7: ¿Cómo puedo aprender mejor el idioma de mi misión?
Notas al pie de página

Hide Footnotes

Tema

“7: ¿Cómo puedo aprender mejor el idioma de mi misión?” Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, 2018, págs. 135–144.

“7 El aprendizaje del idioma”, Predicad Mi Evangelio, págs. 135–144.

7

¿Cómo puedo aprender mejor el idioma de mi misión?

Foto: GettyImages.com. Prohibida la reproducción.

Considere esto

  • ¿Por qué debo mejorar continuamente mi habilidad con el idioma?

  • ¿Qué puedo hacer para mejorar mi habilidad de hablar y de enseñar en el idioma de mi misión?

  • ¿Cómo puedo obtener el don de lenguas?

Prepárese espiritualmente

El Señor declaró: “… todo hombre oirá la plenitud del evangelio en su propia lengua y en su propio idioma, por conducto de los que son ordenados a este poder” (Doctrina y Convenios 90:11). Fortalezca su testimonio personal a fin de dar a sus palabras el poder de la conversión. Primero estudie la doctrina y las lecciones en su lengua materna, ya que el comprenderlas fortalecerá su testimonio y su capacidad para enseñar y testificar en forma convincente. Después, con la guía del Espíritu, podrá aprender a expresar el mensaje de la Restauración en el idioma de la misión.

A continuación figura una lista de cosas que puede hacer para fortalecer su fe en que el Señor le ayudará a enseñar y a testificar en el idioma de su misión:

  • Reconocer que ha sido llamado de Dios por un profeta.

  • Vivir digno de la compañía del Espíritu Santo.

  • Ser obediente a los mandamientos y a las normas misionales.

  • Orar sinceramente pidiendo la ayuda de Dios.

  • Buscar los dones del Espíritu, incluso el don de lenguas y el don de interpretación de lenguas.

  • Estudiar, practicar y usar el idioma de la misión todos los días.

Sea dedicado y diligente

El aprender a enseñar de manera eficaz en el idioma de la misión requiere un esfuerzo diligente y los dones del Espíritu. No se sorprenda si al principio le parece muy difícil, porque aprender un idioma requiere tiempo. Sea paciente consigo mismo. Cada día escuche con atención, hable a menudo en ese idioma, aprenda vocabulario nuevo y practique la gramática y la pronunciación. Pida la ayuda de su compañero, de los miembros, de las personas que enseña y de otros misioneros.

No deje de mejorar su habilidad con el idioma una vez que la gente empiece a entenderle. A medida que desarrolle su habilidad de hablar el idioma, la gente prestará más atención a lo que usted diga que a la forma en que lo diga. Usted estará menos preocupado en cuanto a cómo comunicar los sentimientos de su corazón y podrá responder mejor a las necesidades de las personas que enseña y a los susurros del Espíritu.

Esfuércese por dominar el idioma en el transcurso de su misión y al volver a casa. El Señor ha invertido mucho en usted y es posible que más adelante en la vida Él necesite valerse de la habilidad que usted tenga con el idioma. El élder Jeffrey R. Holland explicó: “Esperamos… que todo misionero que esté aprendiendo un nuevo idioma… lo domine en todos los aspectos posibles… al hacerlo, mejorará su habilidad de [enseñar] y de dar testimonio… lo recibirán mejor y… tendrá mayor influencia espiritual [en las personas a las que enseñe]… No se contente con adquirir únicamente lo que llamamos el vocabulario misional. Si se esfuerza por superarse en el idioma, tendrá mayor acceso al corazón de las personas” (transmisión misional vía satélite, agosto de 1998).

Usted no es el único que está aprendiendo el idioma de su misión. Siempre que el Señor da un mandamiento, proporciona la manera de cumplirlo (véase 1 Nefi 3:7). Busque Su ayuda y sea dedicado en su estudio, y con el tiempo adquirirá las aptitudes del idioma que necesite para cumplir con su objetivo como misionero.

Aprenda el inglés

Si usted no habla inglés, debe estudiarlo al servir como misionero, ya que será para usted una bendición en su misión y en el resto de su vida. El aprendizaje del inglés le permitirá ayudar a edificar el reino del Señor de formas adicionales y será una bendición para usted y para su familia. Le servirán de ayuda muchas de las sugerencias que encontrará en este capítulo. Concéntrese especialmente en lo siguiente:

  • Póngase la meta de hablar con su compañero en inglés. Si su compañero ya sabe inglés y está tratando de aprender el idioma que usted habla, podrían optar por hablar inglés en el apartamento y el idioma de la misión cuando salgan.

