2018
Remembranzas de una pionera
Junio de 2018


Remembranzas de una pionera

Recuerdo que en el año 1958 conocí la Iglesia; los misioneros llegaron a la casa de mi hermana y allí me entregaron un folleto de José Smith. Yo le di ese folleto a mi mamá y le conté de la visita de los misioneros. Ese mismo día los misioneros llegaron a mi casa y enseñaron las charlas a mi familia. Mi madre y mis hermanos se bautizaron y cuatro años más tarde yo me bauticé.

Una de las cosas que recuerdo de esos años era el servicio a los recién conversos. Caminábamos largas distancias para visitarlos y llevarles algún alivio para sus necesidades y nuestros esfuerzos eran recompensados al verlos llegar a la capilla los domingos, con sus pequeños hijos, cansados pero sonrientes.

En esos años se hacían muchas actividades al aire libre, como paseos y lunadas. Con el tiempo me casé y salí del país. Me inactivé por muchos años, en los cuales tuve pruebas difíciles, pero en un rinconcito de mi corazón palpitaba débilmente mi testimonio como un recordatorio constante del convenio que había hecho con mi Señor.

Corría el año 1992. Una tarde tocaron a mi puerta; me sorprendí al ver que era el obispo y el presidente de estaca invitándome a regresar a la Iglesia. En ese momento vi los brazos extendidos de mi Salvador diciéndome, “te he esperado siempre”. Me invadió un sentimiento muy especial, me sentí amada porque Él no me había olvidado, que era su hija especial, que dejó a sus noventa y nueve por irme a buscar. Regresé nuevamente al hogar del cual nunca me debí alejar. Hoy permanezco firme y mi testimonio de este Evangelio se ha fortalecido. Puedo ver como en esta Iglesia el servicio continúa siendo la manera en que emulamos el ejemplo de Jesucristo nuestro Salvador. Esta es Su obra, esta es Su Iglesia.