Capítulo 14: El matrimonio y la familia: ordenados por Dios
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    Capítulo 14

    El matrimonio y la familia: Ordenados por Dios

    “La familia es una de las fortalezas más grandes de Dios contra la maldad de hoy en día. Ayuden a mantener a su familia fuerte y unida y digna de las bendiciones de nuestro Padre que está en los cielos”.

    De la vida de Ezra Taft Benson

    Desde el inicio de su matrimonio, Ezra y Flora Benson hicieron de su hogar y su familia la primera prioridad. Cuando sus hijos eran pequeños, comenzaron a hacer hincapié en que no querían que en su familia hubiera “asientos vacíos” en las eternidades1. El presidente Benson recalcó ese mismo mensaje durante su servicio como líder de la Iglesia. Él dijo:

    “El propósito de Dios es que la familia sea eterna. De todo corazón testifico de la veracidad de esa afirmación. Ruego que Él nos bendiga para que fortalezcamos nuestro hogar y la vida de cada miembro de la familia, para que en el debido tiempo podamos rendir un informe a nuestro Padre Celestial en Su hogar celestial de que todos estamos presentes: padre, madre, hermana, hermano, y todos a quienes amamos; que todas las sillas está ocupadas; que estamos todos de vuelta en casa”2.

    Para el presidente Benson y su esposa, el esfuerzo por fortalecer a su familia comenzó con nutrir su matrimonio. Eran dedicados el uno al otro, cariñosos, leales y fieles. A pesar de que no tenían la tendencia a discutir, a menudo tenían conversaciones francas3. Tenían absoluta confianza el uno en el otro, y sentían que ése era uno de los elementos positivos de su matrimonio. “Nunca, jamás, he tenido ninguna duda sobre la lealtad de Flora”, dijo el presidente Benson4.

    El presidente Benson su esposa se apoyaban y fortalecían el uno al otro. “Flora ha tenido más visión en cuanto a mi persona y mi potencial que ninguna otra persona que ha sido parte de mi vida. Su fe y su apoyo han sido una gran bendición”, dijo el presidente Benson5. A menudo, cuando no se sentía a la altura de sus exigentes responsabilidades, la hermana Benson le limpiaba las lágrimas y lo consolaba6. Ella procuraba la ayuda del Señor para sostenerlo, y animaba a los hijos a hacer lo mismo. “Orábamos y ayunábamos mucho por papá”, dijo su hija Barbara7.

    El presidente Benson y su esposa siempre fueron leales y fieles el uno para con el otro.

    Con base en el cimiento sólido de su matrimonio, el presidente Benson y su esposa enseñaron a sus hijos la importancia de las relaciones familiares eternas. “Nuestros padres inculcaron un profundo sentimiento de lealtad y de amor entre nosotros los hijos”, dijo su hijo Mark. “No creo que ese tipo de ambiente se genere de forma natural en un hogar, sino que lo fomentan y promueven un padre y una madre amorosos y que se interesan”8.

    La norma de comportamiento que los Benson esperaban, así como la prioridad que daban a la familia, se centraba en el Evangelio. Se esforzaron por crear un hogar donde prevaleciera el amor, donde los hijos aprendieran y se desarrollaran, y donde se divirtieran. Los Benson deseaban que su hogar fuera un refugio del mundo. “Eso no significa que no tuviéramos problemas”, dijo su hijo Reed. “No siempre nos llevábamos bien; había ocasiones en que no hacíamos nuestros quehaceres. A veces poníamos a prueba la paciencia de mamá hasta el límite, pero, detrás de todo ello, había el sentimiento de unión familiar, de que estábamos tratando de estar unidos”9. La hermana Benson reconoció: “Nadie es perfecto. En nuestra familia, nuestro objetivo no es magnificar las faltas de los demás, sino alentarnos los unos a los otros a mejorar”10.

    Los hijos de los Benson todavía eran pequeños cuando su padre fue llamado a prestar servicio en el Quórum de los Doce Apóstoles, y a él le preocupaba la forma en que sus viajes iban a afectar la cantidad de tiempo que pudiera pasar con ellos. Escribió en su diario: “La frecuencia de los viajes para llevar a cabo el trabajo de la Iglesia me mantendrá en gran parte lejos de mi familia … Sinceramente confío en que pueda ser fiel a mi familia, que los pueda mantener cerca de la Iglesia y también cumplir con mis obligaciones como una de las Autoridades Generales. Sé que eso no será fácil de lograr”11.

