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Lección 11 — Material de preparación para la clase: El recogimiento de Israel


“Lección 11 — Material de preparación para la clase: El recogimiento de Israel”, Fundamentos de la Restauración: Material para el maestro, 2019

“Lección 11 — Material de preparación para la clase”, Fundamentos de la Restauración: Material para el maestro

Lección 11 — Material de preparación para la clase

El recogimiento de Israel

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Al dirigirse a los jóvenes de la Iglesia, el presidente Russell M. Nelson preguntó: “¿Les gustaría formar parte del desafío más grande, de la causa más sublime y de la obra más grandiosa de la tierra hoy en día? ¿Les gustaría ayudar a recoger a Israel durante estos preciados últimos días?” (“Juventud de Israel”, devocional mundial para los jóvenes, 3 de junio de 2018, suplemento de la revista Liahona, pág. 8, ChurchofJesusChrist.org; cursiva en el original).

A medida que estudias esta lección, busca las razones por las que el Señor está recogiendo a Su pueblo desde cada rincón de la tierra y medita en cómo puedes ayudarlo a llevar a cabo esta gran obra.

Sección 1

¿Qué es el recogimiento de Israel?

Los hijos de Israel son los descendientes del profeta Jacob del Antiguo Testamento, cuyo nombre fue cambiado a Israel. Ellos son partícipes del mismo convenio que Dios hizo con Isaac, padre de Jacob, y con su abuelo Abraham (véanse Génesis 26:3–4, 24, Abraham 2:6–11). Los doce hijos de Jacob y sus descendientes son la “casa de Israel” o las “doce tribus de Israel”. En ocasiones, “[e]l Señor esparció e hizo padecer a las doce tribus de Israel debido a su iniquidad y rebelión; no obstante, también se valió del esparcimiento de Su pueblo escogido entre las naciones del mundo para bendecir a esas naciones” (Guía para el estudio de las Escrituras, “Israel”, escrituras.LaIglesiadeJesucristo.org).

Si lo deseas, puedes marcar algunas de la siguientes profecías relacionadas con el recogimiento de Israel.

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Estudia a fin de prepararte para la clase

Lee Isaías 11:11–12 (véanse también 2 Nefi 25:17, 29:1, Jacob 6:2).

El Libro de Mormón enseña que el Salvador mismo recogerá a los descendientes de Jacob.

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Estudia a fin de prepararte para la clase

Lee 3 Nefi 5:24–26.

En nuestra dispensación, algunos de los primeros miembros de la Iglesia tenían gran interés en la profecía del Libro de Mormón relacionada con el recogimiento del pueblo de Dios en los últimos días a fin de edificar Sion en preparación para la segunda venida del Salvador (véase 3 Nefi 21:23–26). Unos días antes de la conferencia de la Iglesia de septiembre de 1830, José Smith y otros hermanos preguntaron al Señor con respecto a esta profecía y recibieron la revelación registrada en Doctrina y Convenios 29.

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Estudia a fin de prepararte para la clase

Lee Doctrina y Convenios 29:1–2, 7.

Un mes después de que esta revelación fue dada, Oliver Cowdery y otros tres hermanos comenzaron un viaje misional para ayudar en el recogimiento de los elegidos del Señor.

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El mayor éxito de los misioneros fue al detenerse en la región de Kirtland, Ohio, donde bautizaron a unos ciento treinta conversos, principalmente de la congregación de Bautistas Reformados de Sidney Rigdon, abriendo así lo que, al año siguiente, sería un lugar de recogimiento para cientos de miembros de la Iglesia. (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 158)

Luego de este primer esfuerzo misional, el Señor continuó llamando misioneros a la obra del recogimiento de quienes estuvieran dispuestos a escuchar Su voz.

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Estudia a fin de prepararte para la clase

Lee Doctrina y Convenios 33:5–7.

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Hacia fines de diciembre de 1830, el Señor reveló por medio de José Smith Su voluntad para la Iglesia con respecto a un lugar de recogimiento en Ohio:

“Un mandamiento doy a la iglesia”, declaró, “que se congreguen en Ohio”. Debían congregarse con los nuevos conversos en el área de Kirtland y esperar a que los misioneros regresaran del Oeste […].

El llamado a mudarse a Ohio pareció acercar a los santos al cumplimiento de antiguas profecías sobre el recogimiento del pueblo de Dios. Tanto la Biblia como el Libro de Mormón prometían que el Señor congregaría a Su pueblo del convenio para protegerlos de los peligros de los últimos días. (Véase Santos: La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días, tomo I, El estandarte de la verdad, 1815–1846, 2018, pág. 111)

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Por medio de estas y otras revelaciones, se dio el mandamiento a los santos de congregarse primero en Ohio y Misuri, luego en Illinois y después en el valle del Lago Salado. En cada uno de estos lugares de recogimiento, el Señor dio mandamiento a los santos de construir un templo.

El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“El Señor congrega a Su pueblo para adorar, para edificar la Iglesia, para defensa y para recibir consejo e instrucción […].

