Para la Fortaleza de la Juventud
Funciones y responsabilidades
Para la Fortaleza de la Juventud Enero de 2027


“Funciones y responsabilidades”, Para la Fortaleza de la Juventud, enero de 2027.

Road to Emmaus

Funciones y responsabilidades

Mujeres Jóvenes

Edificadora de fe (a partir del año en que cumplas doce años)

Una Edificadora de fe ayuda a edificar el Reino de Dios por medio de su fe en Cristo, su firme testimonio y sus acciones que elevan y alientan a los demás (véase Efesios 2:19–20; “Sirvamos unidas”, Himnos, nro. 205, estrofa 1).

¿Qué significa ser una Edificadora de fe?

Como Edificadora de fe, eres bendecida por las ordenanzas del sacerdocio. Dios te invita a tener acceso a Su poder por medio de las ordenanzas del sacerdocio y las promesas de los convenios, y a entender cómo ese poder funciona en tu interior (véase Doctrina y Convenios 25:8). Medita en cómo la ordenanza de la Santa Cena, junto con las promesas que has hecho por convenio, te permiten recurrir al don del poder de Dios y a la fortaleza habilitadora del Salvador para salir adelante. A medida que participes de la Santa Cena y guardes los mandamientos de Dios, tu compañerismo con el Espíritu y con los ángeles aumentará, lo que te dará el poder de desenvolverte en la vida con guía divina (véase Doctrina y Convenios 107:20).

¿Cómo puedo ayudar en la obra de Dios?

Como Edificadora de fe:

  1. Prestas servicio a los demás. Reflejas el amor de Jesucristo al crear un espíritu de aliento y pertenencia en tu hogar, escuela y clase. Puedes recibir una recomendación para el templo e ir a la Casa del Señor para ser bautizada y confirmada por tus antepasados. Otras oportunidades de servir provendrán de llamamientos, asignaciones o de impresiones espirituales de tender una mano a las personas que te rodean.

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. Puedes dar la bienvenida en la reunión sacramental, ayudando a las personas a encontrar lugares donde sentarse y estableciendo el ambiente de la adoración dominical con bondad, reverencia y gozo. Aprende los nombres de las personas y edifica su fe al ayudarlas a sentirse como en casa en la Iglesia de Cristo. Muestra con tus palabras y acciones que son “conciudadanos con los santos” y “miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:19). También puedes hablar en reuniones, compartir el Evangelio y dar testimonio de Cristo.

¿Cómo puede ayudar la guía Para la Fortaleza de la Juventud?

Cada mes, puedes aceptar una nueva invitación de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. Eso te ayudará a llegar a ser una seguidora más fiel de Jesucristo y a servirle más diligentemente como Edificadora de fe.

Mensajera de esperanza (a partir del año en que cumplas 14 años)

Una Mensajera de esperanza lleva el mensaje de esperanza de Cristo a los cansados, dando paz, ofreciendo consuelo y elevando los corazones por medio del poder del Espíritu (véase Mosíah 18:8–9; “Sirvamos unidas“, Himnos, nro. 205, estrofa 2).

¿Qué significa ser una Mensajera de esperanza?

Como Mensajera de esperanza, puedes estudiar cómo la fidelidad, el caminar por sendas de virtud y aferrarte a tus convenios permitirá que el poder de Dios fluya más plenamente en tu vida (véase Doctrina y Convenios 25:2, 13). Esto te facultará para cumplir tu propósito y alcanzar todo tu potencial. Al participar de la Santa Cena y tomar sobre ti el nombre del Salvador, renuevas tu convenio de ser testigo de Él “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar”. Esto incluye responder como Él lo haría al llevar las cargas los unos de los otros, llorar con los que lloran, consolar a los que necesitan de consuelo (véase Mosíah 18:8–9).

¿Cómo puedo ayudar en la obra de Dios?

Como Mensajera de esperanza, tienes todas las responsabilidades de una Edificadora de fe. Además:

  1. Prestas servicio a los demás. Eres testigo de Cristo cuando muestras compasión, brindas paz y ofreces fortaleza. Como Mensajera de esperanza, se te puede asignar como hermana ministrante para que cuides como Cristo a las personas que se te asigne y a cualquier otra persona que veas que tenga necesidades (véase Manual General, 21.2.2).

