Añade tu luz
Cada partícula de luz que añadas en esta Navidad hace que el mundo brille más.
Ilustraciones por Gabriele Cracolici
Todo ser humano de dos años (al igual que cualquier gato doméstico) sabe que el regalo dentro de una caja rara vez es tan emocionante como la caja misma. ¡Las cajas tienen posibilidades ilimitadas! ¿Es una máquina del tiempo? ¿Una obra maestra de la feria de ciencias en fase de elaboración? ¿Un tramo de un túnel?
Con la ayuda de un inspirado grupo de mujeres jóvenes de Oregón, EE. UU., cierta caja de refrigerador alcanzó todo su potencial: ayudó a producir toda una temporada de milagros navideños.
Una caja, muchos milagros
Cuando la organización de las Mujeres Jóvenes se hizo cargo de la fiesta de Navidad de su barrio, decidieron desde el principio hacer de Ilumina el Mundo su lema. La primera máquina de donativos de su zona había aparecido un año antes. “Me pareció genial poder servir de una manera tan sencilla y fácil”, dice Kisiah H., una de las jóvenes.
Es así que las jóvenes querían una máquina de donativos personalizada para su barrio y estaca. Una de ellas, Rita P., se ofreció a ayudar a construirla. La máquina contendría “oportunidades de servicio que cualquiera podría hacer, sin importar su edad”, dice Rita. Incluyeron proyectos de servicio como “Preparar la cena”, “Orar por alguien necesitado” o “Cantar villancicos”.
Gracias a que su presidenta de las Mujeres Jóvenes acababa de comprar un refrigerador, tenían una caja perfecta para envolver en papel rojo y cinta adhesiva. Luego agregaron pegatinas con oportunidades de servicio y colocaron pequeñas tarjetas de presentación debajo para que las personas se las llevaran. Cuando alguien terminaba su tarea, podía colgar la pequeña tarjeta roja de presentación como adorno en el árbol de Navidad del barrio.
“Fue genial ver cómo el árbol se llenaba a medida que pasaba el tiempo”, dice Kisiah.
Después de la fiesta del barrio, algunas personas quisieron usar la máquina de donativos en una actividad de estaca de Ilumina el Mundo, y así continuó extendiéndose la luz. “Alguien dijo que desearía que pudiéramos tener una en cada barrio de la estaca”, dice Kisiah.
Una pequeña idea, una caja grande y un poco de trabajo arduo hicieron que la Navidad fuera mucho más brillante para todos.
¡Kisiah también disfrutó de la máquina de donativos! Su familia eligió “Canta villancicos” como proyecto de servicio. Empezaron por visitar a algunos miembros del barrio y, luego, al ver las lágrimas de agradecimiento y las amplias sonrisas de aquellos a quienes visitaban, la familia de Kisiah decidió visitar solo una casa más. Y luego, otra. “Queríamos pasar toda la noche fuera, ¡pero tuvimos que terminar porque la gente necesita dormir!”, dice.
Por supuesto, no necesitas hacer grandes esfuerzos para marcar la diferencia en esta Navidad. “El servicio no tiene que ser grande”, explica Rita. “Haz algo pequeño, y eso traerá el gozo de la Navidad. Céntrate en los demás, no en ti mismo”.
Rita (izquierda) y Kisiah (derecha) se sintieron agradecidas al ver cuántas personas usaron la máquina de donativos y a cuántas les encantó.
Tú + esfuerzo inspirado = luz
Por supuesto, no necesitas una máquina de donativos, ya sea casera o de otro tipo, para alegrarle la Navidad a alguien. Preguntamos a jóvenes de todo el mundo cómo les gusta Ilumina[r] el Mundo en Navidad y recibimos todo tipo de respuestas. Algunos comparten música y otros mensajes inspiradores en línea. Otros dan golosinas o escriben notas amables, y otros sirven en el templo o visitan a otras personas.
Emalyn, una joven de dieciséis años, describió una tradición favorita que ha practicado desde que tenía siete años. “Participo en un pesebre viviente desde el Día de Acción de Gracias hasta la Navidad”, dice. Por cierto, no es una simple reunión de hermanos usando batas de baño. Es un evento comunitario gratuito que se lleva a cabo desde hace muchos años.
Emalyn actúa como narradora en un pesebre viviente que bendice a miles de personas cada Navidad.
Así es un día típico de actuación: Emalyn comienza a las 9:00 a. m. con su madre y el organizador principal. Pasan seis horas haciendo 500 donas (rosquillas) para los invitados de esa noche, y luego Emalyn se disfraza para ser la narradora. El pesebre viviente ofrece escenografía, luces, animales para el pesebre, un elenco de veinte a treinta personas y una representación de quince minutos que ven miles de personas cada año.
“El Espíritu se siente muy fuerte cuando actuamos”, dice. “El año pasado, un niño al que no conocía se me acercó, me dio un abrazo y me dijo: ‘¡Esto es exactamente lo que necesitaba!’”.
Ya sea una experiencia cotidiana, como compartir un dulce con un vecino, o una extraordinaria, como ver a un amigo decidir ser bautizado, cada acto que comparta la luz del Padre Celestial y de Jesucristo hará del mundo un lugar más brillante. Esa luz no solo se ve, se siente.
La época navideña ciertamente puede ser ajetreada, tal vez incluso demasiado ocupada si no tenemos cuidado. Sin embargo, con un poco de cuidado, podemos encontrar suficiente tiempo para marcar la diferencia. El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, nos ha recordado: “Al acercarse esta Navidad, hagamos más de lo que importa y mucho menos de lo que no importa”.
¿Quién necesita un poco más de luz hoy en tu mundo?