Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia
Capítulo 15: Los llamamientos sagrados de los padres y las madres
anterior siguiente

Capítulo 15

Los llamamientos sagrados de los padres y las madres

“Seamos fieles a esta gran obligación de ser padres, esta obligación sagrada”.

De la vida de Ezra Taft Benson

Por medio de la palabra y del ejemplo, en casa y alrededor del mundo, en el ámbito eclesiástico y cívico, el presidente Ezra Taft Benson enseñó la importancia de ser buenos padres. Él dijo: “Críen a sus hijos con amor y con las amonestaciones del Señor”1. “Dios hace a los padres responsables de la mayordomía de criar a sus hijos. Ésta es una responsabilidad sumamente sagrada”2.

El presidente Benson y su esposa Flora trabajaron juntos y de cerca en el cumplimiento de sus responsabilidades sagradas como padres. “Abordaron con energía y entusiasmo la tarea de cultivar su familiar como unidad”3. Se consultaban a menudo en cuanto a sus hijos y otros asuntos. “Podía ver que tenía a mi lado a una mujer espiritualmente perspicaz”, dijo el presidente Benson4.

Trabajaron juntos para crear un hogar en el que sus hijos pudieran crecer y aprender, en el que los hijos quisieran estar. “Yo prefería estar en casa que en cualquier otro lugar”, dijo su hijo Mark. “Era un refugio contra la tempestad. Mamá nos daba protección y papá estaba allí con su fuerza”5.

El presidente Benson y su esposa encararon sus responsabilidades como padres haciendo uso de la oración. Mark dijo: “Mamá tenía más fe que ninguna otra mujer que he conocido … Nunca he visto más oraciones en toda mi vida. En un abrir y cerrar de ojos se ponía de rodillas a orar por sus hijos, sin importar si se trataba de un examen o de una pelea en la escuela. Tanto ella como papá tenían esa fe sencilla”6.

A causa de sus obligaciones laborales y eclesiásticas, el presidente Benson a menudo estaba fuera de casa, por lo que Flora asumió mucha de la responsabilidad de criar y enseñar a sus seis hijos. Ella se deleitaba en su papel de madre. “El hogar es el centro de nuestros afectos terrenales”, dijo ella7. Mark recordó: “A mamá le encantaba estar en casa. Y nos amaba, no porque fuera su deber hacerlo, sino porque ésa era su vida”8. Como expresión de sus sentimientos sobre la importancia de ser madre, Flora escribió: “Si desean hallar grandeza, no vayan al trono, sino a la cuna. La madre tiene un gran poder. Es ella la que moldea el corazón y la vida, la que da forma al carácter”9.

Cuando el presidente Benson estaba fuera de casa, siempre buscaba maneras de velar por su familia y fortalecerla. Se mantenía en contacto con ella regularmente por medio de llamadas telefónicas y cartas. Cuando estaba en casa, pasaba tanto tiempo con ella como le era posible. Con frecuencia contaba el relato de “un padre ajetreado que como explicación de las horas que pasaba jugando béisbol con su hijo decía: ‘Prefiero tener dolor de espalda ahora que un corazón afligido después’”10.

Ezra Taft Benson con sus hijos, Reed y Mark.

También dedicaba amplio tiempo a cada uno de sus hijos. Mark recordó que su padre lo llevó a Salt Lake City, Utah, a ver a un médico especialista: “¡Qué divertido era estar con papá, sólo él y yo! Hablábamos de cualquier cosa que yo quisiera. Aun de niño, sabía que papá me amaba, porque estaba conmigo y me ayudaba a recuperarme”11.

