Uso individual y familiar
25 – 31 enero. Doctrina y Convenios 6–9: “Este es el espíritu de revelación”

“25 – 31 enero. Doctrina y Convenios 6–9: ‘Este es el espíritu de revelación’”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar Doctrina y Convenios 2021 (2020)

“25 – 31 enero. Doctrina y Convenios 6–9”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar 2021

25 – 31 enero

Doctrina y Convenios 6–9

“Este es el espíritu de revelación”

El Señor revela verdades a nuestra mente y a nuestro corazón (véase Doctrina y Convenios 8:2–3). Al leer Doctrina y Convenios 6–9, anote cualquier impresión que reciba.

Anote sus impresiones

En el otoño de 1828, un joven maestro llamado Oliver Cowdery aceptó un puesto de maestro en Manchester, Nueva York, y se hospedó con la familia de Lucy y Joseph Smith, padre. Oliver había escuchado en cuanto a José, quien en ese tiempo vivía en Harmony, Pensilvania, y Oliver, quien se consideraba una persona que buscaba la verdad, quiso saber más. Los Smith describieron visitas de ángeles, un registro antiguo y el don de traducir por el poder de Dios. Oliver estaba fascinado. ¿Podía ser cierto? Lucy y Joseph, padre, le dieron un consejo que se aplica a cualquiera que busca la verdad: Ora y pregunta al Señor.

Oliver lo hizo y el Señor le contestó, hablando paz y tranquilidad a su mente. Oliver descubrió que la revelación puede ser personal, algo que aprendería incluso de manera más profunda en los siguientes meses. La revelación no es solo para los profetas; es para cualquiera que la desee y la busque. Oliver todavía no lo sabía todo, pero sabía lo suficiente como para dar el siguiente paso. El Señor estaba haciendo algo importante por medio de José Smith, y Oliver quería ser parte de ello.

Si se desea más información sobre los antecedentes históricos de Doctrina y Convenios 6–9, véanse Santos, tomo I, págs. 58–64; “Days of Harmony” [Días en Harmony] (video, ChurchofJesusChrist.org).

Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Doctrina y Convenios 6; 8–9

El Padre Celestial me habla mediante “el Espíritu de verdad”.

En la primavera de 1829, Oliver Cowdery viajó a Harmony y se ofreció como voluntario para ser el escriba de José Smith conforme este traducía el Libro de Mormón. Oliver ahora podía ver de cerca el proceso de revelación de la traducción. La experiencia le emocionaba, y se preguntó si él también podía ser bendecido con el don para traducir. El Señor le permitió que intentara traducir, pero recibir revelación era una experiencia nueva para Oliver, y su intento no tuvo los resultados deseados. Todavía tenía mucho que aprender, y Doctrina y Convenios 6, 89 demuestran que el Señor estaba dispuesto a enseñarle.

Al leer esas secciones, observe lo que el Señor enseñó sobre la revelación personal. ¿De qué manera se relacionan Sus palabras con experiencias que usted ha tenido o desea tener?

Por ejemplo, ¿qué se sugiere en Doctrina y Convenios 6:5–7; 8:1; 9:7–8 en cuanto a lo que el Señor requiere de usted antes de que Él revele Su voluntad?

¿Qué aprende en Doctrina y Convenios 6:14–17, 22–24; 8:2–3; 9:7–9 sobre las diferentes maneras en las que se puede recibir revelación?

¿Hay algo más que aprende sobre la revelación en esas secciones?

Para aprender más en cuanto a la revelación, véanse Russell M. Nelson, “Revelación para la Iglesia, revelación para nuestras vidas”, Liahona, mayo de 2018, págs. 93–96; Julie B. Beck, “… y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”, Liahona, mayo de 2010, págs. 10–12. Si desea más información en cuanto al “don de Aarón” que se describe en la sección 8, véase “El don de Oliver Cowdery”, Revelaciones en contexto, págs. 17–21.

Para aprender más sobre lo que los profetas y apóstoles vivientes enseñan acerca de la revelación, vea la colección de videos ¡Escúchalo!

Doctrina y Convenios 6:18–21, 29–37

Mirar hacia Cristo en todo pensamiento.

Aun cuando José ya había pasado por “circunstancia[s] difícil[es]” al realizar la obra del Señor (Doctrina y Convenios 6:18), él y Oliver probablemente no tenían idea de lo difíciles que llegarían a ser esas circunstancias en el transcurso de los siguientes años. Pero el Señor lo sabía, y también sabe qué pruebas están en el futuro de usted. Su consejo a José y a Oliver en Doctrina y Convenios 6:18–21, 29–37 también puede ayudarle a usted. ¿Cómo se habrán sentido José y Oliver después de escuchar esas palabras? ¿Qué encuentra en esos versículos que le ayude a confiar en el Señor? ¿De qué manera puede usted mirar hacia Cristo con mayor frecuencia en su vida?

Oliver Cowdery, por Lewis A. Ramsey.

Doctrina y Convenios 6–7; 9:3, 7–14

“Se os concederá según lo que de mí deseareis”.

Fíjese cuántas veces aparecen variantes de las palabras “desear” o “deseo” en las secciones 67. ¿Qué aprende en esas secciones de la importancia que Dios da a los deseos de usted? Hágase la pregunta que el Señor hace en Doctrina y Convenios 7:1: “… ¿qué deseas?”.

