Liahona
La Restauración continua
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La Restauración continua

La Restauración tuvo comienzo en la Arboleda Sagrada hace doscientos años y continúa en la actualidad; y usted y yo podemos ser parte de ella.

The Desires of My Heart (First Vision), Walter Rane, 16x20

El deseo de mi corazón (la Primera Visión), por Walter Rane

Esta es una época maravillosa y emocionante para estar en la tierra; tenemos la bendición de participar en los grandes acontecimientos que tienen lugar en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, en preparación para la segunda venida del Señor1; nos es posible no solo observar el desarrollo de esos acontecimientos magníficos, sino también ser parte de ellos2.

A veces hablamos de la restauración del Evangelio como si hubiese sucedido todo de una vez. Hace doscientos años, la Primera Visión comenzó el proceso pero, por supuesto, la Restauración no terminó allí. La obra del Señor por medio de José Smith y sus seguidores continuó con la traducción del Libro de Mormón, la restauración del sacerdocio, la organización de la Iglesia, el hecho de enviar misioneros, la construcción de templos, la organización de la Sociedad de Socorro, etc.; esos acontecimientos de la Restauración comenzaron en 1820 y continuaron durante la vida de José Smith.

Aunque las verdades que Dios reveló por medio de José Smith son maravillosas, la Restauración no finalizó durante el transcurso de su vida. Mediante los profetas que lo siguieron, hemos recibido otras cosas como el incremento constante de la obra del templo; más Escrituras; la traducción de estas a muchos idiomas; la obra misional que lleva el Evangelio a todo el mundo; la organización de la Escuela Dominical, las Mujeres Jóvenes, la Primaria y los cuórums del sacerdocio; y muchas adaptaciones en la organización y los procedimientos de la Iglesia.

“Somos testigos de un proceso de restauración” dijo el presidente Russell M. Nelson. “Si piensan que la Iglesia ha sido restaurada completamente, les digo que apenas están observando el principio. Hay mucho más por venir […]. Esperen al año que viene; y luego, al año siguiente. Tomen vitaminas; descansen. Va a ser emocionante”3.

Con la declaración del presidente Nelson de que la Restauración continúa, hemos visto en la Iglesia muchas modificaciones importantes desde que él pasó a ser el Presidente. Entre ellas, están los cambios en la estructura de los cuórums del sacerdocio, el reemplazo de los programas de orientación familiar y maestras visitantes por el de la ministración, y la institución del estudio del Evangelio centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia4. Desde entonces ha habido otras modificaciones y habrá más en el futuro.

Un ejemplo en África Occidental

Mi testimonio de la naturaleza continua de la Restauración se vio impactado por los cinco años que pasé prestando servicio en la Presidencia del Área África Oeste. Desde muy joven he tenido un testimonio del Evangelio; pero al vivir en África me relacioné con algunos de los primeros africanos occidentales que lo aceptaron. Además, vi a la Iglesia extenderse rápidamente a través del continente, y cientos de barrios y estacas que se formaban, templos y capillas que se llenaban de miembros fieles, y mujeres y hombres buenos que abrazaban de todo corazón el Evangelio restaurado. Ante mis ojos vi cumplirse la profecía de José Smith de que la Iglesia “llenará el mundo”5.

Dos de esos fieles miembros, James Ewudzie y Frederick Antwi, me ayudaron un día en el Templo de Accra, Ghana. Varios años antes de que llegaran los misioneros a Ghana, James había sido parte de un grupo de aproximadamente mil personas que usaban el Libro de Mormón y otros materiales de la Iglesia en sus servicios religiosos, y oraban por el día en que la Iglesia llegara a dicho país. Él se sumó a otros jóvenes para viajar por Ghana y enseñar el Evangelio tal como se hallaba en nuestras publicaciones. Después que llegaron los misioneros en 1978, se bautizó el primer día en que se llevaron a cabo bautismos de Santos de los Últimos Días allí.

Photo of Fred Antwi

Fred Antwi, miembro pionero de la Iglesia en Ghana

Al poco tiempo de ser miembro de la Iglesia, Fred asistió al funeral de una un pariente que había sido jefe de una tribu. Allí se enteró de que la familia tenía planes de que él fuera el nuevo jefe y, sabiendo que tal puesto lo pondría en una situación tal que tendría que hacer cosas contrarias a sus creencias del Evangelio, se apresuró a marcharse inmediatamente después del entierro, renunciando a una posición que le habría brindado prominencia y riquezas.

Después que el Templo de Accra se hubo dedicado, James y Fred comenzaron a viajar todas las semanas, más de cuatro horas solo de ida, para ser obreros del templo. Al efectuar ordenanzas con ellos, me sobrecogí al percibir la historia que me rodeaba; al darme cuenta de la historia de la Iglesia en África que ellos dos representaban, sentí que era como tener a John Taylor o Wilford Woodruff u otros de los primeros miembros de la Iglesia conmigo haciendo esas ordenanzas.