Siempre que podía, el presidente Benson llevaba a sus hijos con él a sus viajes. En marzo de 1948 llevó a su hija Bonnie, que en ese tiempo tenía siete años, a una reunión sobre agricultura en Nebraska. “A la prensa le intrigó tanto el porte de la niña, así como el ejemplo anómalo de que un padre llevara a una niña tan pequeña a un viaje tan largo para asistir a una reunión tan distinguida, que a la mañana siguiente apareció una fotografía de Bonnie en la primera plana [del diario]. Sin embargo, para el élder Benson el incidente no era una anomalía. A menudo llevaba a sus hijos con él a viajes fuera de la ciudad, como una manera de establecer una buena relación con ellos como de educarlos”12.

Enseñanzas de Ezra Taft Benson

1

El llamamiento de un padre es eterno.

Padres, el llamamiento de ustedes es eterno y nunca serán relevados él. Los llamamientos en la Iglesia, aunque son importantes, por su misma naturaleza sólo duran un período de tiempo y después se da el debido relevo. Mas el llamamiento de ser padre es eterno y su importancia trasciende el tiempo. Es un llamamiento por el tiempo de esta vida y por toda la eternidad13.

Nuestro modelo de lo que es ser padre se halla en nuestro Padre Celestial. ¿Cómo trabaja Él con Sus hijos? Y bien, a fin de saberlo, por supuesto, [los padres] tendrán que saber acerca del Evangelio, el gran plan del Señor14.

Para un hombre, no hay llamamiento más elevado que el de un patriarca recto que contrajo matrimonio en la casa del Señor y que preside a Sus hijos. Incluso el mismo Elohim desea que nos dirijamos a Él llamándolo “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6:9; 3 Nefi 13:9)15.

2

Los padres deben proveer liderazgo espiritual a la familia.

El padre de familia debe tener hambre, sed y anhelo de bendecir a su familia, de recurrir al Señor, de meditar las palabras del Señor y vivir de acuerdo con el Espíritu para conocer la intención y la voluntad del Señor y lo que él debe hacer para guiar a su familia16.

[Padres,] tienen la sagrada responsabilidad de proveer liderazgo espiritual a sus familias.

En un folleto que publicó hace algunos años el Consejo de los Doce, expresamos lo siguiente: “El ser padre equivale al liderazgo, y es el liderazgo más importante que existe. Siempre ha sido así, y siempre lo será. Padres, con la ayuda, las sugerencias y el ánimo de su compañera eterna, ustedes presiden en el hogar” (véase Padre, considera tus obras, folleto, 1973. págs. 4–5)…

Con el corazón lleno de amor por los padres de Israel, quisiera sugerir diez formas específicas en que pueden ejercer un liderazgo espiritual con sus hijos:

1. Den bendiciones de padre a sus hijos. Bautícenlos y confírmenlos. Ordenen a sus hijos al sacerdocio. Estos se convertirán en puntos espirituales sobresalientes en la vida de ellos.

2. Dirijan personalmente las oraciones familiares, la lectura diaria de las Escrituras y las noches de hogar semanales. El que ustedes participen personalmente demostrará a sus hijos realmente cuán importantes son esas actividades.

3. Siempre que sea posible, asistan juntos, como familia, a las reuniones de la Iglesia. Bajo su liderazgo, la participación de la familia en los servicios de adoración es fundamental para el bienestar espiritual de sus hijos.

4. Salgan a hacer algo con cada uno de sus hijos e hijas por separado…

5. Establezcan tradiciones como vacaciones, viajes y paseos en familia, los cuales se convertirán en recuerdos inolvidables para sus hijos.

6. Tengan regularmente entrevistas personales con los hijos. Permítanles que hablen de lo que ellos quieran. Enséñenles principios del Evangelio y valores verdaderos. Díganles que los quieren. El dedicar tiempo personal a sus hijos les demuestra cuáles son las prioridades de papá.

7. Enseñen a sus hijos a trabajar, y muéstrenles el valor de esforzarse por alcanzar una meta apropiada…

8. Fomenten la buena música, el arte y la literatura en casa. El hogar que tiene un espíritu de refinamiento y belleza será una bendición en la vida de sus hijos para siempre.

