Los deberes de bienestar del obispo
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    Los deberes de bienestar del obispo

    Burton, H. David

    Buscar a los necesitados y cuidar de ellos

    ¡Hola! Soy el obispo David Burton y me acompañan seis maravillosos obispos de la Estaca Centerville Norte, Utah. Nos encontramos en la Manzana de Bienestar de Salt Lake City, y les doy las gracias por sumarse para hablar de las responsabilidades de los obispos sobre cómo buscar a personas que tal vez no sean autosuficientes y cuidar de ellas.

    Recuerdo dos citas del presidente J. Reuben Clark, Jr., quien sirvió muchos años en la Primera Presidencia de la Iglesia y fue una pieza clave en el desarrollo de lo que antes se conocía como el Plan de Seguridad de la Iglesia y que hoy es el plan de bienestar de la Iglesia.

    En cierta ocasión el presidente J. Reuben Clark, Jr. telefoneó a un obispo para decirle que una madre soltera con tres hijos pequeños se mudaba ese mismo día al barrio del obispo, y le pidió que fuera lo antes posible al domicilio de la mujer para brindarle la ayuda que necesitara.

    El presidente Clark le dijo al obispo: “Si pudiera, yo mismo ayudaría a esta hermana, pero no soy más que el Primer Consejero del Presidente de la Iglesia y no tengo autoridad para hacer un pedido del almacén del obispo. Usted tiene ese derecho y privilegio, y por eso le llamo, para pedirle que haga lo que considere necesario para esta mujer”.

    En otra ocasión el presidente Clark dijo en un poderoso discurso:

    “Según la palabra del Señor, el mandato de cuidar a los pobres de la Iglesia y de determinar cómo concretar ese cuidado recae en los obispos (…) “Es únicamente suyo el deber de determinar a quién, cuándo, cómo y cuánta ayuda recibirá de los fondos de la Iglesia algún miembro de su barrio (…)”

    “Esa excelsa y solemne obligación le fue impuesta por el Señor mismo. El obispo no puede huir de su deber; no puede eludirlo ni delegarlo a otra persona. No importa a quién pida que le ayude, él sigue siendo el responsable” (“El obispo está al frente del plan de bienestar”, Thomas S. Monson, Liahona, feb. 1981, 175).

    ¿Qué responsabilidades tiene el obispo en cuanto a bienestar? Como mínimo, ¡tiene una responsabilidad tripartita! A saber:

    1. Enseñar a los miembros los principios básicos de ser autosuficientes y alentarles a serlo. Los dos folletos de reciente publicación, Preparad todo lo que fuere necesario: La economía familiar y Preparad todo lo que fuere necesario: El almacenamiento familiar en el hogar, les ayudarán a enseñar a los miembros la importancia de ser autosuficientes.

    2. Ayudar a los integrantes del consejo de barrio a conocer sus responsabilidades y cumplir con ellas.

    3. Brindar ayuda acorde a los principios básicos de bienestar.

    El cuadernillo El proveer conforme a la manera del Señor: Guía resumida para los líderes de los servicios de bienestar, de reciente publicación, les recordará el objetivo básico de lograr el bienestar y la autosuficiencia y respaldar los principios básicos.

    El almacén del Señor

    El Señor reveló que los miembros de la Iglesia deben “dar de [sus] bienes a los pobres… y se depositarán ante el obispo… [y] se [guardarán] en mi almacén para suministrarse a los pobres y a los necesitados” (D. y C. 42:31–34).

    Cada obispo cuenta con un conjunto de “herramientas” para ayudar a los pobres, llamado el almacén del Señor.

    El almacén incluye:

    1. El dinero en efectivo aportado por los miembros que viven la ley del ayuno y reciben sus bendiciones.

    2. Los bienes producidos internamente o los adquiridos a cargo de los obispos.

    3. El tiempo, los talentos y los recursos de los miembros.

    Dichos talentos pueden resultar útiles y precisarse junto con el dinero en efectivo y los bienes, todo lo cual constituye el almacén del Señor. Cada obispo tiene un almacén del Señor a su disposición, el cual existe en cada barrio. Contrario a lo que se piensa, el almacén del Señor no se limita a un edificio ni a un almacén físico repleto de productos aguardando ser repartidos.

