Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia
    Un testimonio personal del profeta José Smith
    Notas al pie de página
    Theme

    Capítulo 2

    Un testimonio personal del profeta José Smith

    El profeta José Smith fue escogido por Dios para restaurar en la tierra la plenitud del Evangelio.

    De la vida de Joseph F. Smith

    Joseph F. Smith recibió temprano en su vida el testimonio de que el profeta José Smith había sido escogido para restaurar el Evangelio de Jesucristo en ésta, la última dispensación. Años después, el presidente Smith rememoró: “De niño, conocí al profeta José Smith. Siendo un niño, lo escuché predicar el Evangelio que Dios le había encomendado a su cargo y cuidado. De niño, sentía la misma familiaridad en su casa, con su familia, que la que sentía bajo el techo de mi propio padre. He conservado el testimonio del Espíritu que se me inculcó de niño y que recibí de mi santa madre, la firme creencia de que José Smith era un profeta de Dios, de que era inspirado como ningún otro hombre de su generación, ni de siglos antes, pudo ser inspirado, de que había sido escogido por Dios para establecer el fundamento del reino de Dios”1.

    Mientras Joseph F. Smith era Presidente, autorizó la compra de terrenos y propiedades importantes relacionados con la vida del profeta José Smith y del crecimiento de la Iglesia, incluso el lugar de nacimiento del Profeta, en Sharon, Vermont; la cárcel de Carthage, Illinois; y la granja de Joseph Smith, padre, en Manchester, Nueva York.

    De la obra del Profeta, el presidente Joseph F. Smith dijo: “Doy mi testimonio a ustedes y al mundo de que José Smith fue levantado por el poder de Dios para poner los cimientos de esta gran obra de los últimos días, para revelar al mundo la plenitud del Evangelio en esta dispensación, para restaurar en el mundo el sacerdocio de Dios, por medio del cual los hombres pueden actuar en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, y será aceptado por Dios; será por Su autoridad. Doy mi testimonio de ello; sé que es verdadero”2.

    Enseñanzas de Joseph F. Smith

    El profeta José Smith fue el instrumento escogido por Dios para restaurar el Evangelio de salvación.

    El profeta José Smith fue el instrumento escogido por Dios y se le otorgó Su autoridad para restaurar el santo sacerdocio, el poder de Dios para atar en la tierra y en el cielo: el poder del Sacerdocio mediante el cual los hombres pueden efectuar las ordenanzas del Evangelio de Jesucristo para la salvación del género humano. Por medio de José Smith se han restaurado el Evangelio de arrepentimiento, el bautismo en el agua para la remisión de pecados y el bautismo por el Espíritu Santo y por fuego, y el conocimiento de que Jesús es el Cristo, el Hijo Unigénito de Dios, se manifiesta por medio del Espíritu de verdad. Estamos en deuda para con este humilde siervo que el Señor escogió para colocar los cimientos de esta obra para las ordenanzas del Evangelio del Hijo de Dios, entonces y todavía desconocido por el mundo, por la cual podemos unirnos como familias, como linaje, bajo los vínculos del nuevo y sempiterno convenio, por tiempo y toda la eternidad.

    Estamos en deuda con el profeta José Smith, quien fue un instrumento en las manos del Señor, por el conocimiento que poseemos de la obra que es necesario realizar en la casa de Dios, para la salvación de los vivientes y la redención de los muertos, por la unión eterna de las almas que son atadas en esta vida mediante el poder de Dios, bajo el vínculo del convenio sempiterno. Estamos en deuda con el profeta José Smith, o al menos reconocemos que fue un instrumento en las manos de Dios, por el conocimiento que ahora tenemos de que el hombre no puede ser exaltado en la presencia de Dios ni llegar a disfrutar plenamente de Su gloria por sí solo. No era parte del plan que el hombre estuviese solo, porque en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón.

