Sesión del sábado por la tarde
La Proclamación sobre la familia: palabras de Dios
Extractos
EE. UU.
Amo la Proclamación sobre la familia […]. La proclamación tiene un origen divino, por lo que debemos tratarla con la reverencia que merecen las palabras de Dios […].
Cuando se presentó, la proclamación no representaba los puntos de vista de muchas personas en el mundo. No lo hacía entonces y no lo hace ahora. Hay quienes discrepan con la declaración sobre la familia, el matrimonio y el género. Algunos sugieren que la Iglesia dé marcha atrás, revise o incluso revoque la proclamación.
Mis queridos hermanos y hermanas, como dijo el presidente Hinckley, la proclamación sobre la familia es doctrina. Los principios no están desfasados, sino en perfecta sintonía con las vías del Señor y Su senda de los convenios. Nuestro Señor Jesucristo reveló las enseñanzas de la proclamación a Sus apóstoles entonces y ahora […].
Para aquellos que tienen inquietudes, sepan que son hijos de padres celestiales; son parte de la familia de su Padre Celestial. Nadie los conoce mejor ni se preocupa más profundamente por ustedes que Él. Vuélvanse a Él, derramen su corazón hacia Él, confíen en Él y en Sus promesas […].
En la proclamación sobre la familia, leemos:
“El padre y la madre, como compañeros iguales, están obligados a ayudarse el uno al otro”.
Iguales es una palabra importante […].
Cuando vivimos con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios, nos respetamos y apoyamos mutuamente […].
Nuestro Padre Celestial ha proporcionado la Proclamación sobre la familia para guiarnos a casa con Él, para ayudarnos a aprender y a estar llenos de amor, fortaleza, propósito y comprensión eterna.