Uso individual y familiar
20 – 26 junio. 2 Samuel 5–7; 11–12; 1 Reyes 3; 8; 11: “Ser[á] afirmad[o] […] tu reino para siempre”


“20 – 26 junio. 2 Samuel 5–7; 11–12; 1 Reyes 3; 8; 11: ‘Ser[á] afirmad[o] […] tu reino para siempre’”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar: Antiguo Testamento 2022 (2021)

“20 – 26 junio. 2 Samuel 5–7; 11–12; 1 Reyes 3; 8; 11”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar: 2022

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El rey David coronado, por Jerry Miles Harston.

20 – 26 junio

2 Samuel 5–7; 11–12; 1 Reyes 3; 8; 11

“Ser[á] afirmad[o] […] tu reino para siempre”

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Anote sus impresiones

El reinado del rey David fue muy prometedor al comienzo. Su fe inamovible al derrotar a Goliat era legendaria. Como rey, afianzó el control de Jerusalén como capital y unió Israel (véase 2 Samuel 5). El reino jamás había sido tan fuerte; sin embargo, David cedió a la tentación y perdió su poder espiritual.

El reinado de Salomón, hijo de David, también comenzó de forma muy prometedora. Su sabiduría y su discernimiento recibidos de modo divino eran legendarios. Como rey, extendió las fronteras de Israel y edificó un magnífico templo a Jehová. El reino jamás había sido tan fuerte; sin embargo, Salomón permitió insensatamente que su corazón se apartara en pos de otros dioses.

¿Qué podemos aprender de estas historias trágicas? Tal vez una de las lecciones sea que, a pesar de nuestras experiencias del pasado, nuestra fortaleza espiritual depende de las decisiones que tomemos hoy. Además, en ellas vemos que no nos salvarán ni nuestra fuerza, ni nuestra valentía ni nuestra sabiduría, sino las del Señor. Estos relatos nos muestran que la verdadera esperanza de Israel —y la nuestra— no se encuentra en David, ni en Salomón ni en ningún otro rey mortal, sino en otro “Hijo de David”: se encuentra en Jesucristo (Mateo 1:1), el Rey Eterno que “perdona[rá] el pecado de [Su] pueblo”, si nos “volve[mos] a [Él]” (1 Reyes 8:33–34).

Para consultar las reseñas de los libros de 2 Samuel y de 1 Reyes, véanse “Samuel, profeta del Antiguo Testamento” y “Reyes”, respectivamente, en la Guía para el Estudio de las Escrituras.

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Ideas para el estudio personal de las Escrituras

2 Samuel 5:17–25

El Señor puede brindarme dirección.

Después que David pudo unir Israel (véase 2 Samuel 5:1–5), tuvo que defender al pueblo de los filisteos. Cuando lea 2 Samuel 5:17–25, piense cómo el ejemplo de David puede ayudarle en los desafíos que afronta (véanse también 1 Samuel 23:2, 10–11; 30:8; 2 Samuel 2:1). ¿De qué modo procura usted recibir la dirección del Señor en su vida? ¿De qué manera se le bendice al actuar de acuerdo con la revelación que recibe?

Véanse también 1 Crónicas 12; Richard G. Scott, “Cómo obtener revelación e inspiración en tu propia vida”, Liahona, mayo de 2012, págs. 45–47.

2 Samuel 7

¿Qué es la “casa” que Jehová prometió a David?

Cuando David ofreció levantar una casa a Jehová, es decir, un templo (véase 2 Samuel 7:1–3), Jehová respondió que quien lo edificaría sería un hijo de David (véanse los versículos 12–15; véase también 1 Crónicas 17:1–15). El Señor también dijo que Él, a Su vez, levantaría una “casa” a David, refiriéndose a su posteridad, y que su trono perduraría para siempre (véanse 2 Samuel 7:11, 16, 25–29; Salmo 89:3–4, 35–37). Aquella promesa se cumplió en Jesucristo, nuestro Rey Eterno, que era descendiente de David (véanse Mateo 1:1; Lucas 1:32–33; Juan 18:33–37).

2 Samuel 11; 12:1–14

Jamás debemos bajar la guardia frente al pecado.

