Conferencia general
El nombre de la Iglesia no es negociable
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El nombre de la Iglesia no es negociable

Cuando estamos dispuestos a seguir el consejo del Señor cual fuere revelado mediante Su profeta viviente, en especial si este es contrario a nuestro pensar original, requiriendo [de nosotros] humildad y sacrificio, el Señor nos bendice con más poder espiritual.

En una conferencia de prensa el viernes 16 de agosto de 2018, el presidente Russell M. Nelson dijo: “… [E]l Señor inspiró en mi mente la importancia del nombre que Él ha revelado para Su Iglesia, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días1. Tenemos trabajo por delante para ponernos en armonía con Su voluntad”2.

Dos días después, el 18 de agosto, estuve con el presidente Nelson en Montreal, Canadá. Luego de una reunión con miembros en el impresionante Palais de Congrés, el presidente Nelson respondió las preguntas de los periodistas. Él reconoció que “iba a ser un desafío el [restablecer el nombre de la Iglesia y] revertir una tradición de más de cien años”, pero agregó: “El nombre de la Iglesia no es negociable”3.

Siete semanas más tarde, el presidente Nelson dijo en una conferencia general: “… el Señor inspiró en mi mente la importancia del nombre que Él ha revelado para Su Iglesia, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días […]. Fue el Salvador mismo quien dijo: ‘Porque así se llamará mi iglesia’”. Luego el presidente Nelson reiteró: “[E]l nombre de la Iglesia no está sujeto a cambios”4.

Una buena pregunta

Surgió entonces una buena pregunta: ¿Por qué ahora, cuando por muchas décadas hemos adoptado el apodo de “mormón”, [además de] “El Coro del Tabernáculo Mormón”, los videos “Soy mormón”, la canción de la Primaria “Soy un niño mormón”?

La doctrina de Cristo es invariable y eterna. No obstante, los pasos específicos e importantes de la obra del Salvador se revelan en su debido momento. Esta mañana, el presidente Nelson dijo: “La Restauración es un proceso, no un evento”5; y el Señor ha dicho que “todas las cosas tienen que acontecer en su hora”6. Ahora es nuestro tiempo y estamos restableciendo el nombre revelado de la Iglesia.

La identidad y el destino de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días requiere que seamos llamados por Su nombre. Recientemente estuve en Kirtland, Ohio, donde el profeta José Smith profetizó ante solo unos pocos miembros de la Iglesia: “… esta Iglesia se extenderá por América del Norte y del Sur, cubrirá todo el mundo”7. El Señor describió la obra de esta dispensación como “una obra maravillosa y un prodigio”8. Habló de un “convenio que se [cumpliría] en los postreros días”, permitiendo que “[fuera] bendit[a] tod[a] […] la tierra”9.

Las palabras de esta conferencia se están traduciendo en directo a 55 idiomas. Finalmente, esas palabras se escucharán y se leerán en 98 idiomas, en más de 220 países y territorios.

Cuando el Salvador regrese en majestuosidad y gloria, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se hallarán entre todas las naciones, pueblos, razas y culturas del mundo.

La creciente influencia de la Iglesia

La influencia de la Iglesia restaurada de Jesucristo descansará no solo sobre quienes sean miembros de la Iglesia. Gracias a las manifestaciones celestiales en nuestros días, gracias a las sagradas Escrituras que se han restaurado en la tierra y al poderoso don del Espíritu Santo, seremos una luz sobre un monte mientras que las tenebrosas sombras de incredulidad respecto a Jesucristo llenarán el mundo de tinieblas. Aun cuando muchos permitan que el mundo nuble su fe en el Redentor, nosotros “no ser[emos] quitad[os] de [nuestro] lugar”10. Los cristianos que no sean miembros de la Iglesia aceptarán gustosamente nuestra función y nuestro firme testimonio de Cristo. Incluso aquellos cristianos que nos han visto con escepticismo nos aceptarán como amigos. En esos días venideros, seremos llamados por el nombre de Jesucristo.

Les agradecemos sus nobles esfuerzos por fomentar el uso del verdadero nombre de la Iglesia. En la conferencia de hace tres años, el presidente Nelson nos prometió “que nuestra rigurosa atención al uso del nombre correcto de la Iglesia del Salvador […] [nos traería] un aumento de fe y un poder espiritual mayor”11.

Los discípulos devotos en todo el mundo han comprendido la realidad de esta promesa12.

El hermano Lauri Ahola, del este de los Estados Unidos, admite que a veces le resulta incómodo decir el nombre completo de la Iglesia, pero que persiste por motivo del consejo del profeta. En una ocasión, estaba visitando a un amigo en una capilla de otra religión. Estas son sus palabras:

Un conocido me preguntó: “¿Eres mormón?”.

“‘Sí, soy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días’, le dije. Comenzó a hacerme varias preguntas y cada una comenzaba con: ‘¿Cree la Iglesia mormona en…?’. Y cada vez yo comenzaba mi respuesta con la frase: ‘En la Iglesia restaurada de Jesucristo, creemos…’.

“Cuando se dio cuenta de que yo no aceptaba el título de ‘mormón’, me hizo la pregunta directa: ‘¿No eres mormón?’.

“Le pregunté si sabía quién era Mormón, él no lo sabía. Le dije que Mormón había sido un profeta […], [y que me sentía] honrado de que se me relacione con [él].

“‘Pero’, continué, ‘Mormón no murió por mis pecados. Mormón no […] sufrió en Getsemaní ni murió en la cruz [por mí] […]. Jesucristo es mi Dios y mi Salvador […]; y es por Su nombre que quiero que se me conozca […]’.

