Presidentes de la Iglesia
Introducción
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Tema

Introducción

El profeta Brigham Young enseñaba el Evangelio restaurado de Jesucristo de una manera básica y práctica, lo cual inspiraba y nutría la esperanza de los miembros de la Iglesia que en aquella época trabajaban con afán para establecer sus hogares en el desierto. Aunque ya ha transcurrido más de un siglo desde entonces, sus palabras siguen siendo hoy en día vibrantes y apropiadas también para nosotros a medida que continuamos edificando el Reino de Dios.

El presidente Young declaró que, como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, nosotros poseemos la “doctrina de la vida y la salvación para todos los de corazón sincero” (DBY, 7).* Él prometió que aquellos que reciben el Evangelio en su corazón recibirán “un deseo mucho mayor que nunca antes en su vida de saber y comprender las cosas de Dios” y comenzarán a “indagar, leer e investigar, y que cuando recurran al Padre en el nombre de Jesús, Él no los dejará sin testimonio” (DBY, 450).

Este libro refleja el empeño de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles en cuanto a incrementar el entendimiento de los miembros de la Iglesia acerca del Evangelio y despertar en ellos un mayor deseo de conocer las cosas de Dios. Servirá de inspiración y motivación a las personas, a los quórumes del sacerdocio y a las clases de la Sociedad de Socorro para que indaguen, estudien, investiguen y recurran entonces a nuestro Padre Celestial en procura de un testimonio de la verdad de estas enseñanzas.

Cada capítulo contiene dos secciones: “Las enseñanzas de Brigham Young” y “Sugerencias para el estudio”. La primera consiste en extractos de los sermones de Brigham Young a los primeros miembros de la Iglesia. A pesar de que la mayoría de los miembros no dispondrá de todas las fuentes de información, se han anotado las referencias correspondientes para cada una de sus declaraciones. Para el estudio eficaz de este manual, no es necesario, sin embargo, contar con dichas fuentes originales. No es necesario que los miembros adquieran referencias o comentarios adicionales para poder estudiar o enseñar estos capítulos, ya que el texto que se provee en este libro y las Escrituras son suficientes para la instrucción de las clases. Se recomienda que los miembros lean y estudien con espíritu de oración las enseñanzas del presidente Young a fin obtener una mayor comprensión de los principios del Evangelio y discernir cómo éstos se aplican a su vida diaria. Al estudiar con fe y oración estas selecciones, los Santos de los Últimos Días lograrán un entendimiento más amplio de los principios del Evangelio y podrán apreciar de manera más cabal las admirables e inspiradas enseñanzas de este gran Profeta.

La segunda sección de cada capítulo ofrece una serie de preguntas para estimular la meditación, la aplicación personal y el análisis de las enseñanzas de Brigham Young. Los miembros deben mencionar y releer con cuidado las palabras del presidente Young acerca del principio que se esté analizando. Un estudio de estos principios hecho en forma detallada y con espíritu de oración alentará en los miembros el deseo de una mayor consagración personal y les ayudará a decidirse a seguir las enseñanzas del Salvador Jesucristo.

Si las personas y las familias obedecen con humildad los principios que este libro contiene, serán bendecidas e inspiradas a someterse a una dedicación y espiritualidad mayores, tal como lo fueron los primeros miembros de la Iglesia que escucharon esas mismas palabras directamente de los labios del “León del Señor” (HC, 7:434), el Profeta, Vidente y Revelador, el presidente Brigham Young.

Instrucciones para el maestro

La enseñanza de estas lecciones requiere una cuidadosa lectura por anticipado así como también un estudio y una preparación efectuados con espíritu de oración. Usted deberá familiarizarse bien con estas enseñanzas y planear varias maneras de presentar estos principios ante la clase. Las lecciones deben ayudar a los miembros de la clase para que vean cómo los principios del Evangelio se aplican al diario vivir. Aliente entre ellos la realización de análisis sobre la forma en que estos principios pueden influir en nuestros sentimientos acerca de nuestro Padre Celestial, Jesucristo, nosotros mismos, nuestra familia y nuestros semejantes. Exhórteles a vivir de acuerdo con los principios que se les enseña.

Durante la lección, haga participar a tantos miembros como sea posible, invitándolos a leer en voz alta, responder a las preguntas o compartir con los demás sus experiencias personales. Usted podría encomendarles asignaciones especiales al preparar sus lecciones, teniendo en cuenta la disposición de cada uno de ellos al respecto. Evite con cuidado toda polémica. Recurra a las Escrituras para ofrecer apoyo y fomentar el entendimiento. Con humildad, procure obtener el Espíritu del Señor, y así los hermanos y las hermanas a quienes enseña serán bendecidos. Tal como lo ha prometido el Señor: “De manera que, el que la predica y el que la recibe se comprenden el uno al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente” (D. y C. 50:22).

*Para encontrar una explicación de las abreviaturas empleadas en este manual, que indican las fuentes de información original de donde se han tomado las declaraciones del presidente Young, véase “Obras citadas y abreviaturas empleadas” en la página 377.