Uso individual y familiar
12 – 18 abril. Doctrina y Convenios 37–40: “Si no sois uno, no sois míos”
anterior siguiente

“12 – 18 abril. Doctrina y Convenios 37–40: ‘Si no sois uno, no sois míos’”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar Doctrina y Convenios 2021 (2020)

“12 – 18 abril. Doctrina y Convenios 37–40”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar 2021

Los santos se trasladan a Kirtland, por Sam Lawlor.

12 – 18 abril

Doctrina y Convenios 37–40

“Si no sois uno, no sois míos”

El anotar las impresiones que reciba conforme estudie es una de las formas en las que puede obedecer el consejo de Dios de “atesora[r] sabiduría” (Doctrina y Convenios 38:30).

Anote sus impresiones

Para los primeros santos, la Iglesia era más que un lugar donde escuchar sermones los domingos. De principio a fin en Sus revelaciones a José Smith, el Señor describió la Iglesia con palabras como causa, reino, Sion y, muy a menudo, obra. Eso pudo haber sido en parte lo que atrajo a muchos de los primeros miembros a la Iglesia. Por mucho que amaban la doctrina restaurada de la Iglesia, muchos también deseaban algo a lo que pudieran dedicar su vida. Aun así, para algunos el mandato del Señor en 1830 de que los santos se congregaran en Ohio no fue fácil de seguir. Para personas como Phebe Carter, significaba dejar casas cómodas para dirigirse a un lugar desconocido a orillas de la civilización (véase “Voces de la Restauración” al final de esta reseña). Hoy en día podemos ver claramente lo que esos santos podían vislumbrar solo con el ojo de la fe: el Señor tenía grandes bendiciones esperándoles en Ohio.

La necesidad de congregarse en Ohio hace tiempo que pasó, pero los santos de hoy en día se siguen uniendo en torno a la misma causa y la misma obra: la de “establecer Sion” (Doctrina y Convenios 39:13). Como esos primeros santos, abandonamos “los afanes del mundo” (Doctrina y Convenios 40:2) porque confiamos en la promesa del Señor: “… recibirás… una bendición mayor que cualquiera que hayas conocido” (Doctrina y Convenios 39:10).

Véase también Santos, tomo I, págs. 111–113.

Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Doctrina y Convenios 37:1

¿Qué estaba traduciendo José Smith en 1830?

En ese versículo, el Señor se estaba refiriendo a la labor de José Smith de la revisión inspirada de la Biblia, a la que se le refería como una “traducción”. Cuando José recibió la revelación que está registrada en la sección 37, había completado algunos capítulos del libro de Génesis y acababa de aprender sobre Enoc y su ciudad de Sion (véanse Génesis 5:18–24; Moisés 7). Algunos de los principios que el Señor enseñó a Enoc son similares a los que reveló en la sección 38.

Véase también Temas de la historia de la Iglesia, “Traducción de José Smith de la Biblia”, ChurchofJesusChrist.org/study/topics.

José Smith trabaja con Sidney Rigdon en la revisión inspirada de la Biblia. Ilustración por Annie Henrie Nader.

Doctrina y Convenios 38

Dios nos congrega para bendecirnos.

El Señor dio fin a Su mandato de congregarse en Ohio cuando dijo: “He aquí, en esto hay sabiduría” (Doctrina y Convenios 37:4); sin embargo, no todos reconocieron inmediatamente la sabiduría que había en ello. En la sección 38, el Señor reveló Su sabiduría con mayor detalle. ¿Qué aprende en los versículos 11–33 sobre las bendiciones de congregarse? A los miembros de la Iglesia ya no se les manda que se trasladen a un lugar a fin de congregarse; ¿en qué formas nos congregamos hoy en día? ¿Cómo se aplican esas bendiciones a nosotros? (véase Russell M. Nelson, “El recogimiento del Israel disperso”, Liahona, noviembre de 2006, págs. 79–81).

Conforme lea el resto de esta sección, busque pasajes que pudieron haber ayudado a los santos a obtener la fe que necesitaban para obedecer el mandato de Dios de congregarse en Ohio. También piense en los mandamientos que le ha dado a usted y la fe que usted necesita para obedecerlos. Las siguientes preguntas podrían dirigir su estudio:

  • ¿Qué encuentra en los versículos 1–4 que le brindan confianza en el Señor y en Sus mandamientos?

  • ¿En qué forma puede el versículo 39 ayudarle a obedecer los mandamientos de Dios aun cuando requieran sacrificio?

¿Qué más encuentra usted?

Doctrina y Convenios 38:11–13, 22–32, 41–42

Si estoy preparado, no tengo por qué temer.

Los santos ya habían hecho frente a mucha oposición, y el Señor sabía que afrontarían más (véase Doctrina y Convenios 38:11–13, 28–29). A fin de ayudarles a no temer, Él reveló un principio muy valioso: “… si estáis preparados, no temeréis” (Doctrina y Convenios 38:30). Dedique un minuto a meditar sobre los desafíos que usted afronta; luego, al estudiar la sección 38, preste atención a las impresiones del Espíritu sobre las formas en las que puede prepararse para los desafíos a fin de que no tenga por qué temer.

Véase también Ronald A. Rasband, “No os turbéis”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 18–21.

Doctrina y Convenios 39–40

Los afanes del mundo no deben distraerme de obedecer la palabra de Dios.

