Capítulo 7: José Smith, un instrumento en las manos del Señor
    Notas al pie de página
    Theme

    Capítulo 7

    José Smith, un instrumento en las manos del Señor

    “José Smith, el profeta de los últimos días, fue un instrumento en las manos del Señor al dar inicio a una nueva dispensación del Evangelio, la última y más grandiosa de todas las dispensaciones del Evangelio”.

    De la vida de Ezra Taft Benson

    Cuando el élder Ezra Taft Benson prestó servicio como misionero de tiempo completo en Inglaterra, a comienzos de la década de 1920, él y sus compañeros afrontaron lo que denominaron “una gran oposición a la Iglesia”. Más adelante relató:

    “Había periódicos, revistas e incluso filmes de cinematógrafo [películas] anti mormones por toda Gran Bretaña”. Puesto que la oposición era tan grande, se abandonaron algunas formas de labor misional, como las reuniones en lugares públicos y la entrega de folletos. “Mas en la región norte de Inglaterra donde nos hallábamos trabajando”, dijo, “teníamos un grupo de personas en la Rama South Shields que eran muy fieles, devotas y leales, y nos habían invitado a mi compañero y a mí a visitarlos y hablar en su reunión sacramental. Nos dijeron: ‘Muchos de nuestros vecinos no creen las calumnias que se están publicando; si ustedes vienen, nosotros llenaremos la pequeña capilla’.

    “Y así fue que aceptamos la invitación y comenzamos a prepararnos; y yo empecé a estudiar sobre la apostasía. Era un tema que me gustaba y que consideré que necesitaban escuchar, así que me afané y estudié, y calculé que podría hablar unos quince minutos sobre la materia.

    “Acudimos a la pequeña capilla y estaba repleta de personas. Todos estaban felices; y tras los ejercicios de apertura, habló mi compañero, y luego hablé yo con una desenvoltura que jamás había gozado en toda la vida. Cuando tomé asiento y miré el reloj, había hablado durante veinticinco minutos y no había mencionado la apostasía, ni siquiera había pensado en ella. Había hablado sobre José Smith y dado testimonio de que él era un profeta de Dios y de que yo lo sabía. Hablé tocante a la salida a luz del Libro de Mormón en su carácter de nuevo testimonio de Cristo, y había testificado. Cuando comprendí lo que había sucedido, no pude refrenar las lágrimas.

    “Al concluir la reunión, muchos de los santos se acercaron y manifestaron su gratitud de que se hubiera hablado algo en cuanto a José Smith. Dijeron: ‘Varios de nuestros vecinos han dicho: “Podemos aceptar todo lo concerniente a la Iglesia excepto a José Smith”’, y después algunos de aquellos mismos vecinos vinieron y dijeron: ‘Ahora estamos listos; estamos listos esta noche; hemos recibido el testimonio de que José Smith es un profeta Dios’”1.

    El presidente Benson siguió buscando oportunidades durante toda la vida de compartir su testimonio del llamamiento de José Smith. Por ejemplo, cuando prestaba servicio como secretario de agricultura de los Estados Unidos, una estación de radio lo invitó a escoger alguno de sus pasajes preferidos de las Escrituras para leer al aire, y él eligió un fragmento de José Smith—Historia, de la Perla de Gran Precio2.

    Principalmente, con regularidad daba un testimonio firme y elocuente a sus hermanos Santos [de los Últimos Días]. “José Smith fue un profeta del Dios viviente”, declaró, “uno de los profetas más grandes que haya vivido en la tierra. Fue un instrumento en las manos de Dios para dar comienzo a una gran dispensación del Evangelio, la mayor y la última de todas, en preparación para la segunda venida del Maestro”3.

    Joseph Smith's First Vision

    El mensaje de la Primera Visión estaba dirigido “a todos los hijos de nuestro Padre que viven sobre la faz de la tierra”.