9. Si la distancia lo permite, vayan al templo con su esposa con regularidad. Los hijos entonces comprenderán de mejor forma la importancia del matrimonio en el templo y de los votos que allí se hacen y de la familia eterna.

10. Permitan que sus hijos vean la alegría y la satisfacción que ustedes sienten al servir en la Iglesia. Ello puede resultarles contagioso, de modo que ellos también desearán prestar servicio en la Iglesia y sentirán amor por el reino.

Oh, esposos y padres en Israel, ¡ustedes pueden hacer tanto por la salvación y la exaltación de su familia! ¡Sus responsabilidades son tan importantes!17.

“Tengan regularmente entrevistas personales con los hijos”.

A veces nos enteramos de hombres, incluso hombres de la Iglesia, que piensan que estar a la cabeza del hogar los coloca en un papel superior y les permite mandar y hacerle exigencias a su familia.

El apóstol Pablo indica que “el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” (Efesios 5:23; cursiva agregada). Ése es el modelo que debemos seguir en nuestra función de presidir en el hogar. No vemos al Salvador guiando a la Iglesia con una mano severa ni despiadada. No vemos al Salvador tratando a Su Iglesia con falta de respeto ni negligencia. Tampoco vemos al Salvador valiéndose de la fuerza o la coacción para lograr Sus propósitos. Nunca vemos al Salvador haciendo nada que no sea edificar, elevar, consolar y exaltar a la Iglesia. Hermanos, les digo esto con toda seriedad: Él es el modelo que tenemos que seguir al tomar la iniciativa espiritual en nuestra familia18.

Como el patriarca del hogar, ustedes tienen la seria responsabilidad de asumir el liderazgo al trabajar con sus hijos. Deben ayudar a crear un hogar en el que pueda morar el Espíritu del Señor…

Sus hogares deben ser un refugio, ser paz y alegría para la familia. Ningún hijo debe tener miedo de su padre, y mucho menos de un padre que posea el sacerdocio. El deber del padre es hacer de su hogar un lugar de felicidad y gozo … La poderosa influencia del padre al dar el ejemplo, al disciplinar y educar, al criar y querer a sus hijos es vital para el bienestar espiritual de ellos19.

3

La función de la madre es ordenada por Dios.

[Las madres] son, o deben ser, el corazón y el alma misma de la familia. No existe, ni en los escritos seglares ni en los escritos sacros, palabra más sagrada que la palabra madre. No existe obra más noble que la que desempeña una buena madre llena del temor de Dios.

En la familia eterna, Dios ha establecido que el padre ha de presidir el hogar. El padre debe proveer, amar, enseñar y dirigir. También la función de la madre es ordenada por Dios. La madre debe concebir, dar a luz, nutrir, amar y capacitar. Así lo declaran las revelaciones20.

Sabemos que hay mujeres que por razones que quedan fuera de su control, no pueden tener hijos. Todos los profetas de Dios han prometido a estas encantadoras hermanas que se les bendecirá con hijos en las eternidades, y que no se les privará de tener posteridad.

Muchas de estas encantadoras hermanas, acompañadas de sus nobles compañeros, han experimentado milagros en carne propia y han sido bendecidas con hijos por medio de la fe pura, las oraciones de ruego, el ayuno y las bendiciones especiales. Otras han escogido, tras orar al respecto, adoptar hijos; hacemos un reconocimiento de estas parejas maravillosas por los sacrificios y el amor que brindan a los niños que han decidido tomar por hijos21.

Que Dios bendiga a nuestras maravillosas madres. Oramos por ustedes. Las apoyamos. Les rendimos honor a medida que dan a luz, nutren, capacitan, enseñan y aman por la eternidad. Les prometo las bendiciones del cielo y “todo lo que [el] Padre tiene” (véase D. y C. 84:38) a medida que magnifiquen el llamamiento más noble de todos: ser madre en Sión22.

4

Las madres deben amar, enseñar y pasar tiempo eficaz con sus hijos.

