Conferencia general
Obispos: Pastores del rebaño del Señor
anterior siguiente

Obispos: Pastores del rebaño del Señor

El obispo tiene una función primordial de servir como pastor y guiar a la nueva generación hacia Jesucristo.

Mis queridos hermanos del sacerdocio, una de las estrofas más memorables de un himno muy querido pregunta: “¿Fallará en la defensa de Sion la juventud?”1. Mi sentida y rotunda afirmación en respuesta a esa pregunta es: “¡No!”.

Para asegurarnos de que dicha respuesta siga siendo cierta, hoy testifico que brindar apoyo a la nueva generación en una época de desafíos y tentaciones inusuales es una responsabilidad esencial que el Padre Celestial ha dado a los padres y los obispados2. Permítanme ilustrar la importancia del obispado mediante una experiencia personal.

Cuando era diácono, mi familia se mudó a una casa nueva en otro barrio. Yo comenzaba la escuela secundaria, así que también asistí a una escuela nueva. En el cuórum de diáconos, había un magnífico grupo de hombres jóvenes; la mayoría de sus padres eran miembros activos. Mi madre era totalmente activa; mi padre era excepcional en todo aspecto, pero no era un miembro activo.

El segundo consejero del obispado3, el hermano Dean Eyre, era un líder dedicado. Cuando aún me estaba adaptando al nuevo barrio, se anunció una actividad para padres e hijos en Bear Lake, a unos 65 km (40 millas) de distancia. Yo no pensaba asistir sin mi padre, pero el hermano Eyre me extendió una invitación especial para que fuera con él. Habló muy bien de mi padre y con respeto, y recalcó lo significativo de la oportunidad de estar con los demás miembros del cuórum de diáconos; de modo que decidí ir con el hermano Eyre, y tuve una experiencia magnífica.

El hermano Eyre fue un maravilloso ejemplo de amor cristiano en el cumplimiento de la responsabilidad del obispado de apoyar a los padres al velar por los jóvenes y cuidar de ellos. Me brindó un excelente comienzo en aquel nuevo barrio y fue un mentor para mí.

Pocos meses antes de que yo saliera a la misión en 1960, el hermano Eyre falleció de cáncer a los 39 años. Dejó una esposa y cinco hijos, todos ellos menores de 16 años. Los hijos mayores, Richard y Chris Eyre, me han asegurado que, al faltar su padre, los obispados los apoyaron, y velaron por ellos y sus hermanos y hermana menores con amor cristiano, lo cual agradezco.

El padre y la madre siempre tendrán la responsabilidad principal de su familia4. Las presidencias de cuórum también brindan apoyo y guía esenciales a los integrantes del cuórum al ayudarlos a que los deberes y el poder del Sacerdocio Aarónico ocupen un lugar central en sus vidas5.

Mi objetivo hoy es centrarme en los obispos y sus consejeros, a quienes es apropiado llamar “pastores del rebaño del Señor”, haciendo hincapié en que sean pastores de la nueva generación6. Es interesante que el apóstol Pedro se haya referido a Jesucristo como el “Pastor y Obispo de vuestras almas”7.

El obispo tiene cinco responsabilidades principales al presidir el barrio:

  1. Es el sumo sacerdote presidente del barrio8.

  2. Es el presidente del Sacerdocio Aarónico9.

  3. Es un juez común10.

  4. Coordina la obra de salvación y exaltación, incluso el cuidado de los necesitados11.

  5. Supervisa los registros, las finanzas y el uso del centro de reuniones12.

En su función de sumo sacerdote presidente, el obispo es el “líder espiritual” del barrio13. Es un “discípulo fiel de Jesucristo”14.

Además, “el obispo coordina la obra de salvación y exaltación en el barrio”15. El obispo debe asignar las responsabilidades diarias de compartir el Evangelio, de fortalecer a los miembros nuevos y a los que regresan a la Iglesia, de ministrar, y de la obra del templo y de historia familiar a las presidencias del cuórum de élderes y de la Sociedad de Socorro16. El obispo coordina esa labor en el consejo de barrio y en el consejo de barrio para la juventud.