Lea las secciones 3940, incluso los antecedentes históricos contenidos en los encabezamientos de cada sección, y considere formas en las que la experiencia de James Covel pudiera aplicarse a usted. Por ejemplo, piense en las ocasiones en que su “corazón… [haya sido] recto ante [Dios]” (Doctrina y Convenios 40:1). ¿De qué maneras fue usted bendecido por su fidelidad? También piense a qué “afanes del mundo” hace frente (Doctrina y Convenios 39:9; 40:2). ¿Qué encuentra en esas secciones que le inspire a ser obediente con mayor constancia?

Véase también Mateo 13:3–23.

Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la Noche de Hogar

Doctrina y Convenios 37:3.

A fin de ayudar a su familia a entender el sacrificio que los santos hicieron para congregarse en Ohio, podría hacer referencia al mapa que acompaña a esta reseña.

Doctrina y Convenios 38:22.

¿De qué manera podemos hacer de Jesucristo el “legislador” de nuestra familia? ¿En qué forma el seguir Sus leyes nos hace “un pueblo libre”?

Doctrina y Convenios 38:24–27.

A fin de enseñar a sus hijos lo que significa “se[r] uno”, podría ayudarles a contar a los integrantes de su familia y hablar de la razón por la que cada persona es importante para su familia. Haga hincapié en que, juntos, son una familia. Podría ayudar a sus hijos a dibujar un 1 grande en un póster, y a decorarlo con los nombres y dibujos o fotos de cada integrante de la familia. También podrían anotar en el póster lo que harán para ser más unidos como familia. Si lo desean, también pueden ver el video “Love in Our Hearts” [Amor en nuestro corazón] (ChurchofJesusChrist.org) o leer Moisés 7:18.

Doctrina y Convenios 38:29–30.

Podrían hablar de experiencias familiares o personales recientes que requirieron preparación. ¿Qué efecto tuvo su preparación en la experiencia? ¿Para qué quiere el Señor que nos preparemos? ¿En qué sentido el estar preparados nos puede ayudar a no temer? ¿Qué podemos hacer para prepararnos?

Doctrina y Convenios 40.

¿Qué significado tiene para nosotros la frase “afanes del mundo” (versículo 2)? ¿Hay algún afán del mundo que nos impida recibir la palabra de Dios “con alegría”? ¿Cómo lo venceremos?

Para ver más ideas sobre la enseñanza de los niños, véase la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.

Canción que se sugiere: “Ama a todos, dijo el Señor”, Canciones para los niños, pág. 39.

Voces de la Restauración

El recogimiento en Ohio

El pueblo de Kirtland, por Al Rounds.

Entre los muchos santos que se congregaron en Ohio en la década de 1830, se encontraba Phebe Carter. Se unió a la Iglesia en el noreste de los Estados Unidos cuando tenía veintitantos años, aunque sus padres no lo hicieron. Más tarde escribió en cuanto a su decisión de trasladarse a Ohio para unirse a los santos:

“Mis amigos se maravillaban ante mi decisión, al igual que yo; pero algo me impulsaba a seguir adelante. El dolor de mi madre ante mi partida fue casi más de lo que pude soportar; y de no haber sido por la compañía del Espíritu, al final habría desistido. Mi madre me dijo que prefería verme enterrada antes que verme partir así sola hacia el mundo cruel.

“‘[Phebe]’, me dijo de modo solemne, ‘¿volverás a mí si descubres que el mormonismo es falso?’.

“Le contesté: ‘Sí, madre, lo haré’… Mi respuesta alivió su aflicción, pero la separación nos costó a todos mucho pesar. Cuando llegó el momento de mi partida, no me fie de poder despedirme en persona, de modo que escribí una nota de despedida a cada uno, las dejé sobre la mesa, bajé corriendo las escaleras y me subí al carruaje. De esa forma dejé el amado hogar de mi niñez para unir mi vida a los santos de Dios”1.

En una de esas notas de despedida, Phebe escribió:

“Amados padres: estoy a punto de partir de mi hogar paternal por una temporada… No sé por cuánto tiempo sea, pero me voy con sentimientos de gratitud por la bondad que he recibido desde mi infancia hasta este momento; la Providencia parece ordenar algo distinto a lo que ha sido. Dejemos en manos de la Providencia todas estas cosas y estemos agradecidos de que se nos ha permitido vivir juntos por tanto tiempo bajo circunstancias tan favorables como lo hemos hecho, creyendo que todas las cosas obrarán para nuestro bien si amamos a Dios de manera suprema. Comprendamos que podemos orar a un Dios que escuchará las oraciones sinceras de todas Sus criaturas y nos dará lo que sea mejor para nosotros…

“Mamá, creo que es la voluntad de Dios que vaya al oeste, y he estado convencida de ello por mucho tiempo. Ahora se ha abierto el camino… y creo que es el Espíritu del Señor el que lo ha hecho, lo cual es suficiente para todas las cosas. No te preocupes por tu hija; el Señor me consolará. Creo que el Señor me cuidará y me dará lo que sea para bien… Me voy porque mi Maestro me llama; Él ha dejado en claro cuál es mi deber”2.

Notas

  1. En Edward W. Tullidge, The Women of Mormondom, 1877, pág. 412.

  2. Carta de Phebe Carter a sus padres, sin fecha, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City; la puntuación se ha actualizado. Phebe se unió a la Iglesia en 1834, se trasladó a Ohio alrededor de 1835 y se casó con Wilford Woodruff en 1837.