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    Cuestionario: ¿Eres un dador desinteresado?

    Emmaline R. Wilson

    ¿Qué tipo de dador deseas ser?

    La época navideña tiene que ver con Jesucristo y con el espíritu de dar. Aun cuando puede ser maravilloso dar y recibir regalos, recuerda que podemos dar mucho más que simplemente regalos materiales. Todos los días podemos dar de nuestro tiempo, nuestros talentos y bondad; y esas son solo algunas de las formas significativas en que podemos prestar servicio.

    De modo que, ¿cuán bien te concentras en dar de manera desinteresada? Completa el siguiente cuestionario para averiguarlo.

    Demos sin reserva

    “Ruego… que los sentimientos de los demás nos conmuevan; que demos sin sentimientos de compulsión ni esperando ganar nada, y que sepamos que el sacrificio se vuelve dulce cuando atesoramos el gozo que trae a los demás”. —Presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, “Preparar obsequios para su futura familia”, Liahona, enero de 2014, pág. 49. 

    Te estás preparando para irte a la escuela; tu mamá te está llamando para que vayas a desayunar y se ha tomado el tiempo de prepararte tu desayuno favorito. ¿Qué haces?

    A. Le dices: “¡Todavía no estoy listo!” y luego te tomas tu tiempo para prepararte, desayunas tarde y pierdes el autobús, por lo que luego ella tiene que llevarte a la escuela.

    B. Desayunas rápido y sales corriendo por la puerta; ella siempre está haciendo cosas así; es lo que hacen las mamás.

    C. Le das las gracias, te preparas rápido y te tomas el tiempo de desayunar con tu familia.

    Son las diez de la mañana y tu maestra está por tomarles un examen. No conoces muy bien a la persona que está sentada a tu lado, pero te das cuenta de que está buscando desesperadamente algo en su mochila. ¿Qué haces?

    A. La ignoras. Tú también estás estresada(o) y necesitas seguir repasando antes de que empiece el examen.

    B. Le deseas buena suerte.

    C. Le preguntas si está buscando algo. Cuando ella dice que necesita un lápiz, le das uno de los tuyos. “Te puedes quedar con él”, le dices con una sonrisa.

    Después de clases, a alguien de tu equipo de fútbol se le dificulta pasar la pelota correctamente, lo cual es tu especialidad. Después de la práctica, se te acerca y te pregunta si lo puedes ayudar. ¿Qué dices?

    A. Le dices que estás demasiado ocupado y que quizás otro día.

    B. De mala gana le dices que sí, practican dos o tres pases, le das una sugerencia rápida y te apuras a regresar con tus amigos.

    C. Dedicas varios minutos a darle algunas sugerencias y fijas otra hora en la que puedan practicar juntos.

    A las cinco y media de la tarde tu mamá te deja en la tienda para que compres un regalo de Navidad para tu hermana. ¿Qué le compras?

    A. Es fácil. Te diriges directamente a la pelota de baloncesto que has deseado tener por meses… Lo más probable es que a ella también le guste, ¿verdad?

    B. Eliges el artículo de menos costo en la lista que ella hizo; así no se sentirá desilusionada y a ti no te costará mucho.

    C. Encuentras el libro más reciente de su autor favorito. ¡No puedes esperar a ver la expresión de emoción en el rostro de tu hermana cuando abra el paquete!

    Es hora de irte a dormir y estás muy cansado, pero todavía no has leído las Escrituras. ¿Qué haces?

    A. Consideras que lo que leíste el domingo cuenta para esta vez.

    B. Al ir a buscar tu ejemplar de las Escrituras encuentras tu novela favorita. Treinta minutos después, te acuerdas de las Escrituras y rápidamente lees un pasaje corto antes de apagar la luz.

    C. Ves las Escrituras y también tu novela favorita, pero decides darle prioridad al Padre Celestial y hacer una oración rápida antes de comenzar a leer. Anotas algunos de los pensamientos que se te vienen a la mente al estar estudiando y le das las gracias al Padre Celestial nuevamente en oración antes de retirarte a dormir.

    ¡Resultados!

    Si la mayoría de tus respuestas fueron (A), quizás debas concentrar tu atención un poco más en los demás. Recuerda que el dar y el prestar servicio a los demás brindará mayor felicidad a todos los que participen en el acto (véase Mateo 25:34–46).

    Si la mayoría de tus respuestas fueron (B), considera que “de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8). Piensa en cómo el dar más de buena gana te puede ayudar a encontrar aun mayor regocijo.

    Si la mayoría de tus respuestas fueron (C), ¡sigue así! Tus acciones demuestran el verdadero espíritu de la Navidad.

    Considera de qué manera puedes dar regalos de corazón a los que te rodean en esta época de Navidad. Independientemente de cuáles sean tus talentos, puedes hallar una manera de demostrar el amor y el aprecio que sientes por los demás mediante los regalos que das y la manera en que los das cada día. El dar llega a ser una bendición y no un fastidio cuando entendemos que al prestar servicio a los demás realmente estamos prestando servicio a nuestro Padre Celestial (véase Mosíah 2:17).

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