Madres en Sión, la función que Dios les ha dado es sumamente vital para la exaltación de ustedes y para la salvación y exaltación de sus familias. Por encima de cualquier cosa que se pueda comprar con dinero, el niño necesita una madre, y dedicarles tiempo a los hijos es el mayor de todos los regalos23.

Con el corazón lleno de amor por las madres de Sión, quisiera sugerirles diez modos en que pueden dedicar a sus hijos un tiempo que resulte eficaz.

Primero, siempre que sea posible, estén presentes y disponibles cuando sus hijos vayan y vengan: cuando salgan para la escuela y cuando vuelvan de ella, cuando salgan en citas y cuando regresen, cuando lleven amigos a casa. Estén allí presentes, ya sea que tengan hijos de seis o dieciséis años…

Madres, en segundo lugar, dediquen tiempo a ser verdaderas amigas de sus hijos. Escúchenlos, de veras escúchenlos; hablen con ellos, hagan chistes y rían con ellos; canten, jueguen y lloren con ellos; abrácenlos; elógienlos sinceramente. Sí, dediquen regularmente un tiempo exclusivo, personal, a cada uno de ellos. Sean amigas verdaderas de sus hijos.

Tercero, dediquen tiempo a leerles; desde que están en la cuna, háganlo … Si les leen regularmente, inculcarán en sus hijos el amor por la buena literatura y un verdadero amor por las Escrituras.

Cuarto, dediquen tiempo a orar con ellos. Bajo la dirección del padre, se debe hacer la oración familiar de mañana y de noche. Cuando pidan las bendiciones del cielo sobre ellos, háganlo de manera que sus hijos puedan percibir la fe de ustedes … Enséñenles a participar en las oraciones familiares y a hacer sus propias oraciones personales, y regocíjense al escuchar sus dulces súplicas a nuestro Padre Celestial.

Quinto, dediquen tiempo todas las semanas a tener una noche de hogar que sea significativa. Den participación activa en ella a sus hijos; enséñenles principios correctos. Hagan de ella una de sus tradiciones familiares…

Sexto, dediquen tiempo a estar juntos a la hora de la comida con tanta frecuencia como sea posible. Esto se vuelve más difícil conforme los hijos van creciendo y tienen vidas más ocupadas, pero si los padres y los hijos hacen el esfuerzo necesario, alrededor de la mesa tendrán lugar conversaciones agradables, se compartirán planes acerca de las actividades diarias y habrá oportunidades especiales para la enseñanza.

Séptimo, dediquen tiempo cada día a leer las Escrituras juntos, en familia … Leer el Libro de Mormón juntos, en familia, traerá en particular más espiritualidad al hogar y les dará a los padres y los hijos el poder de resistir la tentación y de tener el Espíritu Santo como su compañero constante. Yo les prometo que el Libro de Mormón cambiará la vida de todos los miembros de la familia.

Octavo, dediquen tiempo a hacer actividades como familia. Hagan que los paseos, las comidas al aire libre, las celebraciones de cumpleaños y los viajes familiares sean momentos especiales que creen recuerdos en todos. Siempre que sea posible, asistan como familia a acontecimientos en los que un miembro de la familia participe, tales como una obra teatral de la escuela, una competencia deportiva, un discurso, un recital. Asistan juntos a las reuniones de la Iglesia, y siéntanse junta toda la familia siempre que puedan. Las madres que ayuden a la familia a orar y a entretenerse juntos [ayudarán] a que la familia se mantenga unida, y serán una bendición en la vida de los hijos para siempre.

Noveno, madres, dediquen tiempo a enseñar a los hijos; aprovechen las oportunidades de enseñanza que se les presenten a la hora de comer, en momentos de distensión, en el dormitorio al final del día o en una caminata en las primeras horas de la mañana…

Los ingredientes más importantes de que dispone una madre para enseñar a sus hijos son el amor que les tiene, así como su interés en ellos acompañado de oración. Enséñenles los principios del Evangelio; enséñenles las recompensas de ser buenos; enséñenles que en el pecado no existe la seguridad; enséñenles a sentir amor por el evangelio de Jesucristo y a obtener un testimonio de su divinidad.

