2004
Preguntas y respuestas
junio de 2004


Preguntas y respuestas

Necesito ahorrar dinero para ir a la misión y a la universidad; sin embargo, la Iglesia enseña que no debemos trabajar el día de reposo, pero casi todos los trabajos que puedo desempeñar requieren que trabaje los domingos. ¿Qué debo hacer?

  • El Señor puede bendecirte económicamente si guardas Sus mandamientos.

  • Durante la misión no podrás testificar de las bendiciones de santificar el día de reposo si tú mismo no lo santificas.

  • Dile a tu Padre Celestial que deseas guardar Sus mandamientos y demuéstraselo esforzándote por buscar un empleo que no requiera que trabajes los domingos.

  • El Señor quiere que le sirvas y que recibas una educación; Él te ayudará a encontrar la manera de hacerlo si tienes fe y haces tu parte.

Liahona

Un tema que se repite en el Libro de Mormón es que el Señor prosperará a los obedientes (véase 1 Nefi 2:20; 4:14; 2 Nefi 1:20; Jarom 1:9; Omni 1:6).

Ésta no es una garantía de que se vaya a ser tremendamente rico ni de que de inmediato se experimente un éxito económico, pero si deseas servir en una misión, y ésa es la voluntad del Señor, Él te ayudará a encontrar la forma de reunir el dinero necesario si guardas los mandamientos. Eso mismo se aplica a cualquier meta digna.

Si decides trabajar el día de reposo, no sólo te privas de ciertas bendiciones, sino que no estarás preparado para testificar de uno de los mandamientos más importantes que enseñarás en la misión.

Obviamente, algunos empleos requieren que se trabaje el domingo, como los relacionados con las emergencias o los puestos médicos, la policía, la seguridad, etcétera. Mas como enseñó el presidente Spencer W. Kimball (1895–1985): “En tales circunstancias, nuestros motivos deben considerarse por sobre todas las cosas. Cuando los hombres y las mujeres están dispuestos a trabajar en el día de reposo para incrementar su riqueza, están quebrantando los mandamientos, ya que el dinero que se obtiene en el día de reposo, si el trabajo es innecesario, es dinero impuro” (véase “El día de reposo: un placer”, Liahona , julio de 1978, pág. 5).

Hazle saber a nuestro Padre Celestial por medio de la oración y del ayuno que deseas guardar Sus mandamientos, que quieres tener un trabajo honrado y que deseas santificar el día de reposo. Luego, ve y busca ese empleo. Tal vez no sea el trabajo que hayas soñado, pero debemos estar dispuestos a sacrificarnos por las bendiciones que deseamos.

Demuéstrale al Señor por medio del pago regular e íntegro del diezmo y de las ofrendas que puede confiar en ti en lo que se refiere al dinero. Y pase lo que pase, no pierdas la fe. Tal como aprendió Nefi: “…[El Señor] nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles la vía para que cumplan lo que les ha mandado” (1 Nefi 3:7).

Lectores

Uno de los mandamientos de Dios es santificar el día de reposo. Si pones al Señor y Sus mandamientos en primer lugar, habrá forma de ir a la misión y lograr una buena educación. Si confiamos en el Señor, todo obrará para nuestro bien (véase Romanos 8:28).

Élder Henricus Antonius Kroon, 20, Misión Bélgica Bruselas/Países Bajos

Tal vez se trate de una prueba para prepararte para la misión, para probar que seguirás los mandamientos. Tu Padre Celestial te ayudará a encontrar un empleo y no lamentarás santificar el día de reposo.

Nahomie Lambin, 15, Rama Epinal, Estaca Nancy, Francia

He tenido que buscar mucho para encontrar trabajo y me he dado cuenta de que tengo que incluir al Señor en mi decisión. Sé que si confío en el Señor y doy lo mejor de mí misma, Él me bendecirá con el empleo adecuado en el momento adecuado.

Catherine Leddin, 19, Barrio Lauenburg, Estaca Hamburgo, Alemania

“…[él] os ha prometido que si guardáis sus mandamientos, prosperaréis en la tierra; y él nunca varía de lo que ha dicho” (Mosíah 2:22). Pocas semanas después de rechazar el trabajo de mis sueños, surgió otra vacante y conseguí el trabajo sin tener que trabajar los domingos.

Élder Thomas George Haroldsen, 20, Misión Suecia Estocolmo

Pasé dos veranos buscando trabajo, pero las entrevistas concluían cada vez que decía que no iba a trabajar los domingos. Sin embargo, yo confiaba en el Señor. Entonces me ofrecieron un trabajo de oficina que no implicaba tener que trabajar en domingo. El Señor cuida de ti si obedeces Sus palabras.

Whitney Olson, 17, Barrio Queensland, Estaca Calgary Sur, Alberta, Canadá

Tuve que escoger entre un trabajo muy bien pagado y santificar el día de reposo. Decidí santificar el día de reposo porque el Señor promete que si guardamos Sus mandamientos, prosperaremos en la tierra. Pasado un tiempo, en el que Él probó mi fe, fui bendecido con un empleo que no requería que trabajara los domingos.

Rafael Dias de Moura, 18, Barrio Matinhos, Estaca Paranaguá, Brasil

Tuve dificultades para encontrar un trabajo que no requiriera que trabajara en domingo y a menudo me desanimaba, pero sabía que estaba haciendo lo que el Señor deseaba que hiciera. Me llevó un tiempo reconocerlo, pero el Señor sí dispuso el camino para que me preparara económicamente para la misión sin tener que trabajar los domingos.

Élder Jeremy Gohier, 20, Misión Georgia Atlanta

Las pepitas de oro no están en la superficie; hay que cavar para encontrarlas. Puede que esos primeros empleos nos pidan que trabajemos en domingo; pero si nos esforzamos, hallaremos uno que respete el día de reposo.

Cristina García Adum, 17, Barrio San Camilo, Estaca Quevedo Sur, Ecuador

Mi amigo buscó en todas partes un trabajo que le gustara, pero todos requerían que trabajara los domingos. Finalmente se dio cuenta de que tal vez debía buscar un trabajo que no fuera tan “divertido” como el que deseaba. Una vez que lo hizo, encontró un trabajo y ahora está preparado para la misión.

Amanda Lung, 16, Barrio Orchard View, Estaca Fresno Norte, California

Las respuestas de Liahona y de los lectores tienen por objeto servir de ayuda y exponer un punto de vista, y no deben considerarse como pronunciamientos de doctrina de la Iglesia.

“Al tratar de ser honrados con el Señor, cada uno de nosotros tendrá que juzgar lo que sea digno o indigno de hacer en el día de reposo. En este día debemos hacer lo que necesitemos hacer en una actitud de adoración, y luego limitar nuestras otras actividades”.

Presidente James E. Faust, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, “El día del Señor”, Liahona, enero de 1992, pág. 40.