Génesis 50:24–36, hay otro relato de las profecías de José de antaño.

  3. Joseph Smith, padre, bendición que dio a José Smith, el 9 de diciembre de 1834, en Kirtland, Ohio; en “Patriarchal Blessings, 1833–2005”, Archivos de la Iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Salt Lake City, Utah.

  4. Joseph F. Smith, Deseret News, 7 de marzo de 1883, pág. 98; puntuación actualizada.

  5. Brigham Young, Deseret News, 26 de octubre de 1859, pág. 266.

  6. Joseph Fielding Smith “The Historical Background of the Prophet Joseph Smith”, Improvement Era, diciembre de 1941, pág. 717.

  7. Ezra Taft Benson, “Joseph Smith—Man of Destiny”, discurso pronunciado el 3 de diciembre de 1967, en Logan Utah, págs. 3–4; en Annual Joseph Smith Memorial Sermons (sin fecha); puntuación y uso de mayúsculas actualizados; alteración en la división de párrafos.

  8. Joseph F. Smith, Deseret Evening News, 14 de julio de 1917, pág. 9; puntuación actualizada; alteración en la división de párrafos.

  9. Heber J. Grant, “Some Things We Must Relieve”, Improvement Era, septiembre de 1938, pág. 519.

  10. Howard W. Hunter, “Joseph—The Seer”, discurso pronunciado el 15 de diciembre de 1960, en Logan, Utah; en Annual Joseph Smith Memorial Sermons, 1966; 2:197–198; ortografía, puntuación, uso de mayúsculas y gramática actualizados.

  11. David O. McKay, “Joseph Smith—Prophet, Seer and Revelator”, Improvement Era, enero de 1942, pág. 54.

  12. Ezra Taft Benson, discurso pronunciado en Salt Lake City, Utah, el 20 de mayo de 1984; “Ezra Taft Benson Addresses 1943–1989”, Archivos de la Iglesia.

  13. George Albert Smith, en Conference Report, abril de 1917, pág. 37.

  14. John Taylor, Deseret News, 2 de junio de 1880, pág. 275.

  15. Wilford Woodruff, Millennial Star, 28 de abril de 1890, pág. 258; uso de mayúsculas actualizado.

  16. Lorenzo Snow, Deseret News, 13 de abril de 1870, págs. 115–116.

  17. Harold B. Lee, Teachings of Harold B. Lee, ed. por Clyde J. Williams, 1996, pág. 372.

  18. David O. McKay, “The Prophet Joseph Smith–On Doctrine and Organization”, discurso pronunciado el 10 de diciembre de 1944, en Logan, Utah; en Annual Joseph Smith Memorial Sermons, 1966, 1:9, 14; puntuación y uso de mayúsculas actualizados.

  19. Howard W. Hunter, “The Temple of Nauvoo”, Ensign, septiembre de 1994, pág. 63; alteración en la división de párrafos.

  20. Spencer W. Kimball, Liahona, octubre de 1977, pág. 65.

  21. Gordon B. Hinckley, véase “José Smith: Profeta de Dios, siervo poderoso”, Liahona, diciembre de 2005, págs. 4–6.

  22. Joseph F. Smith, en “Joseph, the Prophet”, Salt Lake Herald Church and Farm Supplement, 12 de enero de 1895, págs. 210–211; uso de mayúsculas actualizado.

  23. Joseph F. Smith, Deseret News, 7 de marzo de 1883; pág. 98; puntuación actualizada.

  24. Joseph Fielding Smith, “The First Prophet of the Last Dispensation”, Ensign, agosto de 1971, pág. 7.

  25. Gordon B. Hinckley, “Joseph, the Seer”, Ensign, septiembre de 1994, pág. 71; alteración en la división de párrafos.