Libro de Mormón 2020
26 octubre – 1 noviembre. Mormón 1–6: “Si tan solo pudiera persuadiros a todos… a que os arrepintieseis”
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“26 octubre – 1 noviembre. Mormón 1–6: ‘Si tan solo pudiera persuadiros a todos… a que os arrepintieseis’”, Ven, sígueme — Para la Primaria Libro de Mormón 2020 (2020)

“26 octubre – 1 noviembre. Mormón 1–6”, Ven, sígueme — Para la Primaria 2020

Mormón hace un compendio de las planchas, por Tom Lovell.

26 octubre – 1 noviembre

Mormón 1–6

“Si tan solo pudiera persuadiros a todos… a que os arrepintieseis”

Podría ser difícil para los niños entender completamente los acontecimientos que se describen en Mormón 1–6, pero aún así pueden aprender lecciones del relato de Mormón de vivir con rectitud en un mundo inicuo. ¿Cómo puede utilizar la experiencia de él para enseñar a los niños la forma de mantenerse fieles al Evangelio?

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Invitar a compartir

¿Qué saben los niños en cuanto a Mormón? Invítelos a compartir lo que sepan o lo que aprendieron con su familia. Podría ser útil mostrar una imagen de Mormón como la que se encuentra en la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para uso individual y familiar.

Enseñar la doctrina: Niños pequeños

Mormón 1:1–3

Puedo ser justo como Mormón.

Aun cuando los niños a quienes enseña son pequeños, pueden desarrollar cualidades espirituales y vivir en rectitud.

Posibles actividades

  • Lea Mormón 1:1–3 a los niños, o utilice el “Capítulo 49: Mormón y sus enseñanzas” (Historias del Libro de Mormón, págs. 138–142, o el video correspondiente en churchofjesuschrist.org). Invítelos a prestar atención a fin de averiguar la edad de Mormón cuando Ammarón le dio una misión especial; luego pídales que muestren esa cantidad de dedos. A fin de ayudar a los niños a imaginar lo joven que era Mormón, muéstreles una imagen de alguien que tenga diez años. Ayúdeles a entender las cualidades que Ammarón vio en Mormón cuando este era pequeño, y testifique que los niños pueden ser como Mormón a medida que sigan a Jesucristo.

  • Realice un juego en el que los niños repitan movimientos básicos que usted haga. Luego muestre imágenes de cosas que hizo Jesús y hable sobre cómo podemos seguirle (véase Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 33–35, 41–42). Analicen maneras en que Mormón siguió a Jesucristo; por ejemplo, al enseñar el Evangelio, alentar a las personas a obedecer a Dios y amar a los demás.

Mormón 3:3, 9

El Padre Celestial me da muchas bendiciones.

Las enseñanzas de Mormón pueden ayudar a los niños a reconocer las bendiciones que el Padre Celestial les ha dado.

Posibles actividades

  • Lea Mormón 3:3 y 9 a los niños, y explique que los nefitas no habían reconocido que el Padre Celestial los había bendecido. Ayude a los niños a pensar en bendiciones que el Padre Celestial les ha dado. Ponga a la vista imágenes u objetos para darles ideas. ¿Qué podemos hacer el día de hoy para demostrar que estamos agradecidos al Padre Celestial por nuestras bendiciones?

  • Ayude a los niños a pensar en bendiciones que el Padre Celestial les ha dado, y pídales que hagan dibujos de algunas de esas bendiciones. Invítelos a colgar su dibujo en algún lugar de su casa donde puedan verlo y recordar que el Padre Celestial los bendice de muchas maneras. También podría invitarlos a identificar las bendiciones que provienen del Padre Celestial mientras cantan la primera estrofa de “Doy gracias, oh Padre” (Canciones para los niños, pág. 9).

Mormón 3:12

El Padre Celestial desea que ame a todos.

¿Cómo puede ayudar a los niños a quienes enseña a tener el deseo de sentir amor por las personas a su alrededor?

Posibles actividades

  • Pida a cada niño que dibuje a una persona en la pizarra y señale cómo cada persona que dibujaron se ve diferente de las demás. Dibuje un corazón grande alrededor de todos los dibujos. Ayude a los niños a entender que el Padre Celestial quiere que amemos a todas las personas. Lea Mormón 3:12, haciendo hincapié en las palabras “amor” y “amado”. ¿Qué hizo Mormón para demostrar el amor que tenía por los demás?