  • Lea el Libro de Mormón en inglés con su compañero. También pueden escoger alternarse: usted lee un versículo en inglés y después su compañero lee un versículo en el idioma de la misión. Corríjanse mutuamente la pronunciación y la entonación.

  • Si aún no tiene un texto sencillo de gramática del inglés, pídale al presidente de misión que le recomiende uno.

Los principios que rigen el aprendizaje de un idioma

En esta sección se describen los principios que le serán de utilidad para estudiar y aprender el idioma de forma más eficaz.

  • Asuma la responsabilidad. Fije o adapte regularmente sus metas para el aprendizaje del idioma y su plan de estudio. Haga un esfuerzo por usar el idioma en toda oportunidad que se presente.

  • Haga que su tiempo de estudio sea profundo y que valga la pena. Pregúntese: ¿Por qué estoy estudiando esto? ¿Cómo me ayudará esto a comunicarme mejor? Relacione lo que esté estudiando con situaciones de la vida real y con sus actividades diarias. Estudie las partes del idioma que le permitirán decir lo que quiere decir; por ejemplo, si quiere incluir en su enseñanza un relato de las Escrituras, aprenda el vocabulario y la gramática que sean necesarios para relatarlo.

  • Haga un esfuerzo por comunicarse. Trate de encontrar el debido equilibrio entre el estudio de la gramática y de la estructura del idioma y el aprender a través de sus actividades diarias. Nada le será de más ayuda que el conversar con personas que hablen el idioma como lengua materna.

  • Aprenda a fondo los nuevos conceptos. Usted podrá recordar y usar en forma eficaz los principios del idioma si repasa con regularidad lo que ha estudiado y si lo sigue practicando en situaciones nuevas.

Elabore un plan de estudio del idioma

Un plan de estudio del idioma le sirve tanto a los misioneros nuevos como a los que tienen experiencia para concentrarse en lo que pueden hacer cada día para mejorar su habilidad de hablar el idioma de la misión. El plan debe incluir lo que hará durante el tiempo que dedica al estudio del idioma así como lo que hará en el transcurso del día.

Según sea necesario, emplee parte del tiempo que dedica al estudio del idioma a elaborar o ajustar el plan de estudio. Luego, durante el tiempo de estudio del idioma, aprenda el lenguaje que necesitará para las actividades de ese día. Las pautas que se indican a continuación le ayudarán a elaborar su propio plan para el aprendizaje del idioma:

  1. Fije metas. Las metas semanales y diarias le ayudarán a aprender el idioma de la misión. Al fijarlas, concéntrese en mejorar su habilidad de comunicarse y de enseñar en las actividades programadas, tales como citas para enseñar, oportunidades para encontrar personas y reuniones de consejo de barrio. Evalúe su progreso en el logro de sus metas de aprendizaje del idioma. Pregúntese lo que puede hacer para comunicarse con mayor claridad y poder en las actividades programadas.

  2. Seleccione los materiales que empleará. Revise los siguientes materiales para el aprendizaje del idioma y determine cuáles puede emplear para alcanzar sus metas:

    • Los libros canónicos en el idioma de la misión.

    • Las lecciones en el idioma de la misión.

    • Un diccionario de bolsillo.

    • Un libro de gramática pequeño.

    • Los materiales para el estudio del idioma que recibió en el CCM.

    • Tarjetas de apuntes.

    • Una libreta de bolsillo.

    • Aplicaciones autorizadas para aprender el idioma.

    • Otros materiales de la Iglesia en el idioma de la misión.

  3. Memorice el vocabulario y las frases. Determine el vocabulario y las frases que le servirán para alcanzar sus metas. Su plan para aprender el idioma podría incluir las ideas que figuran a continuación:

    • Determine el vocabulario y las frases en las lecciones, los folletos, las Escrituras y en otras publicaciones de la Iglesia que puedan serle útiles en la enseñanza.

    • Anote en un cuaderno las palabras o frases que desconozca. Lleve consigo un pequeño diccionario y busque el significado de esas palabras.

