Instrucción del programa para los jóvenes
Llega a ser


“Llega a ser”, Para la Fortaleza de la Juventud, enero de 2027.

Jesucristo

No Harm Can Befall with My Comforter Near [El mal no me hiere, ni penas habrá], por Michael Malm

Llega a ser

¿Cuál es la gran obra de Dios para mí?

El cuarto domingo de cada mes, tu clase o cuórum analizará cómo las ordenanzas del sacerdocio y las promesas de los convenios te ayudarán a descubrir tu propósito y potencial como hija o hijo de Dios por convenio.

Al comienzo de tu lección del cuarto domingo en la revista Para la Fortaleza de la Juventud, encontrarás una declaración con un versículo de las Escrituras para guiar tu análisis sobre el propósito y la identidad divinos. Lean juntos esta declaración al comienzo de la lección. También hay un relato de las Escrituras sobre un hijo o una hija de Dios de quien puedes aprender.

Medita sobre cómo estas lecciones se alinean con lo que estás aprendiendo y experimentando en la guía Para la Fortaleza de la Juventud cada mes.

Véanse “Llegar a ser una hija de Dios por convenio” y “Llegar a ser un hijo de Dios por convenio” en las páginas T17 y T20.

Mujeres Jóvenes

¿Quién soy?

Eres una hija de padres celestiales, con una naturaleza divina y un destino eterno. Tal vez te preguntes qué significa esto. Puedes aprender más acerca de tu identidad divina por medio de mujeres de las Escrituras que acudieron a Dios para descubrir el camino hacia su potencial eterno.

Emma Smith era una mujer así.

Después de que se hubo restaurado el sacerdocio de Dios, el Señor mismo, por medio de Su profeta, dio una revelación a Emma, Su hija.

Se le enseñó cómo, de ser una hija en Su reino, podría progresar hasta ser una dama elegida y, finalmente, una reina (véase Doctrina y Convenios 25:1, 3, 15).

Cada una de nosotras puede aprender algunas cosas importantes de la revelación del Señor a Emma:

  • Dios te hablará.

  • Tú eres Su hija.

  • Eres elegida y llamada; Dios tiene una obra para ti.

Y aprendemos que los principios y las promesas que se encuentran en Doctrina y Convenios 25 son la voz del Señor a todos (véase Doctrina y Convenios 25:1, 16).

¡Eso te incluye a ti!

Al igual que lo hizo por Su hija Emma, Dios desea enseñarte acerca de la gran obra que tiene para ti.

Los profetas han dicho que estudiar con regularidad la sección 25 de Doctrina y Convenios te guiará y bendecirá. Tu estudio te ayudará a entender cómo acceder a las bendiciones de Dios al participar en las ordenanzas del sacerdocio y al hacer y guardar convenios sagrados.

Tener acceso al poder de Dios en tu vida requiere las mismas cosas que el Señor le indicó a Emma que hiciera en Doctrina y Convenios 25.

  • ¿Qué le dijo el Señor a Emma que hiciera que también te ayudaría a tener acceso al poder de Dios en tu vida?

  • ¿De qué manera la restauración del sacerdocio, junto con el consejo que el Señor le dio a Emma, son una guía y una bendición para ti?

Los discípulos llegan a ser

¿Cuál es mi propósito como hija en el plan de Dios?

Esta es una pregunta importante.

Desde el principio de los tiempos, la función de la mujer ha sido esencial en el plan de Dios.

Nuestra función ha sido inspirar fe con nuestro testimonio, compartir nuestro testimonio de Cristo y edificar el Reino de Dios. Somos dadoras de vida con responsabilidades sagradas y destinos divinos.

¿Alguna vez has notado que en los momentos más críticos, las mujeres tuvieron una función crucial para hacer avanzar el plan de Dios y Su obra de salvación y exaltación?

  • Nuestra gloriosa madre Eva, una de las poderosas y grandes, dio el valiente paso para hacer posible que todos nosotros experimentáramos la vida terrenal (véase Doctrina y Convenios 138:38–39; Moisés 5:1).

    painting
  • María, sierva del Señor, dio a luz a nuestro Salvador, Jesucristo, lo que permitió que Él viviera en la tierra, y dio testimonio de Su divinidad (véase Lucas 1–2).

    Mary and Baby Jesus
  • La mujer junto al pozo fue la primera persona registrada en los Evangelios que escuchó a Jesús proclamar que era el Mesías. Luego se convirtió en edificadora de fe entre los samaritanos (véase Juan 4).

    Jesus Christ with woman at the well
  • María Magdalena fue la primera en ver al Señor resucitado. Llegó a ser testigo de Cristo y mensajera de esperanza (véase Juan 20).

