Manuales de la Primaria y del Tiempo para compartir
Como miembros de la Iglesia de Jesucristo recibimos muchas bendiciones


Lección 21

Como miembros de la Iglesia de Jesucristo recibimos muchas bendiciones

Objetivo

Que los niños comprendan las grandes bendiciones que pueden recibir por ser miembros de la Iglesia.

Preparación

  1. Con espíritu de oración, estudie Mosíah 18 y Enós 1, y prepárese para contar los relatos de estos dos capítulos de las Escrituras.

  2. Prepárese para ayudar a los niños a cantar o a repetir la canción “El Espíritu Santo” (Canciones para los niños, pág. 56), y “Saber perdonar” (Canciones para los niños, pág. 52), cuya letra figura al final de este manual.

  3. Antes de la clase, ponga, diseminados, los objetos que usted haya reunido, incluso las láminas 3–13, 3–14, 3–48 y 3–49 (véase 4d, más abajo) sobre una mesa o en el piso, y cúbralos con un lienzo o mantel.

  4. Materiales necesarios:

    1. Las siguientes tiras de palabras:

      • Las bendiciones del bautismo

      • Cómo llegar a ser miembros de la Iglesia de Jesucristo

      • El don del Espíritu Santo

      • Nuestro Padre Celestial nos perdona

    2. Si le fuera posible, obtenga los siguiente objetos: Un ejemplar del Libro de Mormón, una Biblia, una pequeña lámina de Jesucristo y el anillo HLJ.

    3. Un lienzo o un mantel lo suficientemente grande para cubrir los objetos que haya obtenido.

    4. La lámina 3–48, Alma bautiza en las aguas de Mormón (62332 002, Las bellas artes del evangelio 309), la lámina 3–13, El bautismo de un niño (62018), la lámina 3–14, La confirmación de una niña (62020), y la lámina 3–49, La oración de Enós (62604 002, Las bellas artes del evangelio 305).

  5. Haga los arreglos necesarios para las Actividades complementarias que desee llevar a cabo.

Sugerencias para el desarrollo de la lección

Pida a un niño que ofrezca la primera oración.

Si en la clase anterior les dio una asignación, verifique si la hicieron.

Podemos llegar a ser miembros de la Iglesia de Jesucristo

Actividad para despertar el interés

Diga a los niños que debajo del lienzo o mantel hay algunos objetos. Explíqueles que usted quitará el lienzo por diez segundos y que ellos deben fijarse bien en todos los objetos que allí hay, de modo que puedan recordar el mayor número posible de ellos.

Reúna a todos los niños alrededor de la mesa. En seguida, quite el lienzo por diez segundos y vuelva a poner éste como estaba antes, e indíqueles que vuelvan a sus asientos.

Dé a los niños la oportunidad de nombrar, por turnos, todos los objetos que recuerden haber visto sobre la mesa. Una vez que los que hayan deseado hacerlo hayan tenido la oportunidad de responder, quite nuevamente el lienzo o mantel para ver cuán bien habrán acertado. Explique que cada uno de esos objetos puede recordarnos las bendiciones que recibimos de nuestro Padre Celestial cuando nos bautizamos.

Tira de palabras

Pida a uno de los niños que pegue en la pizarra la tira de palabras que dice “Las bendiciones del bautismo”.

Lámina y relato de las Escrituras

Exponga la lámina 3–48, Alma bautiza en las aguas de Mormón.

Repase brevemente el relato de Alma, de la lección 20, y recuerde a los niños que después de que Alma escapó de los siervos del malvado rey Noé, se escondió y en su escondite escribió todas las palabras que el profeta Abinadí había hablado.

Después de transcurridos muchos días, Alma volvió secretamente a la ciudad y comenzó a enseñar a los habitantes acerca de Jesucristo. Muchos de ellos escucharon a Alma y creyeron en lo que les enseñaba. Y sucedió que cuantos le creyeron fueron a un lugar llamado Mormón, donde había una fuente de agua pura; y cerca del agua había un paraje poblado de árboles pequeños donde Alma se ocultaba durante el día de los buscadores del rey.

Muchas personas se reunieron para oír a Alma, y él les enseñó acerca de la fe y el arrepentimiento. Alma bautizaba allí a todos los que deseaban ser bautizados; y al ser bautizados, llegaban a ser miembros de la Iglesia verdadera de Jesucristo.

Tira de palabras

Pida a uno de los niños que pegue la tira de palabras que dice “Cómo llegar a ser miembros de la Iglesia de Jesucristo”.

Podemos tener el don del Espíritu Santo

Tira de palabras y análisis

• ¿Qué gran don podemos recibir después de ser bautizados? (El don del Espíritu Santo.)

Pida a un niño que pegue en la pizarra, debajo de las frases anteriores, la tira que dice “El don del Espíritu Santo”.

Explique que después de ser bautizados, recibimos el don del Espíritu Santo por la imposición de manos. El don del Espíritu Santo es un don maravilloso que nos da nuestro Padre Celestial. Si hacemos lo correcto, el Espíritu Santo siempre estará con nosotros y nos indicará que hagamos cosas buenas.