Enseñen a sus hijos a ser recatados y a respetar la condición de hombre y mujer. Enséñenles acerca de la pureza sexual, las normas apropiadas para salir en citas, el casamiento en el templo, el servicio misional y la importancia de aceptar y magnificar los llamamientos en la Iglesia.

Enséñenles a sentir amor por el trabajo y a reconocer el valor de una buena instrucción escolar.

Enséñenles la importancia del entretenimiento adecuado, que incluye películas, videos, música, libros y revistas apropiados. Analicen con ellos los males de la pornografía y de las drogas, y enséñenles el valor de llevar una vida limpia.

Sí, madres, enseñen a sus hijos el Evangelio en su propio hogar, en sus casas. Ésta será la enseñanza más eficaz que ellos recibirán en su vida…

Décimo, y por último, madres, dediquen tiempo a amar sinceramente a sus pequeñitos. El amor incondicional de una madre se asemeja al amor de Cristo.

Y sus hijos adolescentes también necesitan de amor y atención similares. A muchos padres se les hace más fácil expresar y demostrar amor a sus hijos mientras éstos son pequeños, pero les es difícil hacerlo cuando son ya mayores. Esfuércense en esto con oración. No tiene por qué haber una brecha generacional, y el amor es la clave. Nuestros jóvenes necesitan amor y atención, no liberalidad; necesitan de sus padres comprensión profunda, no indiferencia; necesitan que sus padres les dediquen tiempo. Las bondadosas enseñanzas de una madre y su amor y confianza en sus hijos adolescentes pueden salvarlos de un mundo de iniquidad24.

“Dediquen tiempo a leerles [a sus hijos]”.

¿Saben cuál es una de las razones por las que las madres justas aman tanto a sus hijos? Porque sacrifican mucho por ellos. Amamos aquello por lo cual nos sacrificamos, y nos sacrificamos por aquello que amamos25.

5

Los padres deben trabajar juntos en unión y amor para criar a sus hijos.

Los maridos y sus esposas, en calidad de cocreadores, deben buscar, con anhelo y oración, la llegada de hijos a su hogar … Benditos son el marido y mujer que tienen una familia con hijos. Las alegrías y las bendiciones más grandes de la vida están relacionadas con la familia, el ser padres y el sacrificio. El que tan dulces espíritus pasen a formar parte de nuestro hogar hace que prácticamente cualquier sacrificio valga la pena26.

Cuando los padres, con compañerismo, amor y unión cumplen con esa responsabilidad de procedencia divina, y cuando los hijos responden con amor y obediencia, el resultado es un gran gozo27.

Que Dios nos ayude a apoyarnos el uno al otro. Que comience en el hogar a medida que apoyamos a nuestra familia. Que haya un espíritu de lealtad, unión, amor y respeto mutuo. Que los esposos sean leales a su esposa, que le sean fieles, que la amen, que se esfuercen por aliviar sus cargas y que compartan la responsabilidad del cuidado, capacitación y crianza de los hijos. Que las madres y esposas demuestren un espíritu servicial para con su esposo, que lo apoyen y sostengan en sus deberes del sacerdocio, y que sean leales y fieles a los llamamientos que ellos reciban del sacerdocio de Dios28.

Seamos fieles a esta gran obligación de ser padres, a esta obligación sagrada, para que edifiquemos nuestro hogar firmemente sobre principios eternos, a fin de que no tengamos remordimientos. Que nunca seamos desleales a la gran confianza que se nos ha impuesto. Que siempre tengamos en mente que esos espíritus que han entrado a nuestro hogar son espíritus selectos29.

Sugerencias para el estudio y la enseñanza

Preguntas

  • El presidente Benson dijo: “Nuestro modelo de lo que es ser padre se halla en nuestro Padre Celestial.” (sección 1). ¿De qué maneras pueden los padres terrenales seguir el modelo que el Padre Celestial ha establecido?