    Enseñanzas de Ezra Taft Benson

    1

    La primera visión de José Smith fue el acontecimiento más trascendental que haya sucedido en este mundo desde la resurrección de Jesucristo.

    Cuando era un jovencito, José Smith procuraba conocer la verdad. La confusión reinante entre las iglesias existentes lo llevó a preguntar a Dios cuál de ellas era la verdadera. Dijo que, como respuesta a su oración, apareció una columna de luz brillante. Éstas son sus palabras:

    “…Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!” (José Smith—Historia 1:17).

    José preguntó al segundo personaje, que era Jesucristo, cuál de las confesiones cristianas era la correcta. Se le dijo que no debería unirse a ninguna de ellas, pues ninguna era correcta4.

    El que Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo vinieran a la tierra, como lo hicieron en 1820 al aparecerse al joven profeta José Smith no es algo que concierna sólo a un puñado de gente. Es un mensaje y una revelación dirigidos a todos los hijos de nuestro Padre que viven sobre la faz de la tierra. Fue el acontecimiento más trascendental que haya sucedido en este mundo desde la resurrección del Maestro. En ocasiones pienso que estamos tan acostumbrados a ese acontecimiento que no apreciamos cabalmente su trascendencia, importancia y magnitud5.

    La primera visión del profeta José Smith es teología fundamental de la Iglesia6.

    Las verdades más evidentes que surgen de la experiencia que tuvo el Profeta en 1820 fue la realidad de la existencia de Dios y el hecho de que Jesucristo en verdad había resucitado. Los vio como personajes separados, distintos y glorificados, quienes le hablaron tal como un hombre habla con otro7.

    Estoy humildemente agradecido por el conocimiento que tengo de que Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo otra vez han venido a esta tierra como seres glorificados en nuestros días, en esta dispensación, y por que ciertamente se aparecieron al joven profeta… Fue la manifestación más gloriosa de Dios el Padre y del Hijo de la cual tengamos constancia8.

    2

    De conformidad con las profecías del Nuevo Testamento, José Smith recibió revelaciones nuevas y visitas de ángeles.

    Por lo general, se da por sentado que la fe de los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se basa en la afirmación de que José Smith es un profeta de Dios, y también en que él declaró que el Libro de Mormón surgió como resultado de las visitas de ángeles que recibió entre los años 1823 y 1827.

    Al conocer tal afirmación, muchas personas argumentan que es descabellado que existan ángeles que visiten la tierra en esta época moderna.

    La Biblia da testimonio de que durante más de cuatro mil años Dios dirigió mediante revelaciones los asuntos de Su Iglesia en la tierra y que, cuando era necesario, lo hacía por medio de mensajeros celestiales.

    Al describir las condiciones de los últimos días relacionadas con la segunda venida de Jesucristo, Juan profetizó en el Nuevo Testamento que antes del regreso del Salvador, el mundo recibiría una amonestación de que se acercaba la hora del juicio de Dios. Esa amonestación vendría por medio de un ángel del cielo que declararía un “evangelio eterno”. Escuchen sus palabras:

    “Y vi a otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, y tribu, y lengua y pueblo,

    “diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:6–7).

    Si aceptamos el testimonio de Juan el Revelador, son de esperarse revelaciones nuevas y la visita a la tierra de un mensajero celestial.

    Nuestro testimonio solemne es que ese mensajero angelical se apareció al profeta José Smith a comienzos del siglo XIX. Anunciar que un ángel de Dios se apareció al Profeta en nuestros tiempos concuerda completamente con las profecías del Nuevo Testamento y debe, por lo tanto, suscitar el interés de todo aquel que busque la verdad con sinceridad9.

    Un ángel se apareció al profeta José Smith la noche del 21 de septiembre de 1823. El nombre del ángel era Moroni; él fue el último en una extensa sucesión de profetas antiguos de dos civilizaciones que vivieron… en el continente americano hace siglos10.

    Joseph Smith receiving the plates

    Moroni se apareció a José Smith en cumplimiento de una profecía.