    Dios vive y Jesús es el Cristo, el Salvador del mundo. José Smith es un profeta de Dios: viviente, no muerto; porque su nombre no perecerá jamás. El ángel que lo visitó y le comunicó el mensaje de Dios le dijo que su nombre se tomaría para bien y para mal en todo el mundo [véase José Smith—Historia 1:33]. Esa predicción se hizo en los días de su juventud, antes de que la Iglesia fuese organizada, y antes de que hubiera perspectiva alguna de lo que desde entonces se ha llevado a cabo. Se hizo esa declaración pese a que en aquel entonces parecía una imposibilidad absoluta; pero desde el día en que se pronunció hasta este momento, y desde hoy hasta los últimos días de la tierra, el nombre de José Smith, el profeta del siglo diecinueve, se ha proclamado, se sigue proclamando hoy día y se continuará proclamando a las naciones de la tierra, y los pueblos del mundo lo conceptuarán con honor o con desdén… porque realizó y está realizando la obra del Maestro. Él estableció en esta dispensación los cimientos de la restauración de los principios que enseñó el Hijo de Dios, que por esos principios vivió, enseñó, murió y resucitó de entre los muertos4.

    Los que toman el [nombre de José Smith] para bien son los que han tenido el privilegio de oír el Evangelio que ha llegado a la tierra por conducto de él y que han sido suficientemente honrados y humildes para recibirlo. Hablan de él con el conocimiento que han recibido por la inspiración del Santo Espíritu, mediante la obediencia a los principios que él enseñó como profeta y como hombre inspirado. Lo elogian, lo honran y recuerdan su nombre con respeto. Lo reverencian y lo aman, como no aman a ningún otro hombre, porque saben que él fue el instrumento escogido en las manos del Todopoderoso para restaurarles el Evangelio de vida y salvación, para abrirles el entendimiento del futuro, para levantar el velo de la eternidad, por decirlo así, de delante de sus ojos. Los que han recibido los principios que él proclamó saben que éstos no conciernen tan sólo a la propia salvación, felicidad y paz espiritual y temporal de ellos, sino al bienestar, a la felicidad, a la salvación y exaltación de sus parientes que han muerto sin haber recibido el conocimiento de la verdad.

    La obra a la que José Smith se dedicó no se limita sólo a esta vida, sino que también atañe a la vida venidera y a la existencia pasada. En otras palabras, se relaciona con los que han vivido en la tierra, con lo que ahora viven aquí y con los que vivirán en ella después de nosotros. No es algo que tenga que ver con el hombre tan sólo mientras éste viva en la tierra en el cuerpo mortal, sino que tiene que ver con toda la familia humana de eternidad en eternidad… Y esto no se limita a una aldea, ni a un estado ni a una nación, sino que llega a toda nación, tribu, lengua y pueblo5.

    A mí me parece sumamente extraño que el mundo manifieste tan intensos y malos sentimientos en contra de José Smith. Nunca trató injustamente a ningún hombre. Yo soy testigo de eso, porque conozco su vida. Le he visto en la carne y he leído lo que dijo. He leído las revelaciones que el Señor le dio. Estoy familiarizado con su obra y sé que nunca hizo mal a alma alguna. No agravió a sus semejantes, sino que hizo mucho por elevarlos. Y, no obstante, lo raro de ello es que personas que no saben absolutamente nada de él tengan en cuanto a él los sentimientos más enconados, más vengativos y más inicuos que el ser humano sea capaz de sentir. Yo me pregunto: ¿por qué es así? En general, las personas no tienen sentimientos de esa clase hacia los impostores ni hacia los promotores de organizaciones religiosas nuevas hechas por los hombres. Pero, extraño es decirlo, ¡casi siempre se enfurecen cuando se menciona el nombre de José Smith! Sin embargo, en tanto que esto es extraño desde un punto de vista natural, sólo está en conformidad con la promesa que le hizo en el principio uno de los mensajeros celestiales que fue enviado a instruirlo…

    …El fundamento de la obra que estableció el profeta José Smith fue instituido en la verdad eterna. No puede ser derribado. Es como la casa edificada sobre la roca. Vientos huracanados podrán golpear contra él, podrán descender lluvias y azotar tempestades; el corazón de los hombres podrá agitarse y llenarse de ira y de persecución contra él, pero es tan firme como los collados sempiternos, porque está edificado sobre la verdad [véase Mateo 7:24–25]. La honradez, la virtud, la pureza de vida, la fe en el Señor Jesucristo y en Su resurrección, y la obediencia a los mandamientos de Dios son principios fundamentales de nuestra creencia. Sabemos que la doctrina es verdadera6.

