Seminario
1 Samuel 1: “Jehová me dio lo que le pedí”


“1 Samuel 1: ‘Jehová me dio lo que le pedí’”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026

“1 Samuel 1: ‘Jehová me dio lo que le pedí’”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario

Rut; 1 Samuel 1–7: Lección 69

1 Samuel 1

“Jehová me dio lo que le pedí”

Hannah with her son Samuel as a baby.

¿Te has encontrado suplicando al Padre Celestial una bendición que parece requerir tu paciencia y fe? Ana, una israelita justa, anhelaba tener un hijo. Aunque sus nobles deseos no se cumplían al pasar “cada año” (1 Samuel 1:7), Ana continuó actuando con fe y suplicando al Padre Celestial esa bendición. Las humildes oraciones de Ana fueron contestadas cuando recibió paz, gozo y un hijo al que llamó Samuel. Esta lección puede ayudar a los alumnos a comprender que el Padre Celestial escuchará sus humildes oraciones y los bendecirá.

Preparación del alumno: Invite a los alumnos a pensar en una experiencia en la que ellos o alguien a quien conozcan hayan recibido respuesta a una oración. Los alumnos podrían prepararse para hablar de esa experiencia como parte de la actividad de estudio.

Posibles actividades de aprendizaje

Cuando sentimos que las oraciones no tienen respuesta

La música reverente puede invitar al Espíritu Santo al salón de clases y preparar el corazón y la mente de los alumnos para la experiencia de aprendizaje. Valore la posibilidad de comenzar la clase invitando a los alumnos a seleccionar un himno favorito que enseñe acerca del poder de orar al Padre Celestial. Antes de la primera oración, la clase podría cantar o escuchar la primera estrofa de una canción como “Oración de un niño” (Canciones para los niños, págs. 6–7) o “¿Pensaste orar?” (Himnos, nro. 81). Los alumnos también podrían ver un video apropiado, como “¿En verdad estás ahí?” (3:46) o “Acompáñame” (3:08), disponibles en LaIglesiadeJesucristo.org.

3:45
3:3

Al comenzar la lección, muestre el siguiente caso hipotético o algo similar que se adapte mejor a las necesidades de su clase. Valore la posibilidad de escribirlo en la pizarra.

Después de una lección de Seminario sobre la oración, una amiga se te acerca y admite: “Hago mis oraciones, pero no estoy seguro de que reciban respuesta”. Mientras hablan, ella hace tres preguntas.

  1. ¿Cómo puedo saber si el Padre Celestial escucha y contesta mis oraciones?

  2. ¿Cuáles son algunas de las maneras en las que nuestro Padre Celestial contesta las oraciones?

  3. ¿Qué puedo hacer para que mis oraciones al Padre Celestial sean más significativas?

La actividad siguiente es una autoevaluación. Estas oportunidades permiten a los alumnos evaluar su comprensión actual de las verdades que estudiarán en clase. También pueden ayudar a los alumnos a darse cuenta de lo que podrían necesitar o desear aprender.

En una escala del 1 (poca) al 5 (mucha), clasifica con cuánta confianza sientes que podrías responder cada pregunta del caso hipotético.

Selecciona una pregunta sobre la que te gustaría aprender más hoy y anótala en tu diario de estudio. A medida que estudies, busca la guía del Espíritu para que te ayude a responder la pregunta que seleccionaste.

Ana anhela tener un hijo

En la tierra de Efraín, un israelita justo llamado Elcana vivía con sus dos esposas, Penina y Ana (los matrimonios plurales no eran inusuales en esa época y eran aceptables para el Señor).

Lee 1 Samuel 1:1–8 y busca los desafíos a los que se enfrentaba Ana. (La palabra “rival” en el versículo 6 posiblemente se refiere a Penina).

  • ¿Qué encontraste?

  • Si estuvieras teniendo dificultades personales como Ana, ¿qué pensarías o sentirías?

Aunque sus situaciones son muy diferentes, podría preguntar a los alumnos cómo podrían identificarse con Ana.

A medida que los alumnos estudien el pasaje siguiente, podrían fijarse en que, al principio, Elí, el sumo sacerdote, malinterpreta la humilde oración de Ana. Ayude a los alumnos a centrarse en Ana, en cómo responde ella a Elí y en la bendición que recibe del Señor (véase el versículo 20). Si le resultara útil, señale que mientras hablaban con sinceridad, Elí corrigió rápidamente su error.

Los alumnos podrían ver el video “La fe de Ana” (3:08), disponible en LaIglesiadeJesucristo.org, y seguir la lectura en su ejemplar de las Escrituras. Podría hacer una pausa en 1:03 e invitar a los alumnos a hablar de lo que piensan sobre los versículos 9–13, y hacer una pausa de nuevo en 1:30 para invitarlos a hablar de sus reflexiones sobre los versículos 14–20.