    3

    El Libro de Mormón es el elemento de prueba más concreto del llamamiento de José Smith como profeta.

    El elemento de prueba más concreto que fundamenta lo afirmado por José Smith de que él era un portavoz del Dios Todopoderoso fue la publicación de unos anales de Escrituras: el Libro de Mormón.

    El Libro de Mormón es una relación de los antiguos habitantes del continente americano, y da cuenta de la visita y del ministerio de Jesucristo a las personas en este continente tras Su ascensión en Jerusalén. El propósito primordial de esta relación es convencer a una generación posterior de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Por lo tanto, el Libro de Mormón constituye un testigo adicional, junto con la Biblia, de la divinidad de Jesucristo.

    José Smith obtuvo esos anales antiguos de un mensajero celestial, tal como lo profetizó Juan. El ángel se le apareció y le reveló la ubicación de dichos anales, los cuales estaban grabados en planchas de metal y sepultados en una concavidad de piedra. A su debido tiempo, se entregaron al joven profeta las planchas y los medios a través de los cuales se las traduciría. Después el libro se publicó al mundo en carácter de Escrituras canónicas.

    Asimismo, en armonía con el testimonio de Juan, el libro contiene el “evangelio eterno”, el cual predican ahora al mundo nuestros misioneros.

    Los invitamos a poner a prueba la veracidad de nuestro testimonio en cuanto al origen del Libro de Mormón. Podrán hacerlo leyéndolo y preguntándole a nuestro Padre Celestial si estas cosas son verdaderas. Les prometo que, si son sinceros, recibirán la confirmación de su veracidad por medio del Espíritu Santo. Millones de personas testifican con solemnidad y sinceridad que saben que procede de Dios11.

    Si el Libro de Mormón es verdadero, entonces Jesús es el Cristo, José Smith fue Su profeta, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es verdadera y en la actualidad la dirige un profeta que recibe revelación12.

    4

    Dios volvió a establecer Su reino sobre la tierra por medio del profeta José Smith.

    Durante siglos las denominaciones cristianas han orado para que viniera el reino de Dios [véase Mateo 6:10]. Nosotros ferviente y públicamente declaramos: ¡Ese día ha llegado!13.

    La oración de un muchacho de catorce años de edad, en la Arboleda Sagrada, dio inicio a una nueva dispensación del Evangelio14.

    Dios ha establecido nuevamente Su reino en la tierra en cumplimiento de las profecías……

    …José Smith fue llamado por Dios para volver a establecer ese reino: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Testifico que él cumplió con aquella obra, que puso los cimientos y entregó a la Iglesia las llaves y los poderes para continuar la gran obra de los últimos días que él mismo comenzó bajo la dirección del Dios Todopoderoso15.

    A José Smith se le aparecieron otros seres, entre ellos Juan el Bautista y también Pedro, Santiago y Juan, quienes lo ordenaron con autoridad para actuar en el nombre de Dios (véanse José Smith—Historia 1:68–72; D. y C. 27:5–13). La Iglesia y reino de Dios se ha restaurado en estos últimos días, sí, y es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, con todos los dones, los derechos, poderes, enseñanzas, oficiales y bendiciones de la Iglesia de los días antiguos (véanse D. y C. 65; 115:3–4)16.

    Al profeta José se le mandó proceder en carácter de instrumento en las manos de Dios para organizar la Iglesia y publicar al mundo el Libro de Mormón, el cual se tomó de los anales sagrados, como un testimonio adicional de la divinidad de Jesucristo……

    Esa restauración del Evangelio, el acto de traer de nuevo la luz y la verdad, es para el beneficio y la bendición de todos los hijos de Dios. Y así es que, de manera humilde y agradecida, nuestros misioneros salen al mundo a proclamar que ha habido una apostasía de la verdad, pero que mediante la bondad de Dios los cielos se han abierto otra vez y el Evangelio se ha revelado al hombre a través de José Smith, el profeta17.

    5

    José Smith fue fiel y leal aun hasta la muerte.