    La Primera Visión de José Smith es el acontecimiento más grande ocurrido desde la resurrección del Salvador.

    El acontecimiento más grande que ha ocurrido en el mundo desde la resurrección del Hijo de Dios del sepulcro y Su ascensión a los cielos fue la visita del Padre y del Hijo al joven José Smith con el fin de preparar el camino para poner los fundamentos de Su reino —no el reino del hombre— que no dejará de existir nunca más ni será derribado. Habiendo aceptado esta verdad, me es fácil aceptar todas las demás verdades que él anunció y declaró… Nunca enseñó una doctrina que no fuese verdadera; nunca practicó una doctrina que no se le hubiese mandado practicar. Nunca defendió el error. Él no fue engañado; él vio; oyó; hizo lo que le fue mandado hacer; y, por tanto, Dios es responsable de la obra realizada por José Smith y no José Smith. El Señor es responsable de ello y no el hombre7.

    En la primavera de 1820 [José Smith] recibió la primera manifestación sobrenatural o celestial. Tenía entonces catorce años, y no es probable que a esa tierna edad un jovencito se hubiera vuelto muy malo o inicuo, sobre todo si se tiene en cuenta que nació y se crió en una granja, apartado de los vicios contaminantes de las grandes ciudades y libre del contacto con influencias degradantes de compañeros viles. No es probable que haya pasado muchos momentos de ocio durante los años laborales de su vida hasta los catorce años de edad, puesto que su padre tenía que trabajar para ganarse la vida y ganarla de la tierra con el trabajo de sus manos, ya que era pobre y tenía que mantener a una familia numerosa8.

    Con respecto a las manifestaciones espirituales que recibió, ¿es razonable suponer que haya podido haber engaño premeditado por parte del muchacho, y sobre todo tratándose de un jovencito como él, en la sencilla afirmación que expuso de lo que vio y oyó? No; ni tampoco pudo haberse concebido en la propia mente del joven la respuesta que le dio el mensajero celestial. En años posteriores, el testimonio de José Smith con respecto a la manifestación celestial fue tan sencillo, franco, claro y verdadero como lo había sido en su juventud; la fidelidad, la valentía y el amor que se le inculcaron en su juventud, y que caracterizaron esa época de su vida, ni vacilaron ni cambiaron al llegar a la edad madura. Recibió su sabiduría mediante las revelaciones que recibió de Dios9.

    Los que nos critican dicen que lo que vio el profeta José fue una ilusión, pero él no dijo eso; dijo que los Personajes que se le aparecieron eran hombres verdaderos… Ha llegado a nosotros el relato del nacimiento, de la vida y de la obra de Cristo, y no hay nada en la narración que nos haga creerla más fácilmente que el relato del profeta José Smith. Cristo anduvo y habló y consultó con Sus amigos cuando bajó del cielo hace más de mil novecientos años. ¿Hay alguna razón por la que Él no pueda volver, por la que no haya de visitar esta tierra una vez más y hablar con los hombres en la actualidad? Si la hay, me gustaría oírla. Lo que deseo recalcarles es que Dios es real, una Persona de carne y hueso, como lo somos ustedes y yo. Cristo es igual, pero el Espíritu Santo es una Persona de espíritu10.

    El profeta José Smith tradujo el Libro de Mormón por medio del don y el poder de Dios.

    Cuando [José Smith] tenía entre diecisiete y dieciocho años de edad, recibió otra manifestación celestial y le fueron reveladas grandes y maravillosas cosas, y, posteriormente, durante cuatro años recibió visitas de un mensajero celestial… Afirmó que ese personaje le reveló la disposición y la voluntad del Señor, y le mostró la naturaleza de la gran obra que él, como instrumento en las manos de Dios, iba a establecer en la tierra cuando llegara el tiempo. Ésa fue la labor que efectuó el ángel Moroni durante los cuatro años que transcurrieron entre 1823 y 1827. En 1827 recibió de manos del ángel Moroni las planchas de oro de las cuales él tradujo este libro (el Libro de Mormón) por medio de la inspiración del Todopoderoso y del don y el poder de Dios que se le dieron…