3:8

Lee 1 Samuel 1:9–20 y 2:1–2 para saber lo que hizo Ana como respuesta a sus desafíos.

  • ¿Qué descubriste?

  • ¿Qué podemos aprender de este relato sobre el Padre Celestial y la oración?

    Es posible que los alumnos mencionen diversas ideas. Deles las gracias y pregúnteles por qué es importante saber lo que descubrieron. Si los alumnos no mencionan la siguiente verdad, escríbala en la pizarra y pregunte cómo la historia de Ana es evidencia de ello: Cuando suplicamos al Padre Celestial en humilde oración, Él nos escucha y nos bendice.

  • ¿Cuáles son algunas de las palabras o frases de 1 Samuel 1:9–20 que demuestran que las oraciones de Ana eran humildes y significativas?

  • Según los versículos 17–18, ¿qué consuelo le dio el Señor a Ana mientras esperaba ser bendecida con un hijo?

Podría resultar útil señalar que nosotros, al igual que Ana, tal vez tengamos que confiar en el Señor y esperar Sus bendiciones con paciencia. Es posible que el Señor no siempre responda de la manera que esperamos, pero podemos confiar en que contesta las oraciones de acuerdo con Su voluntad y lo que es mejor para nosotros.

Podría compartir un ejemplo de una oración humilde y significativa que no recibió la respuesta esperada, tal como “#Escúchalo – Cómo lo escucho: Élder D. Todd Christofferson” (2:25), disponible en LaIglesiadeJesucristo.org, o “Uno a uno (Ministrar con amor)” (desde 7:24 hasta 9:00). Como alternativa, usted podría dar un ejemplo de su propia vida.

2:25
13:2

El Padre Celestial escucha nuestras oraciones y nos bendice

Podría utilizar la actividad siguiente para profundizar la comprensión de los alumnos de la verdad que reconocieron anteriormente y responder las tres preguntas que aparecen al comienzo de la lección. Una manera de hacerlo consiste en entregar o mostrar las instrucciones siguientes para cada pregunta (A, B y C). Podría dar a los alumnos la opción de estudiar de forma individual o trabajar en un grupo pequeño con otros alumnos que hayan seleccionado la misma pregunta. También podría dividir a los alumnos en grupos de tres y pedir a cada persona que seleccione una pregunta diferente para estudiarla. Luego podrían comentar lo que encuentren con el grupo.

Pregunta A: ¿Cómo podría el relato de Ana ayudar a alguien a creer que el Padre Celestial escucha sus oraciones y lo bendice?

Utiliza herramientas para el estudio de las Escrituras, tales como la Guía para el Estudio de las Escrituras y Biblioteca del Evangelio, para buscar algunos pasajes de las Escrituras o una declaración de un líder de la Iglesia que puedan ayudar a alguien a entender que el Padre Celestial contesta las oraciones (por ejemplo, Santiago 1:5–6; Enós 1:2–10; 3 Nefi 18:20; Doctrina y Convenios 90:24).

Pregunta B:¿Cómo podría el relato de Ana ayudar a alguien a entender algunas de las maneras en que el Padre Celestial contesta sus oraciones?

Utiliza herramientas para el estudio de las Escrituras, tales como la Guía para el Estudio de las Escrituras y Biblioteca del Evangelio, para buscar algunos relatos de las Escrituras o una declaración de un líder de la Iglesia que puedan ayudar a alguien a comprender algunas de las maneras en que el Padre Celestial contesta las oraciones (por ejemplo, Lucas 22:39–44; 2 Corintios 12:7–9; Mosíah 24:10–16; Doctrina y Convenios 6:22–23; 8:2–3).

Pregunta C:¿Cómo podría el relato de Ana ayudar a alguien a intentar que sus oraciones sean más humildes y significativas?

Utiliza herramientas de estudio de las Escrituras, tales como la Guía para el Estudio de las Escrituras y Biblioteca del Evangelio, para buscar algunos pasajes de las Escrituras o una declaración de un líder de la Iglesia que puedan ayudar a alguien que desee que sus oraciones sean más humildes y significativas (por ejemplo, Enós 1:2–10; Alma 5:45–46; Éter 3:1–5; Doctrina y Convenios 46:30).

Demostrar comprensión

Para ayudar a los alumnos a comentar lo que han aprendido y sentido hoy, podrían trabajar con un compañero que haya estudiado una de las otras preguntas y enseñarse mutuamente. Para profundizar el análisis, podría invitar a los alumnos a hablar sobre sus pensamientos con toda la clase y animar a los que estudiaron otras preguntas a que agreguen más ideas.

Al concluir la clase, asegure a los alumnos que, al igual que Ana, a veces debemos esperar a que el Padre Celestial conteste nuestras oraciones. A Su manera y en Su tiempo, el Padre Celestial escucha sus oraciones y los bendecirá.