    Mary Magdalene
  • Emma Smith fue una participante esencial en la obra de la Restauración. Como guardiana de luz, fue apartada para enseñar las Escrituras y alentar a los santos (véase Doctrina y Convenios 25).

    Emma Smith

El Plan de Salvación de Dios depende de las acciones heroicas de mujeres valientes.

¡Tú puedes convertirte en una mujer así!

Una Edificadora de fe, una Mensajera de esperanza y una Guardiana de luz.

Becoming a Covenant Daughter of God

Llegar a ser una hija de Dios por convenio

Al comienzo de tu reunión de las Mujeres Jóvenes el cuarto domingo de cada mes, estudiarás una de estas declaraciones para ayudarte a entender mejor tu identidad divina y tu propósito en el plan de Dios.

  • Soy una hija amada de padres celestiales, con una naturaleza divina y un destino eterno.

  • Me regocijo en el designio divino de Dios respecto a la familia. Deseo llegar a ser una esposa y madre amorosa, y una mujer de influencia recta.

  • Dios me conoce. Conoce mi nombre. Escucharé y responderé a Su voz, y reconoceré Su mano en todas las cosas.

  • Dios me ha escogido para una gran obra. Seré testigo Suyo en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar al preparar al mundo para el regreso del Salvador.

  • Soy bendecida por el poder redentor de la Expiación de Jesucristo a medida que acudo a Él, ejerzo la fe, me arrepiento y procuro mejorar cada día.

  • Desecharé las cosas de este mundo y buscaré las de uno mejor según el Espíritu me inspire.

  • Dios me ha llamado a ministrar con espíritu de mansedumbre como lo haría Jesús. Guiada por el Espíritu, puedo ministrar a los demás en Su santo nombre.

  • Me desenvuelvo en la vida con guía divina y facilito la compañía del Espíritu al participar en las ordenanzas del sacerdocio y guardar las promesas que hice por convenio.

  • Me preparo para recibir la investidura del templo al guardar las promesas que hice por convenio, para poder vivir a la altura de mis privilegios y recurrir al poder de Dios.

  • Lidero, enseño y ministro a otras personas recurriendo al poder de Dios y escuchando al Espíritu.

  • La humildad y la virtud me facultarán para vivir con respeto y reverencia por mí misma, por los demás y por Dios.

  • Busco la verdad, estudio las palabras de los profetas antiguos y modernos, y aprendo por el poder del Espíritu Santo. Comparto con valentía lo que aprendo.

  • Vivo con gozo, encuentro fortaleza y propósito en Cristo, y me regocijo en mi noble linaje como hija de Dios por convenio.

Poseedores del Sacerdocio Aarónico

¿Quién soy yo?

Eres un amado hijos de Dios, y Él tiene una obra para ti. Tal vez te preguntes qué significa esto. Las Escrituras están llenas de relatos de hijos de Dios que acudieron a Él para descubrir quiénes son y lo que Él quería que hicieran.

Moisés era alguien así.

Cuando Moisés estaba en la cima de una montaña alta, habló con el Señor.

Cada uno de nosotros puede aprender algunas cosas importantes de la conversación del Señor con Moisés:

  • Primero, Dios le dijo a Moisés quién era Él: “Soy el Señor Dios Omnipotente”.

  • Entonces, Dios enseñó a Moisés: “Tú eres mi hijo”.

  • Dios le dijo a Moisés que tenía una obra importante para él.

Finalmente, Dios bendijo a Moisés, recordándole que había sido escogido. Dios le prometió fortaleza y le aseguró que estaría con él a lo largo del camino (véase Moisés 1:3–4, 6, 25–26).

¡Y lo mismo sucede contigo!

Tal como lo hizo con Moisés, Dios te enseñará acerca de la gran obra que tiene para ti.

Los profetas te han invitado a estudiar cómo recurrir al poder de Dios por medio de las ordenanzas del sacerdocio y las promesas que hiciste por convenio, para vivir como lo haría el Salvador y ministrar como Él lo hace.

Las Escrituras te enseñarán cómo el servir como poseedor del sacerdocio te permitirá a ti y a las personas a las que prestes servicio recibir las bendiciones de Dios.

  • ¿Cómo tratarás la autoridad para actuar en el nombre de Cristo como una responsabilidad sagrada?

  • ¿Cómo puedes demostrar que confías en Dios? ¿Cómo puedes demostrar que Él puede confiar en ti?

Los discípulos llegan a ser

¿Cuál es mi propósito como hijo en el plan de Dios?

Esta es una pregunta importante.

Desde el principio de los tiempos, dentro del orden de Su sacerdocio, Dios ha ordenado a los hijos de Dios para actuar en nombre del Hijo de Dios.

Como diácono, maestro o presbítero, TÚ has sido llamado a estar hombro a hombro con hijos de Dios como Adán, Juan y José.

