Gary E. Stevenson

Cuórum de los Doce Apóstoles

Al reflexionar sobre su llamado al Cuórum de los Doce Apóstoles, el élder Gary E. Stevenson concluyó que su servicio en el reino del Señor, y en particular en calidad de apóstol, consistirá más en liderar mediante el servicio en lugar de servir mediante el liderazgo.

“Jesucristo se consideraba a Sí mismo un siervo”, dijo el élder Stevenson durante una conferencia de prensa después de que fue sostenido como apóstol. “Nosotros también nos consideramos siervos” (véase Marcos 10:44).

El llamamiento del élder Stevenson para servir en el Cuórum de los Doce Apóstoles llegó inesperadamente. No obstante, él considera que su servicio en la Iglesia, especialmente como Setenta Autoridad General de 2008 a 2012, y como Obispo Presidente desde marzo de 2012, le ha ayudado a prepararse para sus nuevas responsabilidades.

Una de las cosas más importantes que ha aprendido en el servicio al Señor es el gran valor que tienen los hijos de nuestro Padre Celestial. El élder Stevenson espera con entusiasmo la mayor cantidad de oportunidades que tendrá en calidad de apóstol para relacionarse con los hijos de Dios alrededor del mundo y para testificarles.

También espera seguir cultivando una relación con quienes dirigen la Iglesia del Señor. “El hecho de pensar en sentarme en consejo, de poder aprender [de ellos], de ser instruido [por ellos] y de sentir la fuerza de su testimonio sobre Jesucristo y Su expiación”, dijo él, “es algo que creo que será una hermosa experiencia”.

Gary E. Stevenson nació el 6 de agosto de 1955; sus padres son Evan N. y Vera Jean Stevenson. Sus raíces familiares provienen de los primeros pioneros Santos de los Últimos Días que llegaron a Utah. Se crió en el valle Cache del norte de Utah en un hogar centrado en el Evangelio, en él aprendió el valor del trabajo arduo y la importancia del servicio. Su padre, “el obispo de mi juventud”, a menudo le pedía que lo acompañara a visitar a las muchas viudas que vivían en su barrio. Las lecciones que el joven Gary aprendió sobre el cuidado y el servicio a la manera de Cristo dejaron en él una impresión imborrable que le sería de mucha utilidad como Obispo Presidente.

“Los obispos de la Iglesia”, afirmó, “realmente son mis héroes”.

El servicio real del élder Stevenson comenzó cuando fue llamado como misionero de tiempo completo a la Misión Japón Fukuoka, donde cultivó un amor duradero por el pueblo japonés y su idioma, el cual aún habla con fluidez. Después de la misión, asistió a la Universidad Estatal de Utah, donde conoció a Lesa Jean Higley. Se casaron en el Templo de Idaho Falls, Idaho, en 1979 y son padres de cuatro hijos. El élder Stevenson obtuvo una licenciatura en Administración de empresas, con énfasis en mercadotecnia. Más adelante fue cofundador y sirvió como presidente y jefe de operaciones de una de las principales empresas fabricantes y distribuidoras de equipos para hacer ejercicios.

La familia Stevenson vivió en Japón varios años. En 2004, el élder Stevenson fue llamado como presidente de la Misión Japón Nagoya. Tras su llamamiento a los Setenta, en 2008, prestó servicio como consejero y presidente del Área Asia Norte. En 2011, servía como Presidente de Área cuando un fuerte terremoto sacudió la costa del norte de Japón causando un enorme tsunami que cobró la vida de miles de personas. Esa experiencia resultó ser un momento decisivo en su vida.

El élder Stevenson ayudó a coordinar la respuesta de la Iglesia, la cual proporcionó alimentos, artículos, apoyo y ayuda de largo plazo.

“Esa fue una manifestación de la Iglesia de Jesucristo cumpliendo con una de sus responsabilidades divinamente señaladas de cuidar al pobre y al necesitado”, recordó. Señaló que fue un privilegio sagrado “ministrar, bendecir y organizar la ayuda”.

El élder Stevenson indicó que el Señor ha dado el consejo a los Santos de los Últimos Días de “[socorrer] a los débiles, [levantar] las manos caídas y [fortalecer] las rodillas debilitadas” (D. y C. 81:5). “Eso”, afirmó durante una conferencia de prensa, “conlleva la responsabilidad que sentimos como miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles de proveer servicio a la manera de Cristo”.