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    Embárquense en el servicio de Dios

    Presidencia General de los Hombres Jóvenes

    Cuando se “[embarcan] en el servicio de Dios”, comienzan la travesía más extraordinaria del mundo.

    Cuando escuchan la palabra embarcarse, ¿en qué piensan? ¿Un barco que zarpa? ¿Unirse a una gran causa? ¿El comienzo de un viaje?

    “Embárquense ahora mismo en el servicio a Dios con todo [tu] corazón, alma, mente y fuerza.”

    Cuando se “[embarcan] en el servicio de Dios”, comienzan la travesía más extraordinaria del mundo. Ayudan a Dios a apresurar Su obra y es una experiencia grandiosa, gozosa y maravillosa.

    No se fíen sólo de nuestra palabra. El año pasado, en una pequeña comunidad de Utah, EE.UU., los jóvenes de un quórum de maestros fueron al sitio de actividades para los jóvenes en internet a fin de encontrar ideas para una actividad. Les llamó la atención una en particular: “Siete días de servicio”.

    Esos jóvenes decidieron hacer algo aún más grande: prestarían servicio todos los días por una semana a cualquier miembro del barrio que lo solicitara. Cuando se anotaron diecinueve familias, los jóvenes estaban un poco sorprendidos, y quizás algo abrumados. ¿Cómo prestarían tanto servicio en tan poco tiempo? Pero se habían comprometido, así que decidieron prestar servicio a todas las familias.

    En una semana prestaron más de 250 horas de servicio combinadas realizando proyectos como mover rocas, excavar para construir un arenero de juegos para niños, limpiar alcantarillas y apilar leña. Y eso también cambió a los jóvenes.

    Se quedaron maravillados de la fuerza que sentían y las bendiciones que recibieron. Dijeron que se habían sentido unidos como quórum y que recibieron ayuda divina para completar sus tareas escolares y otras responsabilidades. Ahora, cuando los miembros del barrio necesitan un servicio, el quórum de maestros responde con entusiasmo. No sólo sirvieron esa semana, sino que tratan de prestar servicio todos los días.

    Prestar servicio y edificar el reino de Dios es realmente una obra maravillosa; hizo felices a esos jóvenes y los hará felices a ustedes a medida que levanten el ánimo de otras personas y vean sus vidas cambiar mediante el empeño sincero y honrado. Como lo indica la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, es un privilegio servir a Dios.

    Embárquense ahora mismo en el servicio a Dios “con todo [el] corazón, alma, mente y fuerza” (D. y C. 4:2). ¡Queremos saber acerca de sus experiencias al prestar servicio! Hagan videos o saquen fotos del servicio que presten, súbanlos a las redes sociales, compártanlos con sus familia y amigos, y mándenlos por correo a liahona@ldschurch.org. También pueden escribir sobre sus experiencias en el sitio web de actividades para los jóvenes. Inviten a otros jóvenes a participar en esta obra maravillosa y veamos cuánto podemos cambiar el mundo.

    Presidencia General de los Hombres Jóvenes

    David L. Beck, presidente (centro); Larry M. Gibson, primer consejero (izquierda); Randall L. Ridd, segundo consejero (derecha).

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