Uso individual y familiar
6 – 12 septiembre. Doctrina y Convenios 98–101: “Quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios”
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“6 – 12 septiembre. Doctrina y Convenios 98–101: ‘Quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios’”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar Doctrina y Convenios 2021 (2020)

“6 – 12 septiembre. Doctrina y Convenios 98–101”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar 2021

C. C. A. Christensen (1831–1912), Se expulsa a los santos del condado de Jackson, Misuri, alrededor de 1878, témpera sobre muselina, 196 × 287 cm. Museo de Arte de la Universidad Brigham Young, obsequio de los nietos de C. C. A. Christensen, 1970

6 – 12 septiembre

Doctrina y Convenios 98–101

“Quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios”

Al leer Doctrina y Convenios 98–101, preste atención a las ideas y las impresiones que tenga. ¿En qué forma el actuar de conformidad con ellas le ayudará a llegar a ser la persona que Dios desea que sea?

Anote sus impresiones

Para los santos de la década de 1830, Independence, Misuri era literalmente la tierra prometida. Era “el lugar central” de Sion (véase Doctrina y Convenios 57:3) —la ciudad de Dios en la tierra—, para cuya edificación estaban haciendo grandes sacrificios. Para ellos, la congregación de los santos en ese lugar era un emocionante y glorioso preludio a la Segunda Venida. Sin embargo, sus vecinos de la región veían las cosas de manera diferente. Discreparon con la afirmación de que Dios había dado la tierra a los santos, y les incomodaban las consecuencias políticas, económicas y sociales de que tantas personas de una religión desconocida se trasladaran a la región tan rápidamente. La preocupación no tardó en convertirse en amenazas, las cuales a su vez se convirtieron en persecución y violencia. En julio de 1833, la oficina de la imprenta de la Iglesia fue destruida, y en noviembre los santos fueron forzados a abandonar sus hogares en el condado de Jackson, Misuri.

José Smith estaba en Kirtland, a casi 1300 kilómetros de distancia, y las noticias tardaron dos semanas en llegarle. No obstante, el Señor sabía lo que estaba sucediendo, y reveló a Su profeta principios de paz y aliento que consolarían a los santos: principios que también pueden ayudarnos cuando afrontamos persecución, cuando nuestros deseos justos no se cumplen o cuando necesitamos un recordatorio de que nuestras aflicciones diarias, con el tiempo, de alguna manera, “obrarán juntamente para [n]uestro bien” (Doctrina y Convenios 98:3).

Véanse Santos, tomo I, págs. 174–197; “En espera de la palabra del Señor”, Revelaciones en contexto, págs. 209–215.

Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Doctrina y Convenios 98:1–3, 11–14; 101:1–16

Mis pruebas pueden obrar juntamente para mi bien.

Algunas de las aflicciones que tenemos en la vida son causadas por nuestras propias decisiones, mientras que otras son causadas por las decisiones de los demás. Y en ocasiones no es culpa de nadie; simplemente ocurren cosas malas. Independientemente de la causa, la adversidad puede colaborar en el cumplimiento de propósitos divinos. Al leer lo que el Señor dijo sobre las adversidades de los santos en Doctrina y Convenios 98:1–3, 11–14 y 101:1–16, ¿qué encuentra que pudiera ayudarle a usted con sus pruebas? ¿Cómo pueden esos versículos influir en la forma en que percibe los desafíos que afronta? Medite sobre la forma en que sus pruebas han obrado juntamente para su bien y logrado los propósitos de Dios en su vida.

Véanse también 2 Nefi 2:2; Doctrina y Convenios 90:24.

Doctrina y Convenios 98:23–48

El Señor desea que busque paz a Su manera.

Aun cuando no todo lo que se encuentra en Doctrina y Convenios 98:23–48 se aplicará a sus interacciones personales con los demás, ¿qué principios encuentra que puedan guiarle cuando otras personas le perjudiquen? Podría ser útil marcar palabras o frases que describan cómo el Señor quería que los santos manejaran el conflicto en Misuri.

Véase también Jeffrey R. Holland, “El ministerio de la reconciliación”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 77–79.