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. Como hermana ministrante, ayudas a otras personas a fortalecer su fe en Jesucristo, recibir ordenanzas, hacer y guardar convenios sagrados y crecer espiritualmente. Tu amor, cuidado y servicio semejantes a los de Cristo ayudan a quienes ministras a experimentar esperanza y gozo en Cristo.

¿Cómo puede ayudar la guía Para la Fortaleza de la Juventud?

Cada mes, puedes aceptar una nueva invitación de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. Durante tus años como Mensajera de esperanza, también puedes comenzar a asistir a Seminario y a las conferencias FSY (PFJ). Todo esto te ayudará a convertirte en una seguidora más fiel de Jesucristo y a servirle más diligentemente como Mensajera de esperanza.

Guardiana de luz (a partir del año en que cumplas 16 años)

Una Guardiana de luz confía en la guía divina y obtiene fortaleza de los convenios a medida que busca, guarda y refleja la luz de Dios (véase Doctrina y Convenios 50:24; “Sirvamos unidas”, Himnos, nro. 205, estrofa 3).

¿Qué significa ser una Guardiana de luz?

Como una Guardiana de luz, confías en que las ordenanzas del sacerdocio, combinadas con las promesas de tus convenios, permitirán que el poder de la divinidad se manifieste en tu vida (véanse Doctrina y Convenios 84:20; 1 Nefi 14:14). Tener acceso a ese poder en tu vida requiere las mismas cosas que el Señor le indicó a Emma que hiciera en Doctrina y Convenios 25. Aprende todo lo que puedas acerca de Jesucristo. Sobre todo, aprende acerca de Su gran sacrificio expiatorio, el cual permite que Sus dones de arrepentimiento y gracia bendigan tu vida y la vida de otras personas. Por medio de Su poder, el Señor sanará tu corazón, aumentará tu capacidad y te transformará en la mujer que Él sabe que puedes llegar a ser.

¿Cómo puedo ayudar en la obra de Dios?

Como Guardiana de luz, tienes todas las responsabilidades de una Edificadora de fe y una Mensajera de esperanza. Además:

  1. Prestas servicio a los demás. Alientas a los demás, ministras con amor y enseñas el Evangelio según te guíe el Espíritu. Tú has pasado por esa experiencia y conoces el camino. Ahora estás preparada para liderar, enseñar y alentar a las Edificadoras de fe y a las Mensajeras de esperanza, apoyándolas para, que a medida que acepten las invitaciones de Para la Fortaleza de la Juventud, lleguen a ser discípulas de Jesucristo para toda la vida y vivan a la altura de sus privilegios como hijas de Dios por convenio.

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. El Señor desea que tú puedas “explicar las Escrituras y […] exhortar a la iglesia, de acuerdo con lo que te indique [Su] Espíritu” (Doctrina y Convenios 25:7). Puedes hacerlo por medio de palabras, pero aún más poderosamente por medio de la forma en que vives (véase 1 Timoteo 4:12).

¿Cómo puede ayudar la guía Para la Fortaleza de la Juventud?

Cada mes, sigues aceptando invitaciones de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. También fortaleces y animas a otras mujeres jóvenes con sus invitaciones y responsabilidades sagradas. Durante estos años, puedes asistir a Seminario y a las conferencias FSY (PFJ). Todo esto te ayudará a llegar a ser una seguidora más fiel de Jesucristo y a servirle con mayor diligencia como Guardiana de Luz.

Esta es una época sagrada en la que te preparas para llegar a ser una mujer de influencia recta. Esto incluye recibir la investidura del templo, servir en una misión si lo deseas y prepararte para formar una familia eterna.

Sociedad de Socorro (después de cumplir 18 años)

La Sociedad de Socorro ayuda a las hijas de Dios a prepararse para volver a Su presencia. Como hijas de padres celestiales, las miembros de la Sociedad de Socorro “explica[n] las Escrituras”, “exhorta[n] a la iglesia”, elevan los corazones y se “adhi[eren] a los convenios que ha[n] hecho” (Doctrina y Convenios 25:7, 13).

¿Qué significa ser miembro de la Sociedad de Socorro?

