2002
Sois templo de Dios
mayo de 2002


Tiempo Para Compartir

“Sois templo de Dios”

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios 3:16–17).

Cierra los ojos e imagínate un templo. ¿De qué color es? ¿Qué tamaño tiene? ¿Tiene chapiteles (agujas)? ¿Cuántos?

Cada templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es único. El Templo de Salt Lake, en Utah, tiene paredes de granito gris y seis chapiteles. El Templo de Cardston, en Canadá, tiene paredes de piedra natural y carece de chapiteles. Aunque un templo pueda parecer diferente de otro, todos son hermosos y se construyen con el mismo objetivo: efectuar en ellos ordenanzas especiales que nos permiten regresar a nuestro Padre Celestial. Él y Jesucristo pueden ir a los templos.

Tú eres como un templo. Eres diferente de las demás personas y albergas el Espíritu de Dios (el Espíritu Santo). El apóstol Pablo dijo que nuestros cuerpos son templos (véase 1 Corintios 3:16–17).

De la misma forma que tratas el templo con respeto, debes tratar tu cuerpo con respeto, lo cual puedes hacer al obedecer la Palabra de Sabiduría (véase D. y C. 89), al vestirte con modestia y al seguir el consejo del presidente Gordon B. Hinckley de “ser limpio” (véase “El consejo del Profeta: seis puntos importantes”, sección Amigos, págs. 8–9, Liahona, junio de 2001).

Si eres limpio de cuerpo y mente, puedes recibir grandes bendiciones porque “en los corazones de los justos es donde mora [el Señor]” (Alma 34:36).

Instrucciones

Busca el camino por el laberinto al escoger el sendero marcado con un SÍ si el dibujo muestra algo que te ayude a tratar tu mente y tu cuerpo como un templo de Dios. Escoge el sendero marcado con un NO si se trata de algo malo para la mente y el cuerpo.

Ideas para el Tiempo para compartir

  1. 1. Invite a algunos miembros del barrio o de la rama a participar en una discusión de mesa redonda sobre “Mi cuerpo es un templo”. Con una semana de antelación, facilite a los miembros de la mesa redonda las preguntas que les vayan a hacer. Ejemplos de preguntas: ¿Cuántas horas debemos dormir cada noche? ¿Qué pasa cuando no se duerme lo suficiente?¿Qué importancia tiene la buena higiene (bañarse, cuidado dental, cuidado del cabello, lavarse las manos antes de las comidas)? ¿Por qué es importante vestirse con modestia? ¿Qué se puede hacer para tomar decisiones correctas? ¿Qué consejos nos ha dado el presidente Gordon B. Hinckley acerca de cómo tratar nuestro cuerpo? (véase “El consejo del Profeta: seis puntos importantes”, sección Amigos , págs. 8–9, Liahona , junio de 2001). Haga que los niños se turnen para leer las preguntas y que los asistentes a la mesa redonda se ofrezcan a contestarlas. Dé testimonio de las bendiciones que pueden recibir los niños ahora y más adelante como resultado de tratar el cuerpo con respeto.

  2. Ayude a los niños a comprender la influencia que tienen los medios de comunicación audiovisuales mostrándoles lo mucho que una imagen puede permanecer en la mente aunque sólo la veamos por unos instantes. Muestre una lámina de un paisaje o de una persona únicamente durante cinco segundos. Pida a los niños que cierren los ojos y visualicen la imagen. Hágales preguntas concretas sobre ella, como por ejemplo: ¿De qué color iba vestida la niña? o ¿Cuántos árboles hay en la lámina? Comenten la importancia que tienen las películas, los programas de televisión y los videojuegos sanos. Pida a cada niño que haga un dibujo de su relato favorito de las Escrituras y que lo muestre únicamente durante cinco segundos. Cuando vuelva a ocultar el dibujo, pida a otros niños que lo describan y luego haga que el artista cuente el relato relacionado con el pasaje que haya dibujado y que muestre el dibujo otra vez.