“… Después de unos segundos en silencio, [el conocido exclamó]: ‘Entonces ¡sí eres cristiano!’”13.

¿Recuerdan las palabras del presidente Nelson? “Les prometo que, si hacemos lo mejor posible por restaurar el nombre correcto de la Iglesia del Señor, Aquel cuya Iglesia esta es derramará Su poder y Sus bendiciones sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días de formas que jamás hemos visto”14.

El Señor siempre abre la vía

El Señor siempre cumple Sus promesas. Él nos abre la vía en tanto que hacemos Su obra.

Por varios años, estuvimos esperando poder comprar los sitios de dominio de internet ChurchofJesusChrist.org y ChurchofJesusChrist.com, pero ninguno de los dos estaba disponible. Aproximadamente en el momento del anuncio del presidente Nelson, de repente ambos estuvieron disponibles. Fue un milagro15.

El Señor ha magnificado nuestros esfuerzos por revisar nombres que por mucho tiempo han sido relacionados con la Iglesia.

Al avanzar con fe, el nombre del Coro del Tabernáculo Mormón fue cambiado a El Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo. El sitio web LDS.org, que recibía más de 21 millones de visitas mensualmente, fue trasladado a LaIglesiadeJesucristo.org16. El nombre del colegio universitario LDS Business College se cambió a Ensign College. El sitio web Mormon.org se redirigió a VeniraCristo.org. Se han cambiado los nombres de más de mil productos que contenían la palabra “mormón” o las siglas “SUD” en sus nombres. Los fieles Santos de los Últimos Días han ajustado sus sitios web, pódcast y cuentas de Twitter.

Adoptamos un nuevo símbolo centrado en Jesucristo.

“En el centro del símbolo hay una representación de la estatua de mármol de Thorvaldsen, el Christus. Representa al Señor resucitado y viviente con los brazos extendidos para acoger a todo el que venga a Él.

“En forma simbólica, Jesucristo está de pie bajo un arco, [lo que] nos recuerda al Salvador resucitado cuando salió del sepulcro”17.

La tipografía de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se ha adaptado en más de 50 idiomas. En todo el mundo se han adquirido nuevos nombres de dominio.

Agradecimiento a la ayuda de los demás

Agradecemos a muchas personas bondadosas y amables que han honrado nuestro deseo de que se nos llame por el nombre correcto. Recientemente, leí un artículo donde se citaba a un cardenal católico que hacía referencia a “los Santos de los Últimos Días”18. Hace un mes, en una conversación con un líder de una iglesia cristiana en el este de los Estados Unidos, él se refirió a nuestra Iglesia usando el nombre completo la primera vez y posteriormente continuó diciendo más de una vez “la Iglesia de Jesucristo”.

Nos dimos cuenta de que agregar cinco palabras a nuestro nombre no era lo ideal para los medios de comunicación, pero tal como lo predijo el presidente Nelson, “los medios de comunicación responsables serán comprensivos en respuesta a nuestra petición”19. Gracias por brindarnos la misma consideración que se concede a las organizaciones culturales, deportivas, políticas o comunitarias al emplear nuestro nombre preferido.

Habrá unos pocos que, con la esperanza de degradar o minimizar la seriedad de nuestra misión, nos seguirán llamando “mormones” o “la Iglesia mormona”. Es con gentileza que solicitamos nuevamente a los medios de comunicación imparciales, que respeten nuestro deseo de que se nos llame por nuestro nombre que tiene casi 200 años de antigüedad.

La valentía de los Santos de los Últimos Días

Hay millares y millares de Santos de los Últimos Días que han proclamado el nombre de la Iglesia con valentía. A medida que nosotros hagamos nuestra parte, los demás nos seguirán. Me encanta este relato de Tahití:

Iriura Jean, una niña de 10 años, tomó la determinación de seguir el consejo del presidente Nelson.

“En su clase de la escuela, ellos analizaron lo que hicieron durante el fin de semana… y Iriura habló sobre la Iglesia.

“Su maestra, Vaite Pifao, dijo: ‘¿Así que eres mormona?’.

“Iriura declaró valientemente: ‘No,… ¡soy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días!’.

“Su maestra replicó: ‘Sí… eres mormona’.

Iriura insistió: ‘No, maestra, ¡soy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días!’.

“La señorita Pifao quedó sorprendida ante la convicción de Iriura y se preguntaba por qué ella insistía tanto en usar [el] nombre largo de su iglesia. [Decidió averiguar más acerca de la Iglesia].

“[Posteriormente, cuando la hermana] Vaite Pifao fue bautizada [ella expresó su gratitud] de que Iriura hubiera seguido el consejo del presidente Nelson”20.

“El nombre de la Iglesia no está sujeto a cambios”. Sigamos adelante con fe. Cuando estamos dispuestos a seguir el consejo del Señor cual fuere revelado mediante Su profeta viviente, en especial si este es contrario a nuestro pensar original, requiriendo [de nosotros] humildad y sacrificio, el Señor nos bendice con más poder espiritual y envía Sus ángeles para sostenernos y para que estén a nuestro alrededor21. Recibimos la confirmación del Señor y Su aprobación.

Soy testigo ocular del poder celestial que descansa sobre nuestro querido profeta, el presidente Russell M. Nelson. Su más sincero deseo es complacer al Señor y bendecir a todos los hijos de nuestro Padre Celestial. Basándome en experiencias sagradas y personales, testifico del amor que el Señor tiene por él. Él es el profeta de Dios.

Testifico que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. En el nombre de Jesucristo. Amén.