Voces de los miembros
Apacentemos Sus ovejas
“Y cuando hubieron comido, Jesús le dijo a Simón Pedro: Simón hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Pedro le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos”. Este pasaje de las Escrituras tiene un impacto profundo en mí, ya que como obispo de mi barrio muchas veces debo ejercer la función de apacentar a Sus corderos. En una ocasión en particular, mientras me encontraba en la capilla realizando preparativos para una actividad y llevando a cabo entrevistas, ocurrió un desacuerdo entre las jovencitas del que yo no tenía conocimiento. Al llegar a mi casa, una hermana me contactó muy molesta respecto a este incidente. Opté por tranquilizarla y hacer que los padres de las jóvenes se comunicaran y arreglaran cualquier malentendido.
Al terminar esto, ya eran las diez de la noche y no había cenado. Empecé a sentirme molesto, no había tenido tiempo de estudiar y tenía exámenes finales al día siguiente. ¿Por qué tenía que soportar este tipo de inconvenientes y tener que ser el mediador y responsable de estas actividades mientras había descuidado mis estudios? En medio de esta retórica, escuché una suave voz, pero firme, que me dijo: “¿Me amas?”. Inmediatamente todo el enojo y la molestia que sentía desapareció y vino un sentimiento de calidez en mi corazón. Lloré y comprendí que el Señor me necesita aquí y mi responsabilidad en este momento es apacentar Sus ovejas. Esto me llenó de energía y determinación para seguir esforzándome por hacer y cumplir bien mi llamamiento. El Señor sabe todas las responsabilidades que tenemos, además de nuestro llamamiento, pero con la actitud adecuada nos ayudará a sobrellevar la carga y ser el medio para apacentar a Sus corderos.