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Tenían esperanza en la venida de Cristo, y nosotros también podemos tenerla
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Tenían esperanza en la venida de Cristo, y nosotros también podemos tenerla

Los profetas del Libro de Mormón tenían la esperanza de que Cristo vendría. Al leer sus palabras, podemos tener esa misma esperanza en que Él va a venir otra vez.

The Visit

LA VISITA, por Jorge Cocco Santángelo

¿Qué palabras le vienen a la mente cuando piensa en el Libro de Mormón?

¿Nefitas, Lamanitas, otros “-itas”?

¿Guerras, desiertos, lamentaciones?

¿Arrepentimiento, redención, rectitud?

¿Jesucristo?

¿Esperanza?

La Pascua es el momento perfecto para reflexionar de nuevo en el mensaje del Libro de Mormón. Lo más importante es el mensaje de que Jesús es el Cristo, nuestro Salvador y Redentor. Con el tiempo, a causa de Él, se nos liberará de todo dolor de cuerpo y alma, de la muerte y del pecado. Podemos vencer todo lo malo con lo que el mundo nos ataca.

En simples palabras, podemos tener esperanza.

La esperanza —la verdadera esperanza, centrada en Jesucristo— inspiró a los antiguos profetas a llevar registros en las planchas de oro, que luego se convertirían en el Libro de Mormón. Jacob nos lo cuenta: “Porque hemos escrito estas cosas para este fin, que sepan que nosotros sabíamos de Cristo y teníamos la esperanza de su gloria muchos siglos antes de su venida” (Jacob 4:4; cursiva agregada).

Jacob quería que supiéramos que él y los demás profetas que guardaban registros, sabían de la venida de Cristo. ¡Muchos siglos antes de que Él viniera! Además, las palabras que ellos leyeron de otros profetas los inspiraron a albergar esa esperanza. Jacob lo explica: “… y no solamente teníamos nosotros una esperanza de su gloria, sino también todos los santos profetas que vivieron antes que nosotros.

“He aquí, ellos creyeron en Cristo y adoraron al Padre en su nombre; y también nosotros adoramos al Padre en su nombre […].

“Por tanto, escudriñamos los profetas, y tenemos muchas revelaciones y el espíritu de profecía; y teniendo todos estos testimonios, logramos una esperanza, y nuestra fe se vuelve inquebrantable” (Jacob 4:4–6; véanse también 1 Nefi 19:21; Jacob 7:11; Mosíah 3:13; Helamán 8:16).

La esperanza que obtuvieron, tanto de sus propias experiencias como de las profecías que leyeron en las Escrituras, los preparó para el día en que Cristo vendría. De la misma forma, los profetas de la actualidad nos alientan a prepararnos para cuando Cristo venga otra vez. Para tener esa misma esperanza, también necesitamos “escudriñ[ar] los profetas, y [procurar] tene[r] muchas revelaciones y el espíritu de profecía”. Sus testimonios de Jesucristo no solo fortalecerán los nuestros, sino que también nos ayudarán a prepararnos para Su venida.

Lehi

“Por lo tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer estas cosas a los habitantes de la tierra, para que sepan que ninguna carne puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías, quien da su vida, según la carne, y la vuelve a tomar por el poder del Espíritu, para efectuar la resurrección de los muertos, siendo el primero que ha de resucitar”.

Nefi

“Y hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos de Cristo, profetizamos de Cristo y escribimos según nuestras profecías, para que nuestros hijos sepan a qué fuente han de acudir para la remisión de sus pecados”.

El rey Benjamín

“Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios […].

“Y he aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre […]. 

“Y al tercer día resucitará de entre los muertos […].

“Pues he aquí, y también su sangre expía los pecados de aquellos que han caído por la transgresión de Adán, que han muerto sin saber la voluntad de Dios concerniente a ellos, o que han pecado por ignorancia”.

Alma

“Y él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo.

“Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos”.

Amulek

“… y ese gran y postrer sacrificio será el Hijo de Dios, sí, infinito y eterno.

“Y así él trae la salvación a cuantos crean en su nombre; ya que es el propósito de este último sacrificio poner en efecto las entrañas de misericordia, que sobrepujan a la justicia y proveen a los hombres la manera de tener fe para arrepentimiento.

“Y así la misericordia satisface las exigencias de la justicia, y ciñe a los hombres con brazos de seguridad; mientras que aquel que no ejerce la fe para arrepentimiento queda expuesto a las exigencias de toda la ley de la justicia; por lo tanto, únicamente para aquel que tiene fe para arrepentimiento se realizará el gran y eterno plan de la redención”.

Gethsemane Jesus is My Light

Gethsemane, by Jorge Cocco Santangelo

Samuel el Lamanita

“Pues he aquí, de cierto tiene que morir para que venga la salvación; sí, a él le corresponde y se hace necesario que muera para efectuar la resurrección de los muertos, a fin de que por este medio los hombres sean llevados a la presencia del Señor.

“Sí, he aquí, esta muerte lleva a efecto la resurrección, y redime a todo el género humano de la primera muerte, esa muerte espiritual; porque, hallándose separados de la presencia del Señor por la caída de Adán, todos los hombres son considerados como si estuvieran muertos, tanto en lo que respecta a cosas temporales como a cosas espirituales.

“Pero he aquí, la resurrección de Cristo redime al género humano, sí, a toda la humanidad, y la trae de vuelta a la presencia del Señor”.

Blessing The Children

Blessing the Children, by Jorge Cocco Santangelo

Mormón

“Sabed que debéis llegar al conocimiento de vuestros padres, y a arrepentiros de todos vuestros pecados e iniquidades, y creer en Jesucristo, que él es el Hijo de Dios, y que los judíos lo mataron, y que por el poder del Padre ha resucitado, con lo cual ha logrado la victoria sobre la tumba; y en él también es consumido el aguijón de la muerte.

“Y él lleva a efecto la resurrección de los muertos, mediante la cual los hombres se levantarán para presentarse ante su tribunal.

“Y él ha efectuado la redención del mundo, por lo cual a aquel que en el día del juicio sea hallado sin culpa ante él, le será concedido morar en la presencia de Dios, en su reino, para cantar alabanzas eternas con los coros celestes, al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, que son un Dios, en un estado de felicidad que no tiene fin”.