    Principios básicos

    Con frecuencia, al cumplir el mandato divino de buscar y atender a los pobres a la manera del Señor, los obispos deberán tomar decisiones difíciles. Los obispos tienen la bendición y el derecho de recibir el don de discernimiento para encarar esta tarea. Cada caso requiere inspiración. La mejor manera de determinar quién tiene necesidad, cuánta ayuda necesita, de qué clase y por cuánto tiempo va a necesitarla es a través de la guía del Espíritu y ciñéndose a los principios básicos de bienestar.

    Tal vez se pregunten: ¿Cuáles son algunos de esos principios de bienestar básicos y comprobados que ayudarán a los obispos a tomar decisiones óptimas?

    1. Buscar a los pobres.

    Los obispos deben tener presente la responsabilidad de buscar a los pobres. No basta con ayudar sólo cuando alguien pide ayuda. El obispo debe instar a los líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro, junto con los maestros orientadores y las maestras visitantes, a que le ayuden a determinar quiénes de los miembros tienen necesidad de ayuda.

    2. Fomentar la responsabilidad personal.

    Los obispos deben tener presente la responsabilidad de fomentar la responsabilidad personal al ayudar a las personas: Cada persona es responsable de sí misma, pero cuando no es capaz de proveer para sí, sus familiares, tanto cercanos como lejanos, tienen la obligación y la oportunidad de ayudar.

    3. Sostener la vida, no el estilo de vida.

    Utilizamos la expresión “sostener la vida, no mantener un estilo de vida”. El propósito de la ayuda de la Iglesia es proporcionar alimentos, ropa y el cobijo adecuado, así como otra ayuda que decida el obispo, con el fin de que las personas lleguen a ser autosuficientes. Se espera que las personas empleen todos los recursos disponibles para su sostén y así, con orden, rebajen su nivel de vida a fin de ajustarlo a su presupuesto.

    4. Proporcionar artículos antes que dinero.

    Solemos aplicar el principio básico de facilitar bienes antes que dinero. Cuando sea factible, el obispo ayuda a los miembros con bienes o productos en vez de darles dinero o abonarles sus facturas. Donde no haya un almacén del obispo, las ofrendas de ayuno pueden utilizarse para adquirir los productos necesarios.

    5. Brindar oportunidades de trabajo y servicio.

    Uno de los principios básicos más importantes es el de brindar oportunidades de trabajar y prestar servicio. Para que las personas conserven su dignidad en los momentos de dificultad personal, es preciso hallarles oportunidades de servicio y trabajo acordes a sus circunstancias. El valor del trabajo o del servicio no tiene que ser igual a la ayuda recibida, pero sí lo suficiente como para evitar que la ayuda sea una limosna y que se fomente la idea de que se tiene derecho a ella. El consejo de barrio puede colaborar recopilando y manteniendo una lista actualizada de oportunidades de trabajo.

    Preguntas de los obispos

    Tras esta breve presentación, pasemos ahora a los temas que deseen tratar relacionados con su importante mayordomía de buscar al pobre y cuidar de él.

    Pregunta: Siendo que los obispos tenemos el deber específico de brindar ayuda de bienestar, ¿a qué otras personas podemos recurrir en busca de ayuda con esa responsabilidad?

    Respuesta: Hay otras personas que pueden ayudar al obispo con esta responsabilidad, como son los integrantes del consejo de barrio, los quórumes del sacerdocio y la Sociedad de Socorro. Todos estos líderes pueden ayudarle a atender las necesidades de bienestar a corto y a largo plazo con la colaboración de los maestros orientadores, las maestras visitantes y otras personas con habilidades especiales.

    Pregunta: En cuanto a bienestar, ¿cómo puedo sacar mayor provecho de los líderes de los quórumes y de la Sociedad de Socorro?

    Respuesta: Los líderes de los quórumes y de la Sociedad de Socorro pueden ser muy útiles en todo el proceso, y el bienestar debe ser un principio fundamental de los quórumes y de la Sociedad de Socorro que debe tratarse regularmente en las reuniones de presidencia. Bajo la dirección del obispo, los quórumes y la Sociedad de Socorro deben ayudar a los miembros a encontrar soluciones a sus necesidades de bienestar de corto y de largo plazo y a ser autosuficientes.

