2005
Mi familia puede ser eterna
abril de 2005


Tiempo para compartir

Mi familia puede ser eterna

“Las ordenanzas y los convenios sagrados disponibles en los santos templos permiten que las personas regresen a la presencia de Dios y que las familias sean unidas eternamente” (“La Familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, octubre de 2004, pág. 49).

¿Recuerdas el relato de Adán y Eva? Cuando salieron del Jardín de Edén, llegaron a ser los padres de la primera familia de la tierra. Adán y Eva tuvieron hijos e hijas y les enseñaron el Evangelio (véase Moisés 5:12). Ellos experimentaron tanto los desafíos como el gran gozo de la vida familiar (véase 2 Nefi 2:23).

Desde entonces, por medio del plan de nuestro Padre Celestial, cada uno de nosotros ha venido a la tierra como parte de una familia. Cada familia es diferente: podría consistir en uno o dos padres, muchos o pocos hijos; y a veces también hay primos o abuelos que viven en la misma casa. Es importante que los integrantes de la familia se amen unos a otros y pongan de su parte para tener un hogar feliz.

El aprender y vivir Mis normas del Evangelio (véase el cuadernillo Fe en Dios, tapa posterior) te puede ser útil para hacer tu parte para edificar un hogar feliz y tener una familia eterna. Si eliges lo justo —al ser bautizado, pagar el diezmo, arrepentirte, santificar el día de reposo, ayudar a papá y a mamá, participar de la Santa Cena, orar, leer las Escrituras y vivir digno de ir al templo— estarás aprendiendo tradiciones familiares rectas.

Si nos esforzamos por edificar una familia eterna al aprender y vivir el Evangelio de Jesucristo, nos regocijaremos en el plan que nuestro Padre Celestial tiene para nosotros.

Árbol familiar

Corta una rama pequeña de un árbol o arbusto y asegúrala en un florero o jarrón (asegúrate de pedir la ayuda y el permiso de un adulto), o dibuja un árbol en una hoja grande de papel. Las imágenes de la página A4 muestran las maneras en que puedes fortalecer a tu familia. Recorta los marcos y haz un agujero en la parte de arriba de cada uno. En los marcos en blanco, escribe o haz un dibujo de lo que consideras serían maneras de ayudar a tu familia y de demostrar amor por ella. Con hilo o cordel, cuelga los marcos en el árbol.

Ideas para el Tiempo para compartir

  1. Para los niños mayores: Muchos de los profetas del Libro de Mormón fueron buenos ejemplos de cómo honrar a los padres y fortalecer a la familia. Divida los niños en grupos; dé a cada grupo una de las siguientes referencias de las Escrituras y una palabra recortada en letras: obediencia, 1 Nefi 3:2–8; oración, Enós 1:4–5; trabajo, Mosíah 6:7; arrepentimiento, Mosíah 27:8–14, 32; fe, Alma 53:18–22, 56:44–48; Escrituras, Mormón 8:1–5. Pida a cada grupo que lea el relato de la referencia de las Escrituras, que ordene las letras de la palabra para determinar cuál es el principio que enseñaron y vivieron los padres y los hijos, y que decida cómo honrar a los padres al vivir ese principio en la actualidad. Invite a cada grupo a compartir brevemente el relato de las Escrituras y su aplicación. Canten canciones o himnos que recalquen esos principios.

  2. Para los niños más pequeños: Por medio de las láminas del paquete de la Primaria 4-5 (la huida de la familia de Lehi), 4-8 (Nefi entrega las planchas de bronce) y 4-16 (Nefi y el arco roto), busque la participación de los niños a medida que les cuenta los relatos de la obediencia de Nefi hacia sus padres. Al cantar canciones e himnos, invite a los niños a hacer una dramatización de la forma en que pueden obedecer a sus padres.