2012
    El Señor nos ha dado una ley de salud
    Notas al pie de página
    Tema

    Lo que creemos

    El Señor nos ha dado una ley de salud

    Una de las grandes bendiciones que recibimos al venir a la tierra fue nuestro cuerpo físico. Nuestro cuerpo es sagrado, y es tan importante que el Señor lo llama templo de Dios (véase 1 Corintios 3:16). Además, Él nos dice que ninguno de Sus mandamientos es temporal, sino que todos Sus “mandamientos son espirituales” (D. y C. 29:35). De manera que Sus mandamientos relacionados con nuestra salud física también son para nuestro bienestar espiritual (véase D. y C. 89:19–21).

    Dado que nuestro Padre Celestial desea que cuidemos de nuestro cuerpo, Él ha revelado información fundamental sobre cómo hacerlo. Gran parte de esa información se encuentra en Doctrina y Convenios 89 y se conoce como la Palabra de Sabiduría.

    Allí aprendemos en cuanto a varias cosas que debemos hacer y que no debemos hacer para que nuestro cuerpo se mantenga en buena salud. El espíritu de la ley consiste en consumir alimentos nutritivos y refrenarnos de cualquier cosa que cree hábitos o que sea dañina para nuestro cuerpo. Entre las cosas que el Señor nos manda no permitir que entren en nuestro cuerpo se encuentran el alcohol y el tabaco, que son drogas (véase D. y C. 89:5–8). No debemos usar ningún tipo de droga, salvo cuando se requiera como medicamento. Las personas que abusan de drogas legales o ilegales deben buscar ayuda a fin de que su cuerpo pueda quedar limpio de nuevo y libre de la adicción. Cuando el cuerpo está limpio, es más receptivo al Espíritu Santo.

    El Señor también establece que no debemos tomar “bebidas calientes” (D. y C. 89:9). Los profetas han explicado que esto se refiere al café y al té, que contienen sustancias nocivas. Debemos evitar todas las bebidas, ya sean frías o calientes, que contengan sustancias nocivas.

    También debemos evitar cualquier cosa que sea perjudicial para nuestro cuerpo, como comer en exceso o negarnos a comer suficientes alimentos saludables a fin de cuidar nuestra salud.

    Además de lo que no debemos hacer, la Palabra de Sabiduría nos indica cosas que sí debemos hacer. Varias de ellas se describen aquí:

    Aquellos que obedezcan la ley de salud del Señor “recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos; y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos; y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar” (D. y C. 89:18–20).

    En la Palabra de Sabiduría y otros pasajes de las Escrituras, el Señor ha revelado normas relacionadas con la salud:

    1. Las frutas, las verduras y las hierbas saludables deben usarse “en su sazón” y “con prudencia y acción de gracias” (véase D. y C. 89:10–11).

    2. La carne roja y la carne de las aves se han “dispuesto para el uso del hombre, con acción de gracias; sin embargo, han de usarse limitadamente” (D. y C. 89:12).

    3. “Todo grano es bueno para alimentar al hombre” (D. y C. 89:16).

    4. No debemos trabajar “más de lo que [nuestras] fuerzas… [nos] permitan” (D. y C. 10:4).

    5. Debemos desarrollar hábitos apropiados de descanso para que “[nuestros] cuerpos y [nuestras] mentes sean vigorizados” (D. y C. 88:124).

    Abajo: ilustración fotográfica © Getty Images; derecha: ilustración fotográfica por Welden C. Andersen, John Luke, Robert Casey, © Corbis.