    El hecho de que no era fácil motivó al presidente Benson a esforzarse por mantenerse cerca de su familia. “Algunas de las impresiones y experiencias de [mi] vida que han sido más dulces y que han producido mayor satisfacción para mi alma, son las que están relacionadas con el hogar y los lazos familiares”, dijo él12.

    En 1957, en calidad de secretario de agricultura de los Estados Unidos, el presidente Benson realizó un viaje de cuatro semanas alrededor del mundo a fin de crear oportunidades comerciales. La hermana Benson y sus hijas Beverly y Bonnie lo acompañaron. Viajaron a doce países, donde se reunieron con líderes gubernamentales y visitaron lugares de interés, asentamientos para refugiados y operaciones agrícolas. El presidente Benson consideró que el viaje fue un éxito en el sentido de que aumentó las oportunidades comerciales y también creó buena voluntad hacia la Iglesia. Al volver a casa, su hija Beth los estaba esperando cuando aterrizó el avión. Al ver a sus padres, corrió hacia ellos con lágrimas en los ojos. Su padre extendió los brazos y la tomó en un amoroso abrazo. Él reflexionó: “Con todas las maravillas del mundo [que habíamos visto], ese momento repentinamente fue el mejor de todo el viaje”13.

    Enseñanzas de Ezra Taft Benson

    1

    La familia es la organización más importante en el tiempo de esta vida y en la eternidad.

    La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días considera que la familia es la organización más importante en el tiempo de esta vida y en la eternidad. La Iglesia enseña que todo debe centrarse en la familia y alrededor de ella. Hace hincapié en que la preservación de la vida familiar en el tiempo de esta vida y en la eternidad tiene prioridad por encima de todos los demás intereses14.

    No puede haber un sustituto satisfactorio para el hogar. Su fundación es tan antigua como el mundo. Su misión ha sido ordenada por Dios15.

    La calidad de una nación nunca puede superar a la de los hogares que la componen. Asimismo la calidad de esta Iglesia nunca puede superar a la de los hogares que la componen. No somos mejor como pueblo de lo que son nuestras casas, nuestros hogares … El buen hogar es un cimiento de roca, la piedra angular de la civilización. Se le debe preservar; se le debe fortalecer16.

    Hay quienes me preguntan, como líder de la Iglesia, por qué hacemos tanto hincapié en el hogar y la familia cuando hay problemas más grandes a nuestro alrededor. La respuesta, por supuesto, es que los problemas más grandes son solamente el reflejo de los problemas personales y familiares17.

    Tanto el matrimonio como la vida familiar son ordenados por Dios. En un sentido eterno, la salvación es un asunto de familia. Dios hace a los padres responsables de la mayordomía de criar a su familia. Esta es una responsabilidad sumamente sagrada18.

    2

    En un matrimonio feliz, el esposo y la esposa aman y sirven a Dios y el uno al otro

    El matrimonio, el hogar y la familia son más que simples instituciones sociales. Son divinos; no son creados por el hombre. Dios ordenó el matrimonio desde el principio. En la crónica de ese primer matrimonio que está registrado en Génesis, el Señor hace cuatro pronunciamientos importantes: primero, que no es bueno que el hombre esté solo; segundo, que la mujer fue creada para ser ayuda idónea del hombre; tercero, que los dos deben ser una sola carne; y cuarto, que el hombre debe dejar a su padre y a su madre y allegarse a su mujer (véase Génesis 2:18, 24).

    Más tarde, como para reforzar la declaración anterior, el Señor dijo: “…lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” (Mateo 19:6). También dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22)19.

    Las Escrituras nos dicen: “…Adán empezó a cultivar la tierra… como yo, el Señor, le había mandado; y Eva, su esposa, también se afanaba con él. …y empezaron a multiplicarse y a henchir la tierra … Y Adán y Eva, su esposa, invocaron el nombre del Señor … Y Adán y Eva bendijeron el nombre de Dios, e hicieron saber todas las cosas a sus hijos e hijas … Y Adán y Eva, su esposa, no cesaron de invocar a Dios” (Moisés 5:1–2, 4, 12, 16).

    En ese registro inspirado vemos que Adán y Eva nos dieron un ejemplo ideal de lo que es una relación de convenio matrimonial. Trabajaron juntos; tuvieron hijos juntos; oraron juntos; y enseñaron el Evangelio a sus hijos juntos. Ése es el modelo que Dios desea que todos los hombres y mujeres justos imiten20.