    • Lleve consigo tarjetas de apuntes para estudiarlas en el transcurso del día. Escriba una palabra o frase en un lado y la definición en el lado opuesto. Ponga a un lado las palabras que aprenda y siga trabajando con el resto de las palabras hasta que las sepa todas.

    • Durante el estudio personal, la enseñanza y en el transcurso del día, emplee palabras y frases nuevas en oraciones (gramaticales).

    • Practique la pronunciación diciendo en voz alta las palabras y frases nuevas.

    • Aprenda de memoria ciertos pasajes clave de las Escrituras en el idioma de la misión.

    • Memorice declaraciones sencillas de las lecciones y de los recursos aprobados que comuniquen principios clave del Evangelio. Busque otras maneras de expresar esas ideas.

  4. Aprenda la gramática. Utilice los materiales para el estudio del idioma a fin de determinar cuáles principios de la gramática le serán de ayuda para alcanzar sus metas. Si es necesario, pida la ayuda de su compañero, de un misionero con más experiencia o de un miembro. Considere incorporar algunas de las ideas que siguen a continuación:

    • Use el texto de gramática que recibió en el centro de capacitación misional o un texto aprobado por el presidente de misión para que le ayude a entender la gramática y las estructuras sintácticas que se encuentran en las lecciones, los recursos aprobados y las Escrituras.

    • Prepare oraciones que empleen esos principios gramaticales para usarlas en las actividades que tiene programadas. Practique hablar y escribir las oraciones.

    • Ponga atención al orden de las palabras en el idioma y a las palabras y sus componentes.

    • Busque oportunidades de practicar y aplicar la gramática que estudie cada día.

  5. Escuche con atención. Considere incorporar lo siguiente:

    • Escuche atentamente a las personas que hablan el idioma como lengua materna. Imite lo que escuche.

    • Cuando escuche algo que no entienda, anótelo y luego averigüe lo que significa. Practíquelo utilizando el vocabulario o la estructura sintáctica.

    • Al estar escuchando, distinga el vocabulario y las estructuras sintácticas que haya aprendido recientemente.

    • Cuando escuche que una frase se expresa de manera diferente de la forma en que usted la hubiera dicho, anótela y practíquela. No obstante, como siervo del Señor, utilice siempre un lenguaje apropiado y no jerga.

    • Haga una lista de las cosas que la gente podría decirle durante las actividades que usted tiene planeadas. Busque palabras y frases relacionadas con esas cosas. Planee y practique las formas en que podría responder.

  6. Mejore su aptitud para leer y escribir. Lea el Libro de Mormón en el idioma de la misión para aprender vocabulario y frases y para practicar la gramática, la pronunciación y la fluidez. Hay gran poder al usar las Escrituras para estudiar el idioma. Considere también estas ideas:

    • Aprenda a leer y a escribir el alfabeto, la escritura o los caracteres de su idioma. En el caso de los sistemas de escritura basados en caracteres, concéntrese en las destrezas relacionadas con la lectura, por ejemplo la lectura de las Escrituras, que le ayudarán al enseñar.

    • En voz alta, lea el Libro de Mormón, otras Escrituras o la revista Liahona en el idioma de la misión. Ponga especial atención al vocabulario, las frases y la gramática que desconozca. Si no entiende una palabra, trate de entender el significado dentro del contexto del pasaje antes de buscarlo. Agregue la palabra a las tarjetas de apuntes. Si es necesario, utilice las Escrituras en su lengua materna y las Escrituras en el idioma de la misión, una al lado de la otra.

    • Mientras lea, pida a alguien que le ayude con la pronunciación, la entonación y las pausas.

    • Practique el escribir en el idioma de la misión; por ejemplo, escriba mensajes y recordatorios personales, cartas, tarjetas de agradecimiento y de ánimo. Escriba su testimonio en los ejemplares del Libro de Mormón que vaya a regalar.

  7. Pida la ayuda de otras personas. Considere incorporar estas ideas:

    • Si el idioma de la misión es la lengua materna de su compañero, aproveche esa gran oportunidad: hágale preguntas frecuentes y pídale que le corrija.

    • Pida a su compañero y a las personas cuya lengua materna sea el idioma de la misión que le corrijan y le sugieran maneras de mejorar. Si usan una palabra que usted no entiende, pídales que la definan. Con frecuencia, los niños y los abuelos están dispuestos a ayudar.

