La segunda milla
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Para ser más como Cristo

La segunda milla

“…el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Por Barbara Hopf

Al regresar a casa mis tres hijos y yo después de ir de compras, pasamos por primera vez por donde estaba un señor vendiendo periódicos. Dejé que Emmily, de dos años de edad, le diera unas monedas para comprar un periódico. Lisa, de seis años, preguntó: “¿Qué está haciendo ese señor? ¿Por qué está vendiendo periódicos en la calle en vez de en la tienda?”.

Le expliqué que estaba vendiendo un periódico especial y que las personas que vendían esa clase de periódicos no ganaban mucho dinero; por lo general, no tenían un hogar ni una familia que les diera la mano, pero podían ganar un poco de dinero vendiendo periódicos, y nosotros podíamos ayudar comprando uno.

Varias semanas después, un día lluvioso, nos dirigíamos a la clase de gimnasia de los niños. Debido a que tenía que comprar unas cosas en la tienda, no tomamos el camino más directo. Después de hacer las compras, me pregunté en voz alta qué ruta deberíamos tomar para ir a la clase; podríamos tomar una ruta más corta por una calle lateral, o una más larga que nos llevaría frente a la esquina donde estaba el vendedor ambulante. Miré a Lisa y esperé a que decidiera.

“Tomemos el camino más largo, mamá, y compremos un periódico”, dijo. “Jesús habría hecho eso”. Aquel día lluvioso anduvimos la segunda milla y compramos uno de muchos periódicos más.

Barbara Hopf es miembro de la Rama Stade, Estaca Hamburgo, Alemania.