    ¿Tuvo José Smith muchas oportunidades de volverse malo o corrompido durante los tres años que transcurrieron entre 1827 y 1830, mientras trabajaba con sus manos para ganarse una escasa subsistencia, mientras eludía a sus enemigos y trataba de no caer en manos de los que intentaban destruirlo para que no llevara a cabo su misión, luchando de continuo contra obstáculos indecibles y desconciertos deprimentes para acabar la traducción de este libro? No lo creo. Cuando terminó de traducir el Libro de Mormón era todavía un muchacho y, sin embargo, en la producción de este libro él expuso hechos históricos, profecías, revelaciones, predicciones, testimonios y doctrinas, preceptos y principios que el mundo instruido con todo su poder y sabiduría no puede duplicar ni refutar. José Smith era un joven sin instrucción, en lo que tiene que ver con la sabiduría del mundo. Fue instruido por el ángel Moroni; recibió su instrucción de los cielos, de Dios Todopoderoso, y no de instituciones de los hombres; pero acusarlo de ignorante sería a la vez injusto y falso; ningún hombre ni conjunto de hombres poseyó mayor inteligencia que él, ni la sabiduría ni la astucia combinadas de esa época hubiesen podido producir el equivalente de lo que él realizó. No fue ignorante, porque lo instruyó Aquel de quien emana toda inteligencia. Poseía un conocimiento de Dios, de Su ley y de la eternidad11.

    El Libro de Mormón fue traducido por el don y el poder de Dios, por conducto de un joven; no por un hombre docto u hombre de letras, ¡sino por un muchacho iletrado, inexperto e inocente! Ese muchacho iletrado, inexperto e inocente no fue otro que José Smith. Él no tenía la sabiduría, ni la inteligencia ni el conocimiento propio para traducir al idioma inglés las inscripciones que había sobre las planchas que fueron escondidas por los antiguos habitantes de este continente (el continente americano). Él nunca dijo haber traducido esos caracteres antiguos por su propio conocimiento. Al contrario, sostuvo que lo hizo por el don y el poder de Dios que se le dieron12.

    El Profeta ha hecho más por la salvación del hombre en este mundo que cualquier otro que ha vivido en él, exceptuando sólo a Jesús.

    [José Smith] abrió la comunicación con los cielos en su juventud; sacó a luz el Libro de Mormón, el que contiene la plenitud del Evangelio, y las revelaciones que contiene el libro de Doctrina y Convenios; restauró para el hombre el santo sacerdocio; estableció y organizó La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que es una organización que no tiene paralelo en el mundo entero, la cual ni la astucia ni la sabiduría de los hombres ha podido crear o formar, y nunca habría podido hacerlo. Fundó colonias en los estados de Nueva York, Ohio, Misuri e Illinois, e indicó la forma en la que los santos habían de congregarse en las Montañas Rocosas; envió el Evangelio a Europa y a las islas del mar; fundó la ciudad de Kirtland, Ohio, donde edificó un templo que costó [mucho dinero]. Fundó la ciudad de Nauvoo en medio de la persecución; reunió en Nauvoo y sus alrededores a unas veinte mil personas e inició la construcción del templo en ese lugar, el que al terminarse llegó a costar un millón de dólares; y mientras realizaba eso, tuvo que contender contra los prejuicios de la época, contra la persecución implacable, los populachos y las viles calumnias y la difamación lanzadas contra él por todas partes sin cuartel y sin medida. En suma, hizo más entre los catorce y los veinte años de edad por la salvación del hombre que cualquier otra persona que haya vivido, con la sola excepción de Jesús [véase D. y C. 132:3], y, no obstante, ¡sus enemigos lo acusaron de ser un hombre haragán e inútil!

    ¿Adónde iremos a buscar a otro hombre que haya realizado la milésima parte del bien que José Smith efectuó?… En el siglo diecinueve, ninguna persona, excepto José Smith, reveló al mundo un rayo de luz en cuanto a las llaves y al poder del santo sacerdocio, o en cuanto a las ordenanzas del Evangelio, ya sea en favor de los vivos o de los muertos. Por medio de José Smith, Dios ha revelado muchas cosas que estaban escondidas desde la fundación del mundo como cumplimiento de las profecías… Y esto concuerda estrictamente con los fines y con la naturaleza de esta obra de los últimos días, cuyo destino es consumar los grandes propósitos y designios de Dios con respecto a la dispensación del cumplimiento de los tiempos13.

