Relatos de las Escrituras
Capítulo 28: El profeta José viaja otra vez a Misuri: Marzo–mayo de 1832
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“Capítulo 28: El profeta José viaja otra vez a Misuri: Marzo–mayo de 1832,” Relatos de Doctrina y Convenios (2002), 108–12

“Capítulo 28,” Relatos de Doctrina y Convenios, 108–12

Capítulo 28

El profeta José viaja otra vez a Misuri

Marzo–mayo de 1832

José Smith recibió una revelación en la que Jesús le dijo que los santos eran como Sus hijitos, que todavía estaban aprendiendo. Jesús dijo que debían ser felices y estar agradecidos, y que Él sería su líder.

Jesús dijo que quería que los santos cuidaran de los que fueran pobres, que compartieran los unos con los otros y que se ayudaran entre ellos.

Poco tiempo después de que José Smith recibió esta revelación, él y algunos de sus amigos fueron a Misuri otra vez; los santos de Misuri se alegraron mucho de verlo.

José pidió a los santos que fueran a una reunión para que les pudiera hablar en cuanto a la revelación.

Durante la reunión el Señor le dio a José otra revelación. Jesús estaba feliz de que los santos se habían perdonado los unos a los otros y dijo que, por haberlo hecho, Él los perdonaría a ellos.

En esa revelación Jesús también dio a los santos un nuevo mandamiento. Les dijo que les había dado la tierra de Sión y que ahora debían compartirla entre ellos; todos debían tener lo que necesitaran. El Señor también pidió a los santos que mejoraran sus talentos y que los usaran para beneficiar a la Iglesia.

Después de la reunión, José fue a varios pueblos a visitar a los santos. Fue un tiempo de alegría para él, porque amaba a los santos.

En otra revelación que José recibió mientras estaba en Misuri, el Señor dijo que los esposos debían cuidar de sus esposas y que los padres debían cuidar de sus hijos.

El Señor también dijo que los santos debían cuidar de las mujeres que no tuvieran esposos y de los niños que no tuvieran padre o madre.

Jesús dijo que los santos debían dar alimentos y otros artículos al obispo para que él los guardara en el almacén. Dijo que el obispo debía usar lo que había en el almacén para ayudar a los pobres.

Después de que José Smith terminó su obra en Misuri, él y el obispo Whitney empezaron el viaje de regreso a Kirtland en una carreta.

Un día, los caballos se asustaron con algo y empezaron a correr muy rápido.

José brincó de la carreta, pero no se lastimó. El obispo Whitney brincó de la carreta y se rompió la pierna.

José Smith y el obispo Whitney se quedaron en un mesón donde el obispo Whitney descansó durante cuatro semanas. José se quedó con él mientras se mejoraba su pierna.

Cuando estaban en el mesón, alguien puso veneno en la comida de José y cayó muy enfermo.

José le pidió al obispo Whitney que le diera una bendición. El obispo usó el poder del sacerdocio para bendecir a José, y José sanó.

José agradeció a Dios por sanarlo. Cuando José y el obispo Whitney se sentían lo suficientemente bien como para viajar, regresaron a sus hogares con sus familias.