Lo que observé, experimenté y sentí en África Occidental fue parte de lo que el Señor dijo a Enoc que iba a suceder: “… y justicia enviaré desde los cielos; y la verdad haré brotar de la tierra para testificar de mi Unigénito […], y haré que la justicia y la verdad inunden la tierra como con un diluvio, a fin de recoger a mis escogidos de las cuatro partes de la tierra” (Moisés 7:62).

Yo vi la justicia y la verdad inundar el continente africano, y cómo se congregaba a los escogidos de esa parte del mundo. Mi testimonio de la Restauración aumentó porque pude ver esa importante parte de ella desarrollándose ante mis ojos.

Observé también algo más con respecto a la Restauración continua: una fe vibrante y una energía espiritual entre los miembros africanos. He oído al élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, decir: “Kirtland [donde vivían los Santos de los Últimos Días en la década de 1830] no está solo en Ohio; está también en África”. Mucha gente está uniéndose a la Iglesia allá basándose en fuertes experiencias espirituales que han tenido. Esos miembros nuevos llevan consigo energía espiritual y una necesidad de avanzar en el aprendizaje del Evangelio; para ellos, la Restauración continúa en un sentido personal. Al ir aprendiendo cada vez más sobre la Iglesia, las verdades del Evangelio van apareciendo ante su vista. Lo mismo nos pasa a todos nosotros al seguir expandiendo nuestro conocimiento del Evangelio.

Tres maneras de ayudar en la Restauración continua

Dios nos ha dado la magnífica oportunidad de desempeñar funciones vitales en esta obra. El Señor dijo que “el cuerpo [de la Iglesia] tiene necesidad de cada miembro” (Doctrina y Convenios 84:110). Todos los miembros de la Iglesia tienen la bendición de participar en esta Restauración continua. ¿Cómo lo hacemos?

Una de las maneras es hacer convenios sagrados y guardarlos. Las ordenanzas, incluso las del templo, no tienen propósito a menos que las personas hagan los convenios relacionados con ellas y los guarden. La hermana Bonnie Parkin, quien ha sido Presidenta General de la Sociedad de Socorro, enseñó lo siguiente: “El hacer convenios es la manifestación de un corazón dispuesto; el guardarlos es la manifestación de un corazón fiel”6.

Al hacer convenios y guardarlos, no solo nos preparamos a nosotros mismos para la vida eterna, sino que también contribuimos a preparar y fortalecer a los que el Señor llama “mi pueblo del convenio” (Doctrina y Convenios 42:36). Hacemos convenios con Dios y nos volvemos parte de Su pueblo del convenio por medio del bautismo, la confirmación, la Santa Cena, el Sacerdocio de Melquisedec y las ordenanzas del templo.

La segunda manera en la que nos es dado participar en la Restauración continua es cumplir con los llamamientos y asignaciones que recibamos; así es como avanza la Iglesia. Hay maestros dedicados que enseñan el Evangelio a niños, jóvenes y adultos. Hay hermanas y hermanos ministrantes que se preocupan por los miembros de la Iglesia individualmente. Hay presidencias y obispados que guían estacas, distritos, barrios, ramas, cuórums, organizaciones, clases y grupos. Los líderes de los jóvenes velan por las jovencitas y los jovencitos. Los secretarios ejecutivos y los secretarios de las unidades registran información esencial que luego queda registrada en el cielo; y una infinidad de otras personas tienen papeles fundamentales a fin de preparar a la gente para la vida eterna y la segunda venida del Salvador.

People Entering the Accra Ghana Temple

Jóvenes haciendo fila para entrar en el Templo de Accra, Ghana

La tercera manera de participar en la Restauración es colaborar en el recogimiento de Israel; desde los primeros días de la Restauración, esa ha sido una parte clave de la obra. Como ha enseñado el presidente Nelson, tenemos la oportunidad y la obligación de ayudar en la congregación que se lleva a cabo a ambos lados del velo. En su último mensaje de la primera conferencia general como Presidente de la Iglesia, el presidente Nelson dijo brevemente: “Nuestro mensaje al mundo es sencillo y sincero: invitamos a todos los hijos de Dios en ambos lados del velo a venir a su Salvador, recibir las bendiciones del santo templo, tener gozo duradero y ser merecedores de la vida eterna”7.

El recogimiento de Israel de este lado del velo significa la obra misional. Todos los que podamos prestar servicio en misiones de tiempo completo debemos considerar detenidamente esa oportunidad. Considero una gran bendición haber prestado servicio como misionero en Italia en una época en que la Iglesia era todavía muy nueva allí; nuestras ramas se reunían en salones alquilados, y teníamos la esperanza de que algún día hubiera allí estacas y barrios. Vi cómo los valientes pioneros se unieron a la Iglesia y establecieron el fundamento para el recogimiento de Israel en esa grandiosa tierra.