    Simultáneamente con los primeros progresos de la Iglesia hubo un espíritu de oposición y persecución. Dondequiera que se plantara el pequeño “grano de mostaza” se intentaba frustrar su crecimiento18.

    El muchacho de catorce años se mantuvo fiel contra el mundo; Dios conocía a Su hijo cuando lo escogió. Sabía que sería leal y fiel aun hasta la muerte19.

    Algunos trataron el testimonio [de José Smith] con gran desprecio y empezaron a incitar historias falsas y persecuciones en contra de él. El joven profeta, como el apóstol Pablo de antaño, no se retractó de su testimonio, sino que defendió su afirmación con estas palabras:

    “…Yo… había visto una visión; yo lo sabía, y sabía que Dios lo sabía; y no podía negarlo, ni osaría hacerlo; por lo menos, sabía que haciéndolo, ofendería a Dios y caería bajo condenación” (José Smith—Historia 1:25)20.

    El profeta José Smith marchó voluntariamente a su muerte. Selló su testimonio con la vida; con su propia sangre. Aquel fatídico día en Nauvoo, Illinois, volviendo la mirada a su ciudad y a la gente que él amaba, rumbo a la cárcel de Carthage y al martirio, declaró: “Este es el lugar más hermoso y ésta la mejor gente que existe bajo los cielos; y no tienen la menor idea de las pruebas que les aguardan” [History of the Church, tomo VI, pág. 554].

    Luego, el Profeta dijo, conmovido, mas con calma y valor: “Voy como cordero al matadero; pero me siento tan sereno como una mañana veraniega; mi conciencia se halla libre de ofensas contra Dios y contra todos los hombres. Si me quitan la vida, moriré inocente y mi sangre clamará venganza desde el polvo, y aún se dirá de mí: ‘Fue asesinado a sangre fría’” [History of the Church, tomo VI, pág. 555]21.

    Fue así que el profeta José Smith llegó al momento culminante de su vida terrenal y cumplió con la parte mortal de su misión designada divinamente. Él dejó en claro que aquella misión terrenal no concluiría hasta que se completase en su totalidad. Al igual que con la misión del Salvador, de ese “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” [véase Apocalipsis 13:8], José fue ciertamente preordenado para su gran misión22.

    6

    José Smith está hoy a la cabeza de la última y más grandiosa de todas las dispensaciones del Evangelio.

    Sé que José Smith, aunque murió como mártir por la verdad, aún vive y está a la cabeza de esta dispensación —la más grandiosa de todas las dispensaciones—; así continuará por todas las eternidades venideras23.

    El mensaje de José Smith —el mensaje de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el mensaje del mormonismo— es el mensaje más importante del mundo. Y el profeta José Smith, quien hoy vive, continúa desempeñando una parte importante en su conducción aquí en la tierra24.

    Para tener la perspectiva correcta de la magnitud de la misión terrenal del Profeta debemos considerarla en el plano de la eternidad. Él estuvo entre los “nobles y grandes” que Abraham describió del siguiente modo:

    “Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo; y entre todas éstas había muchas de las nobles y grandes;

    “y vio Dios que estas almas eran buenas, y estaba en medio de ellas, y dijo: A éstos haré mis gobernantes; pues estaba entre aquellos que eran espíritus, y vio que eran buenos; y me dijo: Abraham, tú eres uno de ellos; fuiste escogido antes de nacer” (Abraham 3:22–23).

    Así sucedió con José Smith; él también estuvo allí; él también se sentó en consejo con los nobles y grandes. Al ocupar un lugar prominente de honra y distinción, indudablemente contribuyó a la planificación y ejecución de la gran obra del Señor de “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”, la salvación de todos los hijos de nuestro Padre [véase Moisés 1:39]. Su misión había tenido, y habría de tener, repercusión en todos los que habían venido a la tierra, en todos los que entonces moraban en ella y en los millones que aún no habían nacido.