El profeta José Smith enseñó que el propósito de la Sociedad de Socorro es salvar almas y aliviar el sufrimiento. Les dijo a las mujeres que la Iglesia de Jesucristo no estuvo plenamente organizada hasta que las hermanas se hubieron organizado de esa manera. Como miembro de la Sociedad de Socorro, trabajarás junto con otras hermanas para ayudar a llevar a cabo la obra de Dios, guiada por el lema de la Sociedad de Socorro: “La caridad nunca deja de ser” (1 Corintios 13:8). Prestas servicio a los demás, cumples con las responsabilidades de tus convenios, cultivas la unidad y aprendes y vives el Evangelio de Jesucristo.

¿Cómo puedo ayudar en la obra de Dios?

Como hermana de la Sociedad de Socorro, perteneces a la organización que el Señor preparó para todas las mujeres adultas de la Iglesia. Además de las responsabilidades que aprendiste como mujer joven:

  1. Prestas servicio a los demás. Cuando te unas a la Sociedad de Socorro, pertenecerás a una de las organizaciones de servicio de mujeres más grandes del mundo. Como seguidora de Jesucristo, y como parte de esta hermandad para toda la vida, tienes la responsabilidad de extender la mano con amor a las personas necesitadas. Buscas maneras de servir y ministrar a otras personas del barrio y de la comunidad, ofreciendo alivio como Cristo lo haría. Emma Smith, la primera presidenta de la Sociedad de Socorro, dijo: “Vamos a hacer algo extraordinario […]. Esperamos oportunidades extraordinarias y llamados apremiantes”.

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. Las miembros de la Sociedad de Socorro tienen la responsabilidad de invitar a todos a recibir las bendiciones del Evangelio de Jesucristo (véase Mosíah 18:9). Lo hacen al compartir el Evangelio y fortalecer a los demás. Están dispuestas a compartir “no solo el evangelio de Dios, sino también [sus] propias vidas, porque [los demás son] queridos para [ellas]” (1 Tesalonicenses 2:8). Esto incluye brindar alivio temporal y espiritual a todos los que estén a su alcance.

Poseedores del Sacerdocio Aarónico

Diácono (a partir del año en que cumples doce años)

“Todo […] diácono será ordenado de acuerdo con los dones y llamamientos de Dios para él […] por el poder del Espíritu Santo” (Doctrina y Convenios 20:60).

¿Qué es el Sacerdocio Aarónico?

El sacerdocio es la autoridad y el poder de Dios. Se otorga por la imposición de manos a hombres dignos que estén dispuestos a representar a Jesucristo y servirle. El sacerdocio no se gana ni se utiliza para obtener beneficio personal; se otorga para que puedas bendecir a los demás y ayudarlos a venir a Jesucristo. El Sacerdocio Aarónico tiene las llaves del ministerio de ángeles, del Evangelio de arrepentimiento y del bautismo para la remisión de pecados. También administra “las ordenanzas exteriores” (véanse Doctrina y Convenios 13:1; 84:26–27; 107:20).

En el año en que cumplas doce años, puedes recibir el Sacerdocio Aarónico y ser ordenado diácono.

¿Qué desea Dios que haga como diácono?

Como diácono:

  1. Prestas servicio a los demás. Repartes la Santa Cena para ayudar a las personas a recordar a Jesucristo y hacer convenios de seguirlo. Puedes recibir una recomendación para el templo e ir a la Casa del Señor para ser bautizado y confirmado por tus antepasados. Otras oportunidades de servir provendrán de tu obispo (véase Doctrina y Convenios 107:68) o de las impresiones espirituales de tender una mano a las personas que te rodean.

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. El Señor desea que te asegures de “amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo” (Doctrina y Convenios 20:59). Puedes hacerlo por medio de palabras, pero aún más poderosamente por medio de la forma en que vives (véase 1 Timoteo 4:12). También puedes hablar en reuniones, compartir el Evangelio y dar testimonio.

¿Cómo puede ayudar la guía Para la Fortaleza de la Juventud?

Cada mes, puedes aceptar una nueva invitación de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. Esto te ayudará a llegar a ser un seguidor más fiel de Jesucristo y a servirle más diligentemente como un diácono.

Maestro (a partir del año en que cumples catorce años)

Un maestro debe “velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos” (Doctrina y Convenios 20:53).

¿Qué es el Sacerdocio Aarónico?

