2018
    Bendecidos en todo sentido
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    Bendecidos en todo sentido

    El élder Edward Dube nació en Zimbabue, y su esposa Naume y él tienen cuatro hijos.

    Cómo la revelación nos ha bendecido a mí, a mi familia y a la Iglesia en África.

    La primera vez que oí hablar de la restricción que impedía que los hombres negros tuvieran el sacerdocio, yo estaba en la misión. Me bauticé en 1984, cuando la restricción ya había acabado, y dos años después fui llamado a servir en la Misión Sudáfrica Johannesburgo.

    Mientras me hallaba en Bulawayo, Zimbabue, mi compañero —el élder Francis Jack— y yo visitamos a una hermana menos activa. Su esposo era profesor de teología en otra iglesia y nos preguntó por qué se había retenido el sacerdocio a los hombres de raza negra de ascendencia africana. Dijo muchas cosas que me incomodaron, cosas que nunca había oído antes. Cuando salí de aquel cuarto me sentía muy pequeño y muy desanimado.

    El élder Jack y yo fuimos en bicicleta de regreso a nuestro apartamento sin decir una sola palabra. Cuando llegamos, él me miró y me dijo: “Élder Dube, ¿qué le sucede? Parece muy afectado”.

    “¿No ha oído lo que ha dicho?”, respondí yo. “¿Cómo pudo suceder eso?”.

    “Élder, ¿cree usted que el Padre Celestial y Jesucristo se aparecieron al joven José?”.

    “Sí”, dije yo. “¿Pero qué tiene que ver con esto?”.

    “Tiene todo que ver con esto”, respondió el élder Jack. “Creemos en la revelación, ¿no es así?”.

    Pensé en sus palabras y en lo que el profesor había dicho. Me desperté en mitad de la noche. Me sentía feliz y en paz.

    La respuesta a toda pregunta del Evangelio nos remonta a lo que sucedió en 1820. Saber que el Padre Celestial y Jesucristo se aparecieron a José Smith significa que él fue un profeta, y que esta es la Iglesia del Señor. Si el Padre Celestial y Jesucristo se aparecieron al joven José, entonces todos los principios y las preguntas del Evangelio encajan. Esta es una Iglesia de revelación, y el Señor revela ciertos procedimientos en determinados momentos a Sus siervos, los profetas, y eso es lo que me brindó paz.

    Comencé a dar saltos de alegría y desperté a mi compañero gritando: “Sí, ¡sí! ¡Tiene razón, élder Jack! Nuestro Padre Celestial y Jesucristo se aparecieron al joven José. ¡Esta es la Iglesia del Señor!”.

    El fin de esta restricción ha sido una bendición para los miembros por toda África. El sacerdocio nos ha bendecido a mi familia y a mí en todos los sentidos. Ha sido una gran fortaleza para mí tener las bendiciones del templo, la bendición de saber que viviremos juntos como familias por toda la eternidad.

    Tener el sacerdocio ha bendecido a África. Las personas aquí ya son felices y positivas, pero el Evangelio ha añadido más a ello. Las familias son muy importantes en África, por lo que el templo se considera una enorme bendición. La Iglesia aquí crece muy rápido.

    South Africa: Family Life

    Los miembros escuchamos la voluntad de Dios y vamos y la hacemos. Eso ha bendecido a los miembros. En una época en que algunas regiones de África tienen un noventa por ciento de desempleo, parece que nuestros miembros lo están haciendo bien, porque son autosuficientes. El sacerdocio y la guía de los líderes del sacerdocio nos han bendecido.

    Estoy agradecido al Padre Celestial y a Jesucristo por la oportunidad de tener el Evangelio, por la bendición que ha supuesto en mi vida, y el modo en que ha bendecido a los miembros por todo el continente africano.