    El profeta José Smith dejó en claro esa verdad eterna con estas palabras: “Todo hombre que recibe el llamamiento de ejercer su ministerio a favor de los habitantes del mundo, fue ordenado precisamente para ese propósito en el gran concilio celestial, antes que este mundo fuese. Supongo que me fue conferido este oficio en aquel gran concilio. Ese es el testimonio que deseo de que soy el siervo de Dios, y que este pueblo es Su pueblo…” [véase History of the Church,, tomo VI, pág. 364].

    La mayor actividad en este mundo o en el mundo venidero está relacionada de manera directa con la obra y la misión de José Smith, que fue un hombre con un designio, un profeta de Dios. Esa obra es la salvación y la vida eterna del hombre. Con esa gran finalidad se creó la tierra, se llama a los profetas de Dios, se envían mensajeros celestiales y, en ocasiones sagradas e importantes, aun Dios, el Padre de todos nosotros, tiene la merced de venir a la tierra y presentar a Su Hijo amado.

    El profeta José Smith no sólo fue uno de los “nobles y grandes” sino que además prestó e incluso hoy presta atención, desde las esferas superiores, a los asuntos importantes de la tierra. A los ojos del Señor, el Dios de este mundo bajo el Padre, se trata de un único y gran plan eterno en el cual el profeta José desempeña una importante función, todo ello por medio del sacerdocio eterno y la autoridad de Dios25.

    Les testifico que José Smith fue y es un profeta de Dios, que es uno de los profetas realmente grandes de todos los tiempos, un hombre con una misión, un hombre de temple, un hombre de valentía, un hombre de honda espiritualidad, un divino profeta del Señor, ciertamente uno de los más “nobles y grandes” de todos los tiempos26.

    Sí, José Smith, el profeta de los últimos días, fue un instrumento en las manos del Señor al dar inicio a una nueva dispensación del Evangelio, la última y más grandiosa de todas las dispensaciones del Evangelio27.

    Sugerencias para el estudio y la enseñanza

    Preguntas

    • ¿Por qué cree que la primera visión de José Smith fue “el acontecimiento más trascendental… desde la resurrección del Maestro”? (véase la sección 1). ¿Cómo ha influido en usted ese acontecimiento?

    • ¿De qué manera le es de provecho a usted saber que Juan el Revelador profetizó las visitas de Moroni a José Smith? (véase la sección 2).

    • El presidente Benson dijo que el Libro de Mormón es “el elemento de prueba más concreto” de que José Smith es un profeta (véase la sección 3). ¿Qué influencia ha tenido su estudio del Libro de Mormón en su testimonio de la misión de José Smith?

    • Medite el testimonio del presidente Benson que figura en la sección 4. ¿Cuáles son algunas de las bendiciones que usted y su familia han recibido gracias a la restauración del Evangelio?

    • ¿Qué aprende usted en la sección 5 sobre el modo de afrontar la persecución? ¿Qué podemos aprender del ejemplo de José Smith que nos ayude cuando la gente refute nuestro testimonio?

    • En referencia a la preordenación de José Smith, el presidente Benson dijo: “Su misión había tenido, y habría de tener, repercusión en todos los que habían venido a la tierra, en todos los que entonces moraban en ella y en los millones que aún no habían nacido” (sección 6). ¿De qué forma la misión de José Smith tiene repercusión sobre todas las personas que han vivido en la tierra? ¿Qué repercusión tiene en la vida de usted?

    Pasajes de las Escrituras relacionados con el tema

    Isaías 29:13–14; 2 Nefi 3:3–15; 3 Nefi 21:9–11; D. y C. 5:9–10; 135; José Smith—Historia.

    Ayuda didáctica

    “Pida a los participantes que compartan lo que hayan aprendido durante su estudio personal del capítulo. Podría ser útil ponerse en contacto con algunos participantes durante la semana y pedirles que vayan preparados para compartir lo que hayan aprendido” (véase la página 00 [vii] de este libro).