El Quórum de Presbíteros
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El Quórum de Presbíteros

El tercero de una serie de artículos sobre los quórumes del sacerdocio y sus propósitos. En éste, los miembros del Obispado Presidente comparten algunos pensamientos sobre los quórumes de presbíteros.

¿Qué retos afronta un presbítero y de qué modo su quórum le ayuda a solucionar esos retos?

Obispo H. David Burton (arriba en el centro), Obispo Presidente: Para la época en que un joven cumple 16 años, gran cantidad de influencias externas afectan su vida. Es el comienzo de las salidas con jovencitas. En muchos lugares, él puede conducir un automóvil y tal vez pensar en conseguir un trabajo de media jornada. Uno de los retos más grandes que afronta es lograr, de alguna manera u otra, tener siempre presente el hecho de que los aspectos espirituales de su vida siguen siendo los más importantes. Es fácil para él olvidarse de ellos cuando hay tantas cosas que compiten por atraer su atención. Por consiguiente, debemos asegurarnos de que la preparación espiritual sea la parte más emocionante de su vida.

Tal como el presidente Gordon B. Hinckley sigue preguntando: “¿Nos divertimos en la Iglesia?”. En realidad, el divertirnos no significa necesariamente tener entretenimientos y juegos, aun cuando éstos sean parte de todo ello. El gozo emana de hacer lo correcto, de participar en bautismos y ordenaciones. ¿Tienen esos jóvenes la clase correcta de diversión? ¿Sienten dicha al prestar servicio?

Obispo Richard C. Edgley (arriba a la izquierda), Primer Consejero del Obispado Presidente: Ésta es una época en que los jóvenes sienten la tremenda presión de tomar una gran cantidad de decisiones importantes. Y la situación se agrava gracias a la influencia de un medio ambiente moral que empeora día con día. En el pasado, algunos presbíteros eran salvados por las jovencitas que guardaban sus normas. En la actualidad, eso no es siempre así. Es necesario que los líderes del sacerdocio estén cerca de los presbíteros, que los guíen, que los ayuden a crear un entorno en el cual ellos progresen, tanto espiritual como socialmente.

¿Tienen alguna sugerencia específica para crear esa espiritualidad?

Obispo Keith B. McMullin (arriba a la derecha), Segundo Consejero del Obispado Presidente: Nosotros subestimamos a los presbíteros y por consiguiente no los utilizamos tanto como deberíamos. Por ejemplo, los presbíteros están autorizados para conferir el Sacerdocio Aarónico y para ordenar a diáconos, maestros y presbíteros; pero en muy raras ocasiones se les da la oportunidad de hacerlo. Lo mismo sucede con el hecho de efectuar bautismos. Los presbíteros tienen el deber de “predicar, enseñar, exponer, exhortar” (D. y C. 20:46). Pero, ¿cuán a menudo pensamos en realidad en ayudar a los presbíteros a predicar, a enseñar, a exponer o a exhortar? Estos jóvenes muy pocas veces tienen la oportunidad de participar en todos los deberes que el sacerdocio de ellos comprende. Pero si ustedes le dan a un grupo de presbíteros la oportunidad de utilizar su sacerdocio y de comenzar verdaderamente a hacer algunas cosas importantes, ellos de inmediato responden. Ellos están ávidos por que se les invite a hacer mucho más. El hacer que los deberes revelados de los presbíteros (véase D. y C. 20:46–52) lleguen a formar parte de la vida de un joven de 16 años es un desafío y una gran oportunidad.

¿Cómo puede un quórum preparar a los presbíteros para el futuro?

Obispo Edgley: Pienso que los líderes del sacerdocio deben esforzarse para que los presbíteros se concentren en la misión; o sea, que deben hacerles saber cuáles son los requisitos y ayudarles a prepararse. Deben hacer hincapié en las preparaciones para ir el templo —preparar a los presbíteros para los convenios que van a hacer al ir a cumplir una misión— y también para recibir el Sacerdocio de Melquisedec. El Sacerdocio Aarónico es el sacerdocio preparatorio que precede a todo eso.

Si un joven se concentra realmente en esas metas, es más probable que resista la tentación. Muchos jóvenes guardan ciertos mandamientos porque quieren ser misioneros. Si yo fuera un líder de quórum, trataría de hacer que mis presbíteros se relacionaran con los ex misioneros y con los misioneros que prestan servicio en mi localidad.

¿Cuál es la función del obispo en relación con el quórum de presbíteros?

Obispo Burton: Él es el presidente del quórum. Las llaves del sacerdocio, restauradas divinamente, se le han conferido al obispo; y él puede valerse de esas llaves para bendecir a los jóvenes. Por eso es tan importante que el obispo esté presente en el quórum. Muchas veces él no asiste, no porque no quiera hacerlo, sino por las responsabilidades de su asignación de guiar al barrio. Muchas veces él es un presidente ausente; por consiguiente, esas preciosas llaves no se utilizan en esos jóvenes.

Obispo McMullin: Sin la presencia del obispo, una reunión de quórum de presbíteros es sólo una clase para jóvenes de una cierta edad en particular. Por medio de las llaves que él posee y de la inspiración del Espíritu Santo, el obispo sabrá la obra que hay que hacer. Cuando vemos a un obispo que realmente participa en el quórum, vemos un quórum diferente; vemos un grupo diferente de presbíteros.

¿Tienen algo más que decirles a los padres y líderes de los presbíteros?

Obispo Burton: Es preciso que comprendamos que ésta es una generación magnífica. Son espíritus excepcionales. No existe ninguna duda de que han sido reservados para una asignación importante en los postreros días. Son mejores que nunca. Son más fuertes ya que quienes resisten la tentación, se fortalecen. Son jóvenes maravillosos. ¿Existen problemas? Claro está. ¿Existen oportunidades? Muchas. ¿Son esos jóvenes fuertes? ¿Son talentosos? ¡Definitivamente!