    • Pida a las personas a las que enseñe que le ayuden. Explíqueles: “Estoy aprendiendo su idioma. Ayúdenme, por favor. Si no encuentro una palabra para expresarme, por favor ayúdenme”.

    • No vacile en pedir ayuda específica: “¿Cómo se dice…?”. “¿Cómo se pronuncia…?”. “¿Qué significa ______?”. “¿Podría repetir eso, por favor?”. Anote las respuestas y estúdielas.

    • Pida a los miembros que le hagan una prueba de las palabras que tiene en las tarjetas de apuntes o de las listas de vocabulario y que le ayuden cuando lea las Escrituras en voz alta.

  8. Evalúe y revise su plan de estudio. Revise su plan de estudio cada semana para evaluar si está funcionando. Invite a su compañero y a los líderes misionales a sugerir aspectos en los que pueda mejorar.

Use el idioma de la misión en toda oportunidad; úselo con el compañero cuantas veces pueda durante el día. Ore en el idioma en privado y en público para aprender el lenguaje correcto de la oración y para aprender a decir lo que siente en el corazón.

No tenga miedo de cometer errores, ya que eso le ocurre a todos los que aprenden un nuevo idioma. La gente comprenderá y agradecerá los esfuerzos que usted haga por aprender el idioma de ellos. La memorización de frases y de pasajes de las Escrituras le servirá para no cometer errores, pero no debe usar largos textos preparados o memorizados con el fin de evitar los errores.

Actividad: Estudio personal

Basándose en las pautas anteriormente descritas, elabore un plan de estudio. Examine el plan con su compañero o con un líder misional.

Aprenda con sus compañeros

Ayude a sus compañeros a tener éxito y a sentir confianza con su aprendizaje del idioma lo más pronto posible. Felicite con sinceridad y con frecuencia a sus compañeros y a otros misioneros por su progreso. Sea sensible y no diga ni haga nada que debilite la confianza que sus compañeros tengan en sí mismos, pero no los proteja tanto que no logren aprender. No deje de ayudarles cuando lo necesiten, y concédales muchas oportunidades de enseñar y testificar con éxito. Considere las siguientes ideas para aprender con sus compañeros:

  • Enséñense unos a otros la gramática y el vocabulario que hayan aprendido.

  • Practiquen enseñar en el idioma de la misión. Al principio, puede que los misioneros nuevos enseñen en forma muy simple, compartan un testimonio sencillo o reciten pasajes memorizados de las Escrituras; pero a medida que vayan aumentando su confianza y habilidad, podrán participar más plenamente en la enseñanza a las personas.

  • Practiquen el lenguaje que se usa para comunicarse en las situaciones en las que se encuentran comúnmente los misioneros.

  • Dense unos a otros sugerencias sencillas y prácticas con amabilidad. También es importante que reciban corrección sin ofenderse.

Observe cómo el misionero de más experiencia ayudó a su compañero en la siguiente situación verídica.

Acababa de llegar a mi segunda área cuando mi compañero me dijo que me tocaba a mí dar el pensamiento espiritual en una cita que teníamos para cenar. Sentí mucho miedo. A mi primer compañero le encantaba encargarse de la enseñanza y yo estaba acostumbrado a dar mi pequeña parte de la lección y después escuchar mientras él explicaba la lección y contestaba las preguntas.

Traté de convencer a mi compañero de dar el pensamiento espiritual, pero me animó a aceptar la asignación. Practiqué con la ayuda de él.

Cuando llegó el momento, abrí las Escrituras y leí en 3 Nefi 5 y 7. Me costó trabajo pero logré explicar por qué creía que los pasajes que había escogido eran importantes, y cuando terminé, sentí un gran alivio. Cuando alguien hizo una pregunta, miré a mi compañero para que él contestara, pero no abrió la boca. Entonces me sorprendí a mí mismo al ver que pude responder en un francés entendible. Quedé aún más asombrado cuando el miembro no parecía percatarse de mi inseguridad en mi habilidad de comunicarme. Adquirí confianza y comprendí que mi francés era mejor de lo que yo pensaba.