Una función primordial del obispo es servir como pastor y guiar a la nueva generación, incluso a los jóvenes adultos solteros, hacia Jesucristo17. El presidente Russell M. Nelson ha hecho hincapié en la función trascendental del obispo y sus consejeros; ha enseñado que “su primera y fundamental responsabilidad es la de cuidar de los hombres y las mujeres jóvenes del barrio”18. El obispado apoya a los padres en el cuidado y la crianza de los niños y jóvenes del barrio. El obispo y la presidenta de las Mujeres Jóvenes del barrio deliberan en consejo; se esfuerzan para ayudar a los jóvenes a que vivan las normas de Para la Fortaleza de la Juventud, cumplan los requisitos para recibir las ordenanzas y hagan y guarden convenios sagrados.

Quizás se pregunten: “¿Por qué se indica al obispo que pase tanto tiempo con los jóvenes?”. El Señor ha organizado Su Iglesia a fin de lograr ciertas prioridades cruciales. Por consiguiente, la organización de Su Iglesia posee una estructura en la cual el obispo tiene una responsabilidad bipartita: es doctrinalmente responsable del barrio en su totalidad, pero también tiene una responsabilidad doctrinal específica para con el cuórum de presbíteros19.

Los hombres jóvenes que son presbíteros y las mujeres jóvenes de la misma edad se hallan en una etapa muy importante de su vida y de su desarrollo. Durante un breve período de tiempo, toman decisiones que tienen repercusiones significativas para toda la vida; estas determinan si reunirán o no los requisitos para entrar en el templo, si servirán en una misión20, si se esforzarán para casarse en el templo y si se prepararán para la vida laboral. Una vez que se han tomado, tales decisiones tienen profundas implicaciones espirituales y prácticas para el resto de la vida. Obispos, sepan que el invertir relativamente poco tiempo con un joven presbítero, con una jovencita, o con un joven adulto puede ayudarles a entender el poder que tienen a su alcance mediante la expiación de Jesucristo; puede brindarles una perspectiva que ejercerá una profunda influencia en su vida entera.

Uno de los mejores ejemplos que he visto de obispos que han contribuido a brindar esa clase de perspectiva a sus jóvenes fue el obispo Moa Mahe. Se le llamó para que fuera el primer obispo del barrio tongano San Francisco21. Era inmigrante de Vava’u, Tonga, y su barrio se encontraba cerca del aeropuerto de San Francisco, California, donde trabajaba22.

El barrio tenía una gran cantidad de jóvenes, mayormente pertenecientes a familias que hacía poco habían emigrado a los Estados Unidos. El obispo Mahe no solo les enseñaba mediante la palabra y el ejemplo cómo ser rectos discípulos de Jesucristo, sino que también los ayudaba a visualizar lo que podían llegar a ser, y los ayudaba a prepararse para el templo, la misión, la formación académica y el empleo. Prestó servicio durante casi ocho años, y lo que soñaba y deseaba para los jóvenes se hizo realidad.

Casi el noventa por ciento de los hombres jóvenes de los cuórums del Sacerdocio Aarónico sirvieron en misiones. Quince hombres y mujeres jóvenes fueron los primeros miembros de sus familias en asistir a la universidad23. El obispo se reunió con el director de la escuela secundaria local (que no era de nuestra religión), y entablaron una amistad y colaboraron para ayudar a cada joven a lograr metas significativas y superar dificultades. El director me dijo que el obispo Mahe lo ayudaba a trabajar con los inmigrantes de todas las religiones que tuvieran problemas. Los jóvenes sabían que el obispo los amaba.

Lamentablemente, el obispo Mahe falleció mientras servía como obispo. Jamás olvidaré su conmovedor e inspirador funeral; había una enorme cantidad de personas. El coro estaba compuesto por más de 35 fieles miembros jóvenes que habían servido en misiones o que asistían a la universidad y que habían sido jovencitos mientras el obispo servía como tal. Cierto orador expresó el gran agradecimiento que sentían los jóvenes y los jóvenes adultos del barrio. Le rindió homenaje al obispo Mahe por la perspectiva que les había transmitido a fin de que se prepararan para la vida y el servicio recto. Pero lo más importante era que el obispo Mahe los había ayudado a edificar la fe en el Señor Jesucristo como el cimiento de su vida.

Ahora bien, obispos, dondequiera que sirvan, ustedes pueden comunicar esa clase de perspectiva y edificar la fe en Jesucristo en las entrevistas y en otras interacciones; pueden extenderles potentes invitaciones para que cambien la conducta, prepararlos para la vida e inspirarlos a permanecer en la senda de los convenios.