    El matrimonio en sí se debe considerar como un convenio sagrado ante Dios. Una pareja casada no solamente tiene una obligación mutua, sino que también la tiene con Dios, quien ha prometido grandes bendiciones para aquellos que honran ese convenio.

    La fidelidad a los votos matrimoniales es absolutamente esencial para que existan el amor, la confianza y la paz. El Señor condena de manera inequívoca el adulterio…

    La moderación y el autocontrol deben ser principios que gobiernen la relación matrimonial. Las parejas deben aprender a refrenar tanto la lengua como las pasiones.

    La oración en el hogar y la oración entre los cónyuges fortalecerán su unión. Gradualmente los pensamientos, aspiraciones e ideas se fusionarán en unidad hasta que tengan ustedes los mismos propósitos y metas.

    Confíen en el Señor, en las enseñanzas de los profetas y en las Escrituras para obtener guía y ayuda, especialmente cuando surjan desacuerdos y problemas.

    El progreso espiritual ocurre cuando resuelven los problemas juntos, y no cuando huyen de ellos. La forma desmedida en que hoy día se destaca el individualismo trae como resultado el egoísmo y la separación. La norma del Señor sigue siendo que dos personas sean “una sola carne” (véase Génesis 2:24).

    El secreto de un matrimonio feliz es servir a Dios y servirse mutuamente. La meta de un matrimonio es lograr la unión y ser uno, así como el desarrollo individual. Paradójicamente, cuanto más nos sirvamos el uno al otro, mayor será nuestro progreso espiritual y emocional21.

    Counseling Together in Marriage

    “El amor que aquí conocemos… es… la substancia misma que une a las familias por el tiempo de esta vida y por la eternidad”.

    El consejo del apóstol Pablo es muy hermoso y va al grano; él dijo sencillamente: “Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia…” (Efesios 5:25).

    En las revelaciones de los últimos días, el Señor habla otra vez de esa obligación. Él dijo: “Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra” (D. y C. 42:22). Que yo sepa, en todas las Escrituras hay sólo alguien más a quien se nos manda amar con todo nuestro corazón, y es a Dios mismo. ¡Piensen en lo que eso significa!

    Esta clase de amor se puede demostrar a la esposa de muchas maneras. Lo primero y más importante es que nada, excepto Dios mismo, debe ocupar el lugar de la esposa en su vida: ni el trabajo ni las diversiones ni los pasatiempos. Su esposa es su preciada y eterna ayuda idónea, su compañera.

    ¿Qué quiere decir amar a alguien con todo el corazón? Quiere decir amar con todas las emociones y con toda devoción. Cuando uno ama a su esposa de todo corazón, por supuesto que no la humilla, ni la critica ni le busca defectos; no abusa de ella con palabras, comportamiento hosco ni ninguna acción.

    ¿Qué quiere decir “[allegarse] a ella”? Quiere decir mantenerse cerca de ella, serle leal, serle fiel, comunicarse con ella y expresarle amor22.

    Los cónyuges que se aman se darán cuenta de que el amor y la lealtad son recíprocos. Ese amor proporcionará un ambiente afectuoso para la evolución emocional de los hijos. La vida familiar debe ser un período de felicidad y gozo del cual los hijos puedan tener gratos recuerdos y relaciones personales23.

    3

    En las familias fuertes se cultiva el amor y el respeto, así como el apoyo a cada miembro de la familia.

    Fortalezcamos a la familia. La oración personal y familiar en la mañana y en la noche puede invitar las bendiciones del Señor a nuestro hogar. La hora de comer brinda una maravillosa oportunidad de hablar sobre las actividades del día, una oportunidad de no sólo alimentar el cuerpo sino también el espíritu a medida que los integrantes de la familia se turnen para leer las Escrituras, particularmente el Libro de Mormón. La noche es un buen momento para que el atareado padre acuda a la cabecera de cada uno de sus hijos, hable con ellos, responda sus preguntas y les diga cuánto los ama24.

    La familia es una de las fortalezas más grandes de Dios contra la maldad de hoy en día. Ayuden a mantener a su familia fuerte y unida y digna de las bendiciones de nuestro Padre que está en los cielos. Al hacerlo, recibirán fe y fortaleza, las que bendecirán su vida para siempre25.

