2025
¿Cómo puedo recibir revelación personal y cómo reconocerla?
Marzo de 2025


Solo para la versión digital: Jóvenes adultos

¿Cómo puedo recibir revelación personal y cómo reconocerla?

La revelación personal está al alcance de cualquiera que esté dispuesto a hacer el esfuerzo para recibirla.

Ilustración de unas personas sonrientes sosteniendo bombillas de luz

“¿Acaso quiere Dios hablarme?”

Esa era una pregunta que solía tener sobre la revelación personal. Dios puede ayudarnos a tomar decisiones vitales por medio de la revelación, pero es posible que muchos de nosotros sigamos preguntándonos cómo funciona.

Afortunadamente, tal como el presidente Russell M. Nelson declaró: “¿Quiere Dios realmente hablarles? ¡Sí!”.

¡El Padre Celestial está deseoso de hablar con todos Sus hijos! Tu experiencia puede ser diferente a la mía, pero aquí tienes algunas verdades e ideas para considerar, que pueden ayudarnos a mejorar nuestra capacidad para recibir revelación personal del Padre Celestial.

¿Cómo puedo invitar a la revelación?

Hay muchas maneras de invitar a la revelación. Por un lado, podemos “escudriñar, meditar y orar”. Para mí, esto ha incluido escudriñar las Escrituras y otros recursos del Evangelio, o hablar con amigos y mentores confiables. Después de todo, el presidente Nelson testificó que “la buena inspiración se basa en la buena información”.

Meditar es tan importante como escudriñar las Escrituras y orar. No soy perfecta en cuanto a dedicar tiempo a meditar en lo que estudio, pero a menudo son esos momentos, en los que me alejo de las distracciones y acudo al Señor, que siento que el Espíritu me guía.

El presidente Nelson nos invitó: “Oren en el nombre de Jesucristo acerca de sus preocupaciones, sus temores, sus debilidades, sí, los anhelos mismos de su corazón. ¡Y luego, escuchen! Anoten las ideas que acudan a su mente; escriban sus sentimientos y denles seguimiento con las acciones que se les indique tomar”.

Los líderes de la Iglesia también han hecho hincapié en la importancia de la pureza, el tiempo dedicado a la obra del templo e historia familiar, el servicio a los demás y la disposición a obedecer. Estas cosas pueden aumentar tu sensibilidad al Espíritu y ayudarte a recibir la guía de Dios.

¿Cómo puedo reconocer la revelación?

Tal vez nos sintamos desanimados porque no tenemos visiones, no oímos voces, no tenemos experiencias como las de las Escrituras ni tampoco las personas que nos rodean. Pero recuerda, “no hay dos personas que experimenten la luz y la verdad de Dios exactamente de la misma manera”.

A veces, la respuesta viene como un sentimiento de paz, cuando tomo una decisión acorde con la voluntad de Dios (véase Doctrina y Convenios 19:23). Otras veces, mi mente se ilumina al aprender algo nuevo de las Escrituras (véase Doctrina y Convenios 11:13). De vez en cuando me viene a la mente un pensamiento sobre cómo servir a alguien (véase Moroni 7:13) y en los momentos de tranquilidad, escucho una voz suave en mi mente que me recuerda las verdades del Evangelio (véase Helamán 5:30).

Todos esos pensamientos y sentimientos, y más, pueden ser maneras en que el Espíritu nos hable. Pide ayuda al Padre Celestial para reconocer Su voz y Él te ayudará a escucharlo.

¿Por qué no llegan las respuestas?

A veces, he hecho todo lo que se me ha ocurrido y sigo sin sentir que estoy recibiendo una respuesta. ¿Te has sentido así? ¡No te desanimes! Dios no nos ha abandonado. Hay varias posibles razones por las que podríamos no recibir revelación tan pronto como la pedimos.

Tal vez Dios te haya contestado, pero es difícil reconocerlo. El Espíritu puede transmitir mensajes de muchas maneras y si solo esperas una respuesta de cierta manera, es posible que te la pierdas.

Tal vez no estés recibiendo una respuesta clara porque Dios confía en ti y desea que utilices tu albedrío para tomar una decisión sabia (véase Éter 2:23–25). Actuar con fe permite que Dios confirme si estás en el camino correcto o no.

Los problemas de salud mental y otras dificultades que no son culpa nuestra pueden dificultar que sintamos o escuchemos al Espíritu.

Tal vez haya algo de lo que debas arrepentirte.

O tal vez necesites más tiempo y preparación antes de estar listo para recibir la palabra de Dios (véase 3 Nefi 17:2–3).

Hay muchas razones por las que tal vez no recibamos respuestas tan pronto como las queramos, pero recuerda, ¡Dios te ama! Él llegará a ti en el momento y de la manera correctos si sigues acudiendo a Él (véase Doctrina y Convenios 88:63).

A medida que sigamos invitando al Espíritu a nuestra vida, ¡reconoceremos que Dios sí quiere hablar con nosotros! Él está dispuesto a contestar nuestras preguntas.