Al vivir dignamente y cumplir con los deberes del sacerdocio, bendecirás a los demás y edificarás el Reino de Dios de maneras que solo tú puedes hacerlo.

  • A Adán se le dieron las llaves del sacerdocio para guiar a los hijos de Dios al hogar celestial (véase Doctrina y Convenios 128:21). Él veló por la familia de Dios y la ayudó a recurrir a Su poder por medio de las ordenanzas del sacerdocio y las promesas de los convenios (véase Moisés 5:1–12).

    Adam and Eve
  • Juan el Bautista preparó el camino para que el mundo recibiera a Jesucristo. Como poseedor del Sacerdocio Aarónico, enseñó el arrepentimiento y bautizó a otras personas, ayudándolas a acercarse más a Dios (véase Mateo 3:1–17).

    John the Baptist with Joseph Smith and Oliver Cowdery
  • José Smith recibió el Sacerdocio Aarónico de Juan el Bautista. Aunque José era joven, confiaba en Dios, y Dios confiaba en él. Con la autoridad del sacerdocio, ayudó a edificar el Reino de Dios (véase José Smith—Historia 1:68–75).

    Joseph Smith

Tú tienes la responsabilidad de actuar en nombre del Hijo de Dios.

¡Sé digno de esa responsabilidad!

Becoming a Covenant Son of God

Llegar a ser un hijo de Dios por convenio

Al comienzo de tu reunión de cuórum del cuarto domingo de cada mes, estudiarás una de estas declaraciones para ayudarte a entender mejor tu identidad divina y tu propósito en el plan de Dios.

  • Soy un amado hijo de Dios, y Él tiene una obra para mí.

  • Me regocijo en el designio divino de Dios respecto a la familia. Deseo llegar a ser un esposo fiel, un padre amoroso y un hombre de influencia recta.

  • Dios me conoce. Conoce mi nombre. Escucharé y responderé a Su voz, y reconoceré Su mano en todas las cosas.

  • Me prepararé para ser un misionero diligente siendo un verdadero discípulo de Jesucristo. Ayudaré a preparar el mundo para el regreso del Salvador invitando a todos a venir a Cristo.

  • Soy bendecido por el poder redentor de la Expiación de Jesucristo a medida que acudo a Él, ejerzo la fe, me arrepiento y procuro mejorar cada día.

  • Con todo mi corazón, alma, mente y fuerza, amaré a Dios, guardaré mis convenios y utilizaré Su sacerdocio para servir a los demás, comenzando en mi hogar.

  • Dios me ha llamado a ministrar a los demás como lo haría Jesús, a velar por la Iglesia y a fortalecer a otros santos.

  • Me desenvuelvo en la vida con guía divina y facilito la compañía del Espíritu al participar en las ordenanzas del sacerdocio y guardar las promesas que hice por convenio.

  • Me preparo para recibir la investidura del templo al guardar las promesas que hice por convenio, para poder vivir a la altura de mis privilegios y recurrir al poder de Dios. Me prepararé para recibir el Sacerdocio de Melquisedec.

  • Ayudaré a otras personas a hacer y guardar convenios y a conectar con Dios y con Jesucristo administrando dignamente las ordenanzas del Sacerdocio Aarónico, incluso el bautismo y la Santa Cena.

  • La humildad y la virtud me facultarán para vivir con respeto y reverencia por mí mismo, por los demás y por Dios.

  • Busco la verdad, estudio las palabras de los profetas antiguos y modernos, y aprendo por el poder del Espíritu Santo. Comparto con valentía lo que aprendo.

  • Vivo con gozo, encuentro fortaleza y propósito en Cristo, y me regocijo en mi noble linaje como hijo de Dios por convenio.

Ministering

Ministración

A partir del año en que cumplas catorce años, se te puede asignar como hermano o hermana ministrante (véanse las páginas T23 y T27 para obtener más información). Ministrar significa servir a los demás como lo hizo el Salvador. Él amó, enseñó, consoló y bendijo a las personas que lo rodeaban, y oró por ellas. Ministró a los demás uno por uno. Puedes ministrar como Jesucristo en tu vida diaria. Eso es lo que hacen los discípulos.

¿Qué bien harás?

  • Aprende más acerca de las personas a las que ministrarás. Ve a los demás como Dios los ve. Cultiva una amistad genuina.

  • Ora para recibir inspiración a fin de saber cómo prestar servicio al reconocer las necesidades.

  • Utiliza tus fortalezas y talentos para ministrar. Pide ayuda adicional a un líder si es necesario.

  • Tiende una mano con bondad. Busca pequeñas maneras de demostrar tu amor. Ora con ellos.

  • Habla de Cristo. Comparte las palabras de las Escrituras y de los profetas.

  • Fortalece tu amistad. Ofrece ánimo y gozo.