Manuales y llamamientos
Prepárese espiritualmente


Prepárese espiritualmente

A medida que usted se prepare espiritualmente, el Espíritu, o el Espíritu Santo, le guiará y le ayudará en la enseñanza. Para enseñar los principios y las verdades del Evangelio es preciso tener el Espíritu Santo. El Señor dijo: “Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis” (D. y C. 42:14). Los siguientes puntos le ayudarán a prepararse para enseñar con la guía del Espíritu Santo:

Sea apartado

Cuando se le extienda el llamamiento de enseñar, los líderes del sacerdocio deberán apartarlo y darle una bendición especial. Esta bendición le ayudará a cumplir su llamamiento. Si usted hace todo lo que esté a su alcance para servir en su llamamiento para enseñar, el Señor aumentará su potencial de influir en los demás para bien. Él magnificará su capacidad incluso más allá de sus propios talentos y aptitudes cuando sea necesario.

Busque la guía del Espíritu Santo

Busque el Espíritu Santo al enseñar. Él le ayudará a comprender las necesidades de aquellos a los que enseña y a preparar lecciones que satisfagan esas necesidades. Él le enternecerá el corazón y le preparará la mente para recibir inspiración y guía adicional.

Ore con frecuencia

Ore a menudo y pida al Señor que le bendiga mientras estudia y se prepara. En ocasiones, podría añadir el ayuno a sus oraciones. Ore para comprender y amar a las personas a las que enseña. Aprenda a reconocer y a seguir la inspiración que recibirá del Espíritu Santo.

Estudie las Escrituras

Estudie las Escrituras con un espíritu de oración. Al hacerlo, aprenderá en cuanto al Salvador y aumentará su conocimiento de la verdad. El Espíritu Santo le ayudará a entender las Escrituras y a ver cómo se aplican a las necesidades de los miembros de la clase o de la familia. Si al estudio de las Escrituras añade la oración y el ayuno, el Espíritu Santo le fortalecerá y guiará en su enseñanza.

Viva el Evangelio

Esfuércese por vivir las enseñanzas del Evangelio de forma tan cabal como le sea posible. Arrepiéntase de transgresiones pasadas. Al hacer estas cosas, recibirá fortaleza y entendimiento. La paz y felicidad que usted sienta como resultado de su esfuerzo por vivir el Evangelio será algo evidente para los demás. Ellos sentirán la sinceridad de su testimonio y el poder de su dedicación; serán instruidos a través del ejemplo de su vida.

A una maestra le estaba resultando difícil percibir la guía del Espíritu Santo mientras preparaba sus lecciones. Al orar para pedir ayuda, se dio cuenta que en el corazón albergaba malos sentimientos hacia una vecina suya que le había tratado con descortesía. Humildemente le pidió al Señor que la perdonara. Al día siguiente visitó a la vecina y le pidió disculpas por los sentimientos negativos que había tenido hacia ella. Ella y su vecina estrecharon sus lazos de amistad y ella pudo disfrutar una vez más de la guía del Espíritu Santo.

Sea humilde

La humildad le ayudará a evitar la tentación de intentar impresionar a los demás o a confiar en demasía en su propio conocimiento o talentos. La humildad se obtiene al seguir el consejo que se encuentra en Proverbios 3:5–6: “Fíate de Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas”. El Señor enseñó: “Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones” (D. y C. 112:10).