El sacerdocio es la autoridad y el poder de Dios. Se otorga por la imposición de manos a hombres dignos que estén dispuestos a representar a Jesucristo y servirle. El sacerdocio no se gana ni se utiliza para obtener beneficio personal; se otorga para que puedas bendecir a los demás y ayudarlos a venir a Jesucristo. El Sacerdocio Aarónico tiene las llaves del ministerio de ángeles, del Evangelio de arrepentimiento y del bautismo para la remisión de pecados. También administra “las ordenanzas exteriores” (véanse Doctrina y Convenios 13:1; 84:26–27; 107:20).

En el año en que cumplas catorce años, puedes ser ordenado maestro del Sacerdocio Aarónico.

¿Qué desea Dios que haga como maestro?

El maestro tiene todas las responsabilidades de un diácono. Además:

  1. Prestas servicio a los demás. Puedes ayudar a los miembros del barrio a hacer convenios sagrados con Jesucristo al preparar el pan y el agua de la Santa Cena, que representan el sacrificio expiatorio del Salvador. Se te puede asignar como hermano ministrante para que cuides como Cristo a las personas que se te asigne, así como a cualquier otra persona que veas que tenga necesidad (véase Doctrina y Convenios 20:53–55).

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. El Señor desea que te asegures de “amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo” (Doctrina y Convenios 20:59). Como hermano ministrante, ayudas a otras personas a fortalecer su fe en Jesucristo, recibir ordenanzas, hacer y guardar convenios sagrados y crecer espiritualmente.

¿Cómo puede ayudar la guía Para la Fortaleza de la Juventud?

Cada mes, puedes aceptar una nueva invitación de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. Durante tus años como maestro, también puedes comenzar a asistir a Seminario y a las conferencias FSY (PFJ). Todo esto te ayudará a llegar a ser un seguidor más fiel de Jesucristo y a servirle con mayor diligencia como maestro.

Presbítero (a partir del año en que cumplas dieciséis años)

Un presbítero ha de “predicar, enseñar, exponer, exhortar […] y visitar la casa de todos los miembros, y exhortarlos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares” (Doctrina y Convenios 20:46–47).

¿Qué es el Sacerdocio Aarónico?

El sacerdocio es la autoridad y el poder de Dios. Se otorga por la imposición de manos a hombres dignos que estén dispuestos a representar a Jesucristo y servirle. El sacerdocio no se gana ni se utiliza para obtener beneficio personal; se otorga para que puedas bendecir a los demás y ayudarlos a venir a Jesucristo. El Sacerdocio Aarónico tiene las llaves del ministerio de ángeles, del Evangelio de arrepentimiento y del bautismo para la remisión de pecados. También administra “las ordenanzas exteriores” (véanse Doctrina y Convenios 13:1; 84:26–27; 107:20).

En el año en que cumplas dieciséis años, puedes ser ordenado presbítero del Sacerdocio Aarónico.

¿Qué desea Dios que haga como presbítero?

Como presbítero, tienes todas las responsabilidades de un diácono y de un maestro. Además:

  1. Prestas servicio a los demás. Puedes ayudar a los miembros del barrio a hacer convenios sagrados con Jesucristo al bendecir el pan y el agua de la Santa Cena, que representan el sacrificio expiatorio del Salvador. Puedes bautizar, incluso en el templo por antepasados fallecidos. También puedes ordenar a otros presbíteros, maestros y diáconos. Además, puedes liderar, enseñar y alentar a los diáconos y maestros, apoyándolos a medida que aceptan las invitaciones de Para la Fortaleza de la Juventud.

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. El Señor desea que te asegures de “amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo” (Doctrina y Convenios 20:59). Como hermano ministrante, ayudas a otras personas a fortalecer su fe en Jesucristo, recibir ordenanzas, hacer y guardar convenios sagrados y crecer espiritualmente.

¿Cómo puede ayudar la guía Para la Fortaleza de la Juventud?

Cada mes, puedes aceptar una nueva invitación de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. También fortaleces y alientas a los diáconos y maestros con sus invitaciones y responsabilidades del sacerdocio. Durante tus años como presbítero, también puedes asistir a Seminario y a las conferencias FSY (PFJ). Todo esto te ayudará a llegar a ser un seguidor más fiel de Jesucristo y a servirle con mayor diligencia como presbítero.

