Aprender más allá de la escuela
Las oportunidades de aprender están por todas partes. Escucha. Sé curioso. ¡Nunca sabes a dónde te llevará tu aprendizaje!
Ilustraciones por Derek L. Smith
Cuando estaba aprendiendo a conducir, mi papá quería enseñarme a arrancar un auto con cables. Abrió el capó, tomó los cables de arranque y comenzó a explicarme dónde van los cables en el motor.
“¡Sí, ya sé cómo hacerlo, papá!”, le dije, aunque en realidad no lo sabía.
Avancemos unas semanas. A mi amigo se le agotó la batería del coche y me pidió ayuda. Saqué los cables de arranque de mi maletero, miré el motor de mi amigo y… me quedé paralizado.
¡No tenía ni idea de qué hacer! En ese momento, deseé haber estado dispuesto a escuchar y aprender de mi padre.
Al mirar hacia atrás, ese momento me ayudó a darme cuenta de que las oportunidades de aprender están por todas partes, y no solo en la escuela. Las experiencias cotidianas pueden enseñarnos, si estamos dispuestos a escuchar, intentarlo y crecer.
Aprendizaje = Poder
Aprender a arrancar un automóvil, cocinar una comida, construir algo o desarrollar cualquier otra habilidad tal vez no te haga ganar una calificación, pero te dará más confianza y aumentará tu capacidad para ayudar a los demás. Aprender todo lo que puedas te hace más capaz y preparado para manejar cualquier cosa que la vida te depare.
El Señor te invita a “busca[r] conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (Doctrina y Convenios 88:118). Él desea que aprendas sobre el mundo que te rodea (véanse Doctrina y Convenios 88:79; 93:53). Lo que aprendas puede bendecir tu vida y la de las personas que te rodean.
Maneras de aprender
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Comienza con la curiosidad. ¿Hay algo que te gustaría saber hacer? Podría ser cualquier cosa: tocar la guitarra, hornear galletas o arreglar una bicicleta. Tus intereses son un buen punto de partida.
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Pide ayuda. Estás rodeado de personas que estarán encantadas de transmitirte sus habilidades. ¡Pregunta por ahí! Puedes pedir ayuda a tus padres, abuelos, tías, tíos, primos, miembros del barrio o de la rama, vecinos o amigos. No tienes idea de adónde podría conducir esto.
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Utiliza buenos recursos. Los libros de calidad, los cursos y videos en internet, los pódcast y las revistas son excelentes lugares para asegurarse de que lo que estás aprendiendo sea preciso y eficaz.
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Practica y comparte. Lo más probable es que no entiendas bien lo que estás aprendiendo a la primera. ¡No importa! Aprender es un proceso y requiere práctica. Una vez que aprendas algo, busca maneras de usarlo para bendecir a los demás. Incluso puedes enseñárselo a un hermano o a un amigo.
Por qué es importante esto
Tal vez no pienses que algo que aprendas hoy pueda marcar una gran diferencia más adelante. ¡Pero sí lo hace! En este momento, te estás preparando para una misión, una futura familia y para convertirte en la persona que quieres ser. Cada cosa valiosa que aprendas puede bendecir tu vida y utilizarse para ayudar a los demás y edificar el Reino de Dios de muchas maneras diferentes y emocionantes. Estarás magnificando los talentos que el Señor te ha dado (véase Mateo 25:14–30).
Además, ¡aprender cosas nuevas es divertido! Cuanto más aprendas, más te darás cuenta de lo maravilloso que es decir: “¡Sé cómo hacer eso!”. Así que, la próxima vez que tengas la oportunidad de aprender, ¡escucha! Sé curioso. ¡Nunca sabes adónde te llevará tu aprendizaje!