  • Entonen juntos una canción sobre amar a los demás, tal como “Ama a todos, dijo el Señor” (Canciones para los niños, pág. 39), mientras muestra imágenes de niños de todo el mundo. Testifique del amor de Dios por todos Sus hijos. Complete la hoja de actividades de esta semana con los niños.

Enseñar la doctrina: Niños mayores

Mormón 1:1–3; 2:1, 23–24; 3:1–3, 12, 17–22

Puedo ser justo como Mormón.

Mormón era muy joven cuando Ammarón reconoció que él sería suficientemente responsable para cuidar de los anales sagrados. ¿Qué cualidades de rectitud ve en los niños a quienes enseña?

Posibles actividades

  • Invite a cada niño a leer uno de los siguientes pasajes, y ayúdeles a compartir lo que aprendan sobre Mormón: Mormón 1:1–3; 2:1, 23–24 y 3:1–3, 12, 20–22. Luego comparta cualidades de rectitud que ve en cada uno de los niños.

  • Muestre una imagen de Mormón (véase la imagen que se encuentra en la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para uso individual y familiar). Ayude a los niños a ver que gracias a que Mormón fue lo suficientemente responsable y confiable para llevar y preservar los anales nefitas, en la actualidad tenemos el Libro de Mormón. Hable con los niños sobre lo que significa ser responsable y confiable. Invítelos a meditar sobre formas en que puedan ser más responsables.

    Mormón, a los 10 años, por Scott M. Snow.

Mormón 2:8–15; 5:10–11

La tristeza según Dios conduce al verdadero cambio.

Mormón vio que los nefitas inicuos sentían pesar, pero no era el tipo de pesar que los inspiraría a arrepentirse (véase Mormón 2:13). ¿Cómo puede ayudar a los niños a entender la diferencia entre el pesar del mundo y el pesar según Dios que conduce al arrepentimiento?

Posibles actividades

  • Escriba los siguientes encabezados en la pizarra: Pesar que conduce al arrepentimiento y Pesar que no conduce al arrepentimiento. Invite a algunos niños a tomar turnos para leer versículos de Mormón 2:8, 10–15. Ayúdeles a escribir lo que aprendan en cuanto al pesar bajo el encabezado correcto en la pizarra. ¿Cómo podemos asegurarnos de que el pesar que sintamos por nuestros pecados nos conduzca a cambiar?

  • Invite a un miembro del obispado o a uno de los padres de alguno de los niños a compartir con la clase cómo la tristeza según Dios nos puede ayudar a cambiar para ser más como el Padre Celestial y Jesucristo. ¿Por qué es importante reconocer si estamos sintiendo tristeza según Dios o el pesar del mundo? Invite a los niños a buscar en Mormón 2:12 razones por las que el arrepentimiento debería hacer que nuestros “coraz[ones]… [se] regocij[en]” (Mormón 2:12).

Mormón 3:12

Puedo sentir el amor del Padre Celestial por los demás.

A menudo es fácil amar a quienes nos aman y son como nosotros, pero Mormón demostró que con la ayuda del Padre Celestial, podemos amar a quienes creen y actúan de manera diferente que nosotros.

Posibles actividades

  • Ayude a un niño a leer Mormón 3:12 e invite a los niños a escribir una oración que resuma lo que aprendan de Mormón en cuanto a amar a los demás. Invite a los niños a compartir lo que hayan escrito. ¿Cómo podemos sentir el amor que Dios tiene por los demás? (véase Moroni 7:48). ¿Qué podemos hacer para demostrar nuestro amor por las personas de nuestra clase y nuestra familia?

  • Invite a los niños a completar la hoja de actividades de esta semana. Ayúdeles a pensar en formas significativas de tender una mano de amor a quienes sean diferentes a nosotros.

Alentar el aprendizaje en el hogar

Aliente a los niños a poner la hoja de actividades de esta semana a la vista en algún lugar de su casa para que les recuerde que demuestren amor por los demás. Deles la oportunidad en una futura clase de compartir lo que hicieron.

Cómo mejorar nuestra enseñanza

Modifique las actividades a fin de que se ajusten a las edades de los niños a los que enseñe. Los niños pequeños necesitan explicaciones detalladas y aprenden mediante métodos de enseñanza sencillos. A medida que los niños van creciendo, pueden contribuir más y es posible que les resulte más fácil compartir lo que piensan. Conceda a todos los niños oportunidades adecuadas según su edad para compartir, testificar y participar, y asegúrese de brindarles ayuda según sea necesario (véase Enseñar a la manera del Salvador, págs. 25–26).