Canción

Cante o repita con los niños la letra de la canción “El Espíritu Santo”.

Artículo de Fe

Repase con los niños el Artículo de Fe 4, y explíqueles que el don del Espíritu Santo será una bendición para nosotros durante toda nuestra vida siempre y cuando seamos dignos.

Relato

Con sus propias palabras, cuente a los niños el relato de cómo el Espíritu Santo ayudó a Tim:

Tim veía a su madre preocupada y a su padre inquieto y triste. Hacía algún tiempo que no recibían carta de su hermano Wally, que se encontraba sirviendo la misión.

Tim se sentó en un sillón de la sala, y desde allí pudo oír a sus padres que conversaban en la cocina.

—Dicen que el terremoto ha sido un desastre espantoso —decía su padre—, y ha sido muy cerca de la ciudad donde está Wally. Ojalá que pronto recibamos noticias de él.

Tim escuchó con atención. “¿Un terremoto? … ¿Wally?” pensó. Sintió un nudo en la garganta, y se figuró a su hermano herido o debajo de toneladas de escombros. Dirigió la mirada hacia la fotografía de Wally que estaba sobre el escritorio y sintió que se le inundaban los ojos de lágrimas. Tim corrió a su habitación y cerró la puerta. Toda clase de pensamientos acudieron a su mente, y así pasó toda la noche y todo el día siguiente. Cada vez que intentaba hablarles a sus padres, sentía que la angustia le apretaba la garganta y no podía pronunciar palabra.

Los temores de Tim fueron aumentando, hasta que llegó el momento en que sintió que tenía que hablar con alguien de lo que estaba pasando. Sabía que su padre estaba trabajando en las habitaciones del piso subterráneo de la casa y decidió bajar la escalera.

Tim abrió la boca para comenzar a decir lo que había pensado, pero no le resultó fácil hablar de Wally. Entonces, agachó la cabeza y se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Estás preocupado por tu hermano, ¿no es así, Tim? —le preguntó el padre—. Cuando nos enteramos de que había habido un terremoto allá donde está Wally, tu madre y yo nos preocupamos mucho. Pero hemos orado por Wally y hemos recibido el consuelo del Espíritu Santo y la certeza de que no hay motivo para preocuparnos. Y tú también podrás recibir ese consuelo, Tim.

—Pero, ¿cómo? —preguntó Tim.

—Ora a nuestro Padre Celestial, cuéntale tus temores y pídele que te haga saber si Wally se encuentra sano y salvo. Estoy seguro de que recibirás consuelo.

Tim hizo lo que su padre le aconsejó. Oró por su hermano y le pidió al Padre Celestial que le hiciera saber que Wally se encontraba vivo y bien. Cuando Tim terminó de orar, experimentó un profundo sentimiento de paz y consuelo que llenaba todo su ser; ya no estaba preocupado por Wally y supo que todo estaba bien.

Por fin, llegó una carta en la cual se informaba a la familia que Wally se encontraba sano y salvo, pero Tim ya lo sabía gracias a que había recibido consuelo por medio del Espíritu Santo.

• ¿En qué forma ayudó el Espíritu Santo a Tim? (Le infundió serenidad y la certeza de que su hermano estaba a salvo.)

Diga a los niños que el don del Espíritu Santo fue una gran bendición para Tim y su familia, y especifique que dicho don puede ser una gran bendición también para nosotros.

Después de ser bautizados, nuestro Padre Celestial nos perdonará

Tira de palabras

Pida a uno de los niños que pegue en la pizarra la tira de palabras que dice “Nuestro Padre Celestial nos perdona”.

Explique que otra gran bendición del bautismo es que cuando cometemos errores o hacemos algo indebido, podemos ser perdonados. Nuestro Padre Celestial sabía que todos sus hijos cometerían errores. Él mandó que todos se arrepintieran de sus faltas, y nos ha prometido que si nos arrepentimos, Él nos perdonará y nos dará otras bendiciones. Recuerde a los niños que parte del proceso del arrepentimiento es tener fe en Jesucristo. Otra parte es vivir más como Jesús desea que vivamos, o sea, obedecer más los mandamientos. Si estudiamos las Escrituras, aprenderemos más acerca de Jesús y de Sus mandamientos.

Lámina y relato de las Escrituras

Exponga la lámina 3–49, La oración de Enós.

Explique que Enós fue un profeta acerca del cual podemos leer en el Libro de Mormón. El padre de Enós le pidió que se encargara de los registros que contenían las Escrituras y una historia de su pueblo, la cual estaba escrita en planchas de metal. El padre de Enós le había enseñado los principios del evangelio que estaban en esos registros, de modo que Enós sabía cómo debía comportarse. Un día, fue al bosque y allí oró a nuestro Padre Celestial durante todo el día y hasta bien avanzada la noche, pidiendo perdón por sus pecados. Entonces sucedió algo maravilloso.