  • Considere la lista del presidente Benson de “diez formas específicas en que pueden ejercer un liderazgo espiritual con sus hijos” (sección 2). ¿De qué manera cree usted que cada una de esas recomendaciones podría influir en los hijos?

  • El presidente Benson declaró: “No existe obra más noble que la que desempeña una buena madre llena del temor de Dios” (sección 3). ¿Qué ejemplos han visto del carácter noble de la condición de madre? A medida que cambian las actitudes del mundo en cuanto a ser madre, ¿qué podemos hacer para sostener las nobles y sagradas responsabilidades de las madres?

  • ¿Cuáles son algunos de los beneficios que se producen cuando los padres y los hijos pasan tiempo juntos? (Para consultar algunos ejemplos, véase la sección 4.)

  • ¿Cuáles son algunas de las bendiciones que se reciben en el hogar cuando los padres son unidos en sus responsabilidades? (Véase la sección 5.) ¿Qué pueden hacer los padres y las madres para ser más unidos? ¿De qué formas pueden los padres o las madres solteros recibir la fortaleza que necesitan para cumplir con esas responsabilidades?

Pasajes de las Escrituras relacionados con el tema

Proverbios 22:6; Efesios 6:4; Mosíah 4:14–15; Alma 56:45–48; 3 Nefi 22:13; véase también “La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129.

Ayuda didáctica

“Al prepararse espiritualmente y reconocer al Señor en sus enseñanzas, usted se convertirá en un instrumento en Sus manos. El Espíritu Santo magnificará sus palabras con gran poder” (La enseñanza: El llamamiento más importante, 2000, pág. 45).

Notas

  1. Véase “Principios fundamentales en las relaciones familiares perdurables”, Liahona, enero de 1983, pág. 114; se eliminó la cursiva del original.

  2. Véase “Principios fundamentales en las relaciones familiares perdurables”, pág. 112.

  3. Sheri L. Dew, Ezra Taft Benson: A Biography, 1987, pág. 127.

  4. En Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 141.

  5. Mark Amussen Benson, en Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 133.

  6. Mark Amussen Benson, en Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 139.

  7. Flora Amussen Benson, en Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 134.

  8. Mark Amussen Benson, en Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 133.

  9. Flora Amussen Benson, en Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 130.

  10. In Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 134.

  11. Mark Amussen Benson, en Ezra Taft Benson: A Biography, pág. 138.

  12. Francis M. Gibbons, Ezra Taft Benson: Statesman, Patriot, Prophet of God, 1996, pág. 165.

  13. Véase “Para el padre de familia”, Liahona, enero de 1988, pág. 48.

  14. The Teachings of Ezra Taft Benson, 1988, pág. 503.

  15. The Teachings of Ezra Taft Benson, pág. 496.

  16. Véase Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte B, 2000, pág. 18.

  17. Véase “Para el padre de familia”, págs. 49, 50–51.

  18. Véase “Para el padre de familia”, pág. 49.

  19. Véase “Para el padre de familia”, pág. 50.

  20. Véase El matrimonio eterno: Manual para el alumno, 2003, pág. 159.

  21. Véase El matrimonio eterno: Manual para el alumno, pág. 160.

  22. Véase El matrimonio eterno: Manual para el alumno, págs. 163–164.

  23. Véase El matrimonio eterno: Manual para el alumno, pág. 161.

  24. Véase El matrimonio eterno: Manual para el alumno, págs. 161–163.

  25. “Jesus Christ—Gifts and Expectations”, Ensign, diciembre de 1988, pág. 6.

  26. Véase El matrimonio eterno: Manual para el alumno, pág. 160.

  27. Véase “Un consejo para los miembros de la Iglesia”, Liahona, febrero de 1994, pág. 4.

  28. En Conference Report, octubre de 1951, pág. 155.

  29. En Conference Report, octubre de 1953, pág. 123.