Esta es una época sagrada en la que te preparas para llegar a ser un hombre de influencia recta. Esto incluye ser ordenado élder, recibir la investidura del templo, servir en una misión y prepararte para tener una familia eterna.

Élder (después de cumplir 18 años)

Élder es un oficio del Sacerdocio de Melquisedec, que incluye “las llaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia” (Doctrina y Convenios 107:18).

¿Qué es el Sacerdocio de Melquisedec?

El sacerdocio es la autoridad y el poder de Dios. Se otorga por la imposición de manos a hombres dignos que estén dispuestos a representar a Jesucristo y servirle. El sacerdocio no se gana ni se utiliza para obtener beneficio personal; se otorga para que puedas bendecir a los demás y ayudarlos a venir a Jesucristo. El Sacerdocio de Melquisedec posee “las llaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia” (Doctrina y Convenios 107:18). En las ordenanzas del Sacerdocio de Melquisedec “se manifiesta el poder de la divinidad” en la vida de los hijos de Dios (Doctrina y Convenios 84:20).

¿Qué desea Dios que haga un élder?

Cuando seas ordenado élder, seguirás teniendo todas las responsabilidades que tenías como poseedor del Sacerdocio Aarónico. Además:

  1. Prestas servicio a los demás. Cuando seas élder, tendrás autoridad para conferir el don del Espíritu Santo, dar un nombre y una bendición a los niños y dar bendiciones de sanación y consuelo (véanse Doctrina y Convenios 20:43, 70; 42:44; Santiago 5:14). Los élderes “vela[n] por la iglesia” al servir como hermanos ministrantes (Doctrina y Convenios 20:42). Siguen el ejemplo de Jesucristo al prestar servicio amoroso a las personas necesitadas.

  2. Invitas a todos a venir a Cristo. Los élderes tienen la responsabilidad específica de “proclamar el evangelio sempiterno por el Espíritu del Dios viviente, de pueblo en pueblo, y de tierra en tierra” (véase Doctrina y Convenios 68:1–2). Tú cumples este deber al servir como misionero y al compartir el Evangelio con los demás a lo largo de tu vida.

Agenda de la reunión de presidencia

Si deseas utilizar esta plantilla cada vez que se reúnan, imprime una nueva copia de este documento en blanco o escribe tus respuestas en un cuaderno cada vez que se reúnan como presidencia.

Fecha:

Dirige:

Oración:

Hacer seguimiento

Analicen las asignaciones que se hicieron en la reunión anterior y en el consejo de barrio para la juventud.

Cuidar de los jóvenes

¿Cómo podemos apoyar y ministrar a los miembros de nuestro cuórum o grupo según la edad? ¿Cómo podemos invitarlos a venir a Cristo? ¿Cómo podemos crear unidad? (Véase 3 Nefi 18:32).

Reuniones dominicales

¿Quién debe enseñar las próximas lecciones? ¿Cómo invitaremos al Espíritu y enseñaremos de Cristo?

Fecha

Líder adulto

Jóven(es)

Actividades (campamentos, conferencias, servicio y otras actividades)

Fecha

Actividad (véase la plantilla de planificación en la página T12)

Revisar asignaciones

Oración:

Presidency Meeting Agenda

Otras funciones

Lead in the Savior’s Church

Liderar en la Iglesia del Salvador

Orientación para las presidencias de jóvenes

Llamados por Dios

¿A quién presto servicio?

  • Ve a la aplicación Herramientas para miembros o pide al secretario de barrio una lista del cuórum o del grupo por edad.

  • ¿Cómo llegaré a conocer y amar a todas las personas de mi grupo por edad o cuórum?

  • ¿Cómo seguiré el ejemplo del Salvador de ministrar a las personas y a toda mi clase o cuórum? (Véase Moroni 6:4).

¿A qué reuniones asisto?

  • Reuniones de presidencia.

  • Consejo de barrio para la juventud (para presidentes de cuórums y grupos por edad).

  • Reuniones y actividades regulares de la Iglesia.

¿Cómo lo hago?

  • Utiliza una agenda de reunión (véase “Agenda de la reunión de presidencia”).

  • Dirige reuniones y participa en consejos (véase Manual General, capítulo 4, Biblioteca del Evangelio).

  • Delega asignaciones.

  • Haz un seguimiento de las asignaciones.

  • Ayuda a los miembros de la clase o del cuórum a sentirse bienvenidos.