Además, pueden ayudar a algunos jóvenes que tengan conflictos con sus padres por cosas que sean relativamente poco importantes24. En una etapa en que los jóvenes parecen tener los mayores conflictos con los padres, la persona que preside su cuórum y ante quien ellos responden eclesiásticamente también es la persona a la que sus padres acuden para la recomendación para el templo. Eso pone al obispo en una posición única de dar consejo tanto a los jóvenes como a sus padres cuando la contención haya creado divisiones. Los obispos pueden ayudar a ambas partes a ver las cosas desde una perspectiva eterna y a resolver problemas de mayor o menor importancia. Recomendamos que a los obispos no se les asignen familias para ministrar a fin de que puedan centrar su tiempo y energía en ministrar a los jóvenes y a las familias de ellos en ese tipo de situaciones25.

Sé de un obispo que fue capaz de resolver un caso de contención extrema entre un hijo y sus padres, y brindar armonía al hogar y un mayor compromiso hacia el Evangelio. El obispo ayudó a los padres a entender que esforzarse por ser discípulos de Jesucristo era más importante que el modo y el momento exactos en que se realizaban las tareas del hogar.

A fin de pasar más tiempo con los jóvenes, dondequiera que se hallen, incluso en eventos o actividades escolares, se ha aconsejado a los obispados que deleguen las reuniones y el tiempo dedicado a aconsejar a los adultos que sea apropiado delegar. Aunque los obispos pueden aconsejar sobre asuntos graves y urgentes, recomendamos que la orientación continua en cuestiones crónicas y menos urgentes que no incluyan evaluar la dignidad se asigne a los miembros del cuórum de élderes o de la Sociedad de Socorro, por lo general a las presidencias o a los hermanos y hermanas ministrantes. El Espíritu guiará a los líderes26 a fin de que seleccionen a los miembros correctos para emprender esa labor de orientación. Quienes reciban dicha asignación de brindar orientación tienen derecho a recibir revelación; tales personas, por supuesto, deben guardar siempre estricta confidencialidad.

Los líderes prudentes siempre se han sacrificado por la nueva generación; a ello dedican la mayor parte de su tiempo de servicio a la Iglesia los miembros del obispado.

Ahora deseo decir algunas cosas directamente a los jóvenes y luego a nuestros obispos.

Muchos de ustedes, preciados jóvenes, quizás no tengan una visión clara de quiénes son y quiénes pueden llegar a ser. Sin embargo, están a pocos pasos de tomar las decisiones más importantes que tomarán en la vida. Por favor, consulten tanto a sus padres como al obispo sobre las decisiones importantes que tienen por delante. Permitan que el obispo sea su amigo y consejero.

Sabemos que tienen pruebas y tentaciones que les asedian por todas partes. Todos tenemos que arrepentirnos diariamente, tal como el presidente Nelson ha enseñado. Por favor, hablen con el obispo sobre cualquier asunto en el que un juez común pueda ayudarles a poner sus vidas en orden con el Señor, en preparación para la “gran obra” que Él tiene para ustedes en esta última dispensación27. Tal como el presidente Nelson los ha invitado, ¡háganse merecedores de ser parte del batallón de jóvenes del Señor!28.

Ahora, algunas palabras para ustedes, preciados obispos, en nombre de los líderes y miembros de la Iglesia. Les expresamos nuestra profunda gratitud. Al considerar los ajustes que se les ha solicitado hacer en los últimos años, queridos obispos, sepan cuánto los amamos y valoramos. Su contribución al Reino es casi imposible de describir. La Iglesia tiene 30 900 obispos y presidentes de rama que prestan servicio en todo el mundo29. Honramos a cada uno de ustedes.

Algunas palabras y los llamamientos sagrados que describen están impregnados de un significado casi espiritual y trascendente; el llamamiento de obispo definitivamente ocupa un lugar prominente entre tales palabras. Servir al Señor en esa posición es extraordinario en muchos sentidos. El llamamiento, sostenimiento y apartamiento de los obispos es una experiencia inolvidable. Para mí, se halla entre el reducido número de acontecimientos sublimes debido al gran abanico y profundidad de sentimientos que evoca. Bien cabe incluirlo en una jerarquía de preciados acontecimientos como el matrimonio y la paternidad, los cuales no pueden describirse en pocas palabras30.