    Uno de los grandes requisitos que el Señor nos manda cumplir a cada uno es el de proporcionar un hogar en el que exista una influencia feliz y positiva para bien. En el futuro, no tendrá importancia el valor de los muebles o el tamaño de la casa, mas será de suma importancia el que nuestros hijos se hayan sentido amados y aceptados en el hogar. Lo que importará mucho es si allí existieron la felicidad y la risa, o la disputa y la contención26.

    Las familias que tienen éxito son familias cuyos integrantes se aman y respetan entre sí, y todos saben que se les quiere y se les aprecia. Los hijos sienten el amor de sus padres, lo cual les brinda seguridad y confianza.

    Las familias fuertes cultivan el atributo de la buena comunicación. Se habla para resolver los problemas, se hacen planes y todos cooperan para alcanzar los objetivos en común. Con ese fin se llevan a cabo y se utilizan como herramientas eficientes la noche de hogar y los consejos familiares.

    Los padres y las madres de familias fuertes mantienen una relación cercana con sus hijos; conversan. Algunos padres entrevistan formalmente a cada uno de sus hijos; otros, lo hacen en forma informal, y hay algunos que con regularidad buscan pasar tiempo a solas con cada uno de ellos.

    En todas las familias hay problemas y dificultades; sin embargo, en las familias que tienen éxito, sus integrantes se esfuerzan por encontrar soluciones, en lugar de recurrir a la crítica y a la contención. Oran los unos por los otros, expresan sus opiniones y se dan ánimo. En ocasiones, ayunan juntos para apoyar a uno de los miembros de la familia.

    Las familias fuertes se apoyan27.

    4

    El hogar es el mejor lugar para que los hijos aprendan los principios y las prácticas del Evangelio

    La familia es el lugar más eficaz para inculcar valores duraderos a sus miembros. Donde la vida familiar es fuerte y se basa en principios y prácticas del evangelio de Jesucristo… los problemas no se presentan tan a menudo28.

    Los padres exitosos se han dado cuenta de que no es fácil criar hijos en medios contaminados por el mal, de manera que toman las medidas necesarias para ofrecerles lo mejor de las influencias sanas. Enseñan principios morales, y tienen y leen buenos libros; controlan el uso de la televisión, y proporcionan música buena e inspiradora. Pero lo más importante es que leen y analizan las Escrituras como un medio para facilitar el desarrollo de una orientación espiritual.

    En un hogar Santo de los Últimos Días de éxito, los padres enseñan a los hijos a comprender los principios de la fe en Dios, el arrepentimiento, el bautismo y el don del Espíritu Santo (véase D. y C. 68:25).

    La oración familiar es una práctica regular en esas familias, ya que es el medio por el cual se puede expresar agradecimiento por las bendiciones recibidas y aceptar con humildad que dependemos de Dios Todopoderoso para recibir fortaleza, sustento y apoyo.

    ¡Es una sabia y verdadera máxima que las familias que se arrodillan juntas [a orar] se mantienen de pie ante el Señor!29.

    Los hijos necesitan saber quiénes son en lo referente a su identidad eterna: saber que tienen un Padre Celestial eterno en quien pueden confiar, a quien pueden orar y de quien pueden recibir guía; saber de dónde vinieron, para que su vida tenga significado y propósito.

    A los hijos se les debe enseñar a orar, a confiar en la guía del Señor y a expresar agradecimiento por las bendiciones que reciben. Yo recuerdo que me arrodillaba junto a la cama de mis hijos cuando eran pequeños y les ayudaba a orar.

    Se les debe enseñar a distinguir el bien del mal. Ellos pueden y deben aprender los mandamientos de Dios. Se les debe enseñar que es incorrecto robar, mentir, engañar y codiciar lo que otros tienen.

    Se les debe enseñar a trabajar en casa, y deben aprender que el trabajo honrado fomenta la dignidad y el respeto por uno mismo. Deben apreciar la satisfacción que da el trabajo, el haber hecho un buen trabajo.

    El tiempo libre de los hijos se debe manejar constructivamente a favor de actividades sanas y positivas30.

    Habiéndose concebido para el fortalecimiento y la seguridad de la familia, el programa de la noche de hogar de la Iglesia dispone que una noche por semana se reserve para que los padres reúnan con ellos a sus hijos en casa31.

