De la Publicación semanal para jóvenes adultos
Mi formación académica me permitió escoger una vida llena de aprendizaje y servicio
Dejar mi isla para obtener una formación académica fue estresante y abrumador, pero valió la pena.
Hubo momentos en los que pensé que no valdría la pena seguir estudiando.
Me había mudado lejos de mi familia para asistir a la universidad. No vivía en una zona muy segura de la ciudad, y con toda la ansiedad que experimentaba en cuanto a la seguridad y a las finanzas, no sentía que estuviera aprendiendo mucho.
Pero me di cuenta de algo: no estaba haciendo esto solo por mí. Mi formación académica iba más allá de mí y de mis experiencias.
Reconocer mi albedrío
Soy de Camotes, una pequeña isla de Filipinas. Cuando decidí asistir a la universidad para ser maestra, me mudé a Cebú, una isla más grande que estaba a dos horas en barco.
Durante un tiempo me preocupé mucho por mi seguridad. Había mucho consumo de drogas y delincuencia en la zona donde vivía, por lo que ir de mi casa al campus todos los días a veces me llevaba a experimentar situaciones estresantes y peligrosas, y no tenía la protección de mi familia.
Durante ese tiempo, hubo una cita del presidente Thomas S. Monson (1927–2018) que cambió mi forma de pensar sobre mi situación: “Las decisiones determinan el destino”.
Había estado pensando en todas las cosas difíciles que me estaban sucediendo, todas las cosas que escapaban a mi control. Pero, con el tiempo, llegué a la conclusión de que yo había tomado esta decisión: había decidido viajar lejos de mi familia y obtener una formación académica.
Escoger una vida llena de aprendizaje y servicio
Darme cuenta de ello me hizo preguntarme por qué había tomado esa decisión. La respuesta me llegó rápidamente: quería ser una líder en mi rama. Quería volver a mi comunidad con mayor conocimiento. También quería enseñar a los niños de Camotes y animarlos a buscar oportunidades de aprendizaje que pudieran ayudarlos a bendecir a sus futuras comunidades. Ese era el destino por el que estaba trabajando.
El presidente Russell M. Nelson enseñó en una ocasión: “No tengan miedo de procurar lograr sus metas ¡e incluso sus sueños! No hay atajos para lograr la excelencia y la competencia. La educación es la diferencia que existe entre desear poder ayudar a otras personas y el ser capaz de ayudarlas”.
Terminé mis estudios y he vuelto a vivir en Camotes. Enseño a niños de primer y segundo grado, y también soy la primera consejera de la presidencia de la Primaria de mi rama, así que puedo utilizar mi formación aún más de lo que esperaba. Sé cómo ser paciente con los niños y enseñarles los principios del Evangelio de una manera que pueden entender. Cada día agradezco haber decidido obtener una formación académica, a pesar de lo difícil que fue a veces.
Si tienes dificultades en la universidad, o simplemente te sientes ansioso por tu situación actual, recuerda mantenerte cerca del Padre Celestial y de Jesucristo. Ellos pueden guiarte hacia oportunidades de aprendizaje que bendecirán tu vida y te ayudarán a bendecir a los demás. Recuerda que no estás solo. Ellos te comprenden y hay más jóvenes adultos de los que te imaginas que tienen los mismos sentimientos y problemas.
Recuerda que tus decisiones determinan tu destino. Tienes el poder de elegir una vida llena de aprendizaje y servicio.