Una de ellos fue Agnese Galdiolo. Todos sentíamos muy fuerte el Espíritu cuando le enseñábamos las lecciones misionales pero, aun sintiendo ese Espíritu, ella sabía que su familia se opondría completamente a que se bautizara. Sin embargo, llegó un momento en que, llena del Espíritu, quiso bautizarse; y luego cambió de idea la mañana en que se iba a bautizar. Llegó temprano al salón alquilado donde iba a tener lugar el bautismo y nos dijo que no podría hacerlo debido a la presión de su familia.

Antes de irse, aceptó que habláramos unos minutos; fuimos a un salón de clases y le sugerimos orar juntos ; después que nos arrodillamos, le pedimos a ella que la ofreciera. Cuando terminó la oración, se puso de pie llorando y nos dijo: “Está bien, me voy a bautizar”. Y unos minutos después así se hizo. Al año siguiente contrajo matrimonio con Sebastiano Caruso; tuvieron cuatro hijos, todos los cuales sirvieron en misiones y han continuado prestando servicio en la Iglesia.

Caruso Family and Curtis'

El élder Curtis y la esposa con algunos miembros de la familia Caruso

Agnese y Sebastiano también sirvieron como misioneros cuando él fue presidente de misión. Cuando presté servicio en mi segunda misión en Italia, veinticinco años después de la primera, pude ver lo que los Caruso y otros pioneros habían hecho para extender el reino de Dios allí. Mis misioneros y yo trabajamos para hacer avanzar la Iglesia, soñando que algún día pudiera edificarse un templo en Italia. Imaginen mi gozo ante el hecho de que ahora tengamos el Templo de Roma, Italia.

Hay poca dicha que pueda compararse con el gozo misional. ¡Qué gran bendición es nacer en una época en que podemos participar gozosamente en la Restauración continua al ayudar a recoger Israel!

Por supuesto, el gozo misional no es algo que sientan solo los misioneros de tiempo completo; a cada uno de nosotros le es posible ayudar en la conversión o activación de nuestras hermanas y hermanos trabajando hombro a hombro con los misioneros regulares. Tenemos la oportunidad de congregar a Israel si invitamos a otras personas a venir y ver, y si hermanamos a aquellos a quienes se les esté enseñando.

Mediante la obra de historia familiar y del templo, ayudamos a recoger a Israel del otro lado del velo. Durante años hemos tenido la responsabilidad de hacer esa obra. Antes de la muerte de José Smith, los santos llevaron a cabo bautismos por los muertos, y algunos recibieron la investidura y se sellaron. Al terminarse el Templo de Nauvoo, las investiduras a favor de personas vivas comenzaron a realizarse en mayor número. En los templos de Utah también se efectuaron investiduras y sellamientos por antepasados.

Eliza R. Snow, una participante clave del proceso de restauración, entendía la importancia de esa parte de la Restauración y pasaba mucho tiempo en la casa de investiduras, ayudando en las ordenanzas que se llevaban a cabo en ella8. En una visita de la Sociedad de Socorro en 1869, enseñó a las hermanas: “He estado reflexionando sobre la gran obra que debemos llevar a cabo, incluso la de ayudar en la salvación de vivos y muertos. Queremos ser […] compañeras adecuadas de los Dioses y otros Seres Santificados9.

Y, por supuesto, la posibilidad de las ordenanzas del templo ha aumentado de forma extraordinaria debido a la construcción de tantos templos por todo el mundo, y más que se construirán.

Con los instrumentos que ahora tenemos disponibles, la obra del templo y de historia familiar puede ser una parte frecuente de nuestra participación en la Restauración continua. He tenido interés y he participado en la labor de historia familiar durante años, pero las herramientas de internet han aumentado mi éxito en cuanto a llevar nombres de familiares al templo. Tengo recuerdos sagrados de estar sentado en una mesa de nuestro apartamento de Ghana y encontrar nombres de mis antepasados europeos que mi esposa y yo pudimos llevar al Templo de Accra, Ghana. Aquella gozosa oportunidad se ha repetido en otros lugares adonde se nos ha mandado.

Por medio del profeta José Smith, Dios comenzó el proceso de “llevar a cabo la restauración de todas las cosas concernientes a los últimos días, que se han declarado por boca de todos los santos profetas desde el principio del mundo” (Doctrina y Convenios 27:6). Esa restauración ha continuado hasta el presente, puesto que Dios “actualmente revela” y “aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” (Artículos de Fe 1:9). Estoy profundamente agradecido de que podamos participar en esta Restauración continua.