    Pueden inculcarse principios del Evangelio mediante noches de hogar eficaces, en las que la juventud se fortificará para no tener miedo del futuro. Tales enseñanzas deben impartirse con fe, testimonio y optimismo32.

    Poner nuestra casa en orden es guardar los mandamientos de Dios, lo cual produce armonía y amor … Es orar en familia diariamente; es enseñar a la familia a comprender el evangelio de Jesucristo; es que cada miembro de la familia guarde los mandamientos de Dios; es la dignidad… de recibir una recomendación para el templo, para que toda la familia reciba las ordenanzas de exaltación y se selle para la eternidad; es estar libre de deudas excesivas y que cada miembro de la familia pague diezmos y ofrendas honradamente33.

    5

    Dios ha revelado que la familia puede perdurar más allá del sepulcro.

    El amor que aquí conocemos no es una sombra fugaz, sino la substancia misma que une a las familias por el tiempo de esta vida y por la eternidad34.

    Fue por medio de José Smith que el Dios de los cielos reveló la verdad de que la familia puede perdurar más allá del sepulcro, que las lealtades, los afectos y el amor de los unos por los otros pueden existir para siempre35.

    Ningún sacrificio es demasiado grande para tener las bendiciones de un matrimonio eterno. La mayoría de nosotros tenemos fácil acceso a un templo, quizás tan convenientemente que tomamos la bendición muy a la ligera. Como en otros asuntos de fidelidad en vivir el Evangelio, casarse a la manera del Señor requiere el deseo de abstenerse de impurezas —de cosas mundanas— y una determinación de hacer la voluntad de nuestro Padre. Con este acto de fe, mostramos nuestro amor a Dios y nuestro respeto por una posteridad que todavía no ha nacido. Así como nuestra familia es nuestra mayor fuente de gozo en esta vida, también lo puede ser en la eternidad36.

    Hogar y familia. ¡Qué dulces recuerdos nos brotan en la mente al simplemente mencionar esas preciadas palabras! Con toda la intensidad de mi alma les deseo en oración que lleguen a conocer el gozo y la satisfacción inefables de ser padres honorables. Se perderán una de las alegrías más profundas de esta vida y de la eternidad si intencionalmente evitan las responsabilidades de la paternidad y de edificar un hogar. Tal como fue revelado a través del profeta José Smith, el concepto glorioso del hogar y la relación perdurable de la familia son la base misma de nuestra felicidad aquí y en el más allá37.

    Sugerencias para el estudio y la enseñanza

    Preguntas

    • El presidente Benson enseñó: “En un sentido eterno, la salvación es un asunto de familia” (sección 1). En su opinión, ¿qué significa eso? ¿Qué pueden hacer los miembros de la familia por la salvación de cada uno de sus integrantes?

    • Al estudiar el consejo del presidente Benson en la sección 2, medite en cuanto a la forma en que todo ello se relaciona con lo que él llamó “el secreto de un matrimonio feliz”. ¿Por qué piensa que ese “secreto” lleva a la felicidad?

    • En la sección 3, considere lo que el presidente Benson dijo sobre las prácticas de las familias que tienen éxito. ¿De qué maneras fortalecen esas prácticas a las familias? Reflexione sobre lo que usted puede hacer para seguir ese consejo.

    • ¿Por qué piensa que la familia es “el lugar más eficaz para inculcar valores duraderos”? (Véase la sección 4, prestando atención especial al consejo específico del presidente Benson sobre la enseñanza en la familia.) ¿En qué ocasiones ha visto usted a miembros de la familia ayudarse entre sí a aprender principios del Evangelio?

    • El presidente Benson testificó que las familias pueden “perdurar más allá del sepulcro” (sección 5). ¿Qué piensa y siente al reflexionar sobre esa verdad? ¿Cuáles son algunos “dulces recuerdos” que se le vienen a la mente cuando se mencionan el hogar y la familia?

    Pasajes de las Escrituras relacionados con el tema

    Salmos 127:3–5; 1 Corintios 11:11; 3 Nefi 18:21; D. y C. 49:15; 132:18–19; véase también “La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129.

    Ayuda para el estudio

    “El estudio del Evangelio resulta más eficaz cuando se recibe instrucción del Espíritu Santo. Comience siempre su estudio del Evangelio con una oración, pidiendo que el Espíritu Santo le ayude a aprender” (Predicad Mi Evangelio, 2004, pág. 18).