Uno de los deseos justos de Oliver Cowdery —el de traducir como lo hizo José Smith— no se cumplió. Al leer Doctrina y Convenios 9:3, 7–14, ¿qué impresiones recibe que pudieran ayudarle cuando sus deseos justos no se cumplan?

Véanse también Doctrina y Convenios 11:8; Dallin H. Oaks, “El deseo”, Liahona, mayo de 2011, págs. 42–45.

Ver ahora

Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la Noche de Hogar

Doctrina y Convenios 6:7, 13.

¿Cómo puede ayudar a su familia a entender que las verdaderas “riquezas” se encuentran en la vida eterna? (versículo 7). Podría invitar a los miembros de su familia a hacer dinero ficticio y a escribir o dibujar en él algunas de las muchas bendiciones que su familia ha recibido gracias al Evangelio restaurado.

Doctrina y Convenios 6:15, 22–23; 8:2–3; 9:7–9.

Leer esos versículos en cuanto a la forma en que Dios habla a Sus hijos podría ser una maravillosa oportunidad para compartir con su familia la forma en que Él le ha hablado a usted.

Doctrina y Convenios 6:33–37.

Los miembros de la familia podrían compartir maneras en las que pueden “hacer lo bueno”, aun cuando sientan temor. También podría ser provechoso ver todo o parte del mensaje del élder Ronald A. Rasband “No os turbéis” (Liahona, noviembre de 2018, págs. 18–21). ¿Qué significa mirar “hacia [Cristo] en todo pensamiento”? (versículo 36). ¿Qué otros ejemplos hay de personas que acudieron al Señor a fin de vencer la duda y el temor? (Véanse, por ejemplo, Ester 4; Alma 26:23–31).

Doctrina y Convenios 8:10.

Esta podría ser una muy buena oportunidad de compartir cómo la fe en Jesucristo los ha fortalecido a usted y a su familia. ¿Por qué es importante que “pid[amos] con fe”? ¿Qué bendiciones han visto al buscar respuestas o ayuda con fe?

Para ver más ideas sobre la enseñanza de los niños, véase la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.

Canción que se sugiere: “Muestra valor”, Canciones para los niños, pág. 80.

Voces de la Restauración

La traducción del Libro de Mormón

En abril de 1829, el mes en que las secciones 6–9 de Doctrina y Convenios se recibieron, la obra principal de José Smith era la traducción del Libro de Mormón. Cuando más tarde se le preguntó cómo había sido traducido el registro, José dijo “que la intención no era que se informara al mundo de todos los detalles de la salida a luz del Libro de Mormón”1. Con frecuencia simplemente afirmaba que había sido traducido “por el don y el poder de Dios”2.

No conocemos muchos detalles sobre el milagroso proceso de traducción, pero sabemos que José Smith fue un vidente y que tuvo la ayuda de instrumentos que Dios había preparado: dos piedras transparentes llamadas el Urim y Tumim, y otra piedra llamada piedra vidente3.

Las siguientes declaraciones, de testigos del proceso de la traducción, respaldan el testimonio de José.

Se cree que esta caja, que pertenecía a Hyrum Smith, se utilizó para ocultar temporalmente las planchas de oro.

Emma Smith

“Cuando mi esposo estaba traduciendo el Libro de Mormón, escribí una parte, mientras me dictaba cada frase, palabra por palabra, y cuando llegaba a nombres propios que él no podía pronunciar, o palabras largas, él me los deletreaba, y mientras los estaba escribiendo, si cometía un error ortográfico, me detenía y me corregía, aunque era imposible que él viera cómo los estaba escribiendo en ese momento. Al principio incluso no podía pronunciar la palabra Sara [Sarah, en inglés]; tuvo que deletrearla y yo se la pronunciaba”4.

“Las planchas solían estar sobre la mesa, sin ánimo alguno de ocultarlas, envueltas con un mantel pequeño de lino que yo le había proporcionado para que las cubriera. En una ocasión pude tocarlas mientras así se encontraban sobre la mesa, y palpé su contorno y forma. Parecían ser maleables como papel grueso, y hacían un sonido metálico cuando las orillas se movían con los dedos, como cuando uno pasa los dedos por las orillas de un libro…

“Mi creencia es que el Libro de Mormón es de autenticidad divina; no tengo la más mínima duda al respecto. Estoy convencida de que ningún hombre habría podido dictar los manuscritos si no hubiese sido inspirado, pues, cuando yo fui su escriba, [José] me dictaba hora tras hora; y cuando retomábamos la labor tras las comidas o tras una interrupción, inmediatamente comenzaba donde lo había dejado, sin siquiera ver el manuscrito ni hacer que se le leyese parte alguna de este. Así es como lo hacía usualmente. Habría sido poco probable que un hombre culto pudiera hacer esto; y, para alguien tan ignorante e inculto como era él, era simplemente imposible”5.

Ilustración de Emma y José Smith por Michael T. Malm.

Oliver Cowdery

“Escribí con mi propia pluma todo el Libro de Mormón (salvo unas pocas páginas) a medida que brotaba de los labios del Profeta y lo traducía por el don y el poder de Dios, por medio del Urim y Tumim o, como se le llamaba en dicho libro, los santos intérpretes. Vi con mis propios ojos y toqué con mis manos las planchas de oro de las que fue traducido. También vi los intérpretes”6.

José Smith y Oliver Cowdery aprendieron mucho mediante el proceso de traducción de las planchas de oro.