Destaque que el Padre Celestial no sólo perdonó a Enós, sino que le prometió bendecirle. Enós oyó una voz que le decía: “Enós, tus pecados te son perdonados, y serás bendecido” (Enós 1:5). Enós fue perdonado porque tenía fe en Jesucristo, de quien había leído en los registros; fue perdonado porque creía en el sacrificio expiatorio de Jesucristo. Nuestro Padre Celestial también le prometió a Enós que preservaría esos registros y que algún día los lamanitas podrían leer lo que contenían, lo cual les serviría para aprender acerca de Jesús, para guardar los mandamientos y para recibir el perdón de los errores que cometieran.

Ponga de manifiesto que sabemos que nuestro Padre Celestial guardó Su promesa a Enós, puesto que podemos leer en el Libro de Mormón lo que se escribió en las planchas.

• ¿Cuáles fueron las bendiciones que Enós recibió cuando se arrepintió? (Acepte cualquier respuesta correcta, pero haga hincapié en que nuestro Padre Celestial perdonó a Enós.)

Exprese su gratitud por el conocimiento que posee de que todas las personas que verdaderamente se arrepientan serán perdonadas. Destaque que las Escrituras pueden llegar a ser una bendición para nosotros porque por medio de ellas podemos desarrollar la fe en Jesucristo y aprender de Sus enseñanzas.

Canción

Ayude a los niños a cantar o repetir la letra de la canción “Saber perdonar”.

Resumen

Haga un repaso de las bendiciones que tenemos como miembros de la Iglesia, tal como figuran en las tiras de palabras. Recuerde a los niños que nuestro Padre Celestial ha prometido darnos grandes bendiciones si somos bautizados y guardamos los mandamientos.

Pida a los niños que la próxima vez que tomen la Santa Cena, piensen en las bendiciones que nuestro Padre Celestial les ha dado. Ínsteles a que presten especial atención a las oraciones sacramentales y que piensen en las promesas que harán cuando sean bautizados. Sugiera a los niños que ya se hayan bautizado que mediten en su reciente bautismo.

Testimonio

Exprese su testimonio de que nuestro Padre Celestial siempre guarda las promesas que nos hace si le obedecemos. Podría contar a los niños sobre alguna ocasión en que se haya sentido bendecido en forma especial por el hecho de ser miembro de Su Iglesia.

Pida a un niño que ofrezca la última oración.

Actividades complementarias

Elija algunas de las siguientes actividades que se ajusten mejor a sus niños. Puede realizarlas durante la lección o como repaso o resumen. Para ayuda adicional, vea “Período de clases”, en “Ayudas para el maestro”.

  1. Haga un cartel con el pasaje de 3 Nefi 11:33. Luego corte un papel del mismo tamaño que el cartel y escriba en él “Las bendiciones del bautismo”. Corte el papel en varios trozos, para formar un rompecabezas. Pegue cada pieza del rompecabezas sobre el cartel con la referencia de manera que todos ellos cubran la referencia. Tenga mucho cuidado de que cada pieza se pueda despegar con facilidad sin que dañe la cita de las Escrituras que figura en el cartel.

    Muestre a los niños el rompecabezas “Las bendiciones del bautismo”, y pídales que lean el título. En seguida, explique que les hará usted algunas preguntas referentes a la lección y que cualquiera de ellos que responda correctamente podrá quitar una de las piezas del rompecabezas. Dígales que seguirán el mismo procedimiento hasta que se vea todo el pasaje de las Escrituras. A continuación figuran algunas de las preguntas que usted podría hacer:

    • ¿Qué convenio hacemos al ser bautizados? (Recordar siempre a Jesucristo, tomar Su nombre sobre nosotros y guardar Sus mandamientos.)

    • ¿Qué hacía Alma en las aguas de Mormón? (Bautizaba a todos los que lo deseaban.)

    • ¿A qué Iglesia pertenecían Alma y los que le seguían? (A la Iglesia de Jesucristo.)

    • ¿En qué forma fue contestada la oración de Tim? (El Espíritu Santo le hizo saber que su hermano Wally estaba bien.)

    • ¿Por qué razón oró Enós? (Porque deseaba que sus pecados le fueran perdonados.)

    • ¿Cómo se llama el libro que fue traducido de las planchas de oro? (El Libro de Mormón.)

    • ¿Cuándo tendrá cada uno de ustedes la edad suficiente para ser bautizado? (Cuando cumpla ocho años de edad.)

    Una vez que se hayan quitado todas las piezas del rompecabezas, pida a la clase que lea el versículo junto con usted. Explique que “heredar el reino de Dios” quiere decir vivir con nuestro Padre Celestial para siempre.

  2. Canten o digan la letra del himno “Cuenta tus bendiciones” (Himnos, núm. 157).

    “Cuando te abrumen penas y dolor,

    cuando tentaciones rujan con furor,

    ve tus bendiciones; cuenta y verás

    cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

    Bendiciones, cuenta y verás,

    cuántas bendiciones que recibirás;

    bendiciones, cuenta y verás,

    cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

  3. Obtenga una hoja de papel y lápices de cera para cada alumno, y pídales que dibujen e iluminen algo que represente una bendición que puedan recibir después de haber sido bautizados y confirmados miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.