Detalle de Cristo y el principal joven rico, por Heinrich Hofmann.

Doctrina y Convenios 100

El Señor cuida de aquellos que le sirven.

Solo unas semanas después de que José se enteró de la persecución en Misuri, un converso reciente le pidió que viajara a Canadá para compartir el Evangelio con sus hijos. José estuvo de acuerdo, aun cuando le preocupaba dejar a su familia, especialmente debido a la persecución y las amenazas a su familia y la Iglesia. Cuando iban camino a Canadá, José y su compañero, Sidney Rigdon, oraron pidiendo consuelo, y la sección 100 fue la respuesta que el Señor les dio. ¿Qué encuentra en la respuesta del Señor que les pudo haber tranquilizado y ayudado?

Quizá usted también ha tenido experiencias que han requerido que equilibre la preocupación por las responsabilidades de la Iglesia y la preocupación por su familia. ¿De qué manera las palabras de la sección 100 podrían ayudarle en ese tipo de situaciones?

Véase también “Una misión a Canadá”, Revelaciones en contexto, págs. 216–222.

Doctrina y Convenios 101:43–65

Seguir el consejo de Dios ayuda a mantenerme a salvo.

La parábola que se encuentra en Doctrina y Convenios 101:43–62 fue dada para explicar por qué el Señor había permitido que los santos fueran expulsados de Sion. Al leer esos versículos, ¿ve alguna semejanza entre usted y los siervos de la parábola? Podría preguntarse: ¿Cuestiono a veces los mandamientos de Dios? ¿Cómo podría la falta de fe o dedicación permitir que “el enemigo” tenga influencia en mi vida? ¿Cómo puedo demostrarle a Dios que estoy “dispuest[o] a dejar[m]e guiar de una manera recta y propia para [mi] salvación”? (véanse los versículos 63–65).

Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la Noche de Hogar

Doctrina y Convenios 98:16, 39–40.

¿Qué hay en esos versículos que pueda ayudarnos a tener más paz en nuestra familia? Podrían entonar una canción que hable de la paz o el perdón, tal como “Nuestra mente se refleja” (Himnos, nro. 178). A los niños pequeños podría agradarles hacer una dramatización de perdonarse unos a otros.

Doctrina y Convenios 99.

Cuando John Murdock fue llamado a dejar su hogar para “proclamar [el] evangelio sempiterno” (versículo 1), acababa de regresar de una misión difícil de un año de duración en Misuri (véase “Las misiones de John Murdock en Misuri”, Revelaciones en contexto, págs. 92–94). ¿Qué encontramos en la sección 99 que pudo haber sido útil o alentador para el hermano Murdock? ¿Qué mensaje tiene el Señor para nosotros en esa revelación?

Doctrina y Convenios 100:16; 101:3–5, 18.

Después de leer esos versículos, podrían hablar de cómo los herreros deben calentar intensamente el metal para eliminar las impurezas y luego darle forma golpeándolo una y otra vez con un martillo (véase el video “The Refiner’s Fire” [El fuego purificador] en ChurchofJesusChrist.org). También podrían aprender juntos cómo se purifican otras cosas, como el agua o la sal. Quizá podrían purificar o limpiar algo como familia. ¿Por qué queremos llegar a ser puros? ¿Qué nos enseñan esos ejemplos sobre la forma en que nuestras pruebas pueden ayudarnos a llegar a ser “un pueblo puro”?

Doctrina y Convenios 101:22–36.

¿Cómo podrían haber ayudado esos versículos a los santos que afrontaban persecución? ¿Cómo podrían ayudar a las personas que estén atemorizadas por las condiciones del mundo en la actualidad?

Para ver más ideas sobre la enseñanza de los niños, véase la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.

Canción que se sugiere: “Saber perdonar”, Canciones para los niños, pág. 52.

Cómo mejorar el estudio personal

Busque principios. El élder Richard G. Scott enseñó: “Al procurar el conocimiento espiritual, busca los principios […]. Un principio es una verdad concentrada y preparada para aplicarse en una amplia gama de circunstancias” (“Cómo adquirir conocimiento espiritual”, Liahona, enero de 1994, pág. 101).

El incendio de Misuri, por Glen S. Hopkinson.