Manuales de la Primaria y del Tiempo para compartir
Josías y Esdras leen las Escrituras al pueblo


Lección 37

Josías y Esdras leen las Escrituras al pueblo

Objetivo

Enseñar a los niños que el leer y seguir el consejo de las Escrituras proporciona gozo.

Preparación

  1. Con oración, estudie:

    • 2 Reyes 22:1–2: Josías reina con rectitud.

    • 2 Reyes 22:3–10: Mientras reparan el templo, Hilcías halla el libro de la ley. (Nota: En esa época, las Escrituras se conocían como el libro de la ley y el libro del pacto.)

    • 2 Reyes 22:11–13: Josías siente una gran tristeza por motivo de la iniquidad del pueblo.

    • 2 Reyes 22:14–20: Hilcías profetiza la desolación de los inicuos pero promete que Josías será bendecido.

    • 2 Reyes 23:1–4, 21–25: Josías lee el libro de la ley al pueblo; ellos hacen pactos (convenios) de abandonar su idolatría.

    • Nehemías 8:1–12: Esdras lee e interpreta la ley de Moisés. El pueblo se regocija.

  2. Lectura complementaria:

  3. Estudie la lección y decida qué método empleará para enseñar a los niños el relato de las Escrituras (véase “Cómo preparar las lecciones”, pág. VII, y “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII). Elija las preguntas para analizar y las actividades complementarias que mejor promuevan la participación de los niños y los ayuden a alcanzar el objetivo de la lección.

  4. Materiales necesarios:

    1. Un ejemplar de la Biblia para cada niño.

    2. Un diario personal; un álbum de recuerdos; un álbum de fotografías o un libro o álbum para registrar todos los datos, fechas y acontecimientos más importantes de un recién nacido (véase la actividad para captar la atención).

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a uno de los niños que ofrezca la primera oración.

Actividad para captar la atención

Pregunte a los niños si recuerdan de qué se trataba la primera lección de este curso de estudios. Si recuerdan los temas generales de la lección, pregúnteles detalles más específicos. Explique que es difícil para nosotros recordar la información que hemos aprendido hace mucho tiempo. Muestre a los niños un diario personal, un álbum de recuerdos, un álbum de fotografías, un álbum de un recién nacido o algo semejante y relate la siguiente experiencia de la vida real o una experiencia personal que usted haya tenido relacionada con guardar registros.

Ciertos hijos pidieron a su madre que les contara cómo eran ellos de pequeños, qué hacían y decían. Su madre había escrito un diario personal sobre algunas de esas experiencias y la familia reunida lo leyó. El hijo mayor se enteró de que el primer discurso que dio en la Primaria fue acerca de dos hermanos que habían decidido no pelear más entre ellos; se sintió muy feliz al saberlo, ya que siempre trataba de ser un pacificador en la familia. Una de las hijas supo que cuando tenía tres años había orado todas las noches para que sus vecinos aprendieran que no debían fumar y para que nada malo les ocurriera a ellos. Esa preocupación puso de manifiesto, en parte, la misma sensibilidad hacia los demás que todavía seguía teniendo. Otra de ellas se enteró de que en la bendición que su padre le dio al poco tiempo de nacer, la bendijo para que ella tuviera una relación muy cercana con su mamá. A lo largo de su vida, esa bendición se había cumplido. Aún la madre de los niños se sorprendió con algunos de los relatos, ya que con el correr del tiempo, ella se había olvidado de muchos de ellos. Tanto la madre como sus hijos sintieron un gran gozo al leer el diario y recordar experiencias de su pasado.