    José Smith el Profeta… llegó a ser el medio, en la providencia de Dios, para restaurar las antiguas verdades del Evangelio sempiterno de Jesucristo, el plan de salvación, el cual es más antiguo que la raza humana. Es cierto, también, que sus enseñanzas eran nuevas para la gente de su época porque habían apostatado de la verdad; pero los principios del Evangelio son las verdades más antiguas que existen. Eran nuevas para la generación de José, como lo son en parte para nosotros, porque los hombres se descarriaron, quedaron sin guía, siendo llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema que hombres astutos —los llamados progresistas— han enseñado. Esto hizo del profeta José un restaurador, no un destructor, de las antiguas verdades. Y eso no nos justifica para que desechemos los sencillos y fundamentales principios del Evangelio y corramos tras las novedades e ideas doctrinales modernas.

    Les testifico con toda franqueza y con toda la sinceridad de mi alma que creo de todo corazón en la misión divina de José Smith, el Profeta, que estoy convencido con cada fibra de mi ser de que Dios lo levantó para restaurar en la tierra el Evangelio de Jesucristo, que es efectivamente el poder de Dios para salvación. Les testifico que José Smith fue el instrumento en las manos del Señor para restaurar la verdad de Dios al mundo, y también el santo sacerdocio, que es Su autoridad delegada al hombre. Yo sé que esto es verdadero, y les doy testimonio de ello. Para mí lo es todo; es mi vida; es mi luz; es mi esperanza y mi gozo; me brinda la única certeza que tengo de la exaltación, de mi resurrección de la muerte, con aquellos que he amado y estimado en esta vida y con quienes he compartido mi suerte en este mundo: hombres honorables, puros, humildes, que fueron obedientes a Dios y a Sus mandamientos, que no se avergonzaron del Evangelio de Cristo, ni de sus convicciones o conocimiento de la verdad del Evangelio; hombres que poseyeron las mismas cualidades de los mártires y que estuvieron dispuestos en cualquier momento, si hubiese sido necesario, a dar su vida por el amor de Cristo y por el Evangelio, que recibieron con el testimonio del Espíritu Santo en su corazón. Deseo reunirme con esos hombres cuando haya terminado mi carrera aquí. Cuando se cumpla mi misión aquí, espero ir al mundo de los espíritus donde ellos moran, y reunirme con ellos. Es este Evangelio del Hijo de Dios lo que me da la esperanza que tengo de que esto se logre y de que se cumpla mi deseo al respecto. Todo lo he fundado en este Evangelio, y no lo he hecho en vano. Sé en quién confío: sé que mi Redentor vive y que estará sobre la tierra en los últimos días15.

    Sugerencias para el estudio

    • ¿En qué formas fue el profeta José Smith “un instrumento en las manos del Señor”? ¿En qué formas ha sido bendecido usted por lo que el Señor reveló por conducto del profeta José Smith?

    • ¿Por qué es importante tener un testimonio de que José Smith fue un profeta de Dios en esta dispensación?

    • ¿Qué verdades importantes aprendió José Smith de la Primera Visión? ¿Qué verdades importantes ha aprendido usted de la Primera Visión? ¿Por qué un testimonio de la Primera Visión constituye el fundamento para aceptar otras verdades del Evangelio?

    • ¿Por qué es importante saber que el Libro de Mormón “fue traducido por el don y el poder de Dios?

    • ¿En qué formas el profeta José Smith ha hecho más “por la salvación del hombre que cualquier otra persona que haya vivido, con la sola excepción de Jesús”?

    • ¿Por qué es importante saber que el profeta José Smith fue “un restaurador, no un destructor, de antiguas verdades”?

    • ¿Se ha sentido usted fortalecido por su trato con hombres, mujeres y niños que poseen un testimonio firme y que no “se avergüenzan del Evangelio de Jesucristo”? ¿Cómo podemos fortalecer a otras personas con nuestro testimonio?

    • ¿Qué le impresiona más acerca de los testimonios que dio el presidente Joseph F. Smith del Profeta? ¿Tiene usted su propio testimonio de la misión divina del profeta José Smith?