2012
Las bendiciones de seminario
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Las bendiciones de seminario

Por todo el mundo, jóvenes como tú se están acercando más a Jesucristo por medio de seminario.

No te encuentras solo en tu decisión de asistir a seminario. Por todo el mundo, cientos de miles de jóvenes hacen de seminario una parte de su vida y llegan a sus salones de clase por autobús, canoa, bicicleta y otras formas más. Algunos jóvenes se levantan temprano y viajan grandes distancias para llegar a tiempo, mientras que otros hacen el recorrido por la noche, y aun otros estudian en casa varios días a la semana.

Asistir a seminario requiere sacrificio, pero los jóvenes de todo el mundo se están dando cuenta de que participar en seminario vale cualquier esfuerzo; y los que participan tienen algo en común: las experiencias que tienen en seminario los acercan más al Salvador y a nuestro Padre Celestial.

Recibir las bendiciones prometidas

¿Por qué es seminario tan importante para ti? Algunas de las razones incluyen estas promesas de profetas y apóstoles de los últimos días:

  • Se “convierte en una bendición para la salvación del Israel moderno en un momento sumamente difícil”1.

  • Te “preparar[á] para presentar el mensaje del Evangelio restaurado a aquellos que tenga[s] la oportunidad de conocer”2.

  • Te ayuda a “obtener una comprensión esencial de la verdad”3.

  • Seminario te “brinda grandes oportunidades de aprender las doctrinas que [te] harán [feliz]; [te] proporciona oportunidades maravillosas para [relacionarte] con otras personas que son de [tu] misma fe”4.

  • “[Tu] conocimiento del Evangelio aumentará, [tu] fe será fortalecida, y [cultivarás] maravillosas relaciones y amistades”5.

  • “…es de mucho beneficio… en lo que respecta a la riqueza espiritual, a la fortaleza moral para resistir el mal que nos rodea y a un vasto aumento en el conocimiento del Evangelio”6.

  • Es “una de las mejores preparaciones para una misión”7.

Buscar la manera de asistir

Ir a seminario muchas veces significa renunciar a algo que se disfruta de hacer a fin de encontrar el tiempo para asistir; pero es un sacrificio que vale la pena. Elijah Bugayong, de las Filipinas, tomó esa decisión durante su último año de la escuela secundaria. Durante toda la secundaria había obtenido el segundo lugar de su clase. Estaba resuelta a lograr el primer lugar en su último año y para logar su meta, incluso consideró no asistir a seminario, lo cual había hecho todos los años anteriores.

Entonces, un día cambió su manera de pensar. “Miré mi mesa de estudio”, dice, “vi un montón de libros y mis Escrituras junto con mi cuaderno y el manual de seminario. Me pregunté: ‘¿Qué es más importante?’”.

Elijah encontró su respuesta en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Decidió asistir fielmente a seminario y encontrar otras maneras de equilibrar su tiempo a fin de dedicarse a sus estudios. Al final del año, recibió el honor de ocupar el primer lugar de la clase e incluso obtuvo una beca universitaria.

Spencer Douglas, de Alabama, EE. UU., decidió renunciar a algunas actividades sociales a fin de sacar el máximo provecho de seminario. Durante los dos primeros años de seminario, se levantaba a las 4:00 de la madrugada para asistir, y los dos últimos se levantó a las 5:00. Él dice: “No podía participar en muchas de las actividades por las noches con mis amigos, ya que tenía que acostarme temprano; si no lo hacía, no podía participar cabalmente y aprender a la mañana siguiente”. Para Spencer, no era simplemente un asunto de presentarse a clase, sino que también había que estar despierto y listo para aprender.

El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: “…el solo hecho de que algo sea bueno, no es razón suficiente para hacerlo. El número de las cosas buenas que podemos hacer es mucho mayor que el tiempo disponible para lograrlas. Algunas cosas son mejores que buenas y merecen que les demos prioridad”8. Es un consejo importante para recordar al decidir la forma de dar prioridad a seminario en tus actividades.

Preparación para servir en misiones

Seminario sirve también como una excelente preparación para la obra misional que llevarás a cabo como miembro misionero hoy en día, y también si prestas servicio como misionero de tiempo completo en el futuro. Franco Huamán Curinuqui, de Perú, sabe que el estudio de las Escrituras en seminario lo ha ayudado a prepararse para su misión.

Dice que esa preparación hace que valga la pena levantarse para seminario a las 4:00 de la mañana, viajar en canoa cuando las inundaciones llegan a esa región y después vadear el lodazal para llegar a clase. Él dice: “Quiero terminar seminario y empezar las clases de instituto a fin de estar preparado para la misión; voy a seguir progresando en la Iglesia”. Seminario es importante para él porque lo ayuda a aprender acerca de las Escrituras y a aprender de memoria versículos importantes, lo cual le servirá para ser un mejor misionero.

Ser bendecido en todos los aspectos de la vida

A medida que los jóvenes de todo el mundo se esfuerzan por asistir a seminario, se están fortaleciendo en mucho más que el estudio de las Escrituras. Cameron Lisney, de Inglaterra, se dio cuenta de que era bendecido en todos los aspectos de su vida. “Seminario no sólo ayuda con el aspecto espiritual, sino que también ayuda con la escuela y los estudios”, sostiene Cameron.

Dice que “el iniciar temprano el día sirve para activar el cerebro. Algunos de mis amigos dijeron que estaban demasiado ocupados para asistir; pero, no es que vayas a repasar problemas de matemática a las 6:00 de la mañana, ¿verdad?”. Si estudias, “el Señor te ayudará en tus exámenes y, si asistes a seminario, te ayudará aún más”, afirma Cameron.