Explique que es muy fácil olvidar todo aquello que no se nos recuerda constantemente. La información importante se debe estudiar y repasar continuamente para no olvidarla. Muestre a los niños sus ejemplares de las Escrituras y dígales que esos libros contienen la palabra de nuestro Padre Celestial para nosotros. El estudio diario y diligente de las Escrituras nos ayudará a recordar y a guardar Sus mandamientos. Diga a los niños que en esta lección aprenderán acerca del pueblo de Judá durante dos épocas históricas diferentes: el reinado del rey Josías (cerca de 640 a. C.) y la época de Nehemías y Esdras (cerca de 450 a. C) (a. C. significa antes del nacimiento de Cristo). Ambos grupos de personas habían perdido el libro de la ley —las Escrituras que el Señor les había dado por intermedio de Moisés— y por tanto habían olvidado los mandamientos y no los obedecían.

Relato de las Escrituras

Enseñe a los niños el relato de Josías, el joven rey de Judá, y el de Esdras, de los pasajes de las Escrituras enumerados en la sección “Preparación”. (En “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII, encontrará varias sugerencias de cómo enseñar los relatos de las Escrituras.)

Preguntas para analizar y aplicar

Al preparar la lección, estudie las preguntas y los pasajes de las Escrituras que se encuentran a continuación. Después, utilice las preguntas que usted considere que mejor ayudarán a los niños a comprender las Escrituras y a aplicar los principios en su vida. El leer los pasajes en clase con los niños hará que éstos entiendan mejor las Escrituras.

• ¿Qué clase de persona era el rey Josías? (2 Reyes 22:2; 23:25. Nota: El David que se menciona en 2 Reyes 22:2 es el rey David, quien fue antepasado de Josías y no su padre. El padre de Josías fue Amón.) Explique que el padre de Josías había sido un rey inicuo a quien sus criados habían matado cuando Josías tenía ocho años. Josías heredó el trono y fue un rey justo.

• Durante el decimoctavo año del reinado del rey Josías, ¿qué se le hizo al templo? (2 Crónicas 34:8–11.) ¿Qué encontró el sumo sacerdote Hilcías en el templo mientras lo estaban reparando? (2 Reyes 22:8.) Explique que el libro de la ley era el nombre que se le daba a las Escrituras.

• Después de que el rey Josías hizo que le leyeran el libro de la ley, ¿de qué manera manifestó el gran dolor que sentía? (2 Reyes 22:11–13.) Explique que “rasgó sus vestidos” significa que los rompió para expresar el gran dolor que sentía porque su pueblo se había alejado tanto de las leyes de Dios .

• ¿Cómo había demostrado el pueblo que se había olvidado de las leyes del Señor? (2 Reyes 22:16–17.) ¿De qué manera el rey Josías abolió la adoración de ídolos y otras prácticas malvadas de su pueblo? (2 Reyes 23:4, 24–25.)

• ¿En qué forma ayudó a su pueblo el rey Josías a arrepentirse de sus pecados? (2 Reyes 23:2–3.) ¿Qué fue lo que hizo a la gente darse cuenta de que habían actuado mal? Explique que la lectura de las Escrituras enseñó al pueblo las vías del Señor. Debido a que el libro de la ley y los convenios se habían perdido, el pueblo había olvidado los mandamientos y se había descarriado. ¿De qué manera nos ayudan las Escrituras? ¿Qué hábitos podemos desarrollar para recordar las palabras de Dios? (Véase la actividad complementaria N° 4.)

• ¿Qué práctica correcta estableció el rey Josías? (2 Reyes 23:21–23.)

• ¿Quién fue Nehemías? (Nehemías 8:9. Nota: Nehemías fue gobernador y un líder justo de su pueblo. Véase “Nehemías” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 147.)

• ¿Quién fue Esdras? (Nehemías 8:9.) Explique que Esdras fue sacerdote y escriba, y siendo escriba era maestro de la ley. Los judíos de esa época (alrededor de 450 a. C.) habían estado cautivos en el Imperio Persa por muchos años y no se les había permitido que les leyeran sus leyes. Ellos habían caído en las vías corruptas de los que los rodeaban. A algunos de los judíos, inclusive a Esdras y a Nehemías, se les permitió regresar a Jerusalén a restablecer su cultura y sus creencias religiosas.