Obispos, ¡los sostenemos! Obispos, ¡los queremos! Ciertamente ustedes son los pastores del Señor sobre Su rebaño. El Salvador no los abandonará en estos llamamientos sagrados. De ello testifico este fin de semana de Pascua de Resurrección, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. “Firmes creced en la fe”, Himnos, nro. 166.

  2. Los líderes de los jóvenes, las presidencias de cuórum y de clase, y otros líderes de la Iglesia comparten esta responsabilidad.

  3. El obispo es el presidente del cuórum de presbíteros. Su primer consejero tiene la responsabilidad del cuórum de maestros y su segundo consejero es responsable del cuórum de diáconos (véase Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 10.3, LaIglesiadeJesucristo.org).

  4. Véase Doctrina y Convenios 68:25–28.

  5. Véase Quentin L. Cook, “Ajustes para fortalecer a los jóvenes”, Liahona, noviembre de 2019, págs. 40–43.

  6. El uso de la palabra obispo se aplica con la misma fuerza a nuestros fieles presidentes de rama.

  7. 1 Pedro 2:25.

  8. Véase Manual General, 6.1.1.

  9. Véase Manual General, 6.1.2.

  10. Véase Manual General, 6.1.3.

  11. Véase Manual General, 6.1.4.

  12. Véase Manual General, 6.1.5.

  13. Manual General, 6.1.1; véase también Manual General, 6.1.1.1–6.1.1.4.

  14. Manual General, 6.1.1.

  15. Manual General, 6.1.4.

  16. Véanse Manual General, 21.2; 23.5; 25.2.

  17. Véanse Manual General, 6.1; 14.3.3.1; véase también Quentin L. Cook, “Ajustes para fortalecer a los jóvenes”, págs. 40–43. También se ha instado al obispo a pasar más tiempo con su esposa y la familia. Tal enfoque se hace posible al llamar a asesores adultos y especialistas capaces, a fin de asistir a las presidencias de los cuórums del Sacerdocio Aarónico y a los obispados en sus deberes.

  18. Russell M. Nelson, “Testigos, cuórums del Sacerdocio Aarónico y clases de las Mujeres Jóvenes”, Liahona, noviembre de 2019, pág. 39.

  19. Véase Doctrina y Convenios 107:87–88.

  20. El Señor espera que cada hombre joven capaz se prepare para servir en [una misión] (véase Doctrina y Convenios 36:1, 4–7). Las mujeres jóvenes y los miembros mayores que deseen servir también deben prepararse. Una parte esencial de la preparación es el esforzarse en llegar e estar convertidos a Jesucristo y Su evangelio restaurado. Los que deseen servir también deben prepararse física, mental, emocional y económicamente (véase Manual General, 24.0).

  21. El barrio se organizó el 17 de diciembre de 1980. El élder John H. Groberg, del Primer Cuórum de los Setenta, ayudó a organizar este barrio de habla tongana (véase Gordon Ashby, director, y Donna Osgood, ed., History of San Francisco California Stake, The First 60 Years 1927–1987, 1987, págs. 49–52).

  22. El obispo Mahe había sido ascendido a un puesto gerencial en Pan American Airways en el Aeropuerto Internacional de San Francisco, California.

  23. Véase The San Francisco California Stake, pág. 49.

  24. Es posible que también se estén rebelando en contra de cosas que sean eternamente importantes.

  25. Véase Manual General, 21.2.1.

  26. El obispo coordinará con las presidencias del cuórum de élderes y de la Sociedad de Socorro en cuanto a quién se debe asignar y cómo se hará seguimiento con amor y preocupación.

  27. Doctrina y Convenios 64:33.

  28. Véase Russell M. Nelson, “Juventud de Israel”, (devocional mundial para los jóvenes, 3 de junio de 2018), HopeofIsrael.ChurchofJesusChrist.org.

  29. Hasta el día 19 de febrero de 2021, había 24 035 obispos y 6865 presidentes de rama prestando servicio en todo el mundo.

  30. Fui llamado como obispo del Barrio Burlingame, en California, en 1974, por el presidente David B. Barlow, y fui apartado el 15 de septiembre de 1974 por el élder Neal A. Maxwell, quien recientemente había sido llamado como Ayudante del Cuórum de los Doce Apóstoles.