    La presidenta de la Sociedad de Socorro ocupa un lugar especial en el proceso. Por lo general ayuda al obispo visitando a los miembros que precisen ayuda de bienestar. Les ayuda a definir sus necesidades y sugiere al obispo el tipo de ayuda a prestar. Para ello, tanto el obispo como la presidenta de la Sociedad de Socorro pueden valerse del formulario Análisis de necesidades y recursos para determinar dichas necesidades.

    Pregunta: Obispo Burton, ¿cómo nos recomendaría que enseñáramos la ley del ayuno a nuestros miembros para que la comprendieran mejor?

    Respuesta: La ley del ayuno es fundamental para el bienestar espiritual de los hijos de nuestro Padre Celestial. Él estableció las leyes del diezmo y del ayuno para bendecir a Su pueblo, y el obispo debe enseñar a todos los miembros la importancia de vivirlas. También debe enseñar las bendiciones que el Señor promete a quienes viven dichas leyes, entre ellas, mayor proximidad al Señor, mayor entereza espiritual, bienestar temporal, mayor compasión y un deseo más fuerte de servir.

    En ciertas partes del mundo, los almacenes del obispo disponen de alimentos y ropa, pero donde no los hay se emplean las ofrendas de ayuno para adquirirlos. También valen para proporcionar cobijo, asistencia médica y otra ayuda necesaria para sustentar la vida.

    Sin embargo, no es necesario que el gasto de ofrendas de ayuno del barrio y de la estaca sea equivalente al saldo de donaciones de éstas.

    Pregunta: Con el panorama económico actual, cada vez hay más familias y miembros con problemas para pagar las hipotecas de sus viviendas. ¿Se permite el uso de los fondos para ayudar a pagar las hipotecas?

    Respuesta: Como lo recuerdan, la ayuda de bienestar usualmente es provisional. Los obispos, junto con los líderes de los quórumes y de la Sociedad de Socorro, y otros especialistas que se necesiten, ayudan a los receptores de la ayuda a trazar un plan que les permita alcanzar la autosuficiencia para que no tengan que seguir dependiendo de esa ayuda.

    Si el pago provisional de una hipoteca les permite ejecutar el plan para ser autosuficientes, entonces podría ser deseable y permisible hacerlo.

    Pregunta: Obispo, ¿es correcto dar ayuda de bienestar de la Iglesia cuando una persona ya está recibiendo ayuda del Gobierno?

    Respuesta: Los miembros pueden optar por valerse de los recursos de la comunidad, entre ellos los del gobierno, para satisfacer sus necesidades básicas. El obispo debe familiarizarse con dichos recursos, entre los cuales podrían incluirse:

    • Hospitales, médicos u otros medios de atención médica.

    • Servicios comunitarios de formación y colocación laboral.

    • Ayuda a personas discapacitadas.

    • Consejeros profesionales o trabajadores sociales. Casi toda comunidad dispone de consejeros profesionales y trabajadores sociales que comparten nuestros valores.

    • Ahora hay más acceso a servicios para el tratamiento de adicciones.

    Cuando los miembros de la Iglesia reciben ayuda de otras fuentes, el obispo puede también aportar ayuda de la Iglesia y debe ayudar a los miembros a evitar cualquier dependencia de estas fuentes de asistencia. Cuando sea posible, los miembros deben trabajar a cambio de la ayuda recibida. Debemos evitar el mal de depender de la caridad y el sentimiento de que se tiene derecho a ella.

    Hermanos y hermanas, hemos tenido la oportunidad de dedicar unos minutos a tratar principios sagrados relacionados con ayudar a las personas necesitadas. Ruego que el Señor les bendiga en el ejercicio de sus funciones al cuidar de los hijos de nuestro Padre Celestial y exhibir su capacidad de amar y la compasión que emana del servicio. Ruego humildemente que las bendiciones del Señor reposen sobre ustedes, en el nombre de Jesucristo. Amén.