• ¿A quién le leyó Esdras el libro de la ley de Moisés? (Nehemías 8:1–3, 5.) Explique que en la Guía para el Estudio de las Escrituras, bajo “Esdras”, pág. 65, se explica que antes de esa época la ley había sido casi totalmente controlada por los sacerdotes. El leer el libro de la ley en la vía pública lo puso al alcance de todos. ¿Cuál fue la reacción de la gente al oír lo que decía el libro de la ley? (Nehemías 8:3, 9.) ¿Por qué debemos leer las Escrituras?

• ¿Quién ayudó al pueblo a comprender las Escrituras? (Nehemías 8:7–8.) Destaque que el espíritu del Señor estaba con la gente mientras los sacerdotes le explicaban lo que se les había leído. ¿Cómo se sintió el pueblo cuando comprendió las Escrituras que le fueron leídas? (Nehemías 8:12.) ¿Cómo se sienten cuando leen y entienden las Escrituras? (Véase la actividad complementaria N° 2.) ¿Cómo podemos desarrollar el mismo tipo de entusiasmo que esa gente tuvo por las Escrituras?

Actividades complementarias

En cualquier momento de la lección o como repaso, resumen o cometido, utilice una o más de las siguientes actividades:

  1. Diga a los niños que les va a susurrar algo al oído que usted desea que traten de recordar. Susurre al oído de cada niño el siguiente pasaje de las Escrituras: “Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos” (2 Crónicas 34:31). Una vez que haya susurrado este pasaje a los niños, pídales que lo repitan. Si tienen dificultad para recordarlo, explíqueles que la ventaja de tener las Escrituras escritas es que podemos estudiarlas y leerlas seguido con el fin de recordarlas. Luego, pídales que lean el versículo en voz alta de sus ejemplares de las Escrituras. Al final de la lección, pregunte a los niños si recuerdan el pasaje de las Escrituras que usted les susurró al oído y que leyeron juntos. Si usted lo repitió varias veces, es posible que algunos niños lo recuerden. Léanlo en voz alta al unísono nuevamente. Haga notar que nosotros recordamos importantes verdades al escucharlas y leerlas una y otra vez.

  2. Escriba en la pizarra los siguientes títulos: “¿Por qué puede resultarnos difícil leer las Escrituras?” y “Formas de resolver esas dificultades”. Pregunte a los niños por qué podría ser difícil para ellos leer las Escrituras y después pídales que sugieran formas en las cuales se pueden resolver esas dificultades. Analice cada sugerencia que den los niños y anótelas en la columna correspondiente. Los problemas que pudieran surgir al leer las Escrituras podrían ser: que sean difíciles de comprender o que los niños no lean lo suficientemente bien. Las soluciones factibles para estos problemas podrían ser leer en voz alta, leerlas y analizarlas con un adulto, orar para entenderlas o leer las sugerencias de lectura que se dan al final de cada lección mientras todavía las tienen fresca en su mente. Inste a los niños a leer los versículos asignados en esta lección y en todas las demás. Explique que cuando una persona lee las Escrituras en forma constante, éstas se vuelven cada vez más conocidas y fáciles de comprender.

  3. Si le es posible conseguir fácilmente estos materiales, sumerja en miel la punta de un escarbadientes (mondadientes) para cada niño y deles a probar la miel. Haga hincapié en la dulzura de la miel y luego lea Salmos 19:8, 10. Pida a los niños que piensen de qué forma las Escrituras pueden ser en su vida más dulces que la miel. Destaque que por medio de las Escrituras nos es posible sentir el amor que nuestro Padre Celestial siente por nosotros y recibir ayuda para enfrentar nuestros problemas. Estas y otras cosas brindan dulzura y gozo a nuestra vida. Aliente a los niños a hablar sobre algo que les guste mucho acerca de las Escrituras.