Pasaron las semanas y mi compañero siguió dándome la oportunidad de enseñar, aun cuando yo dudaba que pudiera hacerlo y aun cuando él probablemente haya abrigado la misma duda. Y debido a que él me instó a hablar, escuchar y enseñar, comencé a progresar rápidamente en mis habilidades con el idioma y sentí que había llegado a ser un instrumento de nuestro Padre Celestial en lugar de simplemente ser el compañero silencioso del otro élder.

Actividad: Estudio personal o con el compañero

  • Si está trabajando con un misionero nuevo, ¿cómo puede ayudarle a aprender mejor el idioma?

  • Si es usted un misionero nuevo, ¿qué clase de ayuda podría pedirle a su compañero mayor?

La cultura y el aprendizaje del idioma

La cultura y el idioma están íntimamente relacionados. El entender la cultura le ayudará a saber por qué se usa el idioma de la manera en que se usa. Haga un esfuerzo por entender la cultura de la gente a fin de comunicarles con claridad los aspectos singulares del mensaje de la Restauración.

Una de las cosas más positivas que puede hacer para ganarse la confianza y el amor de la gente es aceptar los aspectos de su cultura que sean apropiados. Muchos grandes misioneros lo han hecho (véase 1 Corintios 9:20–23). Trate de que las personas se sientan a gusto con usted y con su idioma.

Actividad: Estudio personal o con el compañero

  • Haga de cuenta que está sirviendo en una misión en Asia. Se está preparando para enseñar a una persona acerca de la resurrección y sabe que los budistas creen en la reencarnación. ¿Cómo enseñará acerca de la resurrección de tal manera que esa persona entienda que esta doctrina es muy diferente de la reencarnación? ¿Qué palabras y frases tendrá que aprender para hacerlo?

  • Piense en la formación cultural y religiosa de las personas a las que enseñe. Determine un aspecto de esa formación que pudiera causar que malinterpretaran la doctrina del Evangelio. Planee maneras de enseñar esta doctrina con claridad.

El don de lenguas

Los dones del Espíritu son reales. El don de lenguas y el don de interpretación de lenguas pueden resultarle de tanta utilidad, e incluso de más utilidad que cualquier otra cosa, para que usted hable y entienda el idioma de las personas en su misión.

El don de lenguas y la interpretación de lenguas tienen muchas manifestaciones, entre ellas, el hablar y entender un idioma desconocido debido a una investidura del Espíritu. También abarca el hablar y entender un idioma conocido con la ayuda del estudio o sin él.

En la actualidad, el don de lenguas y de interpretación de lenguas se manifiesta la mayor parte de las veces en que el Espíritu mejora el aprendizaje y el estudio a fin de hablar y entender el idioma de la misión. Adicionalmente, el Espíritu Santo puede manifestar la verdad de su testimonio aunque hubiera una barrera idiomática entre usted y las personas a quienes enseñe. Del mismo modo, al estar usted enseñando a las personas en el idioma de la misión, el Espíritu Santo puede hacerle recordar palabras y frases, y ayudarle a entender lo que las personas expresan de corazón.

Por lo general, usted no obtendrá esos dones sin esforzarse; usted debe buscarlos activamente. En parte, el procurar el don de lenguas implica trabajar y esforzarse y hacer todo lo posible por aprender el idioma. Sea paciente en tanto estudia y practica el idioma con espíritu de oración. Confíe en que el Espíritu le ayudará, si vive como debe y hace su mejor esfuerzo. Tenga fe en que puede obtener el don de lenguas en su sentido verdadero y más completo.

Cuando sienta que se le dificulta expresarse con la claridad que quisiera, recuerde que el Espíritu es capaz de hablar al corazón de todos los hijos de Dios. El presidente Thomas S. Monson enseñó: “Hay un idioma que todos los misioneros entienden: es el lenguaje del Espíritu. Es un idioma que no se aprende en libros escritos por hombres de letras ni por medio de la memorización o la lectura. El lenguaje del Espíritu lo aprende aquel que procura con todo su corazón conocer a Dios y obedecer Sus mandamientos. La capacidad para hablar en ese idioma permite que se derriben barreras, se superen obstáculos y se llegue al corazón humano” (“‘El Espíritu vivifica’”, Liahona, junio de 1997, pág. 4).

Recuerde esto

  • Estudie primeramente en su idioma natal la doctrina y las lecciones que enseñe.

