La ministración por medio del programa Niños y Jóvenes


Principios de ministración

La ministración por medio del programa Niños y Jóvenes

El invitar a los demás a crecer, y el ayudarlos durante el trayecto, es la esencia de la ministración.

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Fotografía por Tom Garner.

Abundan las oportunidades para ministrar por medio del programa Niños y Jóvenes. Tal vez usted tenga niños o jóvenes en casa, o quizá sea líder en el programa o ministre a familias que tengan niños y jóvenes. O quizás conozca a niños y a jóvenes (eso debería abarcar a casi todos nosotros). Cualesquiera sea su situación, hay muchas maneras de utilizar el programa o sus principios para bendecir la vida de los demás.

Lograr juntos el desarrollo personal

La esencia de la iniciativa Niños y Jóvenes es el énfasis de tratar cada día de llegar a ser más como el Salvador, quien ministró de manera perfecta. Muchos de los que han participado en el programa han aprendido que cuanto más se progresa en los diversos aspectos de la vida, mejor preparado se estará para ayudar o ministrar a los demás.

Sin embargo, con el programa Niños y Jóvenes, el bendecir a los demás no tiene que esperar hasta haber aprendido algo. El acto mismo de aprender brinda oportunidades para ministrar.

Para un joven llamado Prophet que vive en Ghana, el fijarse la meta en el programa Niños y Jóvenes de aprender a tocar el piano fue solo el comienzo. “Mi meta también es ayudar a otras personas a saber lo que estoy aprendiendo”, dice Prophet.

Aunque todavía no es maestro, su meta ha llegado a ser mucho más grande de lo que jamás se imaginó, ya que ahora hay cincuenta alumnos que toman clases de piano en el centro de reuniones junto con Prophet. ¿Y quién está enseñando a Prophet y a esos otros cincuenta alumnos? Alexander M. y Kelvin M., ambos de trece años de edad. “Queremos mostrar actos de bondad a los demás”, dice Kelvin.

Los dos jóvenes enseñan clases básicas de piano gratuitas tres días a la semana a todo el que se presente para aprender, y a las clases de piano se ha añadido un beneficio: varios de los alumnos que conocieron la Iglesia por medio de las clases de piano más tarde estudiaron el Evangelio y decidieron bautizarse.

Al hacer el esfuerzo por mejorarnos, podemos ministrar a los demás cuando los invitamos a unirse a nosotros.

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Fotografía por Jonas Rebicki.

Una receta ganadora para ministrar

Como presidenta de la Primaria de estaca, Sabrina Simões Deus Augusto, de Curitiba, Brasil, ha visto cómo los aspectos de desarrollo personal del programa bendicen a los niños y a los jóvenes de su estaca, pero también ha visto muchas maneras de utilizar lo que ha aprendido sobre el desarrollo personal en su asignación como hermana ministrante.

“Cuando desarrollo un talento”, dice la hermana Augusto, “puedo utilizar ese talento para bendecir a alguien a quien ministro”.

La hermana Augusto enseñó a una de las hermanas que se le han asignado a hacer trufas de chocolate, y ahora esa hermana confecciona y vende trufas a fin de suplementar el ingreso de su familia. “Meses más tarde, fui bendecida cuando otra hermana me enseñó a hacer pan de miel que podría vender”, dice la hermana Augusto. “Al desarrollar y compartir nuestros talentos podemos bendecir la vida los unos de los otros y profundizar nuestra relación como hermanas ministrantes”.