  4. Jueguen a los acertijos. Pida a un niño que haga la pantomima de una de las siguientes situaciones y al resto de la clase que adivine de qué se trata.

    1. Manejar hasta una estación de servicio y ponerle gasolina (nafta, bencina) a un automóvil.

    2. Comer a la hora del almuerzo o la cena.

    3. Plantar y regar una planta.

    4. Leer las Escrituras.

    Continúe jugando hasta que las cuatro situaciones se hayan adivinado correctamente. Analice qué semejanzas hay en estas diferentes actividades. Haga notar que en cada caso un objeto requiere cierta clase de combustible para tener la energía necesaria para seguir adelante. Al igual que un automóvil, una planta y nuestro cuerpo físico necesitan combustible o alimento para tener energía, nuestro espíritu también debe alimentarse para estar sano y fuerte. Analice cómo podemos alimentar a nuestro espíritu. Analice con cuánta frecuencia debemos alimentar nuestro espíritu. Lea Deuteronomio 6:6–7 con los niños y haga hincapié en que en todo momento y en cada cosa que hagamos debemos pensar en las palabras que el Señor nos ha dado. Inste a los niños a leer las Escrituras diariamente durante la semana entrante.

  5. Recuerde a los niños que para obedecer los mandamientos, deben poder recordarlos. Con el fin de ayudarlos a recordar, haga el siguiente juego. Escriba los nombres de los siguientes personajes del Antiguo Testamento por separado en tarjetas u hojas de papel de unos 8 cm. de ancho por 13 cm. de largo. En otras tarjetas u hojas de papel similares escriban frases que describan a cada una de esas personas. Haga que los niños, por turno, hagan coincidir la tarjeta que tiene escrito el nombre de una persona con la otra que describe lo que dijo o hizo. Una vez que los niños hayan hecho coincidir todas las tarjetas, analice las cualidades espirituales que ellos recuerden de cada uno de esos personajes.

    Personaje

    Hecho

    Adán

    Dejó el Jardín de Edén.

    Enoc

    Su ciudad justa fue trasladada.

    Noé

    Construyó un arca.

    Abraham

    Estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo.

    Rebeca

    Dejó a su familia para casarse con Isaac.

    José

    Perdonó a sus hermanos.

    Moisés

    Salvó a su pueblo del cautiverio.

    Rut

    Aceptó el Evangelio que le enseñó su suegra.

    David

    Con la fortaleza del Señor, mató a un gigante.

    Elías el profeta

    Los cuervos lo alimentaron durante una sequía.

    Ayude a los niños a comprender y a aprender de memoria el Artículo de Fe N° 8 o lea Isaías 40:8 y analice formas en que las Escrituras “permanece[n] para siempre”. Por ejemplo, explique que los Diez Mandamientos que recibió Moisés hace miles de años “permanece[n] para siempre” y todavía son mandamientos para nosotros en la actualidad. Invite a los niños a hablar de sus pasajes preferidos de las Escrituras y a decir la razón por la cual les gustan.

  6. Canten o repitan la letra de la canción “Escudriñar, meditar y orar” (Canciones para los niños, pág. 66).

Conclusión

Testimonio

Hable acerca de la gran bendición que las Escrituras son en su vida y del gozo y la paz que le han brindado al recordarle obedecer las leyes de nuestro Padre Celestial. Aliente a los niños a leer las Escrituras en casa con regularidad.

Sugerencias para que los niños hablen con la familia

Inste a los niños a hablar con la familia sobre una parte específica de la lección, tal como un relato, una pregunta o actividad, o que lean con ella las “Sugerencias de lectura” que tienen para estudiar en casa.

Sugerencias de lectura

Sugiera a los niños que estudien en casa 2 Reyes 23:1–3, 25 e Isaías 40:8 como repaso de la lección de hoy.

Pida a uno de los niños que ofrezca la última oración.