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Jared R.
17 años, Moss, Noruega
Fotografías por Ashlee Larsen
Es difícil ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aquí en Noruega porque hay muy pocos miembros. Muchas personas ni siquiera son religiosas. Algunos tienen la percepción de que si tienes dinero, no necesitas fe. Tengo muchos amigos que empezaron a beber o a consumir drogas a una edad temprana. Eso, por supuesto, me hace sentir diferente a los demás, pero el Hijo de Dios vino a la tierra para ayudarnos y mostrarnos el camino a seguir.
Jesucristo es un ejemplo para nosotros y debemos ser un reflejo de Él, haciendo las cosas que Él haría. Trato de ayudar a las personas tanto como puedo. Siempre trato de hacer que las personas se sientan bienvenidas, especialmente en la Iglesia. Intento incluir a todos, y veo que el Padre Celestial y Jesucristo siempre me han bendecido.
Oliver J.
17 años, Moss, Noruega
Trabajo en una granja. Corto el césped, ayudo con las vacas, construyo cercas, conduzco tractores, quito las malas hierbas y ayudo con la cosecha. En primavera, podamos los árboles y plantamos semillas; en invierno, cortamos troncos para hacer leña.
Cuando estoy haciendo algo nuevo, no me gusta cometer errores. La primera vez que me subí a un tractor, tenía un poco de miedo de manejarlo porque muchas cosas podían salir mal. Me encontraba conduciendo sobre las papas, echando tierra sobre las plantas para que las papas no se pusieran verdes y se dañaran, pero pasar por encima de las papas también es una manera fácil de estropearlas, por ejemplo, si las aplastas o las arrancas de raíz. Antes de empezar, hice una oración en silencio, y todo salió bien.
El primer año que trabajé en la granja, todavía estaba empezando a conocer a todo el mundo. Siempre almorzamos con la mamá y el papá de mi jefe. Ella prepara toda la comida y todos vienen y comen, y también sirven café. Cuando rechacé el café que me ofrecieron, me preguntaron por qué. Le dije: “Bueno, porque en mi Iglesia no tomamos café”. Entonces empezaron a indagar y a preguntarme al respecto. Nunca habían oído hablar de la Iglesia, así que tuve la oportunidad de hablarles de lo que creo. ¡Fue un momento un poco aterrador! Pero creo que me respetaron más después de eso.