El profeta José Smith declaró que, en todas las épocas, el propósito divino del recogimiento ha sido edificar templos a fin de que los hijos del Señor puedan recibir las más altas ordenanzas y alcanzar así la vida eterna (véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 443–446). (David A. Bednar, “The Spirit and Purposes of Gathering”, devocional de la Universidad Brigham Young–Idaho, 31 de octubre de 2006, byui.edu)

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En nuestros días, el Señor recoge físicamente a Su pueblo en las estacas de Sion y en los templos de las naciones de toda la tierra.

Él también los está congregando espiritualmente en el conocimiento de Su evangelio (véase 1 Nefi 15:12–16).

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Medita a fin de prepararte para la clase

¿Qué podemos aprender acerca del Señor y Su naturaleza a la luz de la dispersión y el recogimiento de Su pueblo del convenio? ¿De qué manera ha sido bendecida tu vida al congregarte con otros miembros de la Iglesia en barrios, estacas y templos?

Sección 2

¿Cómo puedo ayudar al Señor a recoger a Israel en los últimos días?

Uno de los primeros conversos a la Iglesia recién restaurada, Heber C. Kimball, fue luego llamado a servir como miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles. Heber se sentía ansioso con respecto a su capacidad para compartir el Evangelio con otras personas. Él recuerda:

“Alrededor del 1º de junio de 1837, el profeta José fue a verme, mientras me encontraba sentado en […] el Templo de Kirtland, y me susurró al oído: ‘Hermano Heber, el Espíritu del Señor me ha susurrado: “Que mi siervo Heber vaya a Inglaterra y proclame el Evangelio y abra la puerta de la salvación para esa nación”’”. El élder Kimball se quedó abrumado al pensar en aquella empresa: “Yo me sentía como uno de los siervos más débiles de Dios. Le pregunté a José qué debía decir cuando llegara allá; me contestó que acudiera al Señor y Él me guiaría y me hablaría por medio del mismo Espíritu que [lo dirigía] a él”. (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 347)

El élder Kimball escribió lo siguiente en su diario personal:

Consciente de mi debilidad e ineptitud para llevar a cabo tal empresa, clamé fervientemente al Señor pidiéndole sabiduría y ese consuelo y apoyo que tanto necesitaba […].

Me esforcé por poner mi confianza en Dios, creyendo que Él me ayudaría a publicar la verdad, que me daría el poder para expresarme y que me daría pronto auxilio en momentos de necesidad. (Journal of Heber C. Kimball, editado por R. B. Thompson, 1840, pág. 15)

Heber C. Kimball recordó más tarde:

Fui y llevé a cabo la misión de acuerdo con las palabras del Profeta del Dios viviente y estuve fuera de Kirtland once meses y dos días […]. Durante ese tiempo hubo unas dos mil almas que se sumaron a la Iglesia y al Reino de Dios. (Heber C. Kimball, “Sermon”, Deseret News, 2 de diciembre de 1857, pág. 3)

El presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia, también ha enseñado que podemos confiar en el Señor mientras ayudamos a recoger a Israel compartiendo Su evangelio:

Debemos pedir en oración la ayuda y la guía del Señor para que podamos ser instrumentos en Sus manos y ayudar al que esté preparado, a aquel a quien Él desee que ayudemos hoy. Entonces, debemos estar alerta y dar oído a las impresiones de Su Espíritu para saber cómo proceder.

Las impresiones vendrán. Sabemos —gracias a incontables testimonios— que, en Su debida forma y en Su debido tiempo, el Señor está preparando a personas para que acepten Su evangelio. Esas personas están investigando y, cuando procuremos saber quiénes son, el Señor contestará sus oraciones al dar respuesta a las nuestras. Él dará inspiración y guiará a los que tienen el deseo y sinceramente buscan orientación sobre cómo, dónde, cuándo y con quién compartir el Evangelio. (Véase Dallin H. Oaks, “Compartir el Evangelio”, Liahona, enero de 2002, págs. 8–9)

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El presidente Nelson ha enseñado:

Ahora bien, el participar en el recogimiento de Israel requiere cierto sacrificio de su parte; incluso quizás requiera algunos cambios en su vida y definitivamente requerirá parte de su tiempo y energía y los talentos que Dios les ha dado. ¿Están interesados? […]

[E]l recogimiento de Israel significa brindar el evangelio de Jesucristo a los hijos de Dios a ambos lados del velo que ni han hecho convenios importantes con Dios ni han recibido sus ordenanzas esenciales […].

[U]stedes fueron enviados a la tierra en este preciso momento, el momento más crucial de la historia del mundo, para ayudar a recoger a Israel. No hay nada que esté ocurriendo en esta tierra ahora que sea más importante que eso. No hay nada que sea de mayor consecuencia. Absolutamente nada.

… Esta es la misión para la cual fueron enviados a la tierra. (Russell M. Nelson, “Juventud de Israel”, págs. 8, 11–12; cursiva en el original)

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Actúa de acuerdo con lo que has aprendido

¿Qué harás en los próximos días y semanas para participar de manera más activa en el recogimiento de Israel?