  • Aprenda a expresar esa doctrina y sus sentimientos en cuanto a ellas en el idioma de la misión.

  • Elabore un plan de estudio del idioma y con regularidad pruebe ideas nuevas al tratar de comunicarse mejor en el idioma de la misión.

  • Procure la guía del Espíritu para que le ayude a entender a la gente de su misión y a comunicarse con ella.

Ideas para el estudio y la práctica

Estudio personal

  • Analice las sugerencias de este capítulo. Escoja una sugerencia que aún no haya probado y póngase la meta de ponerla en práctica durante varios días.

  • En el siguiente consejo de distrito, pregunte a un misionero con experiencia, y que hable bien el idioma, lo que ha hecho para aprenderlo.

  • Lea y analice las siguientes palabras del élder Richard G. Scott: “Si las tradiciones o las costumbres… de la nación son contrarias a las enseñanzas de Dios, déjalas de lado. Si las tradiciones y las costumbres están en armonía con Sus enseñanzas, debes atesorarlas” (“Cómo eliminar las barreras que nos separan de la felicidad”, Liahona, julio de 1998, pág. 94). Piense en las diferencias que existen entre la cultura del área donde usted sirve y la suya, y anótelas en forma de lista. Después tache cualquiera de esas prácticas culturales que esté en conflicto con las enseñanzas del Evangelio. Considere todas las que queden y piense en cómo podría integrarlas a su vida.

  • Elabore un plan de estudio que lo prepare para hacer una de las siguientes actividades en el idioma de su misión:

    • Relatar la historia de José Smith.

    • Resumir 3 Nefi 11.

    • Resumir Alma 32.

    • Relatar la historia de Nefi y las planchas de bronce (véase 1 Nefi 3–5).

    • Explicar las dispensaciones.

    • Compartir una experiencia personal.

  • Prepare tarjetas de apuntes con las palabras que desconozca de una de las lecciones. Llévelas con usted hasta que las haya aprendido todas.

Estudio con el compañero

  • Practiquen enseñarse el uno al otro las lecciones misionales en el idioma de la misión.

  • Pida a su compañero que escuche su pronunciación y le ayude a mejorarla.

  • Escoja relatos o pasajes de las Escrituras que le gustaría usar en la enseñanza. Practique resumirlos con sus propias palabras.

  • Repase las ideas de este capítulo. Conversen acerca de las sugerencias que podrían utilizar durante el estudio con el compañero la próxima semana.

  • Si usted está capacitando a un misionero nuevo, tome nota de las situaciones en que las personas no entiendan a su compañero y haga una lista de las palabras, las frases o la gramática que pudieran serle útiles. Explique y practique cómo utilizar los puntos de la lista en las próximas actividades que hayan planificado.

Consejo de distrito, conferencias de zona y consejo de líderes de la misión

  • Invite a la reunión a personas cuya lengua materna sea el idioma de la misión. Haga arreglos para que los misioneros les enseñen en grupos pequeños. Pida a los invitados nativos que tomen notas y den sugerencias a los misioneros para que mejoren su forma de hablar.

  • Asigne con anticipación a uno o dos misioneros que hablen del éxito que han tenido al estudiar el idioma. Pídales que compartan sus ideas.

  • Asigne a un misionero con experiencia que presente brevemente algún aspecto del idioma que, por lo general, sea difícil para los misioneros. Presente ejemplos del buen uso del idioma y pida a los misioneros que los practiquen.

  • Pida a los misioneros que sean de la cultura de la misión que ayuden a los demás misioneros a entender ciertos aspectos de esa cultura.

Presidente de misión, su esposa y sus consejeros

  • Periódicamente, entreviste a los misioneros, o converse con ellos, en el idioma que estén aprendiendo.

  • Pida a los líderes locales del sacerdocio que le den ideas en cuanto a cómo ayudar a los misioneros a mejorar su idioma.

  • Señale los errores más comunes que cometen los misioneros que están aprendiendo el idioma de la misión. Dé instrucción en la conferencia de zona y en el consejo de líderes de la misión sobre la manera de corregir esos errores.

  • Enseñe a los misioneros la doctrina de los dones espirituales.

  • Observe a los misioneros mientras enseñan en el idioma de la misión.

  • Busque oportunidades de usar el idioma con sus misioneros.