Naturalmente, seminario sirvió para que Cameron también fortaleciera su testimonio. Él dice: “Mi testimonio nació gracias al programa de seminario. A los 14 años, tenía mucha dificultad con el Evangelio; no me gustaba ir a la Iglesia y empecé a hacer cosas que no debía. Sólo me habría llevado unos cuantos meses más darme totalmente por vencido”. Sin embargo, cuando una amiga lo invitó a asistir a seminario, decidió acompañarla, y entonces las bendiciones realmente empezaron a manifestarse.

“Empecé a sentir el Espíritu otra vez”, dice Cameron. “Empecé a poner más atención en la Iglesia y a asistir a mis clases de la Escuela Dominical y del sacerdocio. Se volvió más fácil y empecé a sentirme más feliz. Finalmente, obtuve un testimonio del Evangelio por mí mismo”. Después de dos meses de asistir a seminario, Cameron se reunió con su obispo y fue ordenado maestro en el Sacerdocio Aarónico.

Cameron sabe que seminario lo ayuda a permanecer firme contra las tentaciones del mundo. “Al continuar seminario”, dice, “me fue más fácil hacer frente a los desafíos que nos presenta el mundo. Es muy difícil ser un joven en el mundo en el que vivimos ya que el pecado nos rodea por todos lados. Les testifico que si asisten a seminario, encontrarán la fortaleza para defenderse del pecado. Seminario crea un escudo espiritual que nos protege. A lo largo del camino, se me han presentado muchas pruebas y tentaciones, y seminario ha sido una ayuda enorme para mantenerme en el sendero estrecho y angosto”.

Fortaleciéndose unos a otros

Seminario también permite que te reúnas con otros adolescentes que comparten tus mismas creencias. Vika Chelyshkova, de Rusia, dice: “Me siento inspirada por personas que piensan igual que yo, que tienen normas morales similares y que creen en Dios tal como yo”. Agrega: “Si tengo cualquier duda, puedo hablar de ello con mi maestro de seminario y otros alumnos. Puedo compartir mis ideas y mi testimonio con los demás para fortalecer mi propia fe y la de los demás. Cuando leemos las Escrituras juntos y meditamos su contenido espiritual, nos acercamos más a Dios y los unos a los otros”.

Ksenia Goncharova, de Ucrania, ha visto resultados similares; ella dice: “Cuando compartimos nuestras experiencias los unos con los otros, nos hacemos más fuertes y entendemos mejor las Escrituras. Durante las lecciones, cuando hablamos acerca de los ejemplos de nuestra vida, veo la forma en que el Evangelio influye en mi vida y en la de los demás”.

Llegar a conocer a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo

Recientemente se le preguntó a un grupo de jóvenes en qué forma seminario había sido una bendición para ellos. Sus respuestas revelan un tema importante: que seminario los ayuda a acercarse al Padre Celestial y al Salvador. El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: “Todos los temas que estudien en seminario son importantes. Cada año, al centrarse en uno de los volúmenes de las Escrituras, el enfoque central es el Señor Jesucristo”9.

A continuación se encuentra lo que varios de los adolescentes dijeron en cuanto a la forma en que seminario los ha acercado a Jesucristo.

  • “He aprendido lo que el Salvador hace por mí al leer todos esos relatos de tantos profetas y al reconocre lo importante que soy para Él. Me doy cuenta de que me amó lo suficiente para morir y sufrir por mi dolor”.

  • “Seminario es una manera excelente de iniciar mi día. No importa lo cansado que me encuentre, siento el Espíritu y me siento fortalecido de modo que cuando surgen dificultades durante el día, sé sin ninguna duda que mi Salvador me ama y tengo más confianza para defender lo correcto”.

  • “Soy conversa a la Iglesia. Empecé a asistir a seminario incluso antes de bautizarme. Sin seminario, no sé si me habría bautizado; sin seminario, no tendría al Salvador en mi vida en estos momentos, ni sabría que mis pecados pueden ser perdonados. En realidad, nunca tuve al Padre Celestial o a Jesucristo en mi vida. Seminario me ayudó a encontrarlos y a que siempre formen parte de mi vida y de la vida de mis futuros hijos”.

  • “Ir a seminario todos los días me ayudó a acercarme a mi Señor y Salvador Jesucristo al aprender acerca de Sus enseñanzas, del gran amor que tiene por mí y de cómo puedo volver a vivir con Él”.

  • “Cuando estoy en seminario, encuentro un significado más profundo a las Escrituras. Me ayuda a recordar todas las mañanas que debo ser como Cristo en mis tareas cotidianas”.

  • “Seminario me enseñó a leer las Escrituras y no sólo a disfrutarlas, sino también a encontrar el modo de aplicarlas. Aprendí doctrinas y principios que me ayudaron a fortalecer mi testimonio de un amoroso Padre Celestial y de Jesucristo, lo cual llevaré conmigo el resto de la vida”.

Con tantas bendiciones que derivan del asistir a seminario, es fácil ver por qué los jóvenes de todo el mundo lo consideran una prioridad en sus actividades.

Ilustración fotográfica cortesía del SEI; ilustraciones por Scott Greer.

Ilustración fotográfica por Christina Smith.

Derecha: fotografía de alumnos graduados de seminario en Provo, Utah, cortesía de los Archivos de la Iglesia.