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¿Puedo recibir revelación para otras personas?
El Señor ha enseñado que recibimos revelación solo en el marco de nuestras responsabilidades y bajo la debida autoridad.
Reconocer la voz del Señor entre los engaños del mundo puede ser difícil, pero los profetas y apóstoles de los últimos días nos han brindado guía para ayudarnos.
El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que “debemos entender el marco en que obra el Espíritu Santo para brindar la revelación personal. Cuando nos ajustamos a dicho marco, el Espíritu Santo puede derramar conocimiento, dirección y consuelo sorprendentes. Fuera de ese marco, sin importar nuestra genialidad o talento, podemos ser engañados”.
Apenas unos meses después de que se organizara la Iglesia restaurada de Jesucristo, los santos aprendieron acerca de este importante principio.
En agosto de 1830, un miembro de la Iglesia, llamado Hiram Page, afirmó que había recibido revelaciones de Dios sobre “la edificación de Sion” y “el orden de la Iglesia”. Varios miembros de la Iglesia le creyeron, entre ellos, Oliver Cowdery.
El profeta José Smith estaba preocupado porque las afirmaciones de Hiram iban en contra del “orden de la casa de Dios”. José preguntó al Señor y recibió una revelación dirigida a Oliver, que ahora está registrada en Doctrina y Convenios 28.
El Señor dijo que Oliver Cowdery podía “hablar o enseñar” si a él “en cualquier ocasión el Consolador [lo] inspira” a hacerlo (Doctrina y Convenios 28:4). Sin embargo, el Señor también dijo que “nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith” hasta que el Señor nombrara “a otro en su lugar” (versículos 2, 7).
En otras palabras, todo buscador digno puede ser guiado por el Espíritu Santo para sus responsabilidades personales, sus llamamientos en la Iglesia y su familia. Sin embargo, solo el profeta actual tiene la autoridad para recibir mandamientos o revelaciones para toda la Iglesia. “Porque es preciso que todas las cosas se hagan con orden”, dijo el Señor (versículo 13).
El élder Gary E. Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, explicó: “A menos que se les llame por la debida autoridad, no se les darán impresiones del Espíritu para aconsejar o corregir a los demás”.
Al prestar atención a las palabras del Señor dadas a través de Sus siervos autorizados y buscar revelación personal en el marco de nuestras responsabilidades, podemos evitar el engaño y experimentar paz, gozo y seguridad.