La fidelidad de David a Jehová en el pasado no lo hizo inmune a la tentación cuando “se paseaba por el terrado de la casa real” y “vio […] a una mujer que se estaba bañando” (2 Samuel 11:2). Piense en qué lecciones puede aprender de la experiencia de David. Algunas preguntas semejantes a las siguientes podrían ayudarle a estudiar ese relato:

  • ¿Qué decisiones tomó David que lo llevaron por un camino cada vez más pecaminoso? ¿Qué decisiones rectas podría haber tomado en vez de las que tomó?

  • ¿Cómo puede el adversario intentar descarriarle a usted hacia caminos pecaminosos? ¿Qué decisiones podría tomar ahora mismo para volver a estar a salvo?

Véanse también 2 Nefi 28:20–24; “Volcar la mirada” (video), LaIglesiadeJesucristo.org.

1 Reyes 3:1–15

El don del discernimiento me ayuda a distinguir entre lo bueno y lo malo.

Si el Señor le dijera: “Pide lo que quieras que yo te dé” (1 Reyes 3:5), ¿qué pediría? ¿Qué le llama la atención del pedido de Salomón? Piense en la razón por la que un “corazón con entendimiento […] para discernir entre lo bueno y lo malo” (versículo 9) es un preciado don. ¿Qué puede hacer usted para procurar ese don?

Véanse también 2 Crónicas 1; Moroni 7:12–19; David A. Bednar, “Prestos para observar”, Liahona, diciembre de 2006, págs. 15–20.

1 Reyes 8:12–61

El templo es la Casa del Señor.

Durante cientos de años, la presencia de Dios fue representada mediante el tabernáculo portátil que construyó Moisés. Aunque David había querido edificar a Dios una morada más permanente, Dios escogió a Salomón, hijo de David, para construir el templo del Señor. Al leer la oración de Salomón y las palabras que habló al pueblo al terminar el templo, note el modo en que se sentía en cuanto al Señor y Su casa. También podría hacer una lista de las bendiciones que Salomón pidió en la oración. ¿Qué nota sobre esas bendiciones? ¿De qué forma le bendice la Casa del Señor en nuestros días?

Véase también 2 Crónicas 6.

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Templo de Barranquilla, Colombia.

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Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la noche de hogar

2 Samuel 5:19, 23.

¿En qué ocasiones hemos “consult[ado] a Jehová” en busca de guía y dirección? ¿Cómo nos ha respondido Él?

2 Samuel 7:16.

Cuando Jehová dijo a David: “… serán afirmados tu casa y tu reino para siempre”, se refería a un futuro Rey del linaje de David que reinaría para siempre: Jesucristo. Tal vez a la familia le resulte entretenido confeccionar coronas de papel mientras analizan por qué están agradecidos de que Jesucristo sea su Rey Eterno.

2 Samuel 11.

El leer acerca de los trágicos pecados de David podría brindar una gran oportunidad para hablar sobre los peligros de la pornografía, los pensamientos impuros y la inmoralidad. Los siguientes materiales podrían ser de utilidad para el análisis: el ejemplar de octubre de 2019 de la revista Liahona, las fuentes de ayuda de Iglesia para tratar las dificultades con la pornografía (ChurchofJesusChrist.org/Addressing-Pornography), y los videos “¿Qué debo hacer si veo pornografía?” y “Cuida tus pasos” (LaIglesiadeJesucristo.org). Los integrantes de la familia podrían trazar un plan de acción en cuanto a lo que harán al encontrarse ante pornografía.

1 Reyes 11:9–11.

¿Cuáles son algunos “dioses ajenos” (versículo 10) que podrían apartar nuestro corazón del Señor? ¿Cómo podemos mantener el corazón centrado en el Padre Celestial y en Jesucristo?

Para consultar más ideas sobre cómo enseñar a los niños, véase la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.

Canción que se sugiere: “Más santidad dame”, Himnos, nro. 71.

Cómo mejorar nuestra enseñanza

Centre su atención en los principios que bendecirán a su familia. Conforme estudie la palabra de Dios con espíritu de oración, pregúntese: “¿Qué encuentro aquí que pueda tener un significado particular para mi familia?” (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 17